Archivos de October, 2004

Wednesday, October 13th, 2004

La policromía está sobrevalorada

Este Manifiesto del Ignorantismo, pleno de sabiduría y optimismo, y creado por los muy interesantes performers vieneses Monocrom es sólo una de las sorpresas que oculta su web. Mi favorita es el Exhilarator, un invento diabólico que mezcla al azar textos de chistes de una sola viñeta y las correspondientes ilustraciones. El resultado es, a menudo, turbador, pero curiosamente, nunca dejan de tener gracia.

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Monday, October 11th, 2004

Soy el Mal sólo cuando me pongo

Ese de ahí soy yo. No se fíen de nadie que les diga otra cosa. Quiero dejarlo claro porque ayer por la tarde me encontré con una desagradable sorpresa en mi email: me avisaban de que alguien que firma como John Tones va por algunos blogs amigos y vecinos dejando comentarios con tono agresivo, y en algún caso incluso amenazante. La cosa se agrava cuando averiguo que, por lo visto, mi amigo y maestro Satanasito y un chico a quien no conozco personalmente, Fluzo, tambien han sido suplantados. Hasta el momento he visto post firmados con mi nombre (bueno, como John Tones) en ADLO!, en el Diario de una Pintamonas y en Flora y Fauna. Se ha hecho pasar por Satanasito en Un Toque de Azufre y por Fluzo, aquí y en Soy un Snob Neurótico.

Por supuesto, tengo mis sospechas, prácticamente confirmadas, acerca de quién puede ser el autor, pero el plan es tan rastrero que me gustaría pensar que ni siquiera él puede caer tan bajo. Más que nada porque tener a un gilipollas como enemigo puede dar lugar a conflictos con cierta épica, pero tener a un bobochorras como némesis lo único que trae es pérdidas de tiempo y algún que otro disgusto para la parte más ingenua. Que en este caso no soy yo. Por una vez. En fin, toda esta movida ha tenido dos puntos positivos: primero, me he ahorrado el pensar qué posteo hoy en los dos blogs focomelos. Segundo, los responsables de estos blogs me han escrito diciendo “Oye, hay alguien firmando barbaridades con tu nombre” y no mandándome a la mierda, lo que supongo que dice bastante acerca del poco tino del mostrenco al escoger a sus víctimas, y un poco también acerca de la imagen sobre mí mismo que tienen quienes me leen. Problema solucionado. Ahora, yo muevo pieza.

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Friday, October 8th, 2004

Vuelvo a tener pesadillas (2)

La segunda parte de Pesadilla en Elm Street está unánimemente considerada como la peor entrega de la serie. Por una vez, coincido con los fans: es cierto. Y eso que Jack Sholder, su director, es uno de los grandes misterios del fantástico de las últimas décadas: condenado ahora a filmar encargos más o menos lamentables (Arachnid, la secuela de Wishmaster), es responsable de una de las mejores películas de terror y ciencia ficción de los ochenta, Hidden. Cierto pulso y cierta tendencia a macabrizar los elementos más cotidianos de la vida adolescente si que se le nota en la primera secuela de las aventuras de Freddy, pero al final, significativamente, tanto que pedimos innovacion y originalidad en las secuelas, y resulta que la única película que intenta distanciarse agresivamente del canon freddyniano es la que menos nos gusta.

El problema está en que Sholder y su guionista David Shaskin confunden a Freddy con un fantasma cualquiera, con un generador de poltergeists que lo aleja momentáneamente de su faceta de comeniños. Y así, muchas de las manifestaciones de Freddy van acompañadas de un tipo de efectos que aburren soberanamente: muebles que se mueven, objetos que se incendian (aquí, en interesante variación del tópico lo que se incendia es un periquito vivo), puertas que se cierran solas, ruidos de procedencia desconocida… Sholder y Shaskin no respetan lo más fascinante de la primera entrega: las reglas autoimpuestas como mecanismo de limitación de las pesadillas. Y se inventan una trama en la que el nuevo habitante de la casa de Nancy, Jesse (Mark Patton) es poseído por Freddy para cometer nuevas tropelías. El elemento mejor definido de la serie (las pesadillas como un lugar de terror infinito, sin reglas coherentes) se pierde para dejar paso a una trama mucho más tópica: la de las pesadillas como portal para que un mal insondable invada nuestro mundo. La secuencia en la que Freddy sale del cuerpo de Jesse y ataca a un grupo de adolescentes completamente despiertos es recordada con justicia como la más penosa de toda la saga, por cargarse de un plumazo las abundantes y tenebrosas ideas de su predecesora.

