La canción de enero (I)
Huffer
The Breeders
Na na na na na na
Ta ah ah ah ah
Ah-ah ah-ah ah-ah
Da da da da da da
Dada dada da
Toil toil toil til I get sick
I try reverse, but I’m not that quick.
Chained to the ground, no flyin’ for you.
If you want it bad, you gotta steal your own fuel.
Torn, toiled, and troubled.
Da da da da da da
Da da da ah ah
Ah ah
Ah ah
Da da da da da da da da
Da ah da da da!
Toil toil toil til I get sick
I try reverse, but I’m not that quick.
Chained to the ground, no flyin’ for you.
If you want it bad, you gotta steal your own fuel.
Torn, toiled, and troubled.
(En enero no les di la paliza con alguna canción predilecta, así que este mes se van a tragar dos)
Sé que sólo la gente de una edad muy concreta y con unos gustos musicales muy especificos va a saber de qué narices estoy hablando, pero… ¿no les dio le impresión, allá por la primera mitad de los noventa, de que por primera vez en nuestra limitada visión de la historia del pop había posibilidades de que el pop comercial se punkificara, el ruido se hiciera de dominio público y las melodías, al fin, dieran paso a las murallas sónicas? Eran años de mucho ascazo: habíamos superado, unos con mayores secuelas emocionales que otros, el nirvanazo (y había muerto el perro, y había acabado la rabia): el Territorio Vaquero del Corte Inglés presumía de una sección grunge, Historias del Kronen arrasaba, y los grupos nacionales cantaban en inglés sin saber qué decían. Eso, mucho asco.
Pero me refiero a ese momento en el que, súbitamente, por algún motivo, llovían los hits independientes. Y todos eran bailables, y todos eran coreables, todos eran cancionazas. Eran los tiempos del Connection de Elastica (vaya super disco, amigos), del Creep de Radiohead (yo ya les he medio perdonado lo demás). Virgen santa, eran los tiempos de la única canción de los Smashing Pumpkins que soporto entera, la preciosa y decadente Tonight. Y, sobre todo, eran los tiemos de la increíble Cannonball de The Breeders, una cosa tan rara, perfecta, pegadiza, deliciosa y bailable que da vergüenza escucharla demasiado. Por si se desgasta.
Siempre he tenido a The Breeders (independientemente de sus conexiones con los Pixies) encasillados por ese agradecido estigma (ya querría yo uno de esa calaña, vamos) de creadores de una canción que nos volvió a toda una generación el cerebro del revés, y que asociaba en mi ingenuidad a una posible invasión sónica del mainstream. Por desgracia, nos hemos acabado quedando con lo peor de todo aquello (con la “moda punk en Galerías”, que decían los otros genios) y, es más, aún tendrían que llegar tiempos más pobres: al fin y al cabo, el Carácter Latino aún no estaba del todo asimilado. Sin embargo, The Breeders tienen un último disco fenomenal. Tiene un par de añitos ya, de hecho, pero por lo visto, La Multinacional De Rigor no quedó del todo contenta con el resultado comercial de la creación (la primera del grupo después de nueve años de silencio, casi una década que la díscola Kelley Deal pasó saltando de una clínica de desintoxicación a otra), y el grupo está levemente (ejem) paralizado. No me extraña que Kim Deal haya abrazado tan gustosa la lucrativa (benditos sean) reunión de los Pixies. El título del disco es Title TK (es decir, “Title To Come”, apelativo periodístico para los discos grabados, pero sin título definitivo), y aquí les muestro la frenética Huffer
Conscientes de que los tiempos de Last Splash no volverán (ni para ellos ni para nadie, y de hecho, no se dejen engañar por el falso tono nostálgico de este post: me pegaría un tiro en la boca antes que volver a la universidad), crearon con Title TK un disco extraño, minimalista. Muchas canciones esán conducidas por una batería de sonido perezoso y marrano, sin bajo ni guitarra, sólo bombo, caja y la voz de Kim Deal. El curioso tono del disco, a medio camino entre la agresividad desnuda de la espartana producción y la fragilidad que transpiran las letras, las melodías y la voz, siempre a punto de romperse, lo convierten en el mejor disco de las Breeders. Sí, aunque no haya manera humana de repetir Cannonball. Pero, ¿saben? Mejor así, porque por una vez, puedo presumir… yo estuve ahí. Yo lo viví. No me quiten ese privilegio.














Anonymous
May 12th, 2008 at 3:29 am:twisted::evil::shock::twisted::mrgreen: