Fin de semana como no hay dos (y 2)
El sábado, ay el sábado. Ya se pueden imaginar cómo teníamos el cuerpo, pero aún así, nos encaminamos con paso firme hacia el Nasti, donde pudimos disfrutar de los fantásticos Ginferno (con su mezcla infernal de Giorgio Moroder y Ennio Morricone después de tres semanas de insomnio). Ninguno los habíamos visto a todos nos encantaron. Y luego, todo esto:










Al concierto acudieron la muy buena gente de los Paralíticos, a quienes conocimos el día anterior, y que parecieron disfrutar de lo lindo con nuestras gesticulaciones. Quien no vino es algún fundamentalista del vinilo a quien, por lo visto, no le gustó el concierto del día anterior por las razones equivocadas. Pobrecito. No tiene conocimiento. Es como una alfombra persa.
De nuevo, por cierto, las fotos son de eunice, a quien si ustedes tienen un mínimo de decencia, deberían visitar y felicitar, que su popcorn cumple un año del amor.













