Archivos de August, 2005

Wednesday, August 31st, 2005

Dios existe, vamos

De nuestra popular sección “Hay cosas con las que el hombre no debe jugar”, aquí tienen más de trescientas demostraciones, muy empíricas y muy de sketch sesudo del Flying Circus, de que Dios existe. Hay un montón de ejemplos brillantísimos, pero destaco el siempre infalible

ARGUMENTO DE LA BIBLIA
(1) [pasaje arbitrario del Antiguo Testamento]
(2) [pasaje arbitrario del Nuevo Testamento]
(3) Por tanto, Dios existe.

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Tuesday, August 30th, 2005

Mr. and Mrs. Smith: cosas de la vida

El lugar común del momento es que Sr. y Sra. Smith se parece mucho, mucho a Mentiras Arriesgadas, porque ambas van de un matrimonio de espías. Vamos, como Bar Coyote, que se parece a Xanadú porque en ambas sale una joven ue se cimbrea por entornos cargados de símbolos fálicos. Vale, me he pasado: Sr. y Sra. Smith también se parece a Mentiras Arriesgadas porque en ambas se juega a la comedia de errores partiendo de profesiones desconocidas por el otro miembro de la pareja. Dicho así, tampoco suena tan extremadamente parecido como para que todos lo estén repitiendo como loros, ¿no? Como que los Beatles y La Polla Records son el mismo grupo porque ambos tienen un disco con la portada de un solo color. Y ustedes recalcan: “Tones, listillo, en lo que realmente se parecen Sr. y Sra. Smith y Mentiras Arriesgadas es que ambas funcionan como una metáfora de la guerra de sexos en particular y de las visicictudes de esa institución llamada matrimonio en particular”.

Si ustedes son de esa opinión, déjenme decirles que no entendieron ni mu de Mentiras Arriesgadas. Pónganse a la cola, porque ya son unos cuantos. Y abran la ventana que se vaya ventilando la sala. Pero es que tampoco han entendido Sr. y Sra. Smith, cosa que sé que no les quita el sueño, pero cuyas virtudes a mí me parece que bien valen un postito, ¿no? Si van leyendo en diagonal, les pongo en negrita la frase más importante de este post, y el resto ya saben que son divagaciones. Copien: la pelicula en cartel que oficialmente mola más que el resto y a la que no hace falta que le dediquemos comentarios porque el mondo pajero en bloque parece coincidir en que es una obra maestra sin paliativos es Sin City. Ya tienen el titular. Ahora pasemos a cosas que no pueden leer en el resto de la blogosfriquera.

