Archivos de June, 2004

Wednesday, June 30th, 2004

Odio mudo

Ya saben que soy fan enfermo de MAD y sus cosas. El último número incluye una sección de título “¿Quién está más loca, Whitney Houston o Courtney Love?” que, independientemente de su (bilioso) contenido, ya el punto de partida de la comparación vale por sí solo el precio de portada. En mi caso, como estoy suscrito y me sale tirado, con más razón. Todo esto viene a que ayer me topé con este par de joyitas que me hicieron salivar en abundancia y me alegraron el día: dos anuncios del refresco Mountain Dew protagonizados por Spy vs. Spy (sean pacientes si no les permite descargar los clips por problemas de ancho de banda), los dos espías que han acabado convirtiéndose en un símbolo de la revista tan reconocible como la jeta de Alfred E. Neuman, y en un icono pop por derecho propio. Este par de hijosdeputa, enfrentados en una guerra sin objeto ni aparente conclusión, encuentran en estos dos clips una representación tridimensional de pasmosa fidelidad al original. La imagen del espía blanco recibiendo un puñetazo en las narices, el muelle oculto bajo el sombrero del espía negro, el diseño de los vehículos (¡ese helicóptero!), o el gesto del espía blanco en la conclusión de uno de los anuncios, haciendo el signo de la victoria con las dos manos, prueban que tenemos a un infiltrado en la industria publicitaria.

El mundo será pajero.

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Tuesday, June 29th, 2004

El horror del mensaje de error

Hoy no me da tiempo de contarles nada, así que me limito a autocitarme como un titán y enlazarles el post de ayer de Mondo Pixel, que está despertando pasiones en según qué círculos de extreme pajeros de los 8 bits. Que lo gocen.

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Monday, June 28th, 2004

El Efecto Tones, lo llaman

Este es mi nuevo niño. Y no me empiecen con que el mío es mejor o que vaya porquería, que sólo permite tres compases simultáneos en cada línea de strechting-output-waving samples, que ya saben que todo eso me da igual. Sobre todo, no empiecen a decir que con un ordenador, todo ese plakaplaka y más barato, encima, que saben de sobra que yo lo que quería era Un Aparato.

Oficialmente, da comienzo Tones v.2.0.

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Friday, June 25th, 2004

La última canción del viernes

Lo de Wendy James fue muy raro. Se convirtió en uno de los iconos pop más desvergonzados de los mustios últimos años de los ochenta, grabó tres discos, los tres de Transvision Vamp, que son el pan nuestro de cada día en la mansión Tones, y desapareció de las portadas de todas las revistas de música. La culpa la tuvo el estrepitoso fracaso, que nunca acabé de comprender (bueno, pasaron de copiarle riffs a T-Rex a copiárselos a Gainsbourg, pero la grandeza de estos chicos es que en sólo dos discos, el cambio sonaba coherente), del increíble “Little Magnets Versus the Bubble of Babble”. Pero antes de difuminarse por los rincones más oscuros de la cruel memoria colectiva del pop, Wendy James grabó “Now Ain’t the Time for Your Tears”, un rarísimo disco compuesto casi en su totalidad por Elvis Costello y señora, en un encargo que por lo visto el hombre se quitó de encima sin ni siquiera conocer personalmente a La Hembra. Lo cual hace aún más grandiosas las composiciones del genio de Liverpool, ya que la mayoría giran en torno a la imagen pública de Wendy, al concepto de “muñeca rota” en la que se convirtió la front-woman de Transvision Vamp en 1993, que mutó de excitante putarraca cejijunta a doliente rockera madura. Costello, quizas gracias a no verse las caras con Wendy James en ningún momento, decidió por su cuénta cómo debía sentirse la ex pop star, que había pasado en cuestión de meses de la cima al barrizal, y la transformó de paso en un icono para quienes aún damos saltos de alegría cuando nos topamos con un maxi extraño de Transvision Vamp. La misteriosa desaparición de Wendy James de la vida pública y la circulación clandestina de una maqueta, llena de rabia y ruido, que iba a servir de base para un segundo disco que nunca llegó a grabarse convierten a esta factoría de ronroneos con patas en una minileyenda que homenajeamos con esta joyita de su único disco en solitario.

