Archivos de March, 2005

Thursday, March 31st, 2005

Maricón de playa: Faggot (the worst kind)

En la lista de correo de Mondo Brutto , alguien (ay, esta memoria mía, esta memoria nuestra) proporcionó el link de este fabuloso Diccionario alternativo de español. Habrán visto ya abundantes glosarios de argot, pero éste cuenta con dos bonus que le colocan muy por delante de aquel plomizo Tocho Cheli de Ramoncín. Primero, se da una preferencia total al improperio y la expresión gruesa (en algún caso churrigueresco, como “me cago en la tapa del órgano y me revuelco encima de la mierda”), así como al sexo costroso y de estirpe chunga. Segundo, las definiciones están en inglés, lo que da cierto falso empaque y una indudable comicidad involuntaria a frases como “The reflexive form (hacerse una paja) means to masturbate oneself. The transitive form (le hizo una paja a su amigo) means to masturbate somebody else”. Además, hay abundancia de giros y modismos sudamericanos, así que ya sabrán como pedirle un favor carnal gratuíto a algún amigo que se agencien por aquellos lares, en esas escapaditas que tanto les gustan.

Esto del inglés como rimbombante recurso cómico (aunque en un plan mucho más paródico) me recuerda a otro breve link, que lleva muerto desde hace mucho y que también dio tumbos por la lista brutta: The Crisantos Files, donde monstruosidades (algunas en el sentido literal) de la música cañí se dan cita bajo comentarios tan gloriosos como “One of THE TRONCOS died tragically because a overdose of jaco (horse) and the other one was a notorius cover of NATIONAL GEOGRAFIC MAGAZINE”.

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Tuesday, March 29th, 2005

La canción de marzo

No más amor
Los Ronaldos

No digas una sola palabra de amor
Hablemos un poco de algo mejor
O, si lo prefieres, de los aviones
O, si te gusta, de los transistores

En el desayuno hablamos de amor
En la comida hablamos de amor
Y por la noche, qué pasa mi amor
Que por la noche hablamos del amor

No más amor
No más amor
No más amor

¿Sabes lo que pasa si hablas tanto del amor?
Que al final no sabes lo que es el amor
Y descubres que nunca has sentido amor
Y que nunca sentirás amor

En este mundo nada es verdadero
Todo está metido en un agujero
Así que mejor no hablar de amor
Hablemos un poco de algo mejor

No más amor
No más amor
No más amor

No digas una sola palabra de amor
Hablemos un poco de algo mejor
O, si lo prefieres, de los aviones
O, si te gusta, de los transistores

En el desayuno hablamos de amor
En la comida hablamos de amor
Y por la noche, qué pasa mi amor
Que por la noche hablamos del amor

No más amor
No más amor
No más amor

Curiosa la percepción que se tiene de Los Ronaldos a estas alturas, ¿no? Completamente fagocitados por la figura de su líder, el sujeto conocido como Coque Malla, los pobres no pudieron emanciparse de los vaivenes que sufría la popularidad de éste. Cuando Coque estaba considerado, agárrense, un sex-symbol, Los Ronaldos estaban arriba; cuando al pequeño vocalista le dio por la interpretación minimalista y por comportarse, a grandes rasgos, como el rey del mambo, el grupo sacaba unos discos que se estrellaban indefectiblemente en las listas de éxitos, virtudes aparte (uno de los últimos, ¡Idiota!, ¿se acuerdan?, de tremebundo recuerdo, con todos los miembros del grupo travestidos en una portada de la EGM que marcó el ritmo de buena parte de mis pesadillas postadolescentes).

Yo nunca odié a Coque Malla. Parece ser una bestia negra para la gente de mi generación, pero particularmente hasta le encuentro cierta gracia, con esa envergadura corporal ridícula, pero capaz de ponerse más chulo que cualquier gigante del jevi. Personalmente, también lo encuentro infinitamente más tragable que toda la oleada de playboys de las Antillas que llegaron con Los Rodríguez y secuelas, y que le debían a Los Ronaldos tanto como Los Ronaldos a Tequila. O sea, que ahí queda la cosa. En familia. La historia de mi relación con esta canción de Los Ronaldos, una de mis favoritas indiscutibles, y la mejor de sus canciones no-populares junto a la maravillosa ”Pequeña Daisy” del primer disco, es peculiar. Así que yo la cuento y ustedes escuchan.