Por lo visto, se llegaron a hacer cincuenta reescrituras del guión de Sr. y Sra. Smith, lo que explica la sabrosa y extraña estructura de pequeñas viñetas, casi de minúsculas piezas de diálogo en las que se divide cada secuencia, y la tendencia a la abstracción de los diálogos y las imágenes de la película. Ahí está la raíz de la singularidad de Sr. y Sra. Smith: Mentiras Arriesgadas es un vodevil que toma como punto de partida una confusión y un engaño; todas las (abundantes) reflexiones que se extraen de su argumento son moralejas literales de lo que vemos. Es decir: sabemos que es una película sobre confianza y engaño porque durante su argumento, la gente confía, desconfía y engaña. En ese sentido (y a pesar de sus arritmias, que vienen sin duda de los cuatro pares de zarpas sucesivos que se han posado sobre el guión), Sr. y Sra. Smith funciona como si Manuel de Oliveira se hubiera puesto a dirigir cine de acción de Hong Kong: aunque el argumento de la película habla sobre mentiras y decepciones, en realidad es una gigantesca metáfora acerca de la rutina en el matrimonio. Es decir, la profesión de asesinos a sueldo desencadena un entramado de símbolos que a mí, al menos, me ha dejado KO. No sólo no es como Mentiras Arriesgadas: es que en lo que respecta al enfoque, están en extremos opuestos. Por ejemplo, en una de las secuencias más sorprendentes de la película, John y Jane se reprochan mutuamente, por teléfono, las múltiples mentiras con las que han construído sus cinco o seis años de convivencia. En un momento dado, John pregunta si el matrimonio era también una misión o se casó enamorada. Jane mira al teléfono, sopesa sus opciones, y como cualquiera habría hecho en su mismo lugar, la caga y cuenta la verdad. Están hablando de misiones encubiertas, de objetivos prioritarios y de alertas rojas, pero en realidad están hablando de compromisos mal formulados, de rutina doméstica y de los sobreentendidos de las relaciones serias. Los diálogos están tan cargados de metáforas que a veces hablan en términos trágicamente vacíos, siempre sin perder las referencias temáticas del thriller de espías, siempre sin dejar de hablar veladamente de una cosa completamente distinta de lo que nos cuentan en el Cómo se hizo de tu cadena amiga. John Smith dice en medio de una pelea: “Supongo que es lo que pasa al final, que comienzas a pensar acerca del principio”. Jane Smith: “Los finales felices son sólo historias que no han finalizado”. Es imposible que cualquier persona que haya atravesado una ruptura (pero una señora ruptura, digo: una rupturaza) no parpadee de perplejidad ante el tino de sentencias como “Vamos a tener que rehacer todas las conversaciones que hemos tenido”. En sentido literal, se trata de dos asesinos que descubren que se han estado mintiendo durante años. No hay que ser Bergman para desentrañar el entrelineado.

Las recargadas imágenes de los diálogos parecen contagiarse a las secuencias de acción, que por momentos me recordaban a clásicos de la acción oriental como Fulltime Killer o, agárrense, la mitiquísima The Killer. Y no por lo altovoltaico de las secuencias en sí (que también, que si una mínima parte de las escenas de acción actuales fueran así yo iría más a menudo al cine), sino por el modo de hacer avanzar la historia sin diálogos, sólo golpe a golpe y disparo a disparo. En ese sentido, destacan el primer enfretamiento cuerpo a cuerpo entre el señor y la señora Smith, una bellísima demolición progresiva del hogar conyugal. Alguien menos dotado que Doug Liman para la imagen habría alternado en esa escena planos de violencia con leves ramalazos de arrepentimiento y ocasional erotismo sado. Liman, sin embargo, rueda la secuencia como si estuviera rodando una película porno, de manera que a veces no se sabe si los personajes se están peleando o están follando, lo que conduce a la única conclusión posible, nuclear para entender la película y que, intuyo, sobre el papel debía de sonar mucho más insensata. En la misma onda destacaría un precioso castillo de fuegos artificiales final que firmaría sin rubor el Johnnie To más despeluchado, y que deja bien claro cuáles eran las intenciones de los responsables de la película (que además quitaron un final postizo de enfrentamiento contra los auténticos malotes): hablar de cosas que tienen que ver con el armamento pesado sólo de forma tangencial.

Y todo ello, y esto es lo mejor, en un entorno despreocupado y perfectamente disfrutable como comedia de acción pura y dura. Los diálogos son brillantes, y las réplicas se suceden a velocidad de vértigo (mi favorita, por algún motivo, es la desconcertante “¿Con qué frecuencia practican el sexo?” – “No entiendo la pregunta”), creando un clima muy de comedia clásica, deliciosamente inapropiado para una película de este talante, dando lugar a un híbrido que podríamos llamar hi-tech screwball comedy. Insultos, improperios, desplantes… un perfecto catálogo del desprecio entre sexos para una película que sólo dejaría insatisfecho a un monje tibetano o a un niño de teta. Porque sí, va de dos asesinos a sueldo que patatín patatán, pero… es que las cosas no siempre van de asesinos a sueldo.