Puppet Girl
Wendy James

Hey there little puppet girl
How d’you learn to talk that way?
Hey there little puppet girl girl
Who put the mouth in all the things you say?

Hey little puppet girl
Now it’s time to sing and dance
We build your reputation
to fade away the very day
You cut, cut, cut, cut, cut your string

I looked in the office mirror
And I saw that our faces matched
I looked at their offer
and I saw the strings attached
They said that any girl
would be impressed but still
It’s better than being tied
to the kitchen sink
or stuck at the checkout till

I ran out screaming
and of course it commenced to rain
My ears were ringing
and my cheeks were tear-stained
Then her words came back to me
She said: “judge me if you dare”
“When I look in the mirror
I don’t see a puppet
I see a millionaire”

Hey little puppet girl
Now it’s time to sing and dance
We’ll ruin your reputation
on the day you break away
And try to cut, cut, cut, cut, cut your string
Hey there little puppet girl
Hey there….cut, cut, cut, cut, cut it!

Y de paso informamos al respetable: para no cansar ni dar la impresión de rellenismo fácil uno de cada cinco días de la semana, “La canción del viernes” pasa a ser “La canción del mes”. El último viernes de cada mes. Como éste.

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Friday, June 25th, 2004

Un homenaje para el fin de semana

Hoy es el día de los homenajes. Miren qué cosa más bonita me ha dedicado David en Adultolescente, y de rebote, a esos Focomelos que todos amamos. Si quieren saber de dónde ha sacado los diálogos, culturícense.

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Thursday, June 24th, 2004

Y contando

Quizás fueron ustedes de los que siguieron enfebrecidos la carrera en pos de la mayoría de edad de las gemelas Olsen. Ahora que se rumorea que las chiquillas, siliconadas, sinuosas y multimillonarias, podrían posar para Playboy, se me ocurren unas cuantas reflexiones sobre el particular, algunas más malintencionadas que otras y, desde luego, ninguna de ellas pura y casta. “El escándalo del contador de las Olsen”, sin embargo, me parece demasiado morboso, demasiado prefabricado. Aparte de que ellas siempre me han parecido insoportables.

Por eso prefiero girar la vista hacia este otro desbarajuste moral, de una perversidad intrínseca mucho más pura y entrañable: el contador de la mayoría de edad de Emma Watson, la Hermione de Harry Potter, que luce quince años en la última entrega de la serie. Lo mejor de la web son los comentarios del pajerazo que la ha puesto en marcha, las honestas declaraciones de amor hacia la joven actriz y, por supuesto, el hecho de que el pobrecillo no se da cuenta del turbador mensaje implícito en una web de este tipo.

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Wednesday, June 23rd, 2004

Cinefobia

Se acabó. Cuando mi grupúsculo de correctores oficiales acaben de destrozarme los papiros, consideraré oficialmente acabado mi último hit, que enviaré esta noche al jefazo. Y ya lo leerán cuando llegue el momento. Y luego me pondré con otra cosa que llevo retrasando desde hace meses, primero por imponderables y luego porque este texto que he acabado hoy me ha tenido dos semanas sin pensar otra cosa.

Pero basta de criptología for dummies.

Quería comentarles, antes de que se me olvide del todo, mis últimas experiencias con esa raza aparte (aparte de mí, o mejor aún, “¡apártate de mí!”) que son los cinéfilos. Los cinéfilos de mierda. Llevo ya bastantes meses, casi yo diría que todo el último año o más, que el cine me parece una soberana gilipollez. “Todo el cine es una gilipollez”, como concepto, quizás sea ir un poco lejos, pero ustedes dirán: si el noventa por ciento de lo que veo me parece una mierda, va a ser que no es una mala racha. Es que el propio medio es una mierda. De un tiempo a esta parte todo me cabrea en todas las películas: que tengan que durar hora y media, que tengan esa estructura de planteamiento, nudo y desenlace tan torpemente grabada a fuego, que sean siempre tan previsibles, tan tópicas, tan repletas de lugares comunes. Odio el lenguaje del cine, odio que a un plano medio en una conversación le siga un primer plano, y a ese otro plano medio, y que esos planos duren siempre exactamente lo mismo, y que siempre tengan el mismo ritmo. Me aburro mucho, y además voy descubriendo que no es que sea cosa del cine de ahora, es que veo películas de hace cinco, quince, treinta, sesenta años y tengo que verlas en casa, empinando el codo y en tandas de media hora. Que si no no hay manera. A ver, siempre habrá grandes películas. Y dudo que cuando me toque ver por vigesimoséptima vez Society no me vaya a parecer tan cautivadora como las veintiséis veces antetriores, pero son excepciones. Me cago en el cine como medio de comunicación, como industria, como entretenimiento y como tema de conversación.

