Totus hijos de puta

Muy requetebién está el nuevo álbum de Mauro Entrialgo (compartiendo autoría en esta ocasión con Santiago Orue y Ata) acerca del titán tricojonil Herminio Bolaextra, Cómo convertirse en un hijo de puta. Parodiando los libros de autoayuda y consejos para lectores de dominical y ofreciendo una densidad de chistes por centímetro de papel completamente agotadora, Mauro pone la perfecta puntilla a las aventuras del periodista de El Caos que podemos leer en el TMEO. Esencialmente, se trata de una guía para convertirse en el más suelto y tuno de su grupo de amigos (si los hubiera). A mi, particularmente, me gusta Herminio cuando no tiene ningún problema en hacer el imbécil para dejar en evidencia a quienes le rodean. Es un “sí, sí, parezco tonto, pero anda que tú…” que no tiene precio: la increíble página de los bailes estúpidos, o de los usos que se le pueden dar a los conos de tráfico (¡cagadero! ¡¡disfraz de gnomo!!) son buena prueba. Una de las características que convierten a Herminio en un icono del gansismo es su pose casi de superhéroe cabrón: nunca vamos a verlo recibir esa hostia que, suponemos, alguna vez se habrá llevado. Ni le veremos abrazar un corte de antología: él siempre tiene la última palabra. Herminio tiene un aura de uinvulnerabilidad mítica. Es el hijo de puta perfecto, posee la proporción dorada de cabrón, hijo de puta, vividor y sabio, y Cómo convertirse en un hijo de puta explica por qué.

De todos modos, cuando más me gusta el album es cuando no depende demasiado de Herminio, y este es una excusa para contar las cosas que le interesan a Mauro, y ese humor borde , tan cerebral que hace pupa, surge entre las viñetas. En una ocasión, Herminio define La Razón como una excelente revista de humor, pero no le acaba de convencer porque está seguro de que ETA usa el periódico como medio de comunicación interno. La mejor página es un cuadro sinóptico de estilos musicales que cultivan los distintos grupos españoles: reivindicativo light, reivindicativo hard, para niños (Mecano, Los Inhumanos), cantautores… toda la fauna. Lo mejor, la columna que identifica las formas literarias que suele exhibir cada género: metáforas, sinécdoques, comparaciones, hipérboles… ¿El rasgo estilístico común entre todos los géneros, de la extracción social que sea, del estilo que fuere? Lo han adivinado: el ripio. Sublime.

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