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Monday, August 29th, 2005

La canción de agosto

Han vuelto. Gracias a Dios, han vuelto, y no tengo la menor duda de que han vuelto a hacer Mi Nuevo Mejor Disco Favorito. En lo musical, sólo me declaro fan absoluto e incondicional de tres cosas: de mí mismo, de Electric Six y de Bloodhound Gang. Así que entenderán mi desmesurada impaciencia por la llegada del 27 de septiembre, fecha de salida del nuevo disco de estos últimos, Hefty Fine. De momento ya podemos disfrutar de una descacharrante presentacioncita en flash desde la que se puede acceder a un karaoke del primer single, Foxtrot Uniform Charlie Kilo y al maravilloso videoclip de la canción. Que es, por supuestísimo, nuestra canción del mes, una exhaustiva recopilación de buena parte del slang americano disponible para la actividad horizontal que están imaginando. Todo parece indicar que estamos ante un nuevo Hooray for Boobies, y por mi madre que lo estaremos si de cada canción podemos sacar un eslogan tan monumental como “Put the you-know-what in the you-know-where”

Foxtrot Uniform Charlie Kilo
Bloodhound Gang

Vulcanize the whoopee stick
In the ham wallet

Cattle prod the oyster ditch
With the lap rocket

Batter dip the cranny ax
In the gut locker

Retrofit the pudding hatch
Ooh la la
With the boink swatter

If i get you in the loop when I make a point to be straight with you then
In lieu of the innuendo in the end know my intent though
I brazillian wax poetic so pathetically
I don’t wanna beat around the bush

Foxtrot Uniform Charlie Kilo
Foxtrot Uniform Charlie Kilo

Marinate the nether rod
In the squish mitten

Power drill the yippee bog
With the dude piston

Pressure wash the quiver bone
In the bitch wrinkle

Cannonball the fiddle cove
Ooh la la
With the pork steeple

If i get you in the loop when I make a point to be straight with you then
In lieu of the innuendo in the end know my intent though
I brazillian wax poetic so pathetically
I don’t wanna beat around the bush

Foxtrot Uniform Charlie Kilo
Foxtrot Uniform Charlie Kilo

Put the you know what in the you know where
Put the you know what in the you know where
Put the you know what in the you know where
Put the you know what in the you know where pronto

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Friday, August 26th, 2005

Geekin’ Up!!

Me hubiera gustado brindarles hoy La Canción del Mes, pero no va a poder ser. Piensen en mí este bello fin de semana con un par de regalitos sacados directamente de Copy, Right?: Like a Prayer de Glitterbug y Don’t Speak de Stanford Counterpoint. O cómo dicen ellos a propósito de las versiones acapella, “Is there anything they can’t geek up?”

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Thursday, August 25th, 2005

Feliiiiiiizzz

Ahora sí. He vuelto a la amarga rutina. Estoy como mareado, las teclas del ordenador hacen bailecillos chorras bajo mis dedos, como los bizcochitos que aparecen en los sueños de Superñoño. Así que hoy, en pleno proceso de adaptación a la normal life, si les parece, respiro hondo, simplemente les hago saber que estoy aquí de nuevo, y cumplo con la saludable costumbre anual de felicitar cumpleaños.

Concretamente, a Absence y a los Lamedores del Amor (uno y dos añitos respectivamente). Y que cumplan muchos más, como nosotros, que empezamos con este sindiós hace poco más de dos años y aquí estamos, frescos como rosas y sin saber muy bien hacia dónde tiramos. En el último año me han pasado tantas cosas a mí como ser humano bípedo y unicéfalo que me da bizquera sólo de pensarlo, y supongo que todo ello se ha visto reflejado en el Focoblog a través de euforias, bajones y arrebatos, en una dirección u otra. Les agradezco la paciencia que tienen cada día (pero cada día, oigan), la devoción con la que comentan los posts y los ánimos con los que jalean cada nueva serie de paridas, por no hablar de la impasibilidad budista con la que reciben los anuncios de sagas de mil reseñas. Gracias a los que se han portado bien y a los que se han portado mal, cada uno por lo suyo (y sobre todo, no se autoincluyan apresuradamente en ninguno de los dos bandos), y nos vemos por aquí el año que viene.