Y a esta actitud tan tontorrona no ayudan, desde luego, los cinéfilos.

Porque yo fui cinéfilo.

Cuando la Focomela y yo estudiábamos, nos íbamos cada mañana a la videoteca de nuestra Facultad y veíamos películas. Toda la mañana. Cada día, dos o tres. Desde clásicos ocultos a clásicos indiscutibles, pasando por clásicos modernos. Y la Focomela menos, pero yo leía teoría del cine sin parar. Historia y lenguaje. Y miles de revistas, y venga amontonar iconos sin parar: biografías, fotos, textos, su puta madre. Con cierta predilección por según qué géneros, claro, pero El Cine nos parecía bien en general. Vaya par. Pero ahora…

El miércoles estuve en una tertulia radiofónica en la COPE. Me llamaron para hablar de, agárrense los machos, “Héroes”. Y pusieron la banda sonora de En Busca del Arca Perdida, Superman y Star Wars. Claro que sí. Se hacen una idea de por dónde iban los tiros, ¿no? Junto a mi, un pajero cinéfilo de pro, y el presentador, pues El Presentador del Programa de Cine de la COPE, no se puede decir más en menos. Dos cosas de la cinefilia recordé (ya no me junto con este tipo de gente) y odié a lo largo del programa. Primero, esa tendencia absurda a dar siempre la puntilla a todo con un comentario o anécdota de Correo del Fotogramas. “Ah, ¿pues sabes que el director de esa película tuvo una gastroenteritis que le impidió rodar la famosa escena de la bañera, y la tuvo que dirigir el propio actor?” – “Cdado, podque ya tenía adgo de expediencia en aqued epizodio de “Zueños Modbozod” que didigió y pdotagonizó” – “Claro, claro” – “Hombde…” Es esa pasión de la gente por buscar los fallos de raccord, es esas revistas como “Acción” hechas sólo de anécdotas que no le interesan a nadie una puta mierda (ojo, que una cosa es que a mí cualquier cosa con el logo de los Cazafantasmas me parezca orín celestial, y otra muy distinta que haya alguien que se comporte así con todas las películas). Es amar el Cine como concepto, es el Mal.

Segundo, está esa adoración por Los Actores. ¡Los actores! ¡Lo peor de una película con diferencia! Yo, que nunca he sido capaz de distinguir un buen actor de un mal actor (¿por qué todo el mundo se mete con David Bowie en Labyrinth y luego se supone que Harrison Ford en La Calle del Adiós está bien? Más aún: ¿Por qué Jim Carrey en El Show de Truman está tan bien si ESTÁ TAN BIEN COMO SIEMPRE?). Para mí, los actores son buenos si dan risa, y las actrices si están buenas. Esa es mi clasificación. A la mierda el star system de los cojones. Por supuesto, aquí el primer mitómano soy yo, pero a mí me gustan los iconos, a mí me gusta la cabeza rapada de Vin Diesel, y la barbilla de Bruce Campbell, y John Belushi bajándose botellas de whisky de un trago. Y me gustan las tetas de Jennifer Love-Hewitt, y la mirada de “fui lolita, campeón” de Selma Blair, y el mohín de putón de Alicia Silverstone. Me gustan los iconos, supongo que porque en el fondo, hay una parte de mí que quiere seguir amando el CINE, pero los actores me dan igual. Muy igual. Quizás es por eso que la gente es capaz de darse cuenta de que Pilar López de Ayala es una supermegactriz y yo sólo veo una tía buena.

