Archivos de November, 2004

Tuesday, November 30th, 2004

No así como ser desgarrado en vida

Aquí se habla poco de series españolas, y con razón: a excepción de la virulenta y salvaje Aquí No Hay Quien Viva, que acabaré comprándome el DVD, y de Los Serrano, que en pequeñas dosis da grandes y malvadas satisfacciones, no me gustan las series españolas, posiblemente por las mismas razones que a ustedes. Lo que no quita para que haya cositas, aquí y allá, que tienen su agradable pase: cuando El Comisario se pone sensacionalista, los momentos Vilches de Hospital Central… abundantes de esas cositas están en la fenecida Policías. Mucho mejor que El Comisario, donde va a parar, más vociferante y de sello visual infinitamente más atropellado, Policías tenía a un personaje inolvidable, El Ruso, y unos títulos de episodios que… miren, les dejo un listado completo de los títulos de todos los capítulos de Policías. En el Corazón de la Calle (uncut title), porque son un poema. Literalmente. Algunos parecen escritura automática, otros lírica preescolar, y todos poseen un incómodo tufillo que no sé identificar, pero que me gusta. Me encanta. Mis favoritos, Velocidad de fuga entre sus fauces, que parece una novela de William Gibson, y El espanto seguro de estar mañana muerto, que parece un giallo. Que los disfruten.

Los errores de los otros
Una palabra hacia la que tú ardes
Un perro ladra en la tormenta
El fantasma del beso delincuente
Hornos de fuego abierto
Llorar ante un muro ciego
Junto a mi, sin cesar, se agita el demonio
Despierta, calla. Escucha.
Te forjé como un arma
Acechaamantes
Los desiertos del mundo al extenderse
Carmín de vida renovada
Vivir se ha puesto al rojo vivo
Perfume que sobre mi carne ha quedado
Velocidad de fuga entre sus fauces
Caerá la espada sin filo
Corro por los sueños sin falda
Algo fieramente puro
Astro negro
Era mi dolor tan alto
La voz que aún no ha sonado
Sus labios ennegrecidos a besos
Hombres sin lágrimas
A tarvés de la noche urbana
La memoria desfallecida
Laberinto de la máxima destrucción
Ayer te besé en los labios
El espanto seguro de estar mañana muerto
El cielo es un lugar donde nunca pasa nada
A ti te hiere aquel que quiso hacerme daño
El dolor y su manto
Íntimo país lleno de monstruos
Ojos que vi tan llenos de dolor
Sentir que yo era tú
En la galaxia virtual de las cabinas porno
Todo ha llegado demasiado tarde
Tan cerca de mis brazos maniatados
Luchando cuerpo a cuerpo con la muerte
En lo más hondo de mi cueva umbría
El horror como eje de la trama
La sangre aúlla
Tiempo presente y tiempo pasado
Bajo la terrible niebla de la luz solar
Los últimos versos que yo escribo
Por qué se pudre lentamente mi alma
He nacido para el luto y el dolor
Azul índico
Más fácil convenceríais a la que amáis
Las noches pálidas
Todo resuelto
En este corazón donde hace frío
Bésame, muérdeme, enciéndeme
Mis ojos son los de un perdedor
Desgarradora interrogación
Smile at me once more, before I forget you
Vivimos sin saber si el aire es nuestro
algún día no tendré sueño por la tarde
Mientras trago saliva
Vamos, levántate
Las Angustias se devanecen
Amo a este hombre misógino
Los muertos tienen paz
Nada excepto la bruma
Los pasos de Judas en nuestras habitaciones
El limite del amor que puedo inspirar
Qué hermosa tú, libre y en pie
De nuevo en el camino, el temor se confirma
Tú vives, yo muero
Asesinatos Dulces como Nieve
Triunfante quiero ver al que mata
El horizonte no tiene nada que ver con el futuro
Mi piel está hecha de estrellas
Por el caos febril de la modorra
Mi voluntad puede matarme
Sigo viva, estaré muerta?
Trabajos de día, de noche dolor
MI marchito y estéril corazón
Por una oscura cañada”
No siento, no sufro, otros lo hacen por mi
De un corazón llegué a un abismo
Odio y amo
Nunca más escribiré vuestros nombres

Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG

Monday, November 29th, 2004

Punk for dummies

Pues nosotros éramos los últimos que quedábamos por anunciar, pero aquí está, el flyer del concierto de P.A.J.E.R.O. del próximo día 3. Les esperamos con las mejores galas, el mentón florido, la mirada oblicua y el oro de Moscú para un acontecimiento que se prevé no ya fundacional, sino directamente bigbanguicista. Transpop es un hecho, y descubrirán los cómos y los porqués el viernes, con la inestimable ayuda de Crashcats y Ultraplayback. Mientras, ajenos a todo lo que no sea lo que no debe ser, Mr. Asterisco y John Tones cogen las riendas del pop nacional, y ustedes pueden ser testigos de primera fila. ¿Qué no?

Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG

Friday, November 26th, 2004

La canción de noviembre

Mi canción favorita de Ilegales siempre ha sido “La chica del club de golf”, pero cuando la he visto por escrito, había algo… algo fallaba. Supongo que sus obsesivos riffs circulares son parte indisoluble de mi experiencia sonora con esa canción, que clasifico ipso facto como una de las cinco mejores canciones de la historia del pop español y me quedo más ancho que largo. Así que les ofrezco hoy, como canción del mes, mi otra canción predilecta de Ilegales, que el otro día coincidí con Moonshaker en su casa que resulta muy versioneable, y que intención hay. A ver quien llega primero.

El Focoblog es un medio expresivo muy poco cool. La autenticidad, como la elegancia, es algo que no sólo no nos interesa, sino que huye de nosotros. Por eso me enorgullece, de aquella manera, ser tan rematadamente fans de Ilegales. No ya porque todo lo que compone Jorge Martínez me suele parecer de una calidad indiscutible, y sin apenas altibajos a lo largo de los veintipocos años que llevan en la carretera (los primeros discos de Ilegales son impresionantes rarezas con madera de clásico, pero es que el último es uno de los mejores discos de rock nacional del año pasado), sino que encima, el tío es genuíno. Me lo creo. Me creo la pose de mostrenco que se mueve por impulsos primarios, me creo su disfraz de revientajetas, me lo creo cuando dice que los heavys son unos cínicos por aquello de “El heavy no es violencia”, y me lo creo mil veces cuando dice cosas tan sabias -y atrevidas en estos tiempos- como esta cita mítica que soltó en una entrevista para el suplemento Evasión: “El rock es la canción tribal prebélica químicamente pura, con un carga violenta y sexual inequívoca”. No puedo evitarlo, me encanta este tío.

Quiero ser millonario
ILEGALES

Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.
Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.

Llenar mi piscina de champán rosa,
coleccionar chicas con cicatrices.
Bañarme desnudo en las fuentes públicas,
ir personalmente a pagar las multas.

Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.
Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.

Tocar tan mal como los Rolling Stones,
tocar tan mal y que todos me aplaudan.
Disparar a todos sin ser culpable.
Jugar al golf en el jardín mojado.
Iré tan deprisa que, se te cortará la digestión.

Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.
Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.

Llenar mi piscina de champán rosa,
coleccionar chicas con cicatrices.
Bañarme desnudo en las fuentes públicas,
ir personalmente a pagar las multas.

Iré tan deprisa que, se te cortará la digestión.

Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG

Thursday, November 25th, 2004

Vuelvo a tener pesadillas (3)

Pesadilla en Elm Street 3 supuso un nuevo cambio de rumbo estético y temático para la serie, y en cierto sentido es la primra entrega de la saga tal y como la conocemos hoy. Después de los titubeantes inicios en la penumbra del porche de Nancy y algún paso en falso de turbadoras sugerencias oníricas, la serie se convierte en la idea que tenemos hoy de ella: un festival de efectos especiales, una orgía de látex y gore para adolescentes y una leccion magistral acerca de cómo convertir al villano de una película de terror en un icono pop.

