Entrada publicada el 14 de Marzo de 2010 por John Tones

(La liebre marcera es, como bien saben, el personaje de Alicia en el País de las Maravillas que comparte mesa con el Sombrerero Loco y el Lirón en la celebración del no-cumpleaños de Alicia y de cualquier imprudente que se pase por su mesa de té. El gran enigma acerca de este personaje es, indudablemente, qué traductor decidió llamar Liebre Marcera al personaje para aumentar la chifladura de la Liebre de Marzo -«estar tan loco como una liebre de marzo» es una expresión inglesa que hace referencia al periodo de celo de las liebres, entre febrero y septiembre, y en cuyo tramo inicial las hembras poco receptivas repelen a los machos a base de patadones-. Como homenaje a esa enloquecida e inspirada traducción absurda, titulamos Liebre Marcera a la serie del Focoblog que glosará las peripecias subterráneas de Alicia y sus imprevistas mutaciones. Feliz no cumpleaños, por cierto)

No puedo dejar de hacerme el interesante
A partir del minuto 12: 40 me tienen deambulando como un alma en pena por la reciente exposición sobre la Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton, machacando una y otra vez qué hace que una película funcione como adaptación de Alicia, lo sea realmente o no. La televisión, ya saben, lima las asperezas y te hace quedar un poco tonto, y han quedado fuera del reportajillo algunas cosas que habría estado bien que hubieran entrado, como las referencias a los tebeos de Zenescope o el videojuego de American McGee, que creo que son los que realmente han inspirado (argumentalmente al menos) la película de Burton. Pero bueno, han quedado en pie las referencias a Labyrinth o, sorprendentemente, a ¡Jo, qué noche!, por desgracia sin que haya abundado demasiado en el tema, con lo que su mención parece más una boutade murciana que otra cosa. Al menos ahí queda mi acento sureño, orgulloso, perfecto para que mis supervillanos habituales en los foros me recomienden visitar el logopeda cuando se quedan, pobreticos, sin recursos dialécticos en cualquier discusión escrita.
Mientras visitaba la exposición (que no tiene demasiado interés si no se está interesado en la película de Burton aunque, lo reconozco, el pajero de Alicia no puede evitar cierto cosquilleo de placer al sentarse en la mesa de té o introducirse por la madriguera del Conejo Blanco), oí cómo una de las responsables de guiar a los periodistas señalaba una reproducción gigantesca de Mia Wasikowska en una habitación que supongo que será en la que Alicia crece y decrece de tamaño. «Fíjate», le dijo a una jovencita atolondrada, «esto es de un trozo de la peli en la que Alicia se hace muy grande y no cabe en la habitación, y luego se hace pequeña al beber de una botella. A mí es que me encanta Tim Burton, tiene una imaginación desbordante». El facepalm en ese momento no me lo quitó nadie, pero eh, si este vídeo sirve para que esta u otra acompañadora de periodistas deje de hacer el ridículo, misión cumplida.
Entrada publicada el 13 de Marzo de 2010 por John Tones

