Archivos de February, 2005

Wednesday, February 23rd, 2005

La canción de febrero (II)

Pantera Fans in Love
Nerf Herder

I bleached my hair just like Vince Neil
Then you made me cut it like James Hetfield
We’re gonna put an end to alternative rock
We’ll find a way to make the Cranberries stop

We went to Sears for pictures at Christmastime
But they wouldn’t let us make the metal sign
No they wouldn’t let us make the metal sign
I’ll bring the wine you bring the bread and cheese

It’s hard to eat when you’re headbanging
Makin’ out in the middle of the pit
How come Slayer doesn’t sing about this
If anything comes between you and me

Then heavy metal heaven, that’s where we’ll meet
We are Pantera fans in love

What’s with these punk rock nerds, they can’t even sing
I wish we’d never heard of The Offspring
A candlelit dinner, now we’re holding hands
I taught you how to draw your first pentagram

We went miniature golfing but we didn’t get far
Because we used the clubs to play air guitar
Oh we used the clubs to play air guitar now
I’ll bring the wine you bring the bread and cheese

It’s hard to eat when you’re headbanging
Makin’ out in the middle of the pit
How come Slayer doesn’t sing about this
If anything comes between you and me

Then heavy metal heaven, that’s where we’ll meet
We are Pantera fans in love

We are we are Pantera fans in love
We saw Ozzy on our first date
Our special song is Crazy Train
Makin’ out in the middle of the pit

How come Slayer doesn’t sing about this
If anything comes between you and me
Then heavy metal heaven, that’s where we’ll meet
We are Metallica fans
We are Megadeth fans
We are Manowar fans in love
We are Pantera fans in love

La segunda canción de este mes, y recuperamos nuestro ritmo habitual, es esta joyita de Nerf Herder (¡”Party like it’s 1996!!” es el eslogan del año!) llamada Pantera Fans in Love. Descubrí a estos chavalotes por casualidad, deambulando por esas webs de dios, y quedé instantáneamente prendado de la letra (ya sólo el lema “We’re gonna put an end to alternative rock / We’ll find a way to make the Cranberries stop” vale por todo el tema). Es curioso cómo los grupos de hardcore-pop herederos (¡ya tienen herederos!) de Blink 182 y compañía no ocultan unas descaradas raíces jivis. Sum 41 son los que lo hacen más evidente, con unos punteos en los cambios de ritmo que ya los querrían para sí algunas bandas de hair rock ochentero. Pantera fans in love (continuación de la también fabulosa Van Halen) aparece en el disco How to Meet Girls y sí, hay otras joyas de similar calibre, como esta. Si quieren videoclip, corran hasta aquí.

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Monday, February 21st, 2005

Apuntando en la dirección equivocada

Something Awful es fuente continua de algunos de los mejores momentos de humor imbécil de la Red. Una de sus recopilaciones, que no sé cómo ha llegado hasta mis favoritos, me ha alegrado (literalmente) la mañana. Se trata de carteles retocados, pero sólo en el título, o como ellos mismos dicen, Títulos de películas mal interpretados: las ilustraciones son idénticas, pero ahora las películas tienen unos apelativos mucho más apropiados para su arte gráfico.

La mecánica humorística es extremadamente sencilla, pero a mí, fan de las tartas de nata, de las cáscaras de plátano y del sonido de los pedos, me hace una gracia que ni se imaginan: es tan simple como interpretar literalmente una abstracción. La mayoría de los carteles intentan entrar en sintonía con el ambiente o incluso el mensaje de las películas, lo que da pie a interpretaciones absolutamente delirantes. Una de mis favoritas es esta que les pongo a mi vera: El silencio de los corderos debería haberse llamado en realidad Me encanta proporcionar placer oral a bichos. También son excepcionales, por su simplicidad, la portada de Regreso al futuro como perfecta interpretación de una película llamada Oh, mierda, mi coche está ardiendo, Deep Impact transmutada en Hostia puta, Scream (cuya portada jamás podre mirar del mismo modo) como Tos, o Phenomenon, a partir de ahora y para los restos, Gente practicando sexo en mi sobaco. Un vapuleo a la sempiterna oleada de fotomontajes cutres y cabezas voladoras a golpe de literalidad bien enfocada… arte contemporáneo, vamos.

