Archivos de November, 2004

Thursday, November 11th, 2004

Y el P.A.J.E.R.O. lanzao

La web de P.A.J.E.R.O. está recién renovada por la mano experta y sabia de nuestra diseñatrix. Aparte de un lavado de cara y la incorporación de un icono pop, que siempre hace bonito, ya se puede descargar P.A.J.E.R.O. Año Cero desde allí. Pinchen en MP3 Soundtrack y luego en cada uno de los títulos de las canciones. Pero vamos, que a estas alturas ya las tienen todas, ¿no? Uéeeeeeee!!!! Y resérvense el día 3 de diciembre!!!

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Thursday, November 11th, 2004

Otro triunfito

Con esto concluye la (lo sé) agotadora ración de autobombo que llevamos últimamente. A partir de mañana volvemos a los temas (in)habituales, pero antes, una buena última noticia que llega con algo de retraso:

Ganamos el Premio del Público de la Guerra de Fanzines de la Semana de Terror de San Sebastián.

Tenía que ser el año que no había premio en metálico, mecachis, pero en fin, eso ya lo sabíamos cuando nos propusieron participar. Este año íbamos inusualmente confiados en que ganaríamos, así que lo raro hubiera sido que no lo hubiéramos hecho. Les brindamos, en agradecimiento por el apoyo que han demostrado aquí y en la lista, un par de fotos para escarnio colectivo (gracias, Darkman: ahí nos tienen en pleno reparto del número –sí, lo hacíamos con esa cara- y recogiendo el premio simbólico de manos de ese hombre, y marcándome yo unos bailecillos para celebrarlo) y el hasta el pasado viernes secretísimo contenido del fanzine. Disfrútenlo, y gracias por el apoyo. Amámosles.

Descargar Modo Brainless 2004

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Wednesday, November 10th, 2004

Se caga en Leonard Cohen

Dando tumbos llego al que es sin duda el mejor post que he leído en un blog en meses.

Yo fui fan de INXS. ¡Vamos, joder! Había pasado mi preadolescencia escuchando Los 40 Principales. Era como tener una piscina en el garaje. Si tienes una piscina en el garaje no puedes aparcar un BMW. Yo tenía una piscina en la cabeza. Así que, en fin, había sitio para INXS. Recuerdo algunos episodios. Recuerdo haber dicho: “”Need You Tonight” es una canción REVOLUCIONARIA”. Recuerdo haber alabado los TEXTOS sin saber qué cojones significaban las palabras que no aparecían en el Collins Pocket. Recuerdo haber aplaudido a Michael Hutchence cuando decidió que nunca volvería a cortarse el pelo porque desde que lo había hecho su panadero le respetaba. Y recuerdo haber pensado cosas mucho peores. Y haberme comprado TODOS LOS DISCOS. Nada de esto importa ya. Sí, habría estado mejor tener la cabeza llena de LIMONADA. Es más SEXY. Pero Leonard Cohen también dice GILIPOLLECES. “First we take Manhattan, then we take Berlin”. Vale, Manhattan, Berlín, está bien. “I’m guided by the beauty of our weapons”. Sí, bien, muy bien. Pero hay que recordar que “First We Take Manhattan” empieza así: “They sentenced me to twenty years of BOREDOOM”. Vaya MIERDA. Bah, sí, son los riesgos de las frases lapidarias. Acabo de poner “I’m Your Man”. Leonard Cohen dice: “I call you, I call you, but I don’t call SOFT ENOUGH”. Hijo de puta. Bueno, ahora suena “Everybody Knows”. “Everybody Knows” ya es otra cosa

Tienen más en Ni Puedo Ni Quiero, un blog lleno de mala leche que creo que hará las delicias de algunos habituales del Focoblog que han hecho del Odio y el Insulto una forma de arte. Muchos de ellos amigos míos. Por suerte.