La cosa que no saben se la digo rápido: este es el post número mil de El Focoblog. Cosa que realmente no quiere decir demasiado, porque hay muchos de relleno, unos cuantos de spam, bastantes sin ningún interés y bueno, quiten la paja y se nos queda un blog escasito. Pero son mil, son muchas letras y, sobre todo, mucho tiempo. Así que bueno, acabamos de darnos los vivas y los a topes por el bienvenido rediseño y la limpieza a fondo, no vamos a empezar otra vez, pero ahí queda eso en cualquier caso.
Ayer les enseñba un dibujo de Guillermo Mogorrón, y hoy otro. Es el que acompaña a Más allá del crepúsculo, título de indisimuladas intenciones para una historia que se ceba en la blandurriez de las nuevas historias de romances de ultratumba para adolescentes. No tengo nada en contra de los cuentos de horror suavizados para audiencias jóvenes: Yuyu, que publico cada quince días en esa estupenda idea de Libro de Notas que es Pequeño Libro de Notas (que se empeña cada semama en proporcionar a niños y adolescentes ficción y ensayos de calidad, y adecuados para sus gustos y sus necesidades), está muy orgullosa de no tener sangre, sexo ni violencia, y sin embargo, intentar inquietar a sus lectores cada semana. Maullidos, el cuento de hace quince días, es lo más parecido a lo que yo entiendo por «gore para todos los públicos», pero recordé con un escalofrío, mientras lo escribía, a El Misterio de Chimney Rock, libro-juego de Elige tu propia aventura que me proporcionó no pocas pesadillas infantiles, hasta el punto de obligarme a esconderlo dentro de un armario para no toparme con él ni accidentalmente.
Más allá del crepúsculo es mi particular derechazo al grave problema de Crepúsculo: la suavización de la otredad del monstruo clásico hasta convertirlo en un memo con sentimientos de adolescente en celo. Se puede hacer horror para menores de edad sin necesidad de que éste sea excesivo, perturbador o transtorne alguna mente infantil. Mi principal referente, por ejemplo, es 12 relatos inquietantes, un recopilatorio de horror para todos los públicos editado por Austral Juvenil en 1988. Recuerdo con un escalofrío las vívidas historias de muñecas poseídas, fantasmas de tiempos remotos, instrumentos musicales endemoniados o mascotas del infierno (aquellos feístas dibujos del magnífico Tony Ross ayudaron no poco). Revisadas hoy, cuando empezaba a preparar Yuyu, está claro que el impacto no me ha resultado ni remotamente similar: las historias son simplistas, gustan del tópico y los lectores curtidos nos las sabemos de memoria. Pero aún así, conservan un saludable interés por lo morboso y lo demencial, por perturbar la normalidad de los niños mostrándoles que el mundo de los adultos puede ser no solo incomprensible, sino peligroso e inexplicable.
Crepúsculo no quiere ser literatura de horror, pero no aguanto que lime las asperezas de los monstruos de toda la vida, que convierta a los hombres-lobo en amistosos peluches y a los vampiros en conquistadores de ultratumba. Mi Más allá del crepúsculo es, pues, un ajuste de cuentas que llevaba tiempo queriendo hacer. Disfruten de él, del estupendo dibujo de Guillermo y del boceto previo que El Focoblog les muestra aquí en exclusivita.
Entrada publicada el 11 de Marzo de 2010 por John Tones

En todo este tiempo de hiato focobloguero he escrito algo de ficción, cosa que me proporciona abundantes alegrías. Aparte de encarguillos para una productora y cuyos proyectos cruzo los dedos para que lleguen a buen puerto con mi hermoso culete asentado en el interior de alguno de ellos, Tempus Fugit terminó de pblicarse entera en El Manglar en cuatro entregas, y rápidamente me puse a meditar algún nuevo proyecto en formato tebeo. Lo primero fue una cosilla que está avanzando con David Güell como dibujante, y de lo que espero enseñarles algo en breve. Luego conocí a través del bendito Focoforo a Guillermo Mogorrón, y la verdad es que nos estamos entendiendo bastante bien. Cada quince días, Guillermo ilustra un cuento de terror para adolescentes que escribo en Yuyu, dentro del Pequeño Libro de Notas. Y luego estamos preparando algo más largo juntos y que tiene un título provisional que a mí no me terminaba de entrar, pero que conforme pasa el tiempo me va gustando más.
La señorita que ven arriba es Lady Emma Crow, una misteriosa dama de modales exquisitos y lengua viperina. Nadie sabe mucho del pasado de Emma antes del año 1880, aunque se oyen rumores acerca de que es una prostituta de lujo. Lo que es en realidad es una supermasoquista cuya condición viene dada por un accidente que tuvo siendo niña. Un error humano la dejó expuesta a un chorro de aire caliente a elevadísima temperatura que destrozó todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo. Incapacitada para sentir dolor o placer, Lady Emma Crow ha ganado una fortuna poniendo su cuerpo a disposición de las tortuosas fantasías de algunos nobles de la Inglaterra Victoriana, e incluso de algún miembro de la Casa Real. A su opaco comportamiento se suma la presencia de una criatura sin nombre, a quien ella llama Perro y que no es más que un hombre meticulosamente despojado de toda dignidad. Encadenado por el cuello, desnudo, rapado, castrado, con un bozal y con el cuerpo lleno de cicatrices, no sabe expresarse con palabras inteligibles pero entiende perfectamente las órdenes de su ama. El origen de este homúnculo sin nombre es desconocido, pero los rumores apuntan a que un cliente de la alta sociedad se atrevió a humillar en público a Emma, dando a entender que la tenía bajo su control. Y nada molesta más a Lady Emma Crow que un hombre que no sabe cuál es el sitio que le corresponde.
Entrada publicada el 9 de Marzo de 2010 por John Tones

