Blancanieves, pero menos
Dice El Mundo que a Blancanieves la mató su madre y no su madrastra. Los Hermanos Grimm manipularon el cuento para no ofender a sus potenciales lectores: que una madre intentara liquidar a su hija no estaba nada bien visto en aquellos tiempos. La cuestión es que en la versión 2.0 el cuento adquiere un subtexto mucho más inquietante: ¿qué motivos puede tener una madre para liquidar a su hija? Ya no sirven los móviles que ha ido teniendo el cuento en sus diversas mutaciones: celos, triángulo mal avenido con el padre, envidia porque Blancanieves era más joven y atractiva. Desde siempre he entendido Blancanieves, aún en su versión errónea, como una metáfora de la menopausia y sus traumas.
Hay gente que explica todo esto mucho mejor (o peor, según la Rubia), pero yo siempre me quedo en lo peorcito: los cuentos de hadas dan una visión retorcida, tenebrosa, demente y poco piadosa del núcleo familiar. Y me encanta. Siempre me resultó particularmente aterrador “Hansel y Gretel”, con los dos niños que saltan de familia disfuncional en familia disfuncional, o “Caperucita Roja”, con esos símbolos espantosos de padre agresor y padre protector -y castrador a la vez- sucediéndose con extraordinario mal gusto…
Mmmmm… ¿todo esto a qué venía?