Sin embargo, la película parece no ser capaz de desligarse del todo del componente onírico que empapa toda la serie, y hay apuntes, brillantes ideas, imágenes inquietantes que, si bien no directamente relacionadas con Freddy, sí dan cierto aire simbólico, de pura pesadilla, a esta entrega. Empezando por la fascinante escena, siempre olvidada, de los dos perros con cabezas humanas que custodian la entrada a la fábrica abandonada donde murió Freddy. Y siguiendo con la increíble interpretacion de Mark Patton como Jesse, quizás el personaje de toda la serie que más ha acusado el cansancio al que se ven sometidos los adolescentes de Springwood que no se atreven a penetrar en el inseguro mundo de los sueños. Irritable, tenso, obsesionado, sudoroso, su interpretación lleva al límite el agotamiento físico y mental de la amenaza constante de Freddy. Finalmente, tenemos el curioso y no del todo comprensible simbolismo gay que rodea al protagonista. Acosado por un entrenador de tendencias sadomaso que recibe un salvaje castigo en las duchas del instituto, Jesse cada vez está más agobiado por una identidad sexual que no está clara: Freddy sale a la luz cuando él y su novia están a punto de hacr gimnasia horizontal, y hay continuos embites de sus depilados y fornidos compañeros de equipo (Jesse tiene que soportar los insultos, con cierto tono lúbrico, de uno de ellos) y, en fin, alusiones acerca de la virilidad de Jesse y embarazosas conversaciones familiares que sugieren algo pero que no llegan a ninguna parte. Freddy habita, por primera vez, en el subconsciente del protagonista (todo el sueño de las duchas y el entrenador, que comienza con un paseo por un club gay, lo deja tan claro como la obvia carátula de la película, donde es el protagonista el que empuña en su propio reflejo el guante afilado del monstruo), una idea fascinante y sobre la que volverá la serie con desigual fortuna, que podía haber hecho de esta seguda entrega una apetitosa versión adolescente de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Por desgracia, y una vez tirada al retrete la posibilidad de filmar una continuación convencional de la primera Pesadilla…, Sholder tampoco se atreve a exprimir al máximo los elementos más inquietantes del guión. Penita.

(Pueden leer mis impresiones sobre la primera entrega de Pesadilla en Elm Street aquí)

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Thursday, October 7th, 2004

Modo Brainless 2004 – Cómo acabar hasta el gorro de un fanzine – 7 de octubre

Ayer me llamaron del Patronato de Cultura de San Sebastián. A pesar de los rumores, este año, durante la XV Semana de Terror, también se va a celebrar la histórica Guerra de Fanzines, y quieren que concursemos, cosa que nos halaga, porque esta edición es la primera en la que no llamamos todas las semanas preguntando y preguntando y preguntando que cuándo nos envían los temas. La única diferencia con otros años es que el sustancioso primer premio ya no existe, pero si a estas alturas nos anduviéramos preocupando por eso… esperamos que, en cualquier caso, si ganamos, nos regalen otra estatuílla como la que ahora está en mi casa, pero que la Focomela también merece (más que yo, como verán en el transcurso de este minidiario). Si nos dieran otra igual por los develos de este año, asunto resuelto.

En cualquier caso, acabo de llamarles, y me han dicho que aún no tienen los temas, y que posiblemente nada hasta el lunes, así que la semana que viene va a ser de infarto. Yo les explico: cada fanzine debe tener dieciséis páginas. Ocho son de tema libre, y ocho deben ajustarse a unos temas que dicta la organización, dependiendo del día en el que se reparte el fanzine. Cada jornada, en la sesión nocturna, los fanzineros reparten su panfletillo, y los espectadores, absolutamente incapacitados para juzgar cualquier cosa (teniendo en cuenta las películas que ganan y las que son abucheadas cada año), votan a los fanzines. Por alguna razón que se nos escapa, ganamos el tercer año que participamos con un Dejad Que Las Niñas Se Acerquen A Mí que, reconozcámoslo, era una pasada. Decidimos, en vez de guillotinar y grapar el pliego, maquetarlo tal cual, de tal manera que el fanzine era un crescendo de páginas dobles y cuádruples hasta llegar al sabanón desplegable final, en el que hicimos un cuadro sinóptico de niñas terroríficas que daba gusto verlo. El año pasado volvimos a intentarlo con el primer Modo Brainless, en el que analizábamos en el desplegable central las concomitancias entre terror y comedia. Esta vez no ganamos, y eso que ideamos un sistema de puntuación para las películas, los Stifflers, que mereció mejor suerte. Este año no sabemos.

