Perros de estroncio




La Focomela