Y luego están esas teorías como de escuela de cine de lo que es un “guión bien estructurado”, “una correcta dirección de actores”, “un diseño de producción majestuoso” o “una planificación innovadora”. Todo lugares comunes para hacer referencia a películas caducas, muertas antes siquiera de concebirse, tostones que no dudaría en cambiar ni por un momento por tres viñetas de Dylan Dog o por una vida (una sola) al Buble Bobble.

Y no me hagan hablar de los cortometrajes. No me hagan hablar…

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Wednesday, June 23rd, 2004

Atención, cita.

Respecto al aprendizaje de la limpieza. Recuerdo que cuando tenía 8 años (?) le pregunté a mi madre que cual era el comportamiento normal de los cagarros.Ella me dijo que, idealmente, los cagarros son pardos y flotan. Miré la siguiente vez -era negro como la noche y se hundía como una piedra- y nunca más volví a mirar. ¿Procede, así pues, de ahí mi sentido anal del humor?

El Libro de Rachel
Martin Amis

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Tuesday, June 22nd, 2004

Mil… cien… to… ca… tor… ce… mi… nu… tos…

¿Quién tiene huevos?

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Monday, June 21st, 2004

Happy birthday to me

Infectado por lo que se lleva y lo que no se lleva, como de costumbre, convierto hoy el Focoblog en una página personal de esas que se llevan tanto. Y les cuento mi vida. Y ustedes se callan y me escuchan.

Vaya fastos de cumpleaños, oigan. Empezaron el lunes pasado, hace una semana, con la Bella Laia, de visita toda una semana (el mejor regalo posible, para qué les voy a decir otra cosa) sucumbiendo a la tentación y dándome todos mis regalos. Teniendo en cuenta que el regalo principal de este cumpleaños me lo dio hace tres meses, comprenderán que uno no sepa ya ni cuántos cumple, pero me da igual. Todavía le quedaban fuerzas y economía a la Bella para darme unas cuantas cosas más, entre las que destaco sin duda ese pedazo de Slimer que ven a la derecha, que hace juego con el muñequito de los Marshmallows que ya donó a la Mansión Tones (dentro de unas semanas habrá que cambiarle el nombre, ya saben) hace unos meses. Los dos, a los pies de mi cama, oscilan y ondulan y hacen el baile de la ameba. Además me trajo colonia cara de extraordinario poder afrodisiaco (comprobado) y algo de disparatado menaje del hogar. La semana fue pasando entre piscinismos y pequeñas celebraciones (sí, es un eufemismo) hasta llegar al viernes, en el que se presentaron la Focomela y Don Raú en mi casa cargados de paquetes. Reflexionamos sobre las bondades de la SGAE, nos zampamos una estupenda cena que Mi Señora llevaba puliendo toda la tarde, y nos fuimos a la bolera, donde descubrimos estupefactos que: a) Raú es un mostro de poderes sobrenaturales y puntuaciones disparatadas; b) la Chili tiene un pase con efecto que la llevará a la gloria bolerera o en el futuro le hará partir en dos alguna pista (espero estar presente en esto último); y c) la Bella Laia ha descubierto cómo teledirigir la bola de tal manera que a una velocidad de 0,3 k/s y haciendo eses de un lado a otro de la pista, consigue impresionante strikes en tiros que se prolongan agónica y antinaturalmente más de un minuto: es verlo para creerlo.

Antes de ello y de lo que vino después, que fue básicamente encerrarse en mi casa a ver videoclips, hacer planes editoriales, recordar cuando Guns’n’Roses eran lo más grande (o eso creían ellos), por supuesto, vinieron los regalos de mis invitados. Los hubo abundantes y esplendorosos, pero muéranse de envidia con el muñeco del Oso Flotador (que no encuentro imágenes para linkarles), el Mithology de Alex Ross y los muñecos de Krazy e Ignatz entre otras cosas que no les cuento porque ya está bien de poner los dientes largos. ¿Les parece excesivo todo? ¿Aún puedo acumular más trastos?

No lo duden. Dentro de muy poco.

ACTUALIZACION. Lo encontré. El Oso Flotante

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