La luz al final del túnel

Tones me lo dijo. Yo berreaba gritando a los cuatro vientos que el cine había muerto y él me dijo con su semblante impasible: Focomela, siempre quedará Bubba Ho-Tep. Y que quieren que les diga, más razón que un santo. Y es que allá por el jueves, en la Semana de Terror de Donosti, andaba yo ya desilusionada con el género… No era posible que llevara esperando el fetival para ver cosas como Anatomie 2, más adecuada para un sábado por la tarde en modo brainless, Double Vision decepción oriental del año, aburrimiento con Moon Child, crispación con la tontería de tintes pretenciosos de The Locals, pocas risas y más bostezos en la prometedora serie Z neozelandesa Skinned Deep, falta de ritmo y trasgos apáticos en Bakko Yokaiden Kibakichi y el colmo de todos los colmos… Battle Royale 2 la gran broma… o de como una peli prometedora se convierte en un pluff con moralina edulcorada acerca de la guerra en el mundo (ahí es ná). Con este panorama ustedes me dirán…

Fue entonces cuando Tones se erigió en profeta y proclamó su bienaventuranza en pro de Coscarelli, y le cito: “Si con Coscarelli tampoco entonces si que las llevamos claras” Y llegó Bubba Ho-Tep para devolverme la esperanza en un medio que ya creía incapaz de sorprender y en un género que casi declaro moribundo. Bruce Campbell (¡dios de oro!) en el papel de un Elvis Presley senil encerrado en un asilo… Introspección de Coscarelli en la locura, la vejez, la soledad… Un sentido del humor ácido y una capacidad para sorprender al espectador que a estas alturas… De hecho confieso que aunque no tenga lugar la comparación, no me sentía así desde que ví Carretera Perdida. Declarada cult movie desde ya.

¡Bubba Ho-Tones!

El remate final del Festival no fue tan triste como temía. La noche de las grandes sorpresas como tuvieron a bien bautizarla nos trajo un par de regalitos desde el Festival de Sitges, Undead una divertida producción australiana que da otra vuelta de tuerca al siempre agradecido tema de las plagas zombis y Wrong Turn agradecida película de rednecks psicópatas (tema central del Festival este año), ágil, divertida y con mala leche. Y un broche de oro para la clausura, la demencia modernista de Rob Zombie: House of 1000 corses, un correctísimo ejercicio de redneck movie, de estética viedeoclipera, experimentalismo visual y si lo quieren, hasta referencias Carrollianas. Provocó decepción entre el público y malestar general, cosa que siempre es de agradecer…

En cuánto al palmarés menos premios que otros años. No nos llevamos el premio del público con el fanzine. Se lo llevó Imagen Death con su cataloguillo de andar por casa de estética heavy añeja y sus regalitos en el Principal. El premio al mejor largometraje fue para la curiosa Dead End (esta sí que nos gustó, sic). Y los cortometrajes, Sang Froid, premio del público y The Separation premio del jurado. Nosotros hacemos mención especial al docudrama del fanzine 2000 Maniacos y al impactante y tremendo nudie spot de Phenomena DVD.

Y el año que vine, más, eso no lo duden.

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