Wednesday, November 30th, 2005
Los típicos links
Empiezan a exigirme que deje de tocarme las narices y termine ya con unas cositas que tengo pendientes. Tienen razón, así que no sé la frecuencia de posteo de los próximos días cómo la llevaré. Al final, ni se notará, porque como lo hago todo en ratos muertos en el curro… y ya me queda poco mamoneo, amigos. Año nuevo, vida… gah. Dios. En cualquier caso, yo hoy venía a hacerles un par de recomendaciones. Un tebeo que no se pueden perder, y una web que me ha supuesto prácticamente una iluminación.
El tebeo es Vampirella – Las Crónicas Carmesí, y se trata de una recopilación de las mejores historias de los diez primeros números de la colección del bello alienígena del planeta Drakulón. Sí, del clásico. Del de la Warren. Quienes tienen en mente a Vampi como una… euh… vamp con colmillos, quedarán petrificados con los primeros guiones que escribió Forrest J. Ackerman para la chiquilla, pletóricos de ciencia ficción necia, pompis a mansalva y ojos como platos. Más tarde (aparece ya en este volumen), Archie Goodwin plantearía el tono (a medias entre la alucinación cósmica, peli de la Hammer y mito chulista) que haría famoso al personaje. Si son fans del tío Creepy, créanme, necesitan este tomito, que además, en sus historias no vampiréllicas, explota esa encantadora mezcla de sexo raro, herencia de las historias de la cripta y planificación enloquecida que a muchos nos trastornó el lóbulo frontal durante la adolescencia. Y recen para que a Norma le salga bien la jugada, porque en el segundo tomo de Las Crónicas Carmesí (por cierto… ¡menuda portada!), que recopila historias entre los números 11 y 18 del comic original, José González comienza a construir el grafismo de ese mito pajero que todos adoramos.
La web me da hasta vergüenza, amigos. Los habituales del Focoblog sin duda conocen a Noel, que comenta a menudo y en la mayoría de los casos con bastante sensatez. Pues bien, el chico tiene un magnífico blog, El Emperador de los Helados. “Pues está descubriendo las sopas de ajo, Tones”. Pues váyanse a la mierda, oigan, que no puedo estar en todo. Ayer descubrí el blog, estupefacto, y descubrí que está plagado de reflexiones tan afines a nuestra filosofía como “Kiss Kiss, Bang Bang es una película cuya endiablada, metalingüística complejidad formal podría dar para tres tesis doctorales, pero que no por ello renuncia a grandes dosis de violencia surreal, desnudos femeninos gratuitos, las referencias culturales más abisales o frases como “Le he matado con una pistola que llevaba en los huevos”, o de recomendaciones tan insensatamente deliciosas como… ¡la pista de comentarios que The Rock grabó para el DVD de Pisando Fuerte! Yo ya estoy olisqueando en los archivos, y me están dando grandes alegrías.




Dicen que circula por ahí una copia íntegra de Screaming Tiger. Pero no me interesa localizarla: seguro que carece de la radicalidad conceptual e intensidad narrativa de mi escueto montaje de 75 minutos, que en tan breve margen de tiempo acumula unos cuantos elementos del mejor cine de kung fu de los setenta (a saber: Wang Yu, chinos contra japoneses, robo indiscriminado de bandas sonoras de películas occidentales �aquí, un par de temas de La Muerte Tenía un Precio-, machismo brutal, sombreros tremendos y malvado que masacra aldea y familia del héroe �con la consiguiente venganza-). Y, de paso, también exhibe una concisión narrativa fruto de la encontrada brevedad: la primera pelea tiene lugar antes de que se pronuncie la primera línea de diálogo; en los créditos iniciales, ya vemos a Jimmy Wang Yu huir de un tipo con un cesto en la cabeza; y antes de que pasen diez minutos ya hemos sido testigos del obligado flash-back que ilustra la masacre que dispara el argumento, la declaración de intenciones del protagonista y la primera frase inolvidable: “I’ll kill every japanese in the world”). Los paradigmas de la serie B (menos es más) quedan perfectamente ilustrados en este recorte de metraje que, lejos de castrar las virtudes de la película, las disparata.