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Thursday, February 17th, 2005

Honk if you are Devo!

La Focomela me envía esta envidiable colección de memorabilia chapera de los grandísimos Devo: todo tipo de consignas e iconitos que hacen salivar en cantidades industriales a alguien completamente devolucionado como un servidor. El responsable de esta acumulación es el justamente autodenominado Devo Obsesso!, que en su web recopila también una hermosa colección de pegatinas y, como no, cascos-maceta. La madre que los parió.

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Tuesday, February 15th, 2005

Aquellos que poseían la Biblia - Un Relato -

Hace unas semanas linkábamos un fenomenal relato satírico de Will Shetterly acerca de las contradicciones y las miserias del copyright llamado The People Who Owned the Bible. También pedíamos a algún alma caritativa, y ya que el cuento original estaba licenciado con Creative Commons, que lo tradujera. Dicho y hecho: tres titanes habituales de esta página, Fedorento, Dr. Zito (del que aprovecho para recomendarles su prometedor y recién inaugurado blog, El Gabinete del Dr. Zito), y Alex Werden, han traducido el relato, y ya que la idea salió de aquí, me ceden la exclusiva momentánea. Así que no pierdan ni un momento y disfruten de Aquellos que Poseían la Biblia –Un relato-.

Aquellos que Poseían la Biblia – Un relato
This work is licensed under the Creative Commons Attribution-ShareAlike License. To view a copy of this license, visit http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/ or send a letter to Creative Commons, 559 Nathan Abbott Way, Stanford, California 94305, USA.
Traducción de The People Who Owned the Bible de Will Shetterly realizada por fedorento, Dr Zito y Alex Werden.

Había llegado el momento de renovar el Copyright sobre Mickey Mouse para así mantener la propiedad de Disney fuera del dominio público. Fulanito tuvo una brillante idea. En lugar de pedirle al Congreso que añadiese los típicos 20 años a la duración del Copyright ¿Por qué no hacerlo a lo grande y extender el Copyright 500 años?

Menganita añadió una inteligente razón: una extensión de 500 años permitiría a Disney localizar a los herederos de Shakespeare y comprarles los derechos de la obra del Bardo inmortal. No importaba cuanto pudieran pedir los herederos, el acuerdo daría beneficios enseguida. Toda escuela que quisiera representar o estudiar a Shakespeare tendría que enviar un cheque a Disney. Cada Periódico, revista o programa de radio que quisiera usar una cita del Bardo también tendría que enviar uno. Así que Disney solicitó, el Congreso concedió y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, (OMPI), siguió su ejemplo. Disney pagó a los herederos de Shakespeare y después utilizó los beneficios que obtuvo con su nueva patente para comprar todos los derechos a los herederos de Dumas, Dickens, Twain, Mary Shelley, Jane Austen, Bram Stoker y otros. Una vez que la mayoría de las películas de todos los estudios estuvieron sujetas al copyright de Disney, estos o se declararon en bancarrota o acabaron siendo subsidiarias de Disney.

Y todo el mundo estaba conforme, excepto los contadores de historias, que tenían que comprar a Disney licencias o probar que su trabajo no le debía nada a los últimos 500 años de literatura.

Entonces, el ADN de Jimmy Joe Jenkins confirmó que era el descendiente directo de los traductores de la versión de la Biblia del Rey Jaime. Al principio, Jimmy se conformó con el 10% del precio de cada Biblia vendida y el 10 % de la colecta de todas y cada una de las iglesias que utilizaban la versión de la Biblia del Rey Jaime. Pero cuando algunas iglesias se cambiaron a traducciones más modernas, Jimmy azuzó a sus abogados sobre todas las traducciones basadas en la versión del Rey Jaime. Eso le proporcionó una tajada de cada Biblia y cada servicio religioso cristiano que se hacia en inglés. Algunos traductores reclamaron que su trabajo estaba basado en versiones más antiguas y que por lo tanto deberían estar exentos, pero ninguno de ellos podía permitirse enfrentarse a Jimmy en los tribunales.

