Discursitos
Los chicos de Esponjiforme Entertaiment, nunca me cansaré de repetirlo, son de lo mejorcito que le ha pasado a la web castellanoparlante. Gente que tiene en su web una sección llamada “Refutamos su argumento en 24 horas (12 si es cartesiano)” sólo puede proporcionar diversión y bienestar espiritual. Su performance de introducir un libro de Teo en la sección de Teología de la biblioteca de su facultad (código de barras incluído) es un acto que, cada vez que leo la crónica, me proporciona una especie de paz interior que no sé muy bien de dónde procede. Unos titanes.
Hoy me escriben y me dan un notición: han lanzado a la red de los amores un pequeño corto, modestísimo. Después de su maravilloso Falling (Cayendo), y teniendo en cuenta el germen ideológico de la opus, esperaba risa y chascarrillerío desconcertante. Lo hay. Disfrazado del tipico corto de persona-normal-que-se-revela-como-algo-inquietante, Discurso del Método nos presenta a un profesor de filosofía, Juanjo de Dios que, aparte de sus clases y sus cosillas, colecciona (¡eh! ¡spoiler!) vísceras. A pesar de algún levísimo bajoncillo de ritmo, tiene frases descojonantes por lo surreales, y además, intuyo, completamente improvisadas, como el monólogo sobre los ojos, o la fenomenal frase “Si tuviéramos un microscopio, veríamos el sistema de categorías”.
Resumiendo (mucho): otra necesidad. Y como, a fin de cuentas y nos pongamos como nos pongamos, todos necesitamos un discurso…