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Monday, November 8th, 2004

Nacho Vigalondo, es él

Todos poseemos una imagen, un instante, un comentario o una anécdota para cada uno de nuestros amigos y enemigos. Así archivamos fácilmente, a veces a golpe de tópico, lo que pensamos de cada cual. Hay quien pone puntuaciones, hay quien se acuerda de ropa, granos y entrecejos. La imagen, el recuerdo que yo tengo de Nacho Vigalondo es doble, y en cierto sentido muy distinto al que tienen ustedes (porque todos ustedes lo tienen: sólo tienen que caer en cuál es exactamente; Rubia, usted que lo sabe, no la diga a voces), y no me resisto a contarlos aquí. Espero que al interfecto no le importe.

Nacho siempre se ha confesado muy fan de Los Focomelos. Su canción favorita, “El día de los trífidos”. Lo recuerdo irrumpiendo (tarde) en uno de nuestros primeros conciertos gritando “¡¡¡Trí-fi-dos!!! ¡¡¡Trí-fi-dos!!! ¡¡¡Trí-fi-dos!!!” y preguntándole a la gente (¡lo oía por encima de la música!) “¿Han tocado ya la de los trífidos?” Ese día no teníamos intención de cantarla (es bastante aburrida en directo, porque no se puede bailar), pero por supuesto, como respuesta a semejante entusiasmo, la incluímos en el bis.

Mi segundo Instante Vigalondo, más vívido y a la vez más difuso, tiene lugar hace un par de años en el Nasti. Completamente confundido por la noche y sus pequeños retazos de rituales encapsulados, me topé con un Nacho tan fuera de lugar en aquel sótano y foco de infecciones como yo. Comenzamos a hablar y afirmó sin rubor que esperaba que no se rodara nunca el –entonces- proyecto de Peter Jackson de versión de King Kong, porque le parecía el guión más estúpido de todos los tiempos. “Vamos a ver”, decía, “una expedición se dirige a una isla dejada de la mano de Dios, y allí encuentran dinosaurios y criaturas mitológicas, fenomenales, de leyenda. Y una vez allí, ¿qué se traen?. ¡El puto mono grande!”. Por alguna razón, me encantó la teoría, que todavía redondeó: “Pero es que lo peor es que en la secuela vuelven a la isla y se llevan… ¡al hijo del mono! ¡Que ni siquiera es tan grande como el otro!”. Tengo la sensación de que esa noche salió a la luz alguna frase delirante más, relacionada con las películas de Godzilla o con los mitos lovecraftnianos, pero no logro acordarme. Diantre.

El caso es que Nacho Vigalondo ya tiene web. De momento está bastante desnudita, pero tiene momentos gloriosos a pesar de su escaso contenido: frases gloriosas (“el sótano del Karaoke Central Park es como si El Resplandor la hubiese dirigido Álvaro Sáenz de Heredia), tres ideas por línea (esa foto del uzumaki tridimensional!!!), alguna buena noticia (¡¡sale en Kyrie haciendo el baile de la esvástica!!) y unos cuantos proyectos audiovisuales que quitan el sentido. A falta de que cuelgue su obra magna, 7: 35 de la mañana, no se pierdan la antiepopeya de ciencia ficción dickiana Código 7, una maravillosa tomadura de pelo que derrocha ingenio y talante pajero. La Segunda Parte es una parodia del género a la altura de la icónica Velocidad Absurda de Spaceballs, así que imaginen si ya tardan en echarle un vistazo.

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Thursday, November 4th, 2004

P.A.J.E.R.O. Año Cero

Ahora sí. La primera maqueta de P.A.J.E.R.O., titulada P.A.J.E.R.O. Año Cero, está terminada. John Tones a las voces, Mr. Asterisco a la guitarra, Chili Temple, la Bella Laia y Miranda a los corismos y el gran, espectacular, increíble Ik, aka Miranda, a la producción, hemos parido seis canciones que, como suele ser costumbre en esta santa casa, no se parecen a nada que se echen ustedes normalmente a la cara. De momento, no tenemos ni portada, nuestra diseñatrix está trabajando en ello y en la ampliada web, pero pueden ustedes disfrutar de las canciones desde ya mismo. Y prepárense, que empezamos con los conciertos. El viernes 3 de diciembre en Barcelona (ya daremos los detalles) y pronto, muy pronto, en Madrid. La invasión P.A.J.E.R.A. ha comenzado y ustedes son los afortunados en vivirla.