Las iglesias refunfuñaron y pagaron a Jimmy su diezmo, excepto los Mormones, los Cristianos Científicos, los Adventistas del Séptimo Día, Cuáqueros y los Universalistas Unitarios. Jimmy dijo que sus enseñanzas dañaban el valor comercial de su propiedad y se negó a que utilizasen la Biblia. Todos estos grupos se disolvieron excepto los Universalistas Unitarios, que no notaron cambio alguno.

Entonces Jimmy suprimió todas las partes de la Biblia que criticaban a la gente rica. La mayoría de las grandes Iglesias supervivientes no se dieron cuenta de ello. Pero se quejaron cuando Jimmy cambió en las traducciones tradicionales los nombres de José y María por los de Jimmy Joe y Lulabelle, el nombre de su nueva y guapa esposa.

Pero cuando su Lulabelle se fugó con un vendedor de Biblias, Jimmy se retiró a una de sus mansiones y se negó a que nadie imprimiera ninguna Biblia más o usase ésta de cualquier forma que produjese dinero.

Las iglesias que aún sobrevivían enviaron delegados a Disney, pidiéndoles que hicieran que el Congreso redujera el periodo de Copyright para que la Biblia del Rey Jaime fuera de nuevo de dominio público. Pero Disney había adquirido los derechos de un drama de venganza durante la Restauración que parecía un gran vehículo para Britney Spears, por lo que hicieron una contraoferta.

El Congreso alargó el periodo de copyright durante 2.000 años más, y la OMPI siguió su ejemplo. Jimmy tendría que pagar cada dólar que había cobrado de la Iglesia Católica, ya que la Versión del Rey Jaime estaba basada a su vez en la Vulgata, primera traducción de la Biblia al Latín hecha por San Jerónimo. Para poder usar la Biblia, todos los protestantes se hicieron católicos. Disney adquirió el Copyright y las marcas registradas de Robin Hood, el Rey Arturo y Las 1.001 Noches.

Y todo el mundo estaba conforme, excepto por los contadores de historias que tenían que comprar a Disney las licencias o probar que su trabajo no le debía nada a los últimos 2.000 años de mitos y folklore.

Entonces el ADN de Spike Greenbaum probó que ella era la descendiente directa de Jesús o de un hermano suyo. Spike permitió a los católicos usar su Biblia a cambio de que el Papa la casara con su novia. Entonces dijo que como los curas pudieron elegir entre casarse o ser célibes durante los primeros 1.000 años, pero que después tuvieron que ser célibes durante los siguientes 1.000 años, todos los curas deberían ahora casarse con al menos una persona. Y como Jesús había dicho a sus seguidores que vendiesen sus posesiones y dieran su dinero a los pobres, todo objeto valioso propiedad de la Iglesia Católica tendría que ser donado para la investigación sobre el SIDA.

Los Católicos refunfuñaron, pero se consolaron un poco cuando los tribunales fallaron que el Corán era un trabajo derivado y Spike impidió a Arabia Saudí usarlo hasta que permitieran a las mujeres conducir y a los hombres no.

El Papa consideró brevemente la posibilidad de recuperar a la Iglesia de Mithra, lo que permitiría a su gente continuar rezando los domingos y celebrar la Natividad el 25 de Diciembre. Pero sus esposas le indicaron que el culto romano de Mithra entraba en el período cubierto por el copyright, y que el heredero directo era un miembro de la NAMBLA (North America Man Boy Love Association) que estaba preparando acciones legales contra Spike sobre los derechos de la Biblia. Entonces los católicos enviaron delegados a Disney, pidiéndoles que acortasen el periodo de Copyright para poner de nuevo la palabra de Jesús en el dominio público.

Pero Disney había adquirido los derechos del Satiricón, que parecía un vehículo perfecto para Ashton Kutcher, por lo que hicieron una contraoferta.

El Congreso alargó el periodo de copyright otros 2.500 años. Spike Greenbaum debía ahora cada dólar que había cobrado a Israel, ya que la traducción de de San Jerónimo estaba basada en los textos sagrados hebreos. Para poder usar la Biblia, todos los católicos se hicieron judíos, y Disney compró los derechos de la Ilíada y la Odisea.

Y todo el mundo estaba conforme, excepto los contadores de historias, que tenían que comprar a Disney las licencias o probar que su trabajo no le debía nada a ninguna historia que hubiera formado parte de la civilización humana.