Parafraseo el título de la, al parecer, estupenda conferencia de Nacho Vigalondo del otro día en las jornadas UCMCOMIC, a las que, me cago en la leche, no pude asistir, porque me viene al pelo (y porque me encanta el cuento de donde ha salido). El Focoblog llevaba demasiado tiempo en un hiato por razones bastante difusas, y ya me he cansado de andar vagueando con el tema. El Focoblog puede y debe renacer, y pasar a ser una cosa distinta, o lo mismo de siempre pero mejor, o algo parecido pero con matices. Lo iremos viendo, si no les importa que improvise sobre la marcha.
Para obligarme, nada mejor que un lavado de cara como Dios manda. Manu Sagra ha puesto a punto el invento, limpiando de spam los comentarios, instalando nuevos filtros, y poniendo ahí a la derecha todos esos gadgets epilépticos. ¿Ven que ahora todo va mejor, que El Focoforo y Mondo Píxel corren como el rayo, que todo está brillante y riguroso? Pues agradézcanselo a él. Y por supuesto, muy obviamente, Manuel Bartual ha creado esa épica cabecera nueva y esos increíbles sellos para las series, todo lo que hizo a Quimicefa exclamar «¡Focostendhal!» cuando aún estaba el invento a medias. Sin ellos no habría podido ser, así que besamanos para ambos.

Muchos de los visitantes actuales, quizás venidos de ese invento llamado El Focoforo y cuyo éxito me tiene patidifuso a mí el primero, posiblemente no conozcan El Focoblog. Pasen y les cuento. El Focoblog nació, hace mucho, nada menos que casi siete años, como El Blog de los Focomelos, y en apenas un mes, con la ayuda del hoy endiosado Mr. Asterisco, se trasladó a su ubicación actual, con el diseño clásico que todos hemos llegado a adorar. Con Chili Temple como primera webmistress se fue convirtiendo, de bitácora publicitaria de las andanzas de Los Focomelos (a quienes habría que hacerles un día una recopilación, un homenaje o algo), a sumario de obsesiones particulares de su seguro servidor John Tones. Con el tiempo, y con la ayuda de nuestra siguiente webmistress eunice szpillman (como ven, siempre he sabido rodearme de los mejores, lo cual es sumamente útil cuando uno es un profundo inútil), El Focoblog alcanzó sus niveles de gloria y holocausto conceptual conocidos por todos con la apertura de las series de posts «Sigo teniendo pesadillas» y «Hostias como panes», esqueleto espiritual del blog y que ahora se verán convenientemente powerupeadas.
Por qué dejé de postear no lo recuerdo muy bien, supongo que los respiros están bien, y las estupefacientes redes sociales por todos conocidas me tenían entretenido y en contacto con aquellos a quienes admiro (unos cuantos) y respeto (muchos menos, pero la culpa es de los otros). Mondo Píxel, con sus libricos, iba bien y El Focoforo se convirtió en la revelación del quinquenio: un montón de gente lista insultándose con gracia. Pero El Focoblog seguía mudo e impasible, no sé muy bien por qué.
El nuevo Focoblog comenzó a gestarse hace unos meses. Como saben, un poco con el mono de retomar el ensayismo kamikaze, me abrí un sencillo nuevo blog, Dosis Mínima, en el que me planteé el reto de postear una reseña una vez al día. Con sus vaivenes lógicos, aguanté el tipo bastante bien, y la cosa pasó de cien entradas. Recuperé unos cuantos clásicos del Focoblog y Elitevisión, y comencé a pensar que, demonios, si el origen de todo esto estaba en El Focoblog, ¿cómo era posible que lo tuviera como puta por rastrojo? Así que comencé (comenzaron los Manolos, pero ya me entienden) el replanteamiento, y hace más de un mes de ello, así que estoy con el estado de ánimo adecuado: deseando escribir. No creo que lleguemos a la feliz locura promiscua de Dosis Mínima, pero sí me apetece volver a hablar de música, tebeos y películas como siempre se ha hecho por aquí: con profusión de palabrotas y con ganas de suscitar la discusión y la reflexión. Para lo otro ya está Blogdecine.