01 - Megachu

02 – Y Ahora, Algo Completamente Igual

03 – A Ti Te Gusta Mucho el Mambo

04 – Menos que cero

05 – Blitzkrieg de Temporada

06 – Quiero Ser Tu Traci Lords

(Recuerden que P.A.J.E.R.O. se acoge a esta licencia de Creative Commons, es decir, que pueden ustedes copiar, manipular, destrozar y distribuir estas canciones siempre que citen a sus autores y su origen. ¿A que somos requetecools?)

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Thursday, November 4th, 2004

Nosotros tampoco podemos parar de triunfar

Decididamente, los Focomelos somos estrellas del pop completamente formadas. Hemos pasado por todas las etapas que envidiábamos de nuestros ídolos: hemos sido one-hit wonders -lo mejor del mundo, como Falco y Eighth Wonder-, hemos sufrido una etapa de descubrimiento sicodélico, hemos compuesto canciones que reflejaban neuras personales y otras que no reflejaban nada, y ahora vivimos de las rentas, la fama y los recopilatorios, reuniéndonos para conciertos ocasionales y muy especiales en los que interpretamos nuestros hits de siempre y alguna versioncilla nueva. El último paso hacia esta canonización pop definitiva era venderse al vil metal, y lo hemos hecho con la sonrisa más amplia que hemos podido y la chequera en mente, aunque al final, como de costumbre, no hemos visto un eure de todo esto. Pero nos hemos divertido.

Ergo: un fan de los Focomelos que trabaja en una agencia de publicidad, Sergio, nos propuso hace unos meses aparecer en una web promocional de EyeToy haciendo el ganso. Aceptamos en lo que se tarda en decir “Tú me regalaste un llavero”, y aquí tienen el resultado. Tienen que llevar a cabo una serie de pruebas francamente sencillas (no hace falta que las resuelvan todas), y cuando hayan tachado de la lista “Concierto Focomelos” (la respuesta a la pregunta, para recién llegados, es “Kung 2”), pulsen en “Organizar fiesta”, y ahí nos tendrán, interpretando a grandes voces “Mami, me he tragado el disco de Depeche Mode”. Brutal. Chili, vámonos a las Bahamas, que icónicamente, lo que se dice icónicamente, hemos tocado techo.

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Wednesday, November 3rd, 2004

Venganza

Soy fan de Los Vengadores (no los superhéroes, claro: la serie de televisión) hasta la náusea. Ya sé que es un lugar común de la cultura pop añeja, como Barbarella, la serie televisiva de Batman o las películas de los Beatles, y que ni siquiera puedo esgrimir un enamoramiento púber de la señora Peel como motivo de mis desvelos, como hacen –con todo el derecho- pajeros con descendencia y un fondo de archivo muy superior al mío. Como a los B-52’s o a Devo, descubrí tarde a Los Vengadores (supongo que no cuenta mi fanatismo preadolescente por la fabulosa “Purdey” de Siniestro Total -“Me gusta cuando luchas contra un criminal / Al servicio de Su Graciosa Majestad”), cuando ya eran un icono, y pude ver mis primeros episodios de la serie sólo al darme esa oportunidad la televisión digital. En la nunca suficientemente añorada Album TV pude ver unas cuantas aventuras entre temblores de placer, y con el canal Palomitas me aprovisioné de paciencia y cintas de vídeo vírgenes, y grabé todo lo que pude. Ahora espero una edición en DVD definitiva y, por dios santo, subtitulada. Hace tiempo que quería volver a ver la película, denostadísima por los fans y que a mí, francamente, no me pareció en el momento de su estreno tan obscenamente mala como se decía por ahí. Supongo que al no tener algún virginal recuerdo de infancia relacionado con la serie, la infamia fue menor, pero…

Veamos: el productor Jerry Weintraub (from the Karate Kid fame) compró los derechos de la serie en 1987, y estuvo diez años sin encontrar un guión adecuado (¿oigo murmullos al fondo?), hasta que apareció uno del guionista Don McPherson, autor de la muy bizarra Absolute Beginners, fan fatal de la serie original y que replicaba con frenético ritmo (hasta ese inquietante punto en el que la veneración se transforma en neurosis) todos los lugares comunes de la serie original. Reparto de estrellas, director también muy fan de la serie y hala, a correr.