Entonces, el ADN de Kurosh Jadali confirmó que era el descendiente directo de Zoroastro, cuyas enseñanzas sobre monoteísmo habían sido adoptadas por los judíos durante su cautiverio en Babilonia. Kurosh dijo que como Zoroastro había predicado la tolerancia religiosa, se alegraría de que los judíos usaran sus textos sagrados. Como pago, solo quería 1.000 € por cada Torah editada y el 75% de todo el dinero que recibiera cualquier sinagoga. Cuando los rabinos refunfuñaron, Kurosh les preguntó si acaso eran comunistas que no respetaban la propiedad intelectual.

Todas las ramas del judaísmo enviaron delegados a Disney pidiéndole que volvieran a la situación anterior para que las enseñanzas de Zoroastro pudieran ser del dominio público. Pero Disney había adquirido los derechos del poema épico de Gilgamesh, que parecía un buen vehículo para Jim Carrey, por lo que hicieron una contraoferta.

El Congreso alargó el copyright por otros 100.000 años. Kurosh Jadali tuvo que devolver todo su dinero a las Naciones Unidas, ya que el ADN de todo el mundo probaba que eran descendientes de la primera persona que contaba historias sobre Dioses. Disney compró los derechos de una historia que había sido pintada en un muro sobre una gente con unos animales que pensaron sería un gran vehículo para Mel Gibson.

Y todo el mundo estaba conforme, excepto los contadores de historias que tenían que comprar a Disney las licencias o probar que su trabajo no le debía nada a ninguna historia que tuviera personajes haciendo cualquier cosa.

Hasta que una señora llegó a las oficinas de Disney y dijo que gracias a la extensión del periodo de la Ley de Copyright, la ley de patentes también había sido alargada. Y que como su ADN había confirmado que era la descendiente directa de la primera persona que proyectó sombras en un muro y contó historias sobre ellas, tenia la intención de hablar con la Organización de Empresarios Colegiados acerca de todas y cada una de las películas y programas de televisión que Disney creía poseer.

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Friday, February 11th, 2005

Photoshop bien enfocado

Ya tenía ganas de hablarles de esto desde hace tiempo (y seguro que gracias a esas webs de treinta y ocho links diarios con comentarios de una línea que todos frecuentamos en horas de oficina ya lo tienen más que sobado), pero es que el fotolog alternativo de Gork@ Limotxo no tiene precio. Se trata de Espacio Reservado para la Publicidad, y es una recopilación de logos de productos comerciales tatuados gracias a la magia del retoque fotográfico en los cuerpos de bellas señoritas anónimas. Visualmente, el impacto no tiene precio (sobre todo, gracias a la querencia por las curvas de inequívoca estética setentera); el discurso entre líneas de cada uno de estos iconos, por otra parte, es tan cautivador como malvado.

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Wednesday, February 9th, 2005

El post bicéfalo de hoy: Budismo pop en La Vanguardia

Nuevo artículo de aquí su seguro servidor para el Reciclaje de La Vanguardia, con mi seudónimo habitual, y con un tema jugoso: la muerte en los videojuegos. Yo lo llamé Budismo Pop, pero han preferido cambiarlo a Difuntos Muy Vivos en el Mundo Virtual. Hubiera preferido Este Muerto Está Muy Vivo 3D, ya que nos ponemos. Pero en fin, les va a encantar. Como ya saben, pueden echarle un vistazo al artículo en web, que es gratuíto inscribirse y que podrán revisarlo hasta el miércoles que viene. Ya que no nos oye nadie, me gustaría agradecer su colaboración a Aureal, que me aclaró unos cuantos matices de los juegos que menciono, y a Lindyhomer, que proporcionó la puntilla que necesitaba para darle el último achuchón al artículo. Es de bien nacidos, ya saben.

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Monday, February 7th, 2005

La canción de enero (I)

Huffer
The Breeders

Na na na na na na
Ta ah ah ah ah
Ah-ah ah-ah ah-ah
Da da da da da da
Dada dada da

Toil toil toil til I get sick
I try reverse, but I’m not that quick.
Chained to the ground, no flyin’ for you.
If you want it bad, you gotta steal your own fuel.
Torn, toiled, and troubled.

