MUY PRONTO EN EL FOCOBLOG…

¡¡¡HOSTIAS COMO PANES!!!
Que me voy a Barcelona a ver a Ultraplayback, y ya que estamos, a Sigue Sigue Sputnik. Allí me veré con gente de pro, y puede que con gente de pre. Será en el festival de sintáctico nombre INdiEferencia 2005, en la Sala Apolo (C/ Nou de la Rambla 113). Las puertas se abren a las 20:00h y, dicen, Ultraplayback tocarán como un clavo entre las 20.15 y las 20.45, que me parece una hora fenomenal, que así me puedo dedicar a otros menesteres. Mis acompañantes, indefectiblemente más modernos y enterados que yo, afirman que el resto del cartel no está mal, e incluso que los tales Covenant molan . Yo no me creo nada: por lo que sé, tanto UPB como SSS desentonan llamativamente con el resto del cartel, pero en cualquier caso, no seré yo quien pierda la oportunidad (una vez más) de llorar de felicidad a moco tendido cuando comiencen a sonar los primeros compases de “Atari baby”.
Otro par de cosillas: al fin, y gracias a un tremebundo esfuerzo conjunto de eunice, Chili Temple y Mr. Asterisco (no ha sido fácil: los tres titanes han tenido que actualizar nuestro Cutenews del amor a marchas forzadas) tenemos RSS, ahí, debajo de los linkitos. Sindiquémonos y hermanémonos todos en un solo grito de siglas sin sentido aparente. Por otra parte, hemos abierto la llamada Zona Arcade en los foros de Mondo Pixel. Tendrán que registrarse en ellos para entrar, pero podrán jugar a los 27 juegos que hemos dispuesto para ustedes, todos de mecánica extrasencilla y ultraviciante, y sus records quedarán automáticamente registrados. Si quieren acabar con el matrimonio de Mr. Asterisco, esta es la oportunidad que esperaban: él y Togusa tienen un pique que no es ni medio normal. Por otra parte, Alien Hominid es una obra cumbre de la animación interactiva, así que yo le echaría un ojo aunque los records ya no sean nada fáciles de superar. ¡Jueguen, ar! Pronto, competiciones, premios y la biblia en pasta.
Lo que yo sufro por no tenerles atendidos como ustedes merecen, oigan. Sé que me disculpan porque yo les disculparía, y porque todos sabemos que la vida moderna, aparte de secuencial es un ajetreo. Para que vean que todo va bien, les dejo caer un par de vídeos con los que hice de reir, un poco de aquella manera y hablando de videojuegos, en Nada Que Perder, de Paramount Comedy. Mil gracias a eunice, que se curró una comprensión perfecta y que sólo podrán visionar con el Quicktime 7.0, así que ya se lo están bajando si no lo tienen. Disfruten de El peor juego de la historia y Retro se llama mi amor.
En otro orden de cosas, nos enorgullecemos soberanamente de aglutinar CINCO nominaciones en los premios Surfer de Crónicas Sicotrópicas, el blog de nuestro visitante habitual Surfer Nazi. A diferencia de los premios del 20 minutos, aquí sí que da gusto: gane quien gane, se lo merecerá y será del amor. Como además todo será fruto de la arbitrariedad de Surfer Nazi, ni nos tenemos que esforzar en pedirles que nos voten.
Luego, como siempre, a casa con las mano en los bolsillos, que la competencia es durilla. ¿Pero a que así, en frío, mola?
A ver cómo lo digo para que se me malinterprete lo justo…
“Todas las películas de superhéroes deberían ser como Los Cuatro Fantásticos”
Mierda, no sean gilipollas, bajen los tenedores y los rifles con mirilla ajustable, no he perdido el juicio aún. Lo digo en un sentido muy específico. Tómenlo así: “Hay detalles (del bien) en Los Cuatro Fantásticos que he visto en pocas películas de superhéroes hasta la fecha”. ¿Mejor? Anden, tómense la pastillita.
El primero de esos detalles, y que además empapa cada fotograma de la película, es que es una película de serie B. No me refiero al presupuesto, que también (no es Spider-Man, obviamente, pero tampoco es Vampirella), sino a la actitud. No es sólo que le gusta el material del que parte (como a Shyamalan le gustaba la base de El Protegido), es que se lo cree. Pero no se lo cree como el que acaba de leerse Watchmen y piensa que puede parir la enésima vuelta de tuerca al hombre que se enmascara: se lo cree porque le gusta el concepto de la gente con poderes sobrehumanos y buen corazón. El uniforme, la máscara, el lado oscuro son convenciones interesantes, pero no son la esencia del superhéroe. Me imagino a Michael France (curiosas sus películas de supes, ¿eh?: Hulk, The Punisher y ésta), guionista de Los Cuatro Fantásticos, con una montaña de tebeos a su lado y escribiendo en su procesador “Los Cuatro Fantásticos – Primer Borrador”. Y nada más escribirlo, le asalta la misma sensación que a mí cada vez que tecleo el título de la película: “LOS CUATRO FANTÁSTICOS”. Hostia puta. ¿Qué cosa infecta de denominación es esa? Claro, es que hace varias décadas que se inventó, pero analicen, paladeen… “Cuatro”… “Fantásticos”… “Antorcha”… “Humana”. Llegados a este punto, supongo, el guionista pudo escoger entre ser irónico en una disección con mordiente del mito (a ver si llega alguien que logre hacerla, porque como sean los monólogos de Magneto en X-Men 2 –que me gustó mucho – lo máximo que vamos a lograr en ese sentido, apañados vamos), o creérselo y tirarse en plancha a una fantasía que, desde un punto de vista lógico, no hay por donde cogerla.