¿Qué novedades hay en esta especie de Superfocoblog que arranca, para empezar, el post más largo de los últimos tres años? Bien, pues he hecho limpieza. El Blogroll, del que en cada ocasión verán unos cuantos enlaces aleatorios (todos eran demasiados) ha sido desinfectado y actualizado. La columna derecha, por otra parte, hará que El Focoblog se convierta en, sin me permiten la egochifladura, una especie de johntones.com. Ahí tienen los tumblr (el mío y el de Mondo Pixel), el resto de los blogs con actualización incluida, el Twitter a tope, el link a Facebook… que no es que les pida que me lo sigan todo, pero si tienen curiosidad, lo tienen facilote. Como sabiamente el otro día me dijo Dr. Zito, el tumblr lo estoy usando para una avalancha de imágenes de contundencia variable que sirve muy bien de aperitivo y prolongación del Focoblog, así que digamos que tiene todo el sentido del mundo que esté el escaparate ahí.
En cuanto a las series, ahí siguen las clásicas, las que están recién empezadas y las que están avanzadas. Las novedades sin empezar aún son el Spotifazo del mes (una recopilación de listas de Spotify que publicaré cada primero de mes, plagiando al Emperador), Liebre Marcera (donde intentaré poner orden en el abundante material que tengo acumulado sobre Alicia en el País de las Maravillas), Memorias de Cristal Lake (la secuela de Vuelvo a tener Pesadillas que llevan reclamando desde que acabé la primera) y el regreso del Test De Enciclopedismo Pajero, un entretenimiento que hicimos tiempo ha, con preguntas y respuestas en materia disparatada y que en su inclonclusa primera encarnación arrasó un Andrés HH que nunca recibió su prometido regalo. A ver cómo lo planteo en esta segunda vuelta (y como compenso a Andrés por resetear el marcador).
Si echan un ojo por los archivos del Focoblog, verán que aún hay castañas que limpiar. Mi intención es revisarlo todo. Todo, todo, todo. Volver a subir las imágenes, que se perdieron muchas en uno de nuestros frecuentes holocaustos iconográficos, reeditar, borrar lo superfluo… Ustedes vayan comentando qué quieren y qué no quieren leer, qué echan de menos y qué les gustaría ver. El Focoblog ha estado todos estos años manteniendo un equilibrio exquisito entre lo que me salía de los huevos a mí y lo que les apetecía leer a ustedes, así que si así es como funciona la magia, sea.
Bienvenidos de nuevo. Les he echado de menos.

(Todas las imágenes que acompañan este post son, obviamente, distintos bocetos de cabecera y botones de series que Manuel Bartual iba enviándome para ponerme los dientes largos. Coincidirán conmigo en que tanto sufrir ha valido la pena)
(Por cierto, parece que hay quien tiene problema con la codificación de los acentos: recarguen sus páginas, es un problema posiblemente de cachés. Si siguen teniendo problemas, comenten)
Entrada publicada el 11 de Febrero de 2010 por John Tones

Esto que ven aquí y que he sacado del Tumblr de Virch es un poco lo que está pasando en El Focoblog. Con la ayuda de un par de personas cuyo nombre no desvelaré para que ni siquiera intuyan cuá va a ser el resultado, las tripas de El Focoblog están experimentando su primer cambio completamente radical desde que se abrió. Eso llevará también a una remodelación de los contenidos y las intenciones, y podrán verlo alto y claro cuando esté acabado. No me atrevo a dar una fecha, pero será en no demasiado tiempo. Mientras pueden deambular, como de costumbre, por el resto del Emporio. Nos leemos en muy breve.