Da da da da da da
Da da da ah ah
Ah ah
Ah ah
Da da da da da da da da
Da ah da da da!

Toil toil toil til I get sick
I try reverse, but I’m not that quick.
Chained to the ground, no flyin’ for you.
If you want it bad, you gotta steal your own fuel.
Torn, toiled, and troubled.

(En enero no les di la paliza con alguna canción predilecta, así que este mes se van a tragar dos)

Sé que sólo la gente de una edad muy concreta y con unos gustos musicales muy especificos va a saber de qué narices estoy hablando, pero… ¿no les dio le impresión, allá por la primera mitad de los noventa, de que por primera vez en nuestra limitada visión de la historia del pop había posibilidades de que el pop comercial se punkificara, el ruido se hiciera de dominio público y las melodías, al fin, dieran paso a las murallas sónicas? Eran años de mucho ascazo: habíamos superado, unos con mayores secuelas emocionales que otros, el nirvanazo (y había muerto el perro, y había acabado la rabia): el Territorio Vaquero del Corte Inglés presumía de una sección grunge, Historias del Kronen arrasaba, y los grupos nacionales cantaban en inglés sin saber qué decían. Eso, mucho asco.

Pero me refiero a ese momento en el que, súbitamente, por algún motivo, llovían los hits independientes. Y todos eran bailables, y todos eran coreables, todos eran cancionazas. Eran los tiempos del Connection de Elastica (vaya super disco, amigos), del Creep de Radiohead (yo ya les he medio perdonado lo demás). Virgen santa, eran los tiempos de la única canción de los Smashing Pumpkins que soporto entera, la preciosa y decadente Tonight. Y, sobre todo, eran los tiemos de la increíble Cannonball de The Breeders, una cosa tan rara, perfecta, pegadiza, deliciosa y bailable que da vergüenza escucharla demasiado. Por si se desgasta.

Siempre he tenido a The Breeders (independientemente de sus conexiones con los Pixies) encasillados por ese agradecido estigma (ya querría yo uno de esa calaña, vamos) de creadores de una canción que nos volvió a toda una generación el cerebro del revés, y que asociaba en mi ingenuidad a una posible invasión sónica del mainstream. Por desgracia, nos hemos acabado quedando con lo peor de todo aquello (con la “moda punk en Galerías”, que decían los otros genios) y, es más, aún tendrían que llegar tiempos más pobres: al fin y al cabo, el Carácter Latino aún no estaba del todo asimilado. Sin embargo, The Breeders tienen un último disco fenomenal. Tiene un par de añitos ya, de hecho, pero por lo visto, La Multinacional De Rigor no quedó del todo contenta con el resultado comercial de la creación (la primera del grupo después de nueve años de silencio, casi una década que la díscola Kelley Deal pasó saltando de una clínica de desintoxicación a otra), y el grupo está levemente (ejem) paralizado. No me extraña que Kim Deal haya abrazado tan gustosa la lucrativa (benditos sean) reunión de los Pixies. El título del disco es Title TK (es decir, “Title To Come”, apelativo periodístico para los discos grabados, pero sin título definitivo), y aquí les muestro la frenética Huffer

Conscientes de que los tiempos de Last Splash no volverán (ni para ellos ni para nadie, y de hecho, no se dejen engañar por el falso tono nostálgico de este post: me pegaría un tiro en la boca antes que volver a la universidad), crearon con Title TK un disco extraño, minimalista. Muchas canciones esán conducidas por una batería de sonido perezoso y marrano, sin bajo ni guitarra, sólo bombo, caja y la voz de Kim Deal. El curioso tono del disco, a medio camino entre la agresividad desnuda de la espartana producción y la fragilidad que transpiran las letras, las melodías y la voz, siempre a punto de romperse, lo convierten en el mejor disco de las Breeders. Sí, aunque no haya manera humana de repetir Cannonball. Pero, ¿saben? Mejor así, porque por una vez, puedo presumir… yo estuve ahí. Yo lo viví. No me quiten ese privilegio.

