Happy birthday to me

Infectado por lo que se lleva y lo que no se lleva, como de costumbre, convierto hoy el Focoblog en una página personal de esas que se llevan tanto. Y les cuento mi vida. Y ustedes se callan y me escuchan.

Vaya fastos de cumpleaños, oigan. Empezaron el lunes pasado, hace una semana, con la Bella Laia, de visita toda una semana (el mejor regalo posible, para qué les voy a decir otra cosa) sucumbiendo a la tentación y dándome todos mis regalos. Teniendo en cuenta que el regalo principal de este cumpleaños me lo dio hace tres meses, comprenderán que uno no sepa ya ni cuántos cumple, pero me da igual. Todavía le quedaban fuerzas y economía a la Bella para darme unas cuantas cosas más, entre las que destaco sin duda ese pedazo de Slimer que ven a la derecha, que hace juego con el muñequito de los Marshmallows que ya donó a la Mansión Tones (dentro de unas semanas habrá que cambiarle el nombre, ya saben) hace unos meses. Los dos, a los pies de mi cama, oscilan y ondulan y hacen el baile de la ameba. Además me trajo colonia cara de extraordinario poder afrodisiaco (comprobado) y algo de disparatado menaje del hogar. La semana fue pasando entre piscinismos y pequeñas celebraciones (sí, es un eufemismo) hasta llegar al viernes, en el que se presentaron la Focomela y Don Raú en mi casa cargados de paquetes. Reflexionamos sobre las bondades de la SGAE, nos zampamos una estupenda cena que Mi Señora llevaba puliendo toda la tarde, y nos fuimos a la bolera, donde descubrimos estupefactos que: a) Raú es un mostro de poderes sobrenaturales y puntuaciones disparatadas; b) la Chili tiene un pase con efecto que la llevará a la gloria bolerera o en el futuro le hará partir en dos alguna pista (espero estar presente en esto último); y c) la Bella Laia ha descubierto cómo teledirigir la bola de tal manera que a una velocidad de 0,3 k/s y haciendo eses de un lado a otro de la pista, consigue impresionante strikes en tiros que se prolongan agónica y antinaturalmente más de un minuto: es verlo para creerlo.

Antes de ello y de lo que vino después, que fue básicamente encerrarse en mi casa a ver videoclips, hacer planes editoriales, recordar cuando Guns’n’Roses eran lo más grande (o eso creían ellos), por supuesto, vinieron los regalos de mis invitados. Los hubo abundantes y esplendorosos, pero muéranse de envidia con el muñeco del Oso Flotador (que no encuentro imágenes para linkarles), el Mithology de Alex Ross y los muñecos de Krazy e Ignatz entre otras cosas que no les cuento porque ya está bien de poner los dientes largos. ¿Les parece excesivo todo? ¿Aún puedo acumular más trastos?

No lo duden. Dentro de muy poco.

ACTUALIZACION. Lo encontré. El Oso Flotante

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¡Y estos smilies pajeros!:

:mrgreen: :neutral: :twisted: :arrow: :shock: :smile: :???: :cool: :evil: :grin: :idea: :oops: :razz: :roll: :wink: :cry: :eek: :lol: :mad: :sad: :!: :?:

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