Nada en el mundo les habría podido detener
Me comentan que vuelven Def Con Dos, dicen que porque los tiempos son más difíciles que nunca, y nuestro país necesita de nuevo la irreverencia y la contundencia de los chicos de Strawberry. Puede ser, vive Dios, pero por desgracia, leo el nuevo comunicado del grupo, y se me cae el alma a los pies. Es imposible que estos kumbayás de tercera categoría (¡ese “No a la guerra” cerrando el texto!) parieran discazos como Alzheimer o Armas p’al pueblo, y canciones como El coche no, Pánico a una muerte ridícula, Coprofagia, Pégale al ruido o la obra maestra absoluta de la banda, el manifiesto inaugural “Es la hora de los mamporros”, que he buscado por la red para escarnio de los Def actuales, sin éxito. Recuerdo que, en su día, Alzheimer me volvió el cerebro del revés, me hizo reir y pensar, me escandalizó y me mostró una línea de pensamiento alternativo al descerebrado pop masivo, pero también al apestoso “rock comprometido” de los cojones. ¿Se lo pueden creer? Ahora veo a estos Def Con Dos que vuelven por la pasta y se me cae el alma a los pies, leo este manifiesto sin humor, sin rabia, lleno de lugares comunes y tópicos gastados y sé que, me cago en la puta, he visto a grupos más punks tocando en el FEA. Estos Def Con Dos que sacarán disco en septiembre, en un hipotético “Es la hora de los mamporros v.2.0″ habrían sido puestos al mismo nivel de poperos buenrrollistas que Jarabe de Palo o Amistades Peligrosas y sus canciones sobre la marginación, el hambre en el mundo o los derechos de gays y lesbian@s.
País.