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Thursday, February 3rd, 2005

ZonaDeVicio Reloaded: My Schoolmate, the Barbarian

El otro día les contaba la importancia fundacional de ZonaDeVicio, la difunta web de ocio, de aquellos tiempos preblogs, que fue revolucionaria por contar con faltas de ortografía sólo en una de sus secciones. Hoy, escarbando en los abismos de mi disco duro, he encontrado una reseña de My Schoolmate, the Barbarian, una peli hongkonesa bastante maja que me impresionó en su día y de la que nunca más se supo. Releer esta reseña me ha recordado ciertos nombres que antes eran el pan mío de cada día y que había relegado a una zona indeterminada y sin utilizar de mi cerebelo: Wong Jing, ¿qué fue de él?… Chingmy Yau, qué bocaza más impresionante… “Rival Schools”, ¡vaya juegazo!… Recupero la reseña, en fin, para que la tengan ustedes en cuenta por si se topan con ella por esos métodos de tráfico de imágenes en movimiento que por aquel entonces, ay, eran cifi de esa. Uniformes escolares y hostias como panes, ¿pueden pedir más?

MY SCHOOLMATE, THE BARBARIAN
Año: 2001
Dirección: Wong Jing, Billy Chung Siu-Hung
Producción: Wong Jing
Guión: Wong Jing
Acción: Ching Siu-Tung
Intérpretes: Nicholas Tse, Stephen Fung, Joey Yung y Samuel Pang.

Para qué voy a intentar engañar a nadie. Una película cuya sinopsis se resume en un básico “En un colegio de los más chungos de Hong Kong se dirimen las peleas entre adolescentes en una habitación especial para duelos: cincuenta mesas son el ring para una pelea a muerte, en la que sólo gana quien queda sobre ellas tras una somanta de palos” no puede ser mala de ninguna de las maneras. Suena bien, ¿verdad? El resultado es aún mejor.

Wong Jing, compinche de los clásicos más indiscutibles de Stephen Chow, productor de una de las sagas más demenciales y divertidas del cine de Hong Kong (God of Gamblers, claro), y caradura simpático de los de la peor calaña (se beneficiaba a Chingmy Yau, la sacó en todas sus películas y consiguió lo imposible, que un Jackie Chan que ya apuntaba cierta decadencia haciera una de sus mejores películas -City Hunter-… y siempre sacando pasta), es el productor y codirector de este disparate que sólo mejora con sucesivos visionados, y cuyo argumento, francamente, no se puede estirar mucho más. Edward (el bueno de Stephen Fung, que me recuerda por momentos a un joven Yuen Biao) es un niño rico que, por error, llega a un nuevo colegio donde debe aprender a hacerse respetar mediante las susodichas peleas ilegales, con la ayuda del Rey de los Luchadores, Stone (Nicholas Tse, en una interpretación enigmática y cautivadora) y una chica con serios problemas emocionales, Fung (la pizpireta Joey Yung). El sello de Wong Jing está presente en todos y cada uno de los planos de My Schoolmate, the Barbarian, por suerte para los que nos declaramos (no sin cierto rubor) fans a muerte del director de Casino Raiders: referencias a los videojuegos e inspiración en su lenguaje, humor salido de madre, giros argumentales inesperados, guiños a éxitos coyunturales y, especialmente y por suerte, ni la más mínima contención a la hora de construir las andanzas de los protagonistas.

