La Autoridad es para tenerla en cuenta
Ayer tuve el día un poco tonto, pero acabó muy estupendamente. Para empezar, completé al fin mi colección de “The Authority”, una maravilla de tebeíllo de la que supongo que estaréis todos al corriente. El buen Joge –a quien también me encontré ayer por la tarde- me la recomendó años ha, cuando llevaba apenas unos números, pero no pude hacerme con los pocos que habían salido y me dio algo de pereza continuar. Pero me reenganché hace poco y, con la excusa de que la semana que viene voy a estar en la desértica zona murciana, me he comprado de golpe y porrazo los que me quedaban. Y es buenísima. Mark Millar es lo mejor que le ha pasado a los tebeos de superhéroes en mucho tiempo. Ya les contaré algo de “The Ultimates”, pero “Authority” era mucho más bestia, y exploraba con ojo clínico la delgada línea que separa los conceptos “grupo de superhéroes” y “brigada paramilitar de tendencias fascistas”. Enemigos bigger than life (Authorithy se ha enfrentado a Dios, al Planeta Tierra y a Jack Kirby), Superman enrollándose con Batman, drogas en abundancia y sexo conspicuo, y mucha mala baba acerca de los límites del Poder (si los hay) y sus consecuencias. Y sobre todo, que es incómodamente divertido: en cada comic book mueren, sin apenas justificación argumental, miles de inocentes. Una gozada.
Y por si esto fuera poco, la Focomela tuvo la feliz idea de pasar por un Vips donde encontré esto por seis eures y esto por dos eures. Encantado de la vida.
Luego me volvió a dar la tontería, pero va a ser el jarabe.













