MIL PELICULAS DE TERROR (1/1000): Carnival of Souls

Les parecerá una tontería profunda, pero a estas alturas de una vida entregada al fanatismo impulsivo y compulsivo hacia el cine de terror y serie B (“b” de bastarda, o de lo que quieran), aún no había visto Carnival of Souls. Se trata de una peliculilla de setenta y pico minutos escasos dirigida por Herk Harvey (su única obra de ficción después de una vida entregada al cortometrajismo educacio/institucio/hiperracional, con más de cuatrocientas entradas en el profuso género) y rodada en tres semanas, con un presupuesto de 30.000 dólares escasos (aunque algunas fuentes rebajan esa cantidad a unos minúsculos 18.000). Se estrenó en 1962 y obtuvo repercusión cero: su consideración actual de película de culto llegó, como pasó con tanta otras de su especie, en los ochenta, con la popularización en Estados Unidos de la televisión por cable y la transformación en adultos alucinados (Joe Dante, John Landis y Robert Zemeckis son los tres titanes en este sentido) de aquellos que habían disfrutado de estos productos cuando eran críos. Que condujeron a su vez a muchos críos (presente) a que perdiéramos la chaveta por culpa del reciclaje cerebral que estos adultos llevaron a cabo en sus creaciones, influídos por…

¡Dispersión, dispersión!

Carnival Of Souls no es otro ejemplo de cine-tan-malo-que-es-bueno y que veo que se disfruta demasiado a menudo con los objetivos adecuados pero con la actitud errada. Pertenece a esa hornada de películas, pero el absoluto aislamiento por el que discurrió su producción y las carreras de sus artífices (añadan a la truncada carrera de Harvey la de la protagonista, Candace Hilligoss, debutante que sólo llegó a participar en algunos anuncios y en otra película, la aún más ignota The Curse of the Living Corpse, de título con inconsciente pareado horrorífico). De hecho, Carnival of Souls es quizás, una de las película que más contundentemente vuelve a su favor la carencia total de presupuesto, medios y experiencia. En vez de subrayar estas características por la vía de lo grotesco (como hace, por ejemplo, la Troma), o de esquivar con más o menos salero deteminadas opciones argumentales (como La Noche de los Muertos Vivientes, quizás la heredera espiritual más clara de Carnival of Souls), la peliculilla de Harvey se tira en plancha a la exhibición del infrapresupuesto, presumiendo de sus carencias como si fueran ventajas. Simplemente, invierte los términos, y a su vez obliga al espectador a replantearse sus prejuicios acerca de los límites entre austeridad narrativa y ahorro extremo. Escuchen la banda sonora, compuesta exclusivamente de cuatro temblorosas notas de organo de iglesia y entenderán a qué me refiero…

Carnival of Souls cuenta la historia de un accidente de tráfico al que sólo sobrevive una mujer. Atrapada en el pueblo cercano al puente en el que tuvo lugar el percance, comienza a sufrir terribles visiones en las que un aterrador espíritu la persigue. Pronto se dará cuenta de, cuidado que espoileo, lo que pasa es que está más muerta que otra cosa, atrapada en una especie de purgatorio del Medio Oeste, y que no tardará en unirse al resto de las almas torturadas que se reunen en un parque de atracciones cercano. He avisado de que espoileaba, pero en realidad es una cuestión que queda clara a los diez minutos de película, sobre todo por la puesta en escena fantasmagórica de Harvey y la bella interpretación medio sonámbula que ofrece Candace Hilligoss. Con los ojos húmedos y ensoñados, los pasos perdidos y la voz reverberada, su condición de espíritu que no acaba de asumir su estado está clara muy pronto, aunque eso no hace perder a la película ni pizca de interés: Candace deambula en un permanente estado de shock muy siilar al de Barbara en La Noche de los Muertos Vivientes, con la diferencia de que éste tiene un componente mágico, carente de terror. El de Barbara será la plasmación física del terror a la enésima potencia; lo de Carnival of Souls es imaginar el Más Allá como un permanecer en la inopia por los siglos de los siglos.

Lo que hace tan especial a Carnival of Souls es todo aquello que impide a los neófitos acercarse a la serie B sin la máscara distanciadora de la ironía: montaje a hachazos, sonido nunca en directo, diálogos e interpretaciones ensimismadísimos, secuencias que no van a ninguna parte (como los personajes), argumento estirado hasta la extenuación (como esas secuencias, como esos personajes, como la vida misma, oigan, que al fin y al cabo no es más que una sucesión de secuencias estiradas innecesariamente �si un guionista decente nos organizara la existencia, moriríamos a los quince años… aunque habríamos vivido mucho más intensamente-). Carnival of Souls, acabáramos, combina con mágica torpeza planos completamente abstractos (el principio: ella saliendo del lago, embarrada y confusa) con otros completamente funcionales, necesarios para que la acción avance de forma insultantemente prosaica (justo después: los lugareños bajando al lago a ayudarla). Es un precedente del cine moderno de zombis �¡los muertos saliendo del agua!-, un asombroso preámbulo del cine de Polanski �agárrense: a veces se asemeja a una especie de Repulsión escrita por un Henry James sordomudo- y una perfecta suma máxima de todas las cosas que nos gustan por los motivos diametralmente opuestos a los que deberían. Pero que, visto lo visto y llegado el momento…

Si tienen curiosidad, Carnival of Souls ha sido editada, como La nohe de los Muertos Vivientes, en múltiples ocasiones, y casi siempre como el culo, debido a las pantanosas condiciones en la que se encuentran los derechos. Si tienen curiosidad, pueden descargarla, sin cargos de conciencia, aquí. Y si les gusta, yo no dudaría ni un momento en hacerme con la edición en DVD de
Criterion, repleta de extras de los que sí merecen la pena.

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One Response to “MIL PELICULAS DE TERROR (1/1000): Carnival of Souls

  1. Vivaldo Moore

    Tal vez podría decirse también que “Carnival of Souls” está influida por la Nouvelle Vague. De allí su ritmo y su tono de narración (y no sólo como consecuencia del bajo presupuesto). No conozco ninguna otra película de terror que muestre esa influencia.

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