First I was afraid / I was petrified
Llegados a este punto, no sé qué pensar de la hipotética resurrección de Andy Kaufman y de su blog. Me doy pena a mí mismo por no conservar la inocencia necesaria como para creérmelo, pero no les voy a engañar: hay una parte de mí, esa que llora de risa cada vez que lo ve cantar sobre la música de Superratón, que está francamente emocionada con todo esto.
Sólo una observación, que creo que ya se la oí a Lindyhomer: el sólo hecho de que nos estemos planteando si es cierto o no que Kaufman ha fingido su muerte durante veinte años, engañando a todo el mundo –incluidos familiares y amigos más cercanos-, que no lo rechacemos de plano como si fuera una New of the World y tengamos que rumiar excusas razonadas para autoconvencernos de que no, no puede ser verdad, demuestra que Andy fue el más grande. Independientemente de su estado actual. Si es una broma, es la más kaufmaniana desde que murió Kaufman. Si todo esto es cierto, Kaufman es Dios. Y estoy hablando del Santísimo Padre de todas las cosas encarnado en la Tierra. Si es cierto, Kaufman es Dios.













