Equilibrio, equilicuá
El fin de semana ha sido tranquilo en los Focomelos Studios. He escrito, escrito y escrito (ya lo leerán, me temo… acabarán hasta los huevos, de hecho) y también he tenido tiempo de revisarme dos pelis que me han gustado mucho más en DVD que cuando las vi en su día. Mistery Men y la incomprendida y tremenda Scooby-Doo.
Pero sin duda el Descubrimiento ha sido Equilibrium, una maravilla no estrenada en España que me pasó Jas en DiVX y que me pilló con los pantalones completamente bajados. Por lo visto, tuvo una gestación conflictiva: la productora Dimension se esperaba un plagio más o menos resultón de Matrix y el debutante Kurt Weimmer les presentó esta marcianada que sí, tiene elementos de Matrix, pero a la que yo vi más cerca de la buenísima Gattaca.
Equilibrium cuenta cómo en un futuro lejano, tras una tercera guerra mundial, la sociedad vive en paz gracias a la autoadministración de una droga que elimina cualquier tipo de desmán emocional, el Prozia II. Asistiremos a cómo uno de los hombres de confianza del Sistema -que se dedica a quemar obras de arte, vestigios de un pasado en el que había sentimientos-, John Preston, deja de tomar accidentalmente su dosis y comienza a sentir. A sentirlo todo.
Ya, no se me adelanten: sólo en esta breve sinopsis ya han visto asaltos a mano armada a los argumentos de “1984″ (y eso que no les he hablado de la figura de Padre, clarísimo trasunto del Gran Hermano de la novela de Orwell), “Un mundo feliz” (con esa soma autoadministrada) y “Fahrenheit 451″ (las obras de arte -sí, libros también- que deben ser destruídos), y de hecho, yo torcí el morro cuando llevaba veinte minutos. Pero luego entendí Equilibrium no como un plagio, sino como una actualización respetuosa de esas novelas, dolorosamente reales hoy en día, y me dejé llevar. El diseño del aséptico mundo futuro, la tremenda interpretación de Christian Bale -con la progresiva sensorización de su vida-, la crueldad extrema de algunos momentos, el explosivo final -alucinante en los Estados Unidos post 9-11… ¿o va a ser eso por lo que sólo se estrenó en un puñado de cines mal contados?-
Y las escenas de acción, claro. Preston es un clérigo, miembro de un grupo de élite entrenado para proteger a Padre con su vida, y experto en una revolucionaria arte marcial llamada Kata de Pistolas, que viene a ser un combate cuerpo a cuerpo pero con pistolas en las manos. A lo tonto, tonto Equilibrium se quita de enmedio el Eterno Problema del cine de artes marciales (¿qué hacemos con las pistolas?) e integra las armas de fuego dentro de las peleas cuerpo a cuerpo en una brevísima secuencia que, sin embargo, es de lo más vistoso y sorprendente que he visto en mucho tiempo: el héroe y su némesis peleándose a patadas y puñetazos, pero con dos armas automáticas en las manos. No intenten imaginarlo: es muchísimo mejor.
De todos modos, Equilibrium no es una película de acción. Es una de las películas de ciencia ficción más incómodas y emotivas de los últimos años. Si eso no anima…













