Gunn, James Gunn
Igual me cuesta trabajo hacerme entender con esto, vistos los ánimos de los visitantes de un tiempo a esta parte, pero allá voy: James Gunn es un semidiós. Guionista de las dos entregas de la versión fílmica de Scooby-Doo, del remake de Zombi y autor de la espléndida novela El Coleccionista de Juguetes (aparte de guionizar una película que promete, y mucho, llamada The Specials y que no he tenido el gusto de ver), Gunn ha ido forjándose una carrera basada en una visión ácida y con mordiente de la nostalgia.
¿Por qué nos gusta tanto recordar el pasado? ¿Qué hay allí que no haya acá? Desde el desesperanzado uso arrojadizo que hace de la infancia (de su recuerdo más bien) en su esquizoide única novela, que habla de un inadaptado que colecciona juguetes que tuvo en su infancia, hasta la mucho más ligera, pero igualmente biliosa visión de “lo que nos ha llevado hasta aquí” que hace en las dos entregas de Scooby-Doo, Gunn mira hacia atrás con ira, y se pregunta qué demonios hay de magnético en lo que hemos vivido para que no podamos dejar de pensar en ello. Hasta un punto en el que condiciona (para mal) nuestro propio presente. Scooby-Doo 2: Desatado no alcanza las cimas de brillantez autorreferencial (¡ese flashback con Scrappy-Doo!) que trufaban la primera entrega, pero no está carente de agudas reflexiones sobre el tiempo y su poder destructor. Mystery Inc. vuelve a enfrentarse a un enemigo del pasado, que convierte los disfraces de monstruos que les persiguieron en los dibujos animados en monstruos de verdad. No es sólo una referencia metafílmica bastante bien llevada (los monstruos de goma, con el tiempo, han sido sustituídos por las espectaculares pero desalmadas animaciones infográficas), sino una irónica mirada a los papeles tópicos (en este caso, los miembros del grupo, es decir, la empollona, la maciza, el mazas y el drogado) que vamos construyendo e interpretando con el paso del tiempo, con los que nos sentimo cómodos y que a menudo nos impiden evolucionar. Denso, ¿eh? Para nada. En un gag memorable, Scooby y Shaggy se defienden de un enemigo a golpe de pedos, así que no teman.
Yo ya cuento los días que faltan para que se estrene Amanecer de los Muertos (qué traducción más fea), el remake del clásico zombi de Romero. Tratándose de Gunn, seguro que esos monstruos sin identidad y sin pasado adquieren una nueva dimensión sumamente inquietante. Veremos.













