Archivos de November, 2003

Tuesday, November 11th, 2003

La luz al final del túnel

Tones me lo dijo. Yo berreaba gritando a los cuatro vientos que el cine había muerto y él me dijo con su semblante impasible: Focomela, siempre quedará Bubba Ho-Tep. Y que quieren que les diga, más razón que un santo. Y es que allá por el jueves, en la Semana de Terror de Donosti, andaba yo ya desilusionada con el género… No era posible que llevara esperando el fetival para ver cosas como Anatomie 2, más adecuada para un sábado por la tarde en modo brainless, Double Vision decepción oriental del año, aburrimiento con Moon Child, crispación con la tontería de tintes pretenciosos de The Locals, pocas risas y más bostezos en la prometedora serie Z neozelandesa Skinned Deep, falta de ritmo y trasgos apáticos en Bakko Yokaiden Kibakichi y el colmo de todos los colmos… Battle Royale 2 la gran broma… o de como una peli prometedora se convierte en un pluff con moralina edulcorada acerca de la guerra en el mundo (ahí es ná). Con este panorama ustedes me dirán…

Fue entonces cuando Tones se erigió en profeta y proclamó su bienaventuranza en pro de Coscarelli, y le cito: “Si con Coscarelli tampoco entonces si que las llevamos claras” Y llegó Bubba Ho-Tep para devolverme la esperanza en un medio que ya creía incapaz de sorprender y en un género que casi declaro moribundo. Bruce Campbell (¡dios de oro!) en el papel de un Elvis Presley senil encerrado en un asilo… Introspección de Coscarelli en la locura, la vejez, la soledad… Un sentido del humor ácido y una capacidad para sorprender al espectador que a estas alturas… De hecho confieso que aunque no tenga lugar la comparación, no me sentía así desde que ví Carretera Perdida. Declarada cult movie desde ya.

¡Bubba Ho-Tones!

El remate final del Festival no fue tan triste como temía. La noche de las grandes sorpresas como tuvieron a bien bautizarla nos trajo un par de regalitos desde el Festival de Sitges, Undead una divertida producción australiana que da otra vuelta de tuerca al siempre agradecido tema de las plagas zombis y Wrong Turn agradecida película de rednecks psicópatas (tema central del Festival este año), ágil, divertida y con mala leche. Y un broche de oro para la clausura, la demencia modernista de Rob Zombie: House of 1000 corses, un correctísimo ejercicio de redneck movie, de estética viedeoclipera, experimentalismo visual y si lo quieren, hasta referencias Carrollianas. Provocó decepción entre el público y malestar general, cosa que siempre es de agradecer…

En cuánto al palmarés menos premios que otros años. No nos llevamos el premio del público con el fanzine. Se lo llevó Imagen Death con su cataloguillo de andar por casa de estética heavy añeja y sus regalitos en el Principal. El premio al mejor largometraje fue para la curiosa Dead End (esta sí que nos gustó, sic). Y los cortometrajes, Sang Froid, premio del público y The Separation premio del jurado. Nosotros hacemos mención especial al docudrama del fanzine 2000 Maniacos y al impactante y tremendo nudie spot de Phenomena DVD.

Y el año que vine, más, eso no lo duden.

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Thursday, November 6th, 2003

From Donosti With Love

Pues si amiguitos, aqui sigo en San Sebastian en representación focomela. Ya les adelanto que este año no ganamos con el fanzine, que los jóvenes de Viva Poe nos han adelantado, así que otra vez será. Eso sí, bien bonito que quedó nuestro fanzine desplegable multifuncional, tamaño sábana. De todo lo que hemos podido ver hasta el día de hoy les hago un par de comentarios.
Nos encantó La Maldición, un derroche de sustos gratuitos, sin pies ni cabeza, una deliciosa historia de fantasmas surrealista y desconcertante que próximamente podrán ver en sus pantallas. Les advierto que no le gustó casi a nadie.
Dead End o la película que me inquietó sobremanera. Divertida, simple, aterradora por momentos… Una familia perdida en una carretera mientras empiezan a suceder cosas realmente inquietantes. Tiene todas las papeletas para ser la ganadora de este año.
Love Object, una película enferma y curiosa acerca de un hombre obsesionado con una muñeca hinchable a la que quiere convertir en su amante y con una amante a la que quiere convertir en muñeca hinchable.
El gran pluff se lo dedicamos a Les enfantans de la pluie, un desconcertante largo de animación, feista, aburrido y de trasfondo new age fuera de lugar en todos los sentidos en un festival como este.