My Schoolmate, the Barbarian sólo mezcla comedia y acción, pero… ¡de qué manera! La comedia es desmelenada, irrespetuosa, abusiva y chirriante. Como en los grandes momentos de Stephen Chow (muchos de ellos achacables a Wong Jing, no lo olvidemos), cualquier personaje puede hacer cualquier cosa para arrancar la carcajada del respetable… por ejemplo, el personaje de Fung, posiblemente la actriz oriental más defenestrada en los foros de freaks de Internet en los últimos tiempos. El motivo: que cada vez que Fung se encuentra con Edward, hace aspavientos, aúlla de amor y sale del cuarto corriendo a cámara rápida. El resultado es puro manga in motion y no ha parecido gustar mucho a los muermos de costumbre, pero encandilará a los fanáticos de Michael Hui. La acción, cincuenta por ciento de este cóctel molotov con uniforme colegial, está inspirada en las peleas elásticas y acrobáticas de los videojuegos: My Schoolmate, the Barbarian (por cierto, menudo título) se plantea, de hecho, como un homenaje a uno de lo mejores juegos de lucha que se recuerdan, Rival Schools, en el que dos colegios rivales se daban la del pulpo hasta decir basta. En un momento dado, Edward y Stone aprenden técnicas de combate plantados ante el televisor, joystick en mano y encadenando combos como demonios. Enseñanza que les resulta muy útil en el demencial y descocado clímax del film, que también se ha ganado unas cuantas críticas por romper con el tono pseudodramático del resto de la película… de lo que se deduce que los freaks, últimamente, se plantan ante el DVD con los ojos cerrados. En cualquier caso, las peleas son técnicamente impecables (no como en Future Cops, la fallida adaptación de Street Fighter que parió hace unos años el propio Wong Jing), gracias a la inventiva y la experiencia del coreógrafo Ching Siu-tung, que organiza auténticas virguerías físicas con cincuenta mesas de nada, dos combatientes de uniforme y un par de ventiladores, que dan pie a algunas imágenes hipnóticas y desbordantes de dinamismo netamente hongkonés. Todo con la ayuda de Nicholas Tse y Stephen Fung, que ya hicieron equipo en Gen-X Cops, y que se lo montan mucho mejor aquí, demostrando más pericia marcial y una química infinitamente más natural.

El resultado es una especia de revisión en clave arcade de Battle Royale, como parece dejar bien claro la estupenda carátula de la película. El tapiz de comedia ayuda a disimular la exacerbación que My Schoolmate, the Barbarian hace del mensaje más brutal, agresivo y antisocial de la película protagonizada por Kitano, y que nadie pareció querer a sacar relucir en su día: es un espectáculo plástico inigualable ver a dos adolescentes vestidos de colegial saltarse los morros a guantazos. Risas y bofetadas, en fin, que parecen dejar claro que, cuando se tiene talento, algo de modestia sigue siendo la mejor virtud.

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Wednesday, February 2nd, 2005

Potorro Top

Como fanático de los juegos lingüísticos (no, no les vuelvo a dar la paliza con Alice… de momento) y festivo-bucales (no, no les cuento más anécdotas de “Cifras y letras”… de momento), estoy fascinado con una web que apareció en la lista de Mondo Brutto (su responsable, que salga al estrado, que no recuerdo su nombre) y que me ha venido a la mente, inopinadamente, gracias a la intervención de Andrés y la risa que me ha dado su “Sino Fecal” en los comentarios del anterior post: se trata de una colección de nada menos que (no podía ser otro número) 34743 palíndromos en nuestro bello idioma. A poco que tengan un poco de imaginación, “A buscar frac suba”, “Para Marte trama rap”, “En canalla hallan acné”, o el ya directamente metafísico “Rajarse es rajar”, traerán a su mente inquietantes sugerencias. Que les sea leve, porque cuesta recuperar el habla inteligible durante unos minutos.

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Tuesday, February 1st, 2005

Estaba mamado

Ya sé que no tengo un ritmo de posteo asfixiante de un tiempo a esta parte, pero entre los ensayos de ese concierto que tonto el que se lo perdiera y que ya no es fácil hacer cosas en horarios antes asequibles, no puedo estar con ustedes todo el tiempo que me gustaría. Sin embargo, quería contarles que fue un día raro ayer: quedé a comer con Don Vigalondo y Don Querido Antonio en un lugar que eligieron ellos, y en el que nunca había estado, pero del que me voy a hacer habitual: era un bar de tapas cochambroso, en el que se podía escribir con la punta del dedo el número de cada mesa en la grasa que flotaba en el ambiente, en el que los camareros atesoraban no menos de siete tics faciales cada uno. Una joya, pero luego, en el menú, en vez de “Callos a la madrileña” o “Estofado de verduras”, había cosas como “Col lombarda rehogada a las finas hierbas” o “Calabacín tierno con salsa de champiñón tibia”. Es decir, como bien la definió Nacho, alta cocina para currelas. Una gozada.

Cuando ya me iba (casi sin pagar) todos (nosotros tres y unos cuantos más ilustres miembros de la escena fílmica nacional, que se habían sumado inopinadamente a la comida) quedamos súbitamente cautivados por el pequeño televisor que babeaba imágenes de “Cifras y letras”. No podíamos dar crédito: las letras iban saliendo, en este orden: F… E… L… A… C…I… O… ¡no! ¡noooo!… S… (era demasiado bonito para ser verdad)… ¡¡¡¡N!!!! ¡¡Aaaaaargh!! ¿Cómo es posible? ¿Ustedes saben la coincidencia cósmica que supone que salgan esas letras? ¡En ese orden! No sé qué pensar… si algún bromista del equipo las dispuso tal cual, lo lógico es que las hubiera mezclado un poco, pero… el caso es que el revuelo en la mesa fue instantáneo, con todos los presentes gritando la palabra prohibida por encima de las voces de los clientes. Los concursantes se descojonaban, los sabios que dan el visto bueno a las respuestas de los concursantes se descojonaban, nosotros nos descojonábamos… qué momento más imberbe y más irrepetible. Dieron la respuesta correcta, claro… ¡es que estaba mamado! Y cuando salí del bar, dejando atrás a los comensales, tuve la sensación de que dejaba atrás una dimensión alternativa en la que literalmente, todo era posible.

Embebido de esta sensación, volví rápidamente al trabajo, contesté una entrevista para un fanzine en la que revelaba que tras el seudónimo John Tones hay en realidad tres mil sabios expertos en cultura popular, lo que me (nos) capacita extraordinariamente para opinar sobre cualquier tema. Analicen: seis mil testículos que han vibrado con Traci Lords. Igual no debería haber dicho esto, pero ya da igual: una vez revelado el secreto, estoy muerto.

Entré en Ebay, y quedaban siete minutos para que finalizara la puja de esta pequeña maravilla. El precio era ridículo. Pujé. Gané.

Me pregunté qué más conocimientos extraordinarios, qué más sucesos estrafalarios lograría acumular en lo que quedaba de día. Quedaba lo mejor (como siempre): el dato del día. La edición en DVD de Aliens vs. Predator incluye, entre su abundante material extra, los siguientes ítems:

- Tráiler de Elektra con comentarios de Jennifer Garner.
- Tráiler de Robots con comentarios de Chris Wedge.

El desasosiego se apoderó de mi alma. ¿Qué demonios quiere decir esto? ¿Es un trailer de la película Elektra comentado por Jennifer Garner? ¿Comentado el trailer? Es decir…

“HolasoyJenniferGarneryvoyaacompañarlesenlospróximosnoventasegundos
mientrasvemosjuntoslasmejoresimágenesdelapelículaElektra”

¿O será que los comentarios de las películas en los DVDs han alcanzado ya tal status que se hacen trailers de las películas en su versión comentada? Es decir:

“(Narrador:)- Acompañen a Jennifer Garner en este espectacular viaje al interior de una de las almas más torturadas de Marvel Comics – (Voz de Jennifer Garner:)- Esta secuencia fue muy compleja de preparar - (Narrador:)- La actriz más hot del momento, la voz más sensual del momento, desvelando todas las tramas de la película más impactante del año - (Voz de Jennifer Garner:)- Dios, se me ponen los pelos de punta cada vez que vuelvo a ver esta secuencia. - (Narrador:)- Escúchenla reir.- (Voz de Jennifer Garner:)- ¡Ja, ja, ja, ja! (Narrador:)- Escúchenla llorar.- (Voz de Jennifer Garner:)- Bububububu… (Narrador:)- Jennifer Garner es… la voz de Jennifer Garner. (Voz de Jennifer Garner:) – Jová, me encanta esta peli…”

Me fui a la cama. ¿O qué querían, que encima me tragara Crónicas…? A saber lo que habría llegado a ver anoche…

ACTUALIZACIÓN (de John Tones): ¿Se han dado cuenta de que este post está firmado por Chili Temple? (Lo está en mi casa, que a veces el Firefox hace unas cosas rarísimas al visualizar el blog) Es complicado de explicar por qué, y sobre todo, aburrido, pero tiene que ver con el archivo de los posts del mes pasado y cuestiones administrativas de muy poca enjundia. Borraría el post y lo copipastearía con mi nombre, pero los comentarios se perderían, y como el el del Sr. Bolsa tenía un deje despectivo (no sé si voluntario) que me ha hecho gracia, me da pena que desaparezca. Por si no había bastante con tres mil Tones…

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