I Maratón de Enciclopedismo Pajero (Pregunta 4)
Google no tiene secretos para ustedes, ¿eh? Cuatro términos exactos bien elegidos, pim pam pum, et voilà. La respuesta a la pregunta 3 estaba clarísima: en esa secuencia de Spiceworld falta el grandísimo (literellement) Gary Glitter, el hombre que puso bang en gang, que iba a aparecer (se grabó, de hecho) cantando junto a las chicas una estupenda versión de I’m the leader of the gang (I am). Me imagino que el montador se vio negro para eliminarlo de todos los planos sin que la versión se resintiera, pero lo consiguió, y así el escándalo que sacudió el Reino Unido cuando se encontró pornografía infantil en el disco duro del ordenador de Glitter no manchó a las santas Spice. Volveremos sobre ellas seguro, pero antes, hablemos de tebeos.
PREGUNTA 4 (Nivel de dificultad: Deep Pajero)
No lo van a reconocer a simple vista, pero este de aquí es un famoso escritor de novelas de terror…

… tal y como apareció, en nuestro país, dibujado por Berni Wrightson en el número 55 de la revista Creepy. Se trata de la adaptación al tebeo de una película de bastante éxito, que a su vez homenajeaba otros tebeos de terror que… Pero no nos dispersemos, que se me descontrolan las pistas. Imaginen al lector español, ahí, leyendo cómo es musguificado el pobre Jordy Verrill, y decide, dado el peculiar tono de farsa grotesca del tebeo (que palidece, aún así, con el de la película, debido al espectacular talento que ha demostrado el susodicho escritor para interpretar imbéciles), que se va al cine a ver la película para carcajearse lo suyo. Sin embargo, una vez en el cine, a pesar de haber ido a ver la película correcta, se lleva una desagradable sorpresa. ¿Cuál?
Pregunta postdática (1 punto extra): Un fragmento de la dichosa película que podría perfectamente ser un publirreportaje de Cucal contiene una peculiar música añeja que se puede oir en los créditos finales de otra famosísima película de terror de los ochenta. ¿Qué película?
Y como siempre, les recuerdo las bases. No contesten en los comentarios, sino a mi correo, que las paredes virtuales oyen.