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Sunday, August 21st, 2005

Hostias Como Panes 0: Centrémonos

En efecto, y gracias a sus votos, el legítimo ganador de nuestro nuevo estudio en profundidad de peculiaridades fílmicas es Jean-Claude Van Damme. Alguno de ustedes, ansiosillos, ya me ha preguntado en persona: “Pero… pero… ¿semejante personaje le da a usted para hacer cosillas como lo de Elm Street?”. Pues miren, les seré sincero: no. La devoción que tengo por Van Damme, como la que tengo, en general por cualquier saltimbanqui fílmico, es inaprehensible y, sobre todo, complicada de transmitir por escrito. Pero he pensado que podemos pasar un rato simpático repasando la opus magna de este bailarín metido a luchador, sus disparatadas epopeyas marciales de tres al cuarto, las inquietantes concomitancias de sus películas con la ultraestúpida biografía de la que presume (el muy titán). Hablaremos de los cantos de sirena del bajo presupuesto y de la predisposición de éstos (los cantos, digo) a colarse en las pulcras producciones de Hollywood, de los arrebatos de poesía malvada ocultos entre montañas de estiercol, de los inquietantes momentos de metafísica kamikaze (la resurrección y el döppelganger son, nada menos, los dos temas vectores de la filmografía del astro) que saltan a la jeta del respetable en infraproducciones como las suyas, casi siempre con un número detrás del título y diseñadas para su exhibición mayormente doméstica. Van Damme es, para muchos catadores de imbecilidades en celuloide con costra en el paladar a causa del desgaste, como un servidor, bastante más que un bailarín egomaniaco que enseña un pompis depilado en el noventa por ciento de sus películas (que eso también, ojito): es una mirada deliciosamente confusa hacia todo lo que nos gusta en esta vida, y sobre todo, lo que buscamos en las películas. Risas, hostias como panes, demencia sin innecesarias justificaciones. Lo mejor de Van Damme no es que nos fascine como lo hace, sino que siempre, indefectiblemente, película tras película (y ustedes que lo vean) lo hace por las razones correctas.

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Friday, August 12th, 2005

Cuando digo nyet es que nyet

Miren ustedes, me largo. A tocarme las narices, a vivir la vida, a descansar de oficinas y tecladicos. Algunos de ustedes ya lo han hecho, otros lo harán, otro ni una cosa ni la otra, otros no paran de hacerlo, es lo que tiene el Focoblog y sus visitantes. Hay de todo, puñeta. Igual en los abundantes ratos libres que tenga les escribo algo, posteo una foto, una tontería, un yo qué sé, pero francamente, lo dudo. Volveré antes de que se acabe el mes, posiblemente blandiendo sobre mi cabeza la primera entrega de Hostias Como Panes, y barruntando el comienzo de una saga compuesta por mil (1.000) posts de publicación, as usual, intermitente e irregular. A ver hasta donde llegamos de esos mil, o si, como me temo, abro antes de que acabe (bueno, antes SEGURO) otra saga de temática paralela con otros mil (1.000) posibles. Bueno, ya lo entenderán.

Para que sobrelleven mi ausencia (más mal que bien, lo sé), les dejo con cinco regalos, cinco, para que recuerden que el Focoblog permanece siempre atento a lo último en moda, confección y tendencias:

Uno: El glorioso mp3 (sacado de Muppet Pastor) de David Byrne versioneando el I wanna Dance with Somebody de Whitney Houston.

Dos: La web oficial de MiniKISS, grupo tributo de los Caballeros Al Servicio De Satán compuesto exclusivamente por enanos. No se pierdan los videos.

Tres: A través de Screenhead llego a este fabuloso anuncio de Nike que algunos conocerán. Moderniqui y vacuo y todo lo que quieran, sí, pero me hace recordar con lágrimas en los ojos aquellos días en que en una zona del globo terráqueo todas las películas eran así. Menos mal que nos queda Ong-Bak.

