Casica de muñecas del miedo
Poniendo un poco de orden en el esmegma de favoritos que puebla mi Explorer, me he encontrado con Dollhouse, una maravilla malrollista que tenía dando tumbos por ahí desde que se me ocurrió, hace años, la posibilidad de hacer una versión virtual del “Dejad que las niñas se acerquen a mí”. El proyecto sigue ahí, como tantos otros, así que disfruten de esto como un anticipo muy anticipado. Bajen hasta la puerta de abajo, pinchen en la entrada principal, y hala. Entren en las habitaciones y griten. Me pregunto si será siempre la misma dama con distintas caretas. Me pregunto, sobre todo si esto tiene la intención de dar miedo, de excitar al respetable o qué. Tampoco sé si habrá justificación argumental para este desmán fotográfico. Ustedes disfruten y no piensen en nada. Qué horror.













