¡Suprema Rubia!
Veo que este blog se está centrando a lo tonto, tonto, en tebeos, y tampoco debería. Pero me veo obligado a recomendarles la lectura de dos maravillas que me han fascinado, me han entusiasmado y casi que me han quitado el sueño los últimos días. Tengan en cuenta que mis conocimientos sobre el tema son muy limitaditos, y a mí en esto de los tebeos no me pidan muchos academicismos.
Lo primero es el segundo número de Supreme, que es una serie que, a pesar de que la reproducción sea un churro, me está encantando. La encuentro extremadamente perversa, porque Alan Moore no deja títere sin cabeza, ¡pero usando a dibujantes que plagian a Rob Liefeld! Es un poco como ver el “Spiceworld” de los tebeos de superhéroes. En este número 2, los personajes se meten en dos imitaciones de los tebeos de la EC y una de las parodias de MAD, que ponen a los ingenuos superhéroes de los años cincuenta frente a frente con los auténticos terrores de la sociedad de la época, que no eran precisamente los supervillanos. La parodia al estilo MAD, llamada “Supremelvin” (¡¡¡genial!!!) está tan CLAVADA al estilo de los primeros MADs (gran parte del mérito para Rick Veitch, este sí, cómplice consciente de la jugada de Moore), que tuve que releerla tres veces, porque no daba crédito.
La segunda obra maestra que tuve ocasión de leer ayer es esta, la Rubia Montoya apoderándose gloriosamente de la tira focomela. Aparte de que los dibujos son una pasada y las proporciones Focomelo-Focomela son idénticas, y que el chiste me encanta, es que hay como un extraño análisis del comportamiento focomélico que igual ni la misma Rubia se ha dado cuenta al dibujar esto. Ese Focomelo impaciente hasta estremos esquizoides por tener contenta a la Focochurri, esa Focomela que mantiene la calma en todo momento y murmura “energúmeno” y lo cambiadito que está el nene desde que se junta con los de Badalona, y esa mención misteriosa a la Focochurri con ese encargo de “matar a todos antes de las tres”… Si quieren saberlo, la Bella Laia -desde la tira, Maquiavélica Laia-, la Focochurri himself, está encantada con la tira, supongo que porque ella SABE quienes son esos “todos” a quienes tengo que eliminar con ese snorkel en la mano.
Disfruten de ambas cosas. Yo soy feliz porque aparte de todo eso, me encontré con el maestro y sin embargo amigo Jordi Sánchez-Navarro, que se declaró fan de este blog. Y cuando llegué a casa, el bendito emule había terminado de bajar esto (de la que les contaré si es para tanto cuando logre poner en marcha los puñeteros codecs), esto, esta joyita, y este otro peliculón. A ver si me pongo un día, en cuanto acabe con lo que tengo que acabar. Me pongo a ello, de hecho. A acabar.