Y anoche, después de disfrutar de esa maravilla que es Dark Star, la opera prima de Carpenter y de presenciar una lluvia de pelotas de playa de aspecto “alien” en el principal, ¡fiesta dinaraaama! y malibúconpiña…

Ahora me marcho a ver una china con niña y feto fantasma. Solo espero que el pajero que lee el País Semanal y recorta la revista mientras vemos la película no se me siente otra vez al lado. Me da miedo.

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Thursday, November 6th, 2003

Pero qué está pasando

No comprendo a los fans. No comprendo cuál es el problema con Revolutions, de verdad. Cualquier película que contuviera secuencias como la del ataque de las máquinas a Zion (puro manga en movimiento) o la pelea final entre Neo y Smith (que lo único malo que tiene es que Dragon Ball Z va a ser dirigida por el pesado de Roland Emmerich y no por los Wachowski) sería saludada como estéticamente revolucionaria. Los diálogos vuelven a ser calificados por la crítica de planos, pero desde el momento en el que hay secuencias como la del programa paquistaní en el enigmático andén del metro que, lo comentaba ayer con Lindyhomer, hace una arriesgada equivalencia entre máquinas, humanos, y sus objetivos.. pues no sé. Diálogos no más planos que los de la Matrix original, por otra parte. Que a este paso voy a acabar cogiéndole manía a la primera parte. De verdad, no sé qué espera la gente. El otro día nosequién decía que se habían cargado a uno de los mejores personajes de Matrix, el agente Smith, y a mí sin embargo se me antoja ya como un icono imprescindible de la ciencia ficción moderna, el virus virusizado. Y si cada película de la serie tiene un tema más o menos vector (primero el descubrimiento de uno mismo, después el descubrimiento de los objetivos), Revolutions tiene el que más me atrae de la serie: el descubrimiento de que el enemigo está en uno mismo. De verdad, ¿cuál es el problema? ¿Que es acción sin contenido? ¿Que es contenido sin acción? ¿Qué es una tercera parte? ¿Qué la hayan estrenado en todo el mundo al mismo tiempo? ¿Qué tenga éxito? Creía que a estas alturas podíamos juzgar las cosas poniéndonos un poco por encima de todo eso. Por supuesto que Revolutions no es perfecta. Sólo Los Cazafantasmas y Dentro del Laberinto son perfectas. El problema de Revolutions es que, particularmente, necesito más Merovingio y más Arquitecto, que quiero saber qué demonios es ese pasillo de las puertas y si tiene fin, que ojalá la pelea entre Neo y Smith durara tres horas. Pero Revolutions es mucho más de lo que esperaba, y ya esperaba algo revolucionario. Así que…

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Wednesday, November 5th, 2003

Gorilla Zeta, como decía el otro

El otro día me topé en el entrañable Yunke madrileño con el DVD de Gorillaz, Phase One: Celebrity Take Down, que musitaba “Fucumuluuuuuuuu, Fucumuuuuuluuuuuuu, llévame contigooooooo” entre las producciones de Goodtimes Video y los clásicos de Steven Seagal. Lo cogí, lo dejé, lo miré, lo volví a coger, recordé que mañana me voy a Barcelona y dentro de una semana a ver a Bowie, pero la portada, con los miembros de Gorillaz desmembrando zombis con una guadaña, y el excepcional slogan, “An ego is a dangerous thing to feed” acabó de decidirme. Eso y la promesa de 178 minutos de material, claro.

Realmente, no sé qué pasó con Gorillaz. La desvergüenza de sus responsables, que enarbolaban un manifiesto anti-pop stars cuando el proyecto era, de partida, lo más egomaniaco del mundo, me cautivó desde el primer momento. Retomaron las bases y la dicción del hip-hop ochentero antes de que la nueva ola de british garage fuera portada del Tentaciones, hicieron los vídeos más vistosos y divertidos de los últimos tiempos, y se cagaron en el cadáver del pop con un grupo abiertamente prefabricado, artificial, sobreproducido y carente de cualquier rastro de espontaneidad. A mí me divertían y me hacían bailar. Ya es más de lo que puedo decir de Belle & Sebastian.