Lo dicho, que como hay que entregar el fanzine para cuando comience la Semana, tenemos que llevarlo a imprenta antes del próximo fin de semana. Nos dan los temas obligatorios el lunes, así que… nos espera una semanita de impacto. Y ustedes lo sufrirán.

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Wednesday, October 6th, 2004

Dos acercamientos

Hoy, dos links extraídos de la fenomenal Incoming Signals que tienen algo en común: son una ojeada a dos obras de arte pop inmediatas y fugaces (una canción, una tira cómica) que resultan ilustrativas, divertido y, sobre todo, dejan con ganas de seguir hurgando en los intríngulis de cosas tan falsamente sencillas como estas. Para empezar, este detalladísimo estudio sobre cómo se grabó el Kiss de Prince, con explicaciones muy para todos los públicos acerca de cómo el saturar o hacer desaparecer según qué instrumentos en una canción lleva a según qué resultados. Es muy interesante cómo el autor reflexiona acerca del auténtico poder de esta canción: está en lo que no explicita, y lograr eso en tres minutos y con la estructura cerrada de una canción pop más o menos convencional es bastante complicado. Y seguimos con 25 Great Calvin & Hobbes Strips, una selección de las mejores tiras en sus veinte años de existencia. Cada cual tendrá sus favoritas (aunque algunas son indicutibles, como la que el autor titula “*”), pero lo realmente interesante de la web es el análisis de cada una de ellas. Aunque en la mayoría de los casos tira demasiado de las sensaciones personales del autor del artículo y su relación con la tira en sus veinte años de existencia, en otros comentarios demuestra un ojo crítico muy bien educado para analizar un tema que me apasiona: el humor y sus mecanismos.

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Tuesday, October 5th, 2004

Impresionante turro sobre Psycho de Gus Van Sant

No sé por qué había dejado pasar hasta ahora la oportunidad de ver Psycho, el remake del clásico de Hitchcock (la primera película moderna de terror, ojito, muy bien acompañada por La Noche de los Muertos Vivientes) que dirigió Gus Van Sant, cuando de buenas a primeras parecía estar hecha pensando en lo que a mí me interesa: un proyecto demencial, condenado al fracaso comercial y artístico desde su mismo planteamiento. Una excusa tan lógica que resulta estúpida (acercar un clásico a las nuevas generaciones de espectadores, que necesitan que los actores sean guapos, que la película sea en color y que el sexo y la violencia sean explícitos) y un planteamiento completamente desvaído: rehacerla plano a plano, usando el guión original de Hitchcock y rodarla con un monitor a mano donde Van Sant iba comparando la película original con el nuevo material, procurando que fueran lo más similares posible. La idea es tan necia, y a la vez tan claramente dirigida a provocar de la forma más inmediata y contundente posible a la masa cinéfila mundial, que debería haber sido fan de la película desde el mismo momento en el que se anunció su rodaje.

Por algun motivo que no recuerdo, no fui a verla. Quiza yo también caí en la trampa, y cuando leí alguna crítica en la que se acusaba a Van Sant de haber clonado el original sin aportar nada, me lo creí. En cierto modo, es cierto. Qué demonios, es cierto.

Hace un par de días, la estaban emitiendo por algún canal de Digital +. La vi cinco minutos y apagué el televisor alarmado. Tenía la necesiad imperiosa de verla entera, de cabo a rabo. Me asaltaron todas las sustanciosas maldades que se habían instalado en mi cabeza cuando oí hablar del proyecto por primera vez y que, por hacer caso a los de siempre, quedaron ahí, adormiladas, esperando la ocasión propicia para reincorporarse y darme un par de collejas. Antes de ayer aproveché una improductiva tarde de domingo (no podía parar de darle vueltas a quién coño inventó los bridges de las canciones, y para que sirven, y sobre todo, porque soy incapaz de componer una canción con bridges) para recuperarla, y el resultado fue exacta, matemáticamente el esperado.

(Pinchen ahí mismo, al ladito, para leer más. Y agárrense, que me he quedado descansando)

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Friday, October 1st, 2004

Cthulhus

Para que enfoquen el fin de semana reflexionando acerca de la conveniencia o no de seguir adelante con ese curso de submarinismo que tenían apalabrado en las Seychelles, les dejo con esta galería de moluscos, crustáceos y seres de pesadilla que habitan en las profundidades del océano. Los lovecraftómanos, que manejen el link con precaución.

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