Para muchos fans es la mejor secuela de la serie, y razones no faltan: los sueños se convierten por primera vez en realidades tangibles, de clara inspiración surrealista (esa serpiente �de nuevo de inequívocos tintes freudianos cuando se traga a su víctima-, esos colores hiperalimentados, esos muros que se desvanecen), y todos los esfuerzos de producción se orientan a convertir las secuencias oníricas en festivales de Sucesión de Impactos, y a Freddy en un ser cada vez menos terrorífico, pero también, cada vez, más imprevisible. Que Freddy diera más miedo era imposible desde el mismo momento en el que se filmó la primera secuela, así que se optó por potenciar el talante todopoderoso de Krueger dentro del mundo de los sueños. Cambia de forma, es omnipresente hasta un extremo metafísico (las pesadillas ya no son sólo un lugar donde habita el monstruo: a partir de aquí, las pesadillas son ÉL, y por primera vez, efectos y diseño de producción juegan con esa idea) y se multiplican los one-liners y chistecillos puntuando las muertes (la serie era aún joven e innovadora, con lo que el componente sádico del humor era infinitamente más agresivo que el de las últimas entregas).

Pesadilla en Elm Street 3 tiene algo de lo que pueden presumir pocas películas de teen horror: el espectador llega a preocuparse por los personajes y por lo que pueda pasarles. El motivo está en el ambiente trágico y ominoso que respira la película, y eso se debe a que por una vez, los protagonistas no son despreocupados campistas o miembros de un barrio residencial, sino jóvenes habitantes de Springwood con severos desequilibrios psicológicos debido a la falta de sueño. En efecto, no se atreven a dormir por miedo a Freddy, y el café + el pánico + la presión de los adultos comienza a pasar factura en sus enclenques sistemas nerviosos. Una vez en el hospital psiquiátrico, conocen a Nancy (de nuevo Heather Langenkamp), que les orienta en su lucha contra Freddy y les ayuda a controlar sus sueños.

El control de los sueños, los sueños lúcidos, buf… menudo tema. Todas las películas de Pesadilla en Elm Street entran, de un modo u otro, en esta materia, pero es en esta en la que se hace una aproximación más inequívocamente juvenil a la cuestión: cuando están dentro de los sueños, los jóvenes adquieren poderes que les ayudan a enfrentarse a Freddy. Superfuerza, agilidad, poderes mágicos, cada cual con habilidades distintivas y que, en cierto sentido, se complementan u oponen a sus peculiaridades durnte la vigilia. ¿Les suena? Por supuesto: el grupo se convierte en una especie de X-Men oníricos que demuestran que Chuck Russell se tiene muy bien aprendida la lección sobre la auténtica esencia de los superhéroes Marvel en general y de los mutantes en particular: gente convencional que se topa sin quererlo con unas habilidades sobrehumanas que les sitúan a un nivel cósmico. Y de estos heredan también esa melancolía que no se pueden sacudir de encima, y que hace de Pesadilla en Elm Street 3 una película inusualmente amarga, de ritmo enfebrecido en sus secuencias terroríficas, pero también, muy tristona en el resto, que se aproxima de manera singular al escabroso mundo de los suicidios adolescentes. A lo largo de la película, los adolescentes tienen que convencer a los adultos que les rodean de que hay alguien amenazándolos, pero Freddy se encarga de eliminarlos de manera que parezcan suicidios: rebanándoles las venas, lanzándolos desde lo alto de una torre…

Quizás la entrega más equilibrada, y poseedora también de algunas de las pesadillas más memorables y de los mejores insultos (“Welcome to Prime time, bitch!”), Pesadilla en Elm Street 3 es pieza básica del horror juvenil de los ochenta, y no sólo porque comience a tantear en los orígenes del mito (fruto del embarazo de una desprevenida monja, violada por cien maniacos), sino también porque hurga, con enfermiza curiosidad, en la viscosa esencia que conforma las pesadillas.

Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG

Wednesday, November 24th, 2004

Antología brutta

Hoy publico en La Vanguardia un artículo de reverencia y genuflexión hacia ese fanzine al que debo tanto, por no decir tantísimo, Mondo Brutto. En lo estético y en lo demás. Se llama Antología del tremendismo y si quieren leerlo, tendrán que suscribirse a la edición digital del diario, que es gratis y para todos los públicos. Disfrútenlo.

Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG

Monday, November 22nd, 2004

Para variar

No me pueden negar que arrancar un disco con la contundencia de Piromanía, el último de Un Pingüíno En Mi Ascensor (“Me gustas más que el ego / Al presentador del Rimadero / Por tí estudiaría Teleco / Por ti me haría ingeniero / Pero intuyo que hacerte mi amada / No sería buena idea / Porque eres más complicada / Que armar un mueble de Ikea”), es conceptualmente casi lo más atrevido que le ha pasado al pop patrio en bastante tiempo, John Tones aparte. Aprovechando la reciente oleada de revival ochentero, el Pingüino aprovecha la coyuntura para lanzar una colección de canciones que conservan las mejores virtudes de sus clásicos: inmediatez y honestidad a prueba de bombas, humor negro y suave incorrección política, pareados tan contundentes y rimas tan bien construídas que deberían servir de inspiración a desidias musicales injustamente más populares, varias capas de multiparodia superpuestas y, sobre todo, una sincera y profunda alma pajera. Francamente, no sé de dónde procede esa fobia al humor de los aficionados al pop, pero en mi caso, que una canción incluya chistecillos no me supone ningún problema. Si el chiste es bueno, más bien al contrario.

El Pingüíno no sólo me hace gracia: es la redonda contundencia de sus rimas y la poco disimulada melancolía de la inmensa mayoría de sus melodías lo que siempre me fascina de sus discos. Revisen la letra que les anarroseé en el post del pasado jueves, y quédense con un par de momentos gloriosos más: las saltarinas metáforas pseudocountry de “Me la pegó” (“Conocí a una chiquilla / Que había pillado la malaria en Nairobi / Se ponía amarilla / Y cantaba una canción de los Bon Jovi / Y me la pegó y me la pegó / Y eso no se lo perdono yo / Que me pegara aquella canción / Que se pega como el velcro en la bragueta de mi pantalón”) y el tremendo himno fandomita “Es ciencia-ficción” (“La Estrella de la Muerte destruyendo Alderaan / Lex Luthor luchando contra Superman / Nexus recordando su pasado en Orion / Tu y yo compartiendo el mismo colchón / Es ciencia-ficción”). Y déjense de tanto M-Clan, hombre…

Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG

Thursday, November 18th, 2004

No hay duda, Mansfield

Ya les gustaría a Los Astrud, en su último y francamente decepcionante disco, llegar a las cotas de lirismo de esta pequeña maravilla, de inquietantes concomitancias temáticas con ¡Olvídate de mí! y una peculiar sustancia melódica que le da un inusitado aliento melancólico.

ME OLVIDÉ DE TODO EXCEPTO DE TI

Me abandonaste una mañana sombría
Te fuiste antes del primer kikirikí
Yo pensé que con el tiempo te olvidaría
Pero el tiempo pasó y no lo conseguí

Y encontré a un medico yanqui que prometía
Borrar cualquier recuerdo con el bisturí
Y me operé para olvidarte pero la cirugía
Falló y me olvidé de todo excepto de ti

No recuerdo ningún dato
De mi propia biografía
Pero si se que tu gato
Se llamaba Luis María y que un cuñao de tu padre
Fue sacristán en Aragón