El DVD, en fin, es una gozada. Aparte de los vídeos, lleva los típicos documentales y comosehizos, una larga entrevista con 2D en la que explica los extraños orígenes de la banda (atención a la llegada de la pequeña Noodle, a la que pone voz Tina Weymouth), una delirante actuación en directo, varios cortos con gags protagonizados por Gorillaz que me retrotrajeron a los mejores momentos de Spiceworld y, en fin, multitud de pajerismos y demencias varias. Una maravilla. Igual tampoco es decir mucho, pero si los Focomelos pudieran ser el grupo que quisieran, sin límite de cash, serían unos hijos bastardos de Gorillaz, con todas esas pegatinas y ese merchandising demente, tocando canciones de Devo a 245 bpm. Y no hay más que hablar.

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Tuesday, November 4th, 2003

Terror en Donosti

He vuelto de San Sebastián, y la verdad es que ha sido un fin de semana más que completito.

Para empezar, se han confirmado un par de cosillas que todos sospechábamos desde hace tiempo. Por ejemplo, que el melón que siempre lleva el “Karma Dice!” encima parece emperrado en convertirse en el hazmerreir del fandom y en blanco de hostilidades varias con sus gloriosas apariciones en directo. En dos pases lo disfrutamos a nuestra espalda, esnortando como un cosaco, y hemos de decir que estamos contentos de que por fin el fandom haya encontrado a su Sloth. Porque alguien tenía que asumir este papel.

Para seguir, mola que un año más se confirme que el freak medio español tiene la puta mierda de mercado que se merece. Invariablemente, los espectadores de la Semana rechazan lo raro, lo transgresor o lo simplemente curioso y se lanzan en plancha a comerle la polla a los altos presupuestos y a los guiones en los que está bien delimitadito el planteamiento, el nudo y el desenlace, como pudo comprobarse en el coloquio que siguió ayer a la proyeccion de Dead End, que si no hubiera dado tanta risa, habría dado bastante pena.

Por mi parte, vi tres películas que me parecieron rebién, y por más que satisfecho me doy. La primera, Ju-On, que acabarán estrenándola por estos lares como La Maldición, y que es un terror japonés al estilo de The Ring. Como bien decían los freaks, esto no tiene ni argumento, ni sentido, ni sensibilidad ni nada. Son sólo sustos, uno detrás de otro, plaka, plaka, con un Richar locorl que castañatea los dientes, una arpía que anda con los codos del revés, y sombras negras que hacen ruido. Mucho, mucho miedo rodado en vídeo, y ya se habla de un remake americano en el que lo explicarán todo, con lo que aún tendrá menos sentido. No se la pierdan, porque esta durará tres días contados en el cine.

A House of the Dead íbamos todos sabiendo que iba a ser una cagarruta, y por eso posiblemente unos cuantos (tres exactamente) salimos encantados. Curiosamente, intenta imitir los sanguinolentos festines de ultraviolencia de zombies italianos, y consigue clavar la incompetencia narrativa que convertía las películas de Fulci –o más aún, las de Umberto Lenzi- en delirantes pesadillas. Soluciones narrativas tan absurdas que son casi experimentales (esas cortinillas extraídas DIRECTAMENTE del videojuego, la insensatez de mezclar los bullet time al estilo Matrix con las pantallas de presentación de personajes de los arcades) para una película que ningún fan en su sano juicio dejaría de lado. Los zombies corren más rápido que los humanos, nadan y hacen artes marciales. Si eso no les convence…

Y, finalmente, la gran sorpresa de mi fin de semana en Donosti: Dead End, una pasada francesa que, en estilo e intenciones estaba muy cerca del cine oriental de fantasmas: no argumento, no lógica, no pausas, sólo terror. Aunque claro, como en esta los actores eran no ya franceses, sino directamente americanos, los fans fliparon lo suyo. En fin… puyazos directos y tremebundos a la institución familiar, guiños a los clásicos del terror de los ochenta y dos gritos, dos, que nos hizo dar la puñetera. Posiblemente acabe estrenándose de tapadillo en febrero, así que estén atentos.

Y ya. Les comunico que no hemos ganado en el concurso de este año, pero que ahí queda para la posteridad el primer número impreso de Modo Brainless. A ver qué se cuenta la Focomela cuando vuelva…

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