Cuatro noches con Siniestro Total (4/4)
Sí, lo están leyendo bien. Me salté el tres. El motivo, como les contaba el viernes, es que tuve algunos problemas, complicados y a la vez muy sencillos de explicar, que impidieron que consiguiera entrada, pero también como les comentaba en el último post, el concierto de ayer puntuaba doble. Para empezar, la compañía era un Nacho Vigalondo en fan terminal de Siniestro mode, con quien después del show y mientras esperábamos a la puerta del backstage como grupis en celo, bailé lo más estereotipadamente que fui capaz clásicos setenteros del punk hasta sudar como un perro (sudoroso). Es lo que tiene el Gruta 77, que no están esperando que acabe el concierto para pinchar a los Movimiento Rápido de Ojo o a los Gasolina de Medianoche. Varias cervezas y una bronca con el gorila del local más tarde, tuve la ocasión de coprotagonizar esta misteriosísima instantánea que, tal y como dice Nacho, es merecedora de convertirse en fondo de escritorio de culto. Pues tomen. Cultura popular.