Recuerdo que te espiaba en la piscina
Con mi telescopio japonés
Pero olvidé para que sirve una aspirina
Y cuantas son 3 + 3

Y no se si han fallecido
Laura Palmer y Chanquete
Pero recuerdo tu vestido
En esa fiesta en Algete
Y que un cuñao…

Y estoy viviendo una agonía
Porque no te consigo olvidar
Si pudiera me suicidaría
Pero olvidé que vena me debo cortar

Y no se que ha sucedido
Con las dos torres gemelas
Pero recuerdo el apellido
De tus cuatro bisabuelas
Y que un cuñao…

Mañana les cuento de quién es esta joyita, que hoy tengo el día tontín, aunque si ustedes son lo suficientemente espabilados ya deben de tener más que oido su último disco. Y entre los versos hay una autocita muy clarificadora.

Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG

Wednesday, November 17th, 2004

Directo al corazón

Legend es una página que recopila, en tres abundantes y contundentes galerías, imágenes extraídas de dibujos animados y cómics (por desgracia, la galería de videojuegos está vacía), en las que una dama le propina un trompazo en los testículos a un caballero. Aparte de la hipnótica sucesión de imágenes construídas a partir del mismo movimiento oblicuo, la web tiene un valor añadido para quienes amamos los tebeos malos: el responsable de Legend parece tener un inmenso archivo de comics tipo Enfermeras o Ruta 69, y una colección de mangas y animes eróticos absolutamente infame, lo cual da cierto regusto malrrollista que sin duda potencia los valores estéticos de la compilación.

Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG

Tuesday, November 16th, 2004

Nip/Tuck en televisión, dos cirujanos de excepción

Escribí esto para la H, y esta noche que es el estreno de Nip/Tuck en Calle 13, creo es buen momento para reciclarlo aquí. No se la pierdan, porque en esta santa casa estamos entusiasmados con lo que hemos podido ver de esta pequeña joya televisiva, mezcla como digo más abajo de A Dos Metros Bajo Tierra y Melrose Place, pasado por un leve filtro lynchniano. A veces me recuerda a lo anterior de este buen hombre, Popular, y en cualquier caso, el resultado es extremadamente desasosegante. Mr. Asterisco, la Chili y un servidor estamos enganchadísimos, así que no se la pierdan.

LA BELLEZA ESTÁ EN EL EXTERIOR
Rodada en gélidos tonos azules, y dueña de un sentido del humor único, Nip/ Tuck. A golpe de bisturí llega a nuestro país a través de Calle 13. Los críticos la aplauden como una de las series más inteligentes, despiadadas y ambiguas de los últimos tiempos. ¿Es para tanto?

Nótese que no he incluído el adjetivo “sangrienta” en la lista de elogios (que es un elogio sólo si se hace con el suficiente mal gusto), porque ahí sí que Nip/Tuck. A golpe de bisturí se lleva la palma. Nunca había visto en la pequeña pantalla -en horario comercial y batiendo records de audiencia como lo está haciendo la segunda temporada de la serie en Estados Unidos-, tal cantidad de primeros planos teñidos de rojo, de humor grueso y de un sincero y fascinante deseo de incordiar al espectador a cualquier precio. En cada episodio hay al menos una operación quirúrgica mostrada con todo lujo de detalles, pero quedarse en este (por otro lado, fenomenal) festín de ultraviolencia estática sería como decir que Los Soprano es una serie sobre delincuentes.