A diferencia de otros fans, creo que el guión de The Avengers es delicioso. Se permite licencias no demasiado importantes (mostrar cómo se conocieron los personajes, o explicitar un romance al que en la serie nunca se llegó), pero por lo demas, es un sabroso batiburrillo de guiños para fans: esa asociación metereológica de rimbombante nombre (Wonderland Weather Corporation), esos –algunos intrincados, otros más obvios- continuos homenajes a Carroll y su Alicia, esa anciana que no es lo que parece, esa mansión del villano llena de trampas, laberintos, trampantojos de doble filo y filiación escheriana… y sobre todo, esa fenomenal tendencia a la abstracción que, dicen, en la serie original se debía a limitaciones presupuestarias, pero que en la versión fílmica es imitada con delirante rigor. Son las imágenes de la bella, inquietante (y extremadamente vacía) campiña inglesa, o de ese fenomenal arranque de la película, en el que Steed se enfrenta a unos cuantos habitantes de pega de un pueblecillo desolado que, en metafórico guiño, parece un decorado porque es un decorado. O también de ese Londres devastado en el clímax final, en el que vemos caer hechos trizas algunos monumentos emblemáticos, pero a ni una sola persona. Es propio de la serie, en fin, todo lo que rodea al villano interpretado con algo de desgana por Sean Connery: el maquiavélico plan de manipulación de fenómenos atmosféricos, el duelo final, sus aristocráticos dominios, la reunión de ositos de peluche (quizás la imagen más icónica y absurda de la película), los coqueteos con la heroína, el misterioso doble de la señora Peel, el laberinto formado con setos…

El problema, cómo no, está en los actores. A pesar de un muy adecuado gesto entre narcotizado e infantil de Ralph Fiennes en su encarnación de Steed, a su interpretación le falta la ironía del original. Uma Thurman como la señora Peel es, sin duda, lo peor del conjunto: la culpa es suya por aceptar un papel de tal carga icónica que nadie en su sano juicio se atrevería a intentar rehacer, pero en cualquier caso, confunde la enigmática sonrisa de Diana Rigg con pura y simple antipatía y un aire sabihondo que la distancia (y no precisamente para mejor) de la Peel original. La falta de química entre los protagonistas es total: una pena, porque alguno de los otros nombres que sonaban para dar vida a la simpar dama (Elizabeth Shue en cabeza) podría haber dado más de sí.

Lástima de guión… y lástima de oportunidad desaprovechada. Tardaremos en volver a ver a Steed y la señora Peel por las salas de cine.

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Tuesday, November 2nd, 2004

Melodiosamente

A punto (si Correos no nos hace la puñeta as usual) de hacer pública la primera maqueta de P.A.J.E.R.O., ya definitivamente titulada P.A.J.E.R.O. Año Cero gracias al salero nominativo de Satanasito, me topo con esta joyita que pueden ampliar pichando en ella. Se trata de la partitura de “Mami, me he tragado el disco de Depeche Mode”, primer hit de Focomelos, y que Miranda se sacó de la manga para que pudiéramos registrarla en la SGAE, y así aparecer en el recopilatorio de ElectroSpain. Como la música de la canción era completamente monocorde, se basó en las melodías que Chili y yo hacíamos con las voces. El resultado está en los archivos de la SGAE en la categoría “Sardana” y pueden escuchar la versión remezclada por Miranda para la ocasión, con voces más armoniosas y algo más de consciencia de que somos los Salvadores del Pop Patrio, aquí.