Descubrí a Los Ronaldos (aunque ya les había escuchado el “Sí sí”, una inocua canción que hoy, sin embargo, sería ingrabable) cuando acababa EGB, con Saca la lengua, un señor discazo que contenía “Por las noches” y “Adiós papá” (así, tangencialmente, ¿han escuchado la versión que se hn marcado los pequeños bakalas de Santa Justa Klan?… qué cosa más fascinantemente macarra, oigan), y que a mí me pareció una cosa estupenda, básicamente por las mismas razones por las que me lo parece ahora: ripios en consonante en cada estrofa, sentido del humor incomprensible, sentido del ritmo sandunguero y vacilón y temáticas sumamente originales, por lo crípticas. Empezando a descubrir el punk como estaba yo, este trasunto de los Rolling Stones (cómo les clavaban los riffs, diablos, la verdad es que tenían una desfachatez…) resultaba una apacible alternativa a tanto politiqueo de postal. Pero sin perder el movimiento de cadera, que era lo que a mí me gustaba.

Esta ”No más amor” pertenece a Saca la lengua, que me grabó la hermana de un amigo de la que, para variar, no estaba en absoluto enamorado. En el espacio que le quedaba en la cinta de sesenta minutos, aún le dio tiempo de colarme Blitzkrieg Hop y otro par de éxitos ramonianos, en lo que también supuso mi primer contacto con Los Titanes. Sin embargo, siguiendo un criterio que desconozco, eliminó dos canciones de Los Ronaldos de la grabación: ésta que les traigo hoy y ”El rock del cayetano”. Ésta última no sé, pero “No más amor” seguro que le pareció una sandez. A mí también me lo parece, pero una de los mejores sandeces que he oído nunca.

Hacía mucho que no escuchaba “Saca la lengua”, entre otras cosas porque llevaba años sin pegarle a los cassettes. Ahora, con un equipo de música flamante, estoy recuperando cintas añejas (y ustedes lo sufrirán), y Los Ronaldos fueron de los primeros rescatados. Por supuesto, no tardé en hacerme con una versión digital de la añorada grabación, y ahí he descubierto con sorpresa los dos temas que me faltaban. Como quien se reencuentra con un viejo amigo al que, para variar, no ha traicionado, les brindo esta cancionaza para que se retrotraigan a aquellos momentos en los que nos cagábamos en el amor cuando todavía ni nos sabíamos dar una paja en condiciones.

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Wednesday, March 23rd, 2005

Méome

A grandes rasgos, abomino del rollito prank, que tan de moda se puso en los noventa. Es decir: la broma pesada, normalmente telefónica, grabada y difundida para gozo y disfrute de fanáticos del humor chusco. Una actividad saludable, e incluso necesaria en grupos reducidos de inadaptados sociales de nivel suave acabó hastiándome, como no, gracias a la penosa importación del concepto que trajimos a esta zona del hemisferio. No había programa radiofónico de los odiosamente llamados “despertador” (en cabeza, ese titán del malrrollismo vocal llamado José Antonio Abellán) que no tuviera su sección de chascarrillos telefónicos, y que consistía básicamente, en llamar a un anciano, un analfabeto o un facha (o las tres cosas a la vez, que abundan) y decirle que si ha encargado él un ataúd en el que suena Highway to Hell por unos altavoces incorporados y que le cargan el costo del tuneado a su cuenta bancaria, o que tienen en el almacén su pedido de trescientos cincuenta vibradores tailandeses, y que le han enviado uno envuelto en celofán a su suegra con una nota dedicada. Bromas en las que, en un momento dado, y tal como tengo los chakras hasta las doce del mediodía, yo mismo o cualquiera de ustedes podríamos picar, pero que no tienen ningún mérito: con un cómplice y unos cuantos datos personales más o menos íntimos, cualquiera puede convencer a otro cualquiera de cualquier cosa.

