HOSTIAS COMO PANES (II): Contacto Sangriento

Para cualquier estudioso de la filmografía de Van Damme (y nosotros, la última vez que miré lo éramos, ¿no?), Bloodsport (Contacto Sangriento) es una película esencial. Aunque, como tantas otras películas americanas de la época (vaaaa, como tantas otras películas de la Cannon de la época) se dedica a fusilar recursos argumentales y personajes tópicos del cine de artes marciales que estaba triunfando en Hong Kong desde hacía unos años (el combate de artes marciales entre competidores de varias nacionalidades y estilos, el honor del maestro defendido pese a quien pese), Contacto Sangriento resulta esencial para entender los posteriores derroteros que tomaría la filmografía del astro. Para empezar, y como pueden comprobar más abajo, sus constantes éticas y estéticas, sus Te-Emes del amor están prácticamente al completo en esta película. La Apertura De Patas se convierte más que en una muletilla visual, en un recurso lingüístico: se repite SIETE veces el despatarre. Hay ocasiones en las que la película no avanzaría si Van Damme no se abriera de patas, y en ese sentido, funciona con más fluidez que un plano-contraplano o que un flashback explicativo. Cuando la película no sabe hacia donde tirar, Van Damme se abre de patas. Y por eso es bello, y es justo, y es necesario. Bloodsport es un preámbulo, desde una perspectiva más global, desde lo fílmico, de los logros de Kickboxer. Pero desde un punto de vista meramente icónico, son igualmente imprescindibles. No se crean lo que se oye por ahí.

Aparte de la poderosa carga visual, de esta fabulosa imposición a hostias de la Redundancia Como Alternativa Narrativa, Contacto Sangriento ofrece un atractivo extra: se trata, en una etapa tan temprana de su filmografía de La Primera Flipada de Van Damme. Es decir, de la primera película en la que Van Damme hace lo que mejor sabe: convertir un simple espectáculo marcial en un paraíso para flipados. Como nosotros. Quienes imitamos a Bruce Lee delante del espejo… quienes siempre hemos soñado con liberar a una rubia tetona del ataque de unos asesinos callejeros y, por ende, malvados, a golpe de nunchako… quienes pensamos en lo durísimos que estaríamos con la cabeza afeitada, sin caer en la cuenta de que, la mayoría de nosotros, con esta estructura ósea que dios nos ha dado, con la cabeza rapada parecería que tenemos el síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

Al grano: Contacto Sangriento cuenta una historia real, y lo hace de forma, como suele pasar, poco realista: miren si no Una Mente Maravillosa, El Exorcista o Hulk. Frank Dux fue el primer campeón internacional de full contact nacido en occidente, y participó en el controvertido torneo conocido como Kumite, una competición ilegal de artes marciales en la que todo valía, . En ella permaneció invicto durante cinco añazos gracias a sus conocimientos de ninjitsu, las artes marciales ninja que él adaptó en una disciplina que llamó Dux Ryu, y que yo prefiero llamar Ninjitsu Re-Dux porque soy un gracioso. Se comenta que Dux es, en realidad, otro flipado, y que se ha inventado todo esto para sacarle pasta a la siempre catamañanil fascinación occidental por los grititos y los volantines de chinos locos. Contacto Sangriento fue el inicio de una fructífera relación profresional entre Van Damme y Dux que acabó abruptamente en 1996, cuando Van Damme comenzó a rodar un remake bastante indisimulado de Contacto Sanriento llamado Kumite (ya he dicho que era indisimulado), y diferencias de criterio y, supongo, económicas, condujeron a unas cuantas palabras gruesas y a dejar de compartir las generosas compras de cocaína que ambos llevaban a cabo. El resultado fue The Quest, una película, si cabe, más flipada aún que Bloodsport. Ya llegaremos.

Contacto Sangriento forma parte de esa época legendaria, que algunos hemos vivido y podemos recordar con lágrimas en los ojos, en la que las peleas se veían, porque los actores sabían luchar y no había que disimular a hachazos la ineptitud de los combatientes. Déjenme que recalque esto: las películas occidentales de artes marciales, por muy malas que fueran (que ahí habria que entrar en el tema de si existe alguna película mala de artes marciales, porque yo no conozco ninguna, pero me imagino que, por definición, por equilibrar la balanza con los dramas de época, que se encuentran justo en la tesitura opuesta, pues alguna mala habrá) tenían las peleas bien montadas, bien rodadas, todo estaba clarito, las hostias eran no ya como panes, sino como deliciosos pastelitos de crema, al ralentí y con profusión de mugidos de los combatientes a cámara lenta (MMMOOUUUUUUOOOOOHHHH!!!!!), y mogollon de gotitas de sudor salpicando al respetable. Contacto Sangriento es uno de los mejores ejemplos fuera de Hong Kong, sobre todo porque es una de las películas más Van Damme de Van Damme. Es vandammer than Van Damme. En ese sentido, me gustaría saber cuántos autores alcanzan tal plenitud creativa en tan poco tiempo (chúpate esa, Cahiers du Cinema). Aquí, el actor belga está en plena forma, mostrando esa aproximación Netamente Flipada al combate que decíamos, haciendo el truquito de partir el ladrillo de debajo de una torre golpeando sólo el que está arriba, o con el gesto ese tan Van Damme en el que pone las cejas raras y se queda con la boca abierta al estilo Bruce Lee. Van Damme provocando una cámara lenta con cada puñetazo y cada patada: por su condición de Eminencia Flipada, Van Damme se entrega a fondo hasta con el más nimio movimiento, aunque sea un puñetazín sin envergadura, lo que hace que cada puñetera cámara lenta PAREZCA que tiene importancia dramática, lo cual se corresponde narrativamente con las peleas, que son un subrayado constante: todo ralentís, todo planos de la cara de Van Damme después de golpear, todo reacciones de los espectadores. Si Retroceder Nunca, Rendirse Jamás vaticinaba una filmografía presidida por el delirio, Bloodsport predice una carrera dominada por el flipe y la hipersensibilidad.

Te-Emes de Van Damme: Frase Muy Dramática Enunciada con Total Inexpresividad™, Pelo Horrible™, Sonrisa + Ojitos En Escena de Relleno™, Apertura de Patas™, “Aaaaargh” De Furia™, Culo™, Patada Voladora al Ralentí™ -innumerables; a la décima perdí la cuenta; sólo en el combate final, media docena de veces, a menudo combinada con otros Te-Emes-, Secuencia de Entrenamiento de Ribetes Sádicos™, Salto Inhumano™, Montaje Musical a Ritmo de AOR Resumiendo Progresión Dramática Injustificable™ (TRES VECES)

Calificación: Estilo de combate inspirado en un simio + Bolo Yeung + Entrenamiento disparatado + Peleas supremas + Logo de la Cannon = OOOOOOOOO (nueve hostias sobre diez)

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One Response to “HOSTIAS COMO PANES (II): Contacto Sangriento

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