Cuatro: P.A.J.E.R.O. tiene una tridimensionalización de trapo, y he aquí el el making of.

Cinco: El wallpaper oficial de Suyo Afectísimo, al que pueden acceder pinchando en la imagen de abajo. Bello, ¿eh? Chirriante. Conceptual. Ahora que tienen un ordenador realmente chic, pasen buenas vacaciones.

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Thursday, August 11th, 2005

Vuelvo a Tener Pesadillas (7)

Todo se termina, ¿eh? Bueno, no se apuren. Quizás hablemos de Freddy Vs. Jason (aunque esencialmente tienen casi todo lo que puedo decir sobre ella aquí y aquí), quizás de algún tebeo que otro, quizás de Las Pesadillas de Freddy. Veremos. Mientras, veamos qué puede ofrecernos La Nueva Pesadilla de Wes Craven, séptima entrega de la serie y, también, la más frustrante y resabiada de todas.

La Nueva Pesadilla resume sus mejores virtudes y sus grandes defectos en su primer minuto: con tres o cuatro primeros planos, Wes Craven rehace los fundacionales títulos de crédito de la primera parte. En un ambiente lóbrego y húmedo vemos unas manos construyendo una zarpa mecánica de uñas afiladas… ¡que se mueve sola! Pero ojito, que el dueño de las manos, acaba… ¡cortándose una para ponerse la mecánica! ¡E inmediatamente después Wes Craven himself grita “Corten”! Guau, ¿eh? Bueno, no tanto: de inmediato vuelve el Craven que algunos aman y yo temo: en sólo un minuto más, planificación ramplona, efectos cutres, cabalgata de sustos chuscos, diálogos oligofrénicos y oh, el colofón, todo era un sueño. Así es La Nueva Pesadilla, una avalancha de ideas que no acaban de llegar, continuos amagos de giros radicales en la serie que no funcionan, y sobre todo, muy curioso para ser una película tan decidida a funcionar como borrón y cuenta nueva en la serie: es la entrega mas autorreferencial de todas. Craven puede cantar misa, pero La Nueva Pesadilla no tiene ningún sentido sin tener bien fresquitas las anteriores entregas. Y a veces, ni aún así. Poco después de esta introducción, uno de los personajes suelta un vacío “Dreams are like that!” que podría servir de slogan para la carátula.

Wes Craven tiene un concepto muy sencillo de “metarreflexión”: amontonar referencias, primeros planos del guión material (el tocho de papel dialogado, vamos) de la película y un montón de actores como themselves. El resultado, lo reconozco, es curioso y moderadamente hormigueante. La verdad es que prefiero la desafiante pedantería de esta entrega a la plomiza mediocridad de la sexta: Heather Langenkamp (Heather Langenkamp) vuelve a tener las pesadillas que le atenazaron mientras rodaba la primera entrega de Elm Street, protagonizadas por un nuevo Freddy, más poderoso y terrorífico. Mientras, su hijo comienza a desquiciarse y Wes Craven (Wes Craven) escribe el guión de una nueva película de la serie. Sugerente, ¿eh? Bueno, no esperen gran cosa (¡es Wes Craven! ¿Recuerdan el tramo final de La Serpiente y el Arco Iris? ¡Dios!), pero hay ideas de considerable poder icónico, muy sugerentes: durante uno de lo terremotos una de las paredes de la casa de Heather se agrieta con la forma de las uñas de Freddy; y cuando ve las uñas marcando el cuerpo de su hijo vomita de inmediato. Craven, a veces, no se molesta en dar explicaciones ni justificar los guiños, y ahí es cuando la película resulta gratificante. Por ejemplo, en un momento dado, Heather se descubre diciéndole a su hijo que tiene que calmarse y dormir, justo lo que ella oyó tantas veces al protagonizar la primera entrega. El juego de espejos más complicado (involuntario, me temo) tiene lugar cuando John Saxon (John Saxon), que daba vida al padre de Nancy en la pesadilla original, repite punto por punto un diálogo de esa película, y es en ese momento cuando Nancy se da cuenta de que sigue estando dentro de una: no puede escapar de la sombra de su personaje. Demasiadas lecturas contradictorias y casuales.

Lo que no resulta casual es la chulería de Craven, que escribe constantes referencias a lo buena que es la primera parte, lo malas que son el resto, y lo
auteur del terror que es él. Sin duda es lo más divertido del peliculón: el niño asustándose hasta un grado cercano al enloquecimiento cuando ve alguna secuencia de la primera entrega (protagonizada por su madre) que, reconozcámoslo, transpira un grado de transgresión visual raramente igualado en el resto de la serie. En esta dirección de prepotencia mal enfocada apunta la mejor idea de la película, y que arranca en un programa de televisión en el que aparece Robert Englund (Robert Englund, en un papel curiosísimo) maquillado como el Freddy clásico, soltando one-liners y filmado desde atrás y a contraluz, lo que le da a la vez un aspecto a la vez inquietante y patético. Más adelante, Craven, haciendo de Craven, explicará que Freddy forma parte de un mal ancestral (sí, así de genérico) que es contenido contado historias sobre él; y que cuando la historia se hace muy familiar, ese mal gana poder. Con un valor digno de mejor meta, Craven desprecia de un plumazo las cinco secuelas en las que no intervino: y egomanía aparte, es una gran y muy peculiar idea. Cuanto peores son las historias, más fuerza malvadisca tiene el icono, lo que sin duda explica el magnetismo de la serie Z, y que algunos prefiramos las lesboidioteces de Jean Rollin al Drácula de Coppola. “Desde un punto de vista narrativo, tiene todo el sentido”, llegan a decir Heather & Wes. Sí, ya, sentido mis cojones.

A pesar del ritmo atrompiconeado, del final del horror con simbología demoniaca de libro de texto (que cuenta, sin embargo, con la mejor frase de la película: Freddy aullándole a Heather “Meet your maker”), a pesar del niño del horror, no puedo evitar cierta simpatía malvada por La Nueva Pesadilla de Wes Craven. Por su chulería, por su ambición completamente fuera de lugar, por sus contradicciones, por sus metáforas de esparto. Y quién me lo iba a decir a mi edad, la culpa sólo puedo echársela a Wes Craven. Reconocido queda.

Vuelvo a tener pesadillas (1)
Vuelvo a tener pesadillas (2)
Vuelvo a tener pesadillas (3)
Vuelvo a tener pesadillas (4)
Vuelvo a tener pesadillas (5)
Vuelvo a tener pesadillas (6)

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Thursday, August 4th, 2005

Musical y folclórico

Venga, novedades y tonadillas.

¡Que tenemos permalink! ¡Ahí al final de cada post! ¡Gócenlos! ¡Clíquenlos!

Más: los chicos de Me Dais Poca me envían, tras un ruego y petición exclusiva mía, el mp3 de una de mis canciones favoritas del trío de catapúnchimpún: la monstruosa versión de El chacachá del tren de El Consorcio. Yo, que como saben, no puedo dejar de compartir con ustedes las joyas ocultas de la corona focomela, lo linko y me carcajeo. Ustedes también pueden hacerlo.

Me decía ayer Urethra (por cierto, pásense por su proyecto paraplejo Ningoonies, y escuchen los temazacos que han colgado allí) que podíamos celebrar que tenemos dos nuevas canciones finalizadas copipasteando algunas de nuestras últimas letras. Más razón que un santo, oiga. Y aunque alguna puede sufrir leves variaciones en un futuro más o menos próximo, ahí van tres jitazos de P.A.J.E.R.O. (por cierto, la Chili está reformando la web, miren qué cantidad de culetes tiene ahora -la web, digo; Chili sigue teniendo uno, al menos la última vez que miré), los dos primeros prácticamente acabados, y que podrán escuchar en conciertos futuristas (del futuro, quiero decir):

ME VEO VENIR
Letra: John Tones

Ay, Dios!!!
Ay, Dios!!!
Ay, Dios!!!
Ay, Dios!!!

Muy irritante
Algo laxante
Bastante idiota
Tonto de remate

(Ay, Dios!!!)
Que ya me veo venir
(Ay, Dios!!!)
No te acerques más a mí
(Ay, Dios!!!)
Que las idioteces que me has visto hacer a veces
Reconozco que no las mereces
Y aunque creas que me aborreces
Las puedo superar con creces

Ay, Dios!!!
Ay, Dios!!!

No se si has visto
Un numerito
Que hago borracho
Con voz de pito

(Ay, Dios!!!)
Que ya me veo venir
(Ay, Dios!!!)
Por hacerte de reir
(Ay, Dios!!!)
Que todas las sandeces que te hacen reir a veces
Reconozco que no las mereces
Y aunque creas que me aborreces
Tú no cueces, enriqueces

Ay, Dios!!!
Ay, Dios!!!
Ay, Dios!!!
Ay, Dios!!!

FUNDAMENTALISTA DEL VINILO
Letra: Johnny Urethra

Tiene treintaitrés
Y aún vive con sus padres
Viste todo punki
Cuando sale por las tardes

Vigila la escena
Mientras le preparan cena
Es el puto policía
Que dice lo que él haría
Cuéntamelo todo
No me tengas más en vilo
Haré que me interesa
Mientras me prestes vinilos

Cuéntame otra historia de los Cramps
Y de qué es ser punk, repítete más
Qué bonita es la vida
Cuando no tienes una de verdad

No bebe ni se droga
Él pasa de todo
Pero es el más duro
Cuando entra en un foro (¡¡¡de Internet!!!)

Tiene un grupo
Pero siempre se equivoca
No sabe tocar
Y dice que lo hace aposta
Pone cara de punk
Que en el espejo ha ensayado
Después de que su madre
Le haga limpiar el lavabo

Guárdate tus opiniones
No eran pa mi, no no no no eran pa mí
Creo que podremos seguir sin tu guía
Ya te empiezas a repetir

Modo angelical on
Fundamentalista
Deeeeeel vinilo
Enséñame tu lista
De los que son y los que han siiiiiido
Fundamentalista
Deeeeejanos en paz
No te quiero oir
Modo angelical off
¡¡Nunca más!!

ESE ROBOT GIGANTE ME RECUERDA A TI
Letra: John Tones

Llego a mi casa y las noticias me lo aúllan
Tokyo está en llamas sin parar desde la una
Un robot gigante está arrasando la ciudad
Un ingenio mecánico que no muestra piedad

Me acerco a la pantalla y veo allí al fondo
El androide titánico abofeteando todo
Lanzando rayos láser por los hombros
Reduciendo Tokyo a un montón de escombros

En sus movimientos hay algo singular
Una sonrisilla a la hora de desintegrar
La forma de los ojos al verlos de lado
Me recuerdan a alguien con quien estuve liado

ESTRIBILLO
Ese robot gigante me recuerda a ti
Ese robot gigante se parece mucho a ti
Se me antoja muy parecido a ti
Ese robot gigante me recuerda a ti

Tokyo prepara su arma más letal
Un misil apunta a tus tetas de metal
Pero tú no te inmutas, a ti te da lo mismo
Y sigues a lo tuyo provocando un cataclismo

Siento haberte dicho que eres una enana
Siento haberme acostado con tu hermana
Siento haberte usado como un autoservicio
Pero te lo ruego, deja en paz ese edificio

Sabiendo que esto se tiene que acabar
Acudo a un experto en ciencia nuclear
Que me transforma en un simio gigantesco
Dejemos las palabras y acabemos con esto

ESTRIBILLO
Ese robot gigante me recuerda a ti
Ese robot gigante se parece mucho a ti
Se me antoja muy parecido a ti
Ese robot gigante me recuerda a ti

Crash y boom y plof y bang y zoom y Tokyo en llamas
Mírame a los ojos y di que no me amas
Crash y boom y plof y bang y zoom durante horas
Deja el rascacielos y asume que me adoras

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Wednesday, August 3rd, 2005

Cinco y acción

Cinco: Anoche eunice me pasó este fantástico diseñador de prendas de animadora. Mejor no nos preguntemos qué andaba buscando la chiquilla para llegar hasta ahí.