Hay otros tipos de pranksters, ojito, que sí que me hacen gracia. Hasta el flato de la risa. Uno de ellos es el que usa su propio cuerpo o su propia imagen de bromista como blanco del chiste, que suele ser de una puesta en escena práctica espectacular. Estoy hablando de Jackass y derivados, por supuesto: un caso, además, en el que mis carcajadas por lo cómico/épico de las bromas se tiñen de una turbia admiración complicada de explicar, y mucho más de justificr. Mi otro tipo de bromista disculpable es el que elige a sus víctimas no al azar o según su ingenuidad o inferioridad comparativa, sino que lo que escoge es la situación. Busca un ritual, una costumbre, una regla, una ley que tiene algún agujero y usa la broma para forzarla. Hasta donde pueda. Hasta el infinito teórico, que se puede a menudo. Es decir, hasta que la situación se vuelve insostenible, hasta que la víctima de la broma se ve envuelta no en una situación incomoda ni embarazosa ni irritante, sino sencillamente demencial. Una de las bromas de ese tipo que más me ha hecho reir últimamente, por su sencillez y efectividad, es la Broma de la tarjeta de crédito. En ella, el bromista intenta responder a la pregunta “¿Hasta qué punto puedo enloquecer mi firma al pagar con tarjeta de crédito sin que me llamen la atención?”. Los resultados son hilarantes, y les recomiendo que no se pierdan ni las instantáneas de las firmas ni los comentarios del hijodeputa: equis, celdas llenas de recuadros, ¡¡monigotes!!, ¡¡¡¡”Zeus”!!!! Y la cosa se pone mucho mejor, con un segundo bromista que le busca las cosquillas al sistema capitalista desde sus mismas tripas. Para nuestro solaz y diversión.

Y no se pierdan el resto de la web Zug, llena de momentos dignos de sketch del Flying Circus, como los imaginativos intentos de comprar viagra on-line para llevar a cabo la muy conceptual performance de zampársela en la iglesia, o las mil y una posibilidades cómicas de la frase (registrada) “I can’t believe it’s yogurt!”. No es el tipo de gente a la que invitaría a mi boda, pero sí, desde luego, de la que invitaría a mi entierro. Total, yo iba a ser el único a salvo…

Nota: Hoy han colgado un mp3 y temen que el tráfico de las descargas les deje el ancho de banda hecho unos zorros, así que si no les tira, inténtenlo mañana. That’s life.

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Monday, March 21st, 2005

Wow wow WOW!!!

La indisimulada pasión que tengo por Popeye se refuerza en días como hoy, en los que me topo, sin aviso previo, con una bellísima estatuilla sobre el icono protodrogadizo, y con esta galería de reacciones (masculinas en general y brúticas en particular) a los innegables encantos de Olivia. “Vaya pibón”, vienen a decir todos ellos en inglés farfullado y babeante, obnubilados con semejantes patas de alcayata y con esa nariz que, más que respingona es hipohuracanadista. Una galería que francamente, no tiene demasiado sentido construída con imágenes estáticas, pero que sirve para hacerse perfecta idea de por qué hay DVDs que el mundo necesita con mucha más urgencia que una millenium edition de Titanic.

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Wednesday, March 16th, 2005

Iconografía variada

Agotado el poder evocador -el mensaje, digamos-, que antes tenían los tebeos de superhéroes para mí, sigo refugiándome de forma pauloviana casi, como un poseso sin sentido de la medida, en la estética. La estética de máscaras, disfraces, paranoia, desequilibrio y violencia que todo comic-book lleva tatuada, aunque sea contra su voluntad. Por eso casi he acabado prefiriendo un buen libro de láminas y posturitas con capas ondeando al viento que la enésima revisitación de los orígenes y las motivaciones del altruísta enmascarado de turno.

De todos los logos y símbolos que el género ha dado, quizás mis favoritos sigan siendo los de DC, héroes mucho más conceptuales que los homeless/inadaptados/nerds/megalómanos hipervitaminados de la Marvel. (Otra cosa es que hasta ahora mismo hayamos tenido más acceso a los llorones de Marvel. A partir de ahora… veremos). En DC los poderes de los héroes apelan a conceptos mucho más básicos (“hombre todopoderoso”, “hombre zoomórfico que da miedo”, “hombre que corre muy rápido”, “supermujer”) sus trajes son más pop y las señales con las que comunican su condición tienen una cualidad atávica muy superior: de ahí que los logos que ostentan los pechos de, por ejemplo, Flash o Green Lantern, sean perfectos de puro esquemáticos, prodigios de diseño simbólico que no ha cambiado (ni cambiará, posiblemente) en décadas. La única excepción posible es Superman, cuyo abigarrada “S”, digan lo que digan los teóricos pop, siempre me ha parecido un horror anticuado y feúcho. El premio gordo, cómo no, es para Batman, cuyo murciélago ha cambiado con el paso de los años (mi preferido es el de los años cuarenta, de largas alas que se extienden hacia los sobacos del héroe, aún sin el círculo amarillo que le propinaría Carmine Infantino en los sesenta), pero que sigue siendo, por encima del arañote de Spider-Man, mi logo heroico favorito.