Nip/Tuck es obra de Ryan Murphy, que en una carambola autoral poco frecuente en televisión, dirige, produce y guioniza la serie. Murphy es también el creador de la recordada Popular, una interesante tragicomedia acerca de las dificultades de mantenerse en la cima del poder adolescente. En Nip/Tuck cambió radicalmente de ambientación (aunque conservó el telón genérico de comedia sin humor) con una clínica de cirugía estética en Miami. La dirigen Sean McNamara (Dylan Walsh) y Christian Troy (Julian McMahon, que dejó Embrujadas para centrarse en esta serie, para alivio de nuestras retinas y su curriculum), dos cirujanos de caracteres tan distantes como la noche y el día. El primero es un profesional de carácter débil, un pusilánime que se encuentra atrapado entre unos confictos morales de manual de psicología para aficionados (él se metió en esto para ayudar a la gente a estar contenta consigo misma, y ha acabado haciéndose millonario explotando la vanidad mal canalizada de sus clientes) y una vida mediocre. Sus propios hijos y su mujer le desprecian, sobre todo en comparación con su socio Christian, que lleva un tren de vida radicalmente opuesto. Mujeriego, sin principios, dispuesto a hundirle el escoplo a cualquier modelo de tres al cuarto que se atreva a despatarrarse en su quirófano, Christian inyecta botox como quien administra una droga de lujo, y se acuesta con sus clientes para subirles la autoestima después de una operación. Como manda el topico, las cosas cambian, y los socios pronto descubren que tenían más cosas en común de las que a ambos les gustaría reconocer.

La auténtica fuerza de Nip/Tuck, sin embargo reside en los personajes secundarios, los clientes. Al ritmo de la pregunta con la que Sean y Christian reciben a cada uno de ellos (“¿Qué es lo que no le gusta de sí mismo?”), van danzando por la consulta una serie de personajes, muchos de ellos freaks de la mutilación asistida, que necesitan que su cuerpo cambie aunque eso suponga entrar en una espiral de modificaciones. Como el fan de Michael Jackson que se opera una y otra vez para parecerse cada vez más a su ídolo, o las gemelas que quieren operarse para dejar de ser idénticas. La galería de clientes son el blanco perfecto para que Ryan Murphy ponga en solfa el culto al cuerpo y la egomanía de los más poderosos (o de los que quieren serlo, como aquella chica con sobrepeso para la que lo más importante en esta vida es acudir a una reunión de antiguos alumnos de su instituto con el tallaje adecuado), y algunos críticos han relacionado la serie (aparte de con, obviamente, A Dos Metros Bajo Tierra) con Twin Peaks, debido al ácido retrato, de tintes surreales, que se hace de los personajes que rodean a los protagonistas.

Nip/Tuck parece frívola por la sencilla razón de que, simplemente, lo es. Murphy buscó una estética inspirada, según sus propias palabras, “en los culebrones televisivos de los noventa”. En efecto, Nip/Tuck parece a veces la trastienda de Melrose Place, con sus intrigas que a algunos nos parecen de otro planeta. Pero tras tanto lujo y horterez voluntaria y orgullosa, queda un mensaje desolador y amargo. Aquel que los reality shows de ultimísima generación como The Swan, Extreme Makeover o el desasosegante I Want a Famous Face de la MTV disparan en la dirección inversa. Nip/Tuck es un producto atrevido y muy poco tranquilizante acerca del aspecto físico y su poder social. Sin chistes.

Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG

Monday, November 15th, 2004

No bailéis

Mi nueva página favorita sobre música pop es Pop Justice, que es justo en lo que se habría convertido nuestro Lollipop si hubiera sobrevivido a la Edad De Los Fanzines Fotocopiados. De una mala leche absolutamente ejemplar, transpira un amor por el pop bien entendido en el que no caben ni Macaco ni Pereza, sino pop puro y duro (bueno..) entendido muy al estilo británico, por alguien que claramente, como yo, se obsesionó con las Spice Girls cuando ya tenía los huevos negros. Pletórica de slogans inolvidables (“Compra más singles, pero no el de U2, “Never Mind The Pixies, Where’s Bloody Take That”), mi post favorito de los últimos días es este, en el que llevan a cabo lo que llaman el Heyaboycott, consistente en no bailar el Hey Ya de Outkast cuando lo pinchen en la disco de rigor. Los responsables de Pop Justice coinciden con cualquier persona de bien en que la canción es una pasada, pero que en fin, que vamos, que ya está bien.

Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG