Cinco y acción
Cinco: Anoche eunice me pasó este fantástico diseñador de prendas de animadora. Mejor no nos preguntemos qué andaba buscando la chiquilla para llegar hasta ahí.
Cuatro: La misma sujeta me pone los dientes largos enviándome este surtido de muñecos de Gorillaz, en edición imitada y, seamos honestos, nada caros para medir 12 pulgadas. Me encantan todos, pero Noodle lleva guitarra incorporada. Asterisco asegura que tienen un aspecto más yonki de lo normal, pero yo los veo incluso más saludables que en los vídeos y portada del último disco. Qué más da… los necesito tanto…
Tres: Notición en TV Shows on DVD. La estupenda serie de televisión de The Flash saldrá, en un futuro más o menos cercano, en DVD. Completa, claro, porque sólo duró una temporadita: 22 episodios de nada, que aquí se han visto varias veces por TVE. Algunos llegaron a salir en vídeo. Y puedo decirlo sin miedo a que la nostalgia me nuble los sentíos, porque la revisé hace poco: sigue siendo una serie estupenda, modesta, sin pretensiones (complicado tema en una época en la que estaba de moda la gotiquez del Batman burtoniano), y ojito, con un héroe que lleva un traje rojo y amarillo… ¡que no resulta ridículo! Y sale Amanda Pays. Un must.
Dos: Me encanta Movie Pooper. Si el último paso en la democratización de las películas parecía ser esas webs en las que se resumían en un par de líneas las sinopsis de cientos de títulos, Movie Pooper aún va más lejos, contando única y exclusivamente los finales. Huele a justicia poética el celuloide cuando Nueve Semanas y Media, súbitamente, tiene una conclusión tan compleja, multifórmica y sugerente como “John ties up Elizabeth and leaves her alone in the bedroom blindfolded. He returns with a hooker. Elizabeth freaks and runs off. He finds her; they stand and watch a couple have sex in a public peepshow, then separate forever” y, sin embargo, lo único en lo que viene a concluir Ciudadano Kane es que “’Rosebud’ is his childhood sled”. Mis favoritas, como siempre, las que dejan al descubierto los desgastados códigos narrativos de costumbre (La Jungla de Cristal: “John McClane kills all the bad guys and goes home with his wife”), o los que ya directamente entran en los terrenos de la metafísica creativa (El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante: “They cook the lover”).
Uno: El Museo de la Comida Anómala (via Pop Culture Junk Mail) es una maravilla que hará las delicias de Los Lamedores y otros gourmets de la alimentación mierdera. En este caso, todo un catálogo de frutas malformadas, experimentos dietéticos de resultados asquerosos, rostros agonizantes estampados en verduras y postres, siluetas misteriosas y otras formas de perder el apetito, pero por la vía rápida.
Acción: Satanasito convoca el Primer Concurso Satánico de Mierda de Relato Breve y Despiadado, al que les conmino que acudan con sus textitos. Las bases completas las tienen siguiendo el link, pero créanme, no hace falta que sean ustedes ramoncines de la prosa: 200 palabras máximo, la palabra “lefa” tiene que estar incluída sí o sí en el texto, la temática tiene que ser despiadada, si hay muertos uno tiene que ser Satanasito himself. Tienen hasta el 30 de octubre de plazo, fecha para la que espero haber sido capaz de a) convertir esta diarrea verbal que me atosiga los últimos días en algo interesante, y b) haberle enviado a Andrés el paquete del amor que le debo desde hace meses. Qué sindiós de vida.
Y un recordatorio: Visiten Suyo Afectísimo