Escogió la segunda opción.
Y lo mejor es que gracias a ese espíritu de serie B que no es nada impostado y que inunda los mejores logros de películas con un espíritu similar al de, por ejemplo (las primeras que se me vienen a la cabeza), Deep Rising o Destino final, logra creer en sus propios personajes, en sus limitadas, esquemáticas, maniqueas y ridículas personalidades y líneas argumentales. Y nos lo transmite, transmite esa sensación de “Eh, es un tebeo, pero es un tebeo que mola”. Por fin alguien ha tenido los santos cojones de enfrentarnos con nuestro propio miedo a parecer inmaduros, por fin alguien hace una película de superhéroes cuyo mensaje no es “Esto es algo más que un tebeo”. Por fin una película de superhéroes que liquida temas tan soporíferos como el uniforme, la identidad secreta, la domesticación de los poderes o el puto “Tú y yo somos dos caras de la misma moneda / el mismo reflejo en el espejo / tu padre / el asesino de tu padre / el hijo del asesino de tu padre” de un plumazo, con humor, con una frase ingeniosa, o implemente, los IGNORA. Da por sentado que sabemos que esa gente va a acabar disfrazándose y salvando a la gente por puro altruísmo y porque sí. Y porque sí está más que bien, me parece una razón perfecta. “Pues aquí unos trajes de moléculas inestables que…”, “Eh, ¿quién le ha cosido este “4” a los trajes?” En diez minutos, están teniendo el accidente. En veinte, los cuatro están usando sus poderes a toda máquina. Sin distracciones. Todo en Los Cuatro Fantásticos es modesto, hasta los conflictos de los personajes. El Dr. Doom no quiere conquistar el mundo, sólo darle una colleja a quien le ha quitado la novia.
Por supuesto, esta asumida pertenencia a la sección “Series Medias” de la estantería lleva consigo un par de contrapartidas que a mí me parecen no ya bien, sino fenomenal, pero que al público mayoritario que no ha leído ni leerá un tebeo de los 4F les parecerá apestoso. Aunque ustedes no son de esos, ¿verdad? Veamos: hay exceso de diálogos. Aunque a mí me gustan, porque nunca, nunca hablan en abstracto: no hay “un gran poder conlleva una gran responsabilidad y te callas”, ni un “la bestia está en tu interior y sólo en ocasiones límite la dejas salir”, ni un “una oscuridad sin límites me corrompe el alma, sólo disfrazándome de plantígrado puedo evacuarla de manera adecuada”. En Los Cuatro Fantásticos, cinco (sí, ya) personas reciben poderes, y los usan. Y a otra cosa. Pero hay exceso de diálogo, lo reconozco. Tan vacuo como un telefilm, pero al menos no es pomposo.
Más contrapartidas de no ser X-Men 3: las escenas de acción no son nada espectaculares, comparadas, claro con hombres araña y mutantes. No son mejores ni peores que las de Daredevil, por ejemplo: están cuidadas, pero vemos a la Antorcha Humana un total de cuatro o cinco minutos de metraje. Alguna infografía, sobre todo las referentes a Mr. Fantástico, son horribles. HORRIBLES. Las secuencias de acción suceden a veces fuera de plano (¡fuera de plano!… Mr. Fantástico se estira, y sólo le vemos la cara de esfuerzo). Es como la película con actores de Popeye, ese “vamos a intentar imitar la cinética de los tebeos moviéndonos muy rápido”. Y claro, no es eso. A veces pasa aquí, esa sensación de que hay cosas de los tebeos que… bueno, para eso salen en los tebeos y no en otra parte. Por cierto, a mí me gusta La Cosa: se nota que es un traje de goma, pero qué demonios. Es La Cosa. Olvídense de esa mierda de “Esta no es La Cosa, que me la han cambiado”. Sí lo es: cuando la vean desviando un chorro de agua de una boca de riego con la punta del pie, verán a La Cosa.
Los Cuatro Fantásticos no es redonda, ni lejanamente. No estoy diciendo que sea mejor que espidermanes o equismenes, pero a mí me cae mejor, por intenciones y resultados. Es tan sencillo como eso. Deambulas por una película de gente superpoderosa orientada (claramente) a un público de preescolar, y encuentras que han reflejado perfectamente toda la ternura y contradicciones que siempre ha habido en la relación entre Johnny y La Cosa. O que llevábamos toda la vida esperando ver algo como la pelota de metal que La Cosa hace con el deportivo de La Antorcha Humana. O que hay detalles (la aplicación en la vida cotidiana de la elasticidad de Reed, los gags de la Chica Invisible desnudándose en plena calle, el hecho de que La Cosa aprenda su motto “Es la hora de las tortas” de un muñeco que “han hecho los de marketing”) que revelan un cariño por la fuente original, y sobre todo, por el medio en el que aparecieron originalmente del que no pueden presumir otros mastodontes fílmicos superheroicos, posiblemente más obras de autor, pero desde luego, mucho más desalmados. Sí, es contradictorio. Sí, me da igual.
Vuelvo de un largo fin de semana en la playa entre despistadillo y con renovadas energías. Me he dedicado a retocar el guión de un episodio de Hero Kids, y creo que no ha quedado nada mal: hay kung fu, homenajes a la Shaw Brothers y un guiño a Gremlins. Mi vida se organiza en etapas temáticas, como ven, lo que está muy bien a la hora de recordar cosas.
Pero como era de esperar, me encuentro con avalancha de curro al volver, y hoy, mientras voy meditando acerca de la séptima y última entrega de nuestras disecciones acerca de Pesadilla en Elm Street (por cierto, buenas noticias; y por cierto bis, ¿qué saga fílmica quieren que repasemos cuando acabe con freddyland?… les ofrezco tres sugerencias, voten en los comentarios y nos ponemos a ello: Viernes, 13 (que, obviamente, hay menos paja pajera y cascabelera, pero tengo tal cantidad de información acumulada sobre el particular que me podría sacar de la manga unos making ofs de cada entrega bastante particulares); la filmografía de Stephen Chow o cualquier otro héroe chino de su elección, lo que incluye a Jackie Chan, al que hace tiempo que me apetece revisar, con abundantes digresiones no siempre bien traídas –en mi línea, vamos- sobre la ética dinámica del cine hongkonés; o cualquier otra cosa que se les ocurra –hace poco le comentaba a no sé quién que no estaría mal comentar pormenorizadamente la filmografía de Ben Stiller, aunque no tengo ni idea sobre si le interesará a alguien… eso sí, el señor Vigalondo disfrutaría como un enano con mis meditaciones sobre el Silencio Incómodo Como Recurso Cómico…). Los míticos paréntesis kilométricos de John Tones, ya ven. ¿Por dónde iba?
Ya: que hoy sólo les puedo dar un puñado de links para que se entretengan, no tengo teorías, no tengo entretenimiento para ustedes. Estoy como sedado hoy. Miren: a través de Coin Operated llego a las asépticas ilustraciones para colorear del Disaster Action Coloring Book, una manera neutra, muy neutra, de educar a los niños en el noble arte de la autoprotección si llegara el caso de tener que cubrirse la faz o las extremidades durante un huracán, tornado, ataque terrorista u otros desastres naturales. Más: un montón de vídeos, actuaciones y rarezas de los inmortales Pixies gracias a Screenhead. Y, en fin, Terry Watkins nos cuenta toda La Verdad Sobre El Infierno, en un documento de inaprehensible valor práctico. Sin ironías (¿el Focoblog? ¿irónico? ¡por encima de mi cadáver!): la web contiene una cantidad absolutamente exhaustiva de citas sobre el infierno como un decorado REAL procedente de la Biblia y otros textos sagrados. Les vendrá que ni pintado para arrancar con una cita esos guiones de cortometrajes que se sacan ustedes de la manga. O para darle un toque mefistofélico-cultureta a ese malo con perilla que están pariendo
Con eso ya me aguantan hasta pasado mañana, ¿eh? Que si vengo de buen humor, habré visto ya la peli de los Cuatro Fantásticos y podremos decidir si mis previsiones se cumplen y es la mejor película de superhéroes desde… desde… buah, yo es que ya ni me acuerdo cuál fue la última que moló. ¡Desde The Punisher! ¡La de Dolph Lundgren! (Aunque la otra también me pareció bien. Mejor que Spider-Man 2, desde luego) (¿Y Furia Ciega, se acuerdan de Furia Ciega, con Rutger Hauer haciendo el daredevil?) (Me voy a ensayar) (Aureal, que sepa que todo el mundo me pregunta por usted)
El Focoblog es el centro neurálgico del ego de John Tones. A partir de ahora, El Focoblog servirá para estar al tanto de todas las actualizaciones de sus redes sociales y proyectos varios. Desde la chorrada instantánea y pornófila de Tumblr a la laxitud cerebral en 140 caracteres de Twitter, pasando por los últimos posts en sus múltiples blogs, El Focoblog es el sitio perfecto para estar al tanto de qué se cuece en su poco ventilada azotea.
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