Y pareja a su evolución como héroe (esta sí, fascinante en casi todas sus etapas) han ido las mutaciones de la cabecera de los tebeos. En esta galería que encuentro a través de Oink! tienen todas las formas que ha tomado la palabra Batman encabezando los comic-books protagonizados por el hombre murciélago. ¿Mis favoritos? Sin duda, el de 1965 y el que señala el autor como mejor, creado en 1972. Curiosamente para el año que es, el de 2003 también es contundente, simbólico y tenebroso. Los peores, como no podía ser de otro modo, los de finales de los ochenta y principios de los noventa, aunque la atormentada oblicuidad de la batsilueta que rodea al título en la cabecera de 1987 también es un prodigio de diseño atemporal.

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Monday, March 14th, 2005

Rock’n'roll ain’t noise polution

He dicho muchas veces que Los Focomelos eran lo que podían ser, los pobres. Cogieron un cacharro que hacía música prácticamente sin ayuda o mediación nuestra y hala, a tirar millas. Si bien el tenopó (o tenomieda, que es como más tarde no percatamos que estábamos desarrollando) es algo que nunca nos ha dado especal náusea, sí que es cierto que en el caso concreto de John Tones, no era esa la música que escuchaba en la intimidad del hogar. Llegó un momento, Lindyhomer y Chili Temple fueron testigos directos de la mutación, en el que me rechinaban los dientes, me tiraba de los pelos, hacía el molinillo en el suelo. Necesitaba un grupo de raca raca y chunda chunda. Pero focomelísticamente hablando no era posible. No con la Playstation, vamos.

Por eso, presento con cierta envidia a las generaciones de artistas post-focomelos el despampanante Punk-O-Matic, un programilla que de haberlo tenido antes no nos habrían idolatrado tanto los gurús de la modernidad barcelonesa, amigos. Miren qué maravilla: seleccionan ustedes distintas tonadillas de bajo, batería y guitarra y se hacen un badreligionismo en un periquete. Unas voces que se graban en un plis, lo confieso, unas bermudas… ¡y a triunfar, que aún son jóvenes!

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Sunday, March 13th, 2005

Aquí, pensando algo que me haga perder aún más el tiempo

¿Para una sección de reseña de películillas, qué nombre prefieren?

- DVDrome
- DVDromo
- Deuvedromo
- Deuvódromo
- Deuvededrome
- Deuvedódromo
- Mejor un palíndromo (poner ejemplo)
- NO, por Dios, otra sección de reseñas NO

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Friday, March 11th, 2005

Cronenberg al desnudo

Leido en un foro:

“Cronnenberg es uno de los grandes genios del cine, hace unas peliculas que te quedas a cuadros”.

Feliz fin de semana.

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Thursday, March 10th, 2005

Lista de correo de los Focomelos Digest (III)

Más espectáculo soez procedente de la lista de correo de Los Focomelos. Estos greatest hits de un espectro de unos trescientos mensajes, cubren… ¡poco más de un mes! Concretamente, del 22 de febrero al 30 de marzo del año 2001. Aquí los ánimos se van caldeando y podrán ver a Jordi Costa en su salsa, medio en serio medio en broma, prácticamente sin dejar títere con cabeza, después del devastador vapuleo que le propinó a Manuel Piñón en el segundo digest. Como fieras enjauladas, señora. Atención también a la primera aparición de Lindyhomer, aún sin seudónimo definido, y a un Kroy que ya despunta como maestro de la lírica bastarda. Pinchen, pinchen en “Leer más”.

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Tuesday, March 8th, 2005

Que no pare el autobombo

Eso que ven más abajo es la portada de un hipotético disco de P.A.J.E.R.O. que encargamos, sólo para alimentar nuestro ego, al gran Paco Alcázar. Hay poco que comentar, salvo quizás que estamos encantados con el resultado, que preside ahora los salones de nuestras respectivas casas, y que esperamos que algún día lleguemos a grabarlo, sólo para poder encargarle el libreto con las letricas. Bueno, y por supuesto, que en realidad es un meticuloso trabajo de reciclaje de una estupendísima portada de los Sparks, la de Pulling Rabbits Out of a Hat. Juzguen ustedes mismos.

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