Cuatro: La misma sujeta me pone los dientes largos enviándome este surtido de muñecos de Gorillaz, en edición imitada y, seamos honestos, nada caros para medir 12 pulgadas. Me encantan todos, pero Noodle lleva guitarra incorporada. Asterisco asegura que tienen un aspecto más yonki de lo normal, pero yo los veo incluso más saludables que en los vídeos y portada del último disco. Qué más da… los necesito tanto

Tres: Notición en TV Shows on DVD. La estupenda serie de televisión de The Flash saldrá, en un futuro más o menos cercano, en DVD. Completa, claro, porque sólo duró una temporadita: 22 episodios de nada, que aquí se han visto varias veces por TVE. Algunos llegaron a salir en vídeo. Y puedo decirlo sin miedo a que la nostalgia me nuble los sentíos, porque la revisé hace poco: sigue siendo una serie estupenda, modesta, sin pretensiones (complicado tema en una época en la que estaba de moda la gotiquez del Batman burtoniano), y ojito, con un héroe que lleva un traje rojo y amarillo… ¡que no resulta ridículo! Y sale Amanda Pays. Un must.

Dos: Me encanta Movie Pooper. Si el último paso en la democratización de las películas parecía ser esas webs en las que se resumían en un par de líneas las sinopsis de cientos de títulos, Movie Pooper aún va más lejos, contando única y exclusivamente los finales. Huele a justicia poética el celuloide cuando Nueve Semanas y Media, súbitamente, tiene una conclusión tan compleja, multifórmica y sugerente como “John ties up Elizabeth and leaves her alone in the bedroom blindfolded. He returns with a hooker. Elizabeth freaks and runs off. He finds her; they stand and watch a couple have sex in a public peepshow, then separate forever” y, sin embargo, lo único en lo que viene a concluir Ciudadano Kane es que “’Rosebud’ is his childhood sled”. Mis favoritas, como siempre, las que dejan al descubierto los desgastados códigos narrativos de costumbre (La Jungla de Cristal: “John McClane kills all the bad guys and goes home with his wife”), o los que ya directamente entran en los terrenos de la metafísica creativa (El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante: “They cook the lover”).

Uno: El Museo de la Comida Anómala (via Pop Culture Junk Mail) es una maravilla que hará las delicias de Los Lamedores y otros gourmets de la alimentación mierdera. En este caso, todo un catálogo de frutas malformadas, experimentos dietéticos de resultados asquerosos, rostros agonizantes estampados en verduras y postres, siluetas misteriosas y otras formas de perder el apetito, pero por la vía rápida.

Acción: Satanasito convoca el Primer Concurso Satánico de Mierda de Relato Breve y Despiadado, al que les conmino que acudan con sus textitos. Las bases completas las tienen siguiendo el link, pero créanme, no hace falta que sean ustedes ramoncines de la prosa: 200 palabras máximo, la palabra “lefa” tiene que estar incluída sí o sí en el texto, la temática tiene que ser despiadada, si hay muertos uno tiene que ser Satanasito himself. Tienen hasta el 30 de octubre de plazo, fecha para la que espero haber sido capaz de a) convertir esta diarrea verbal que me atosiga los últimos días en algo interesante, y b) haberle enviado a Andrés el paquete del amor que le debo desde hace meses. Qué sindiós de vida.

Y un recordatorio: Visiten Suyo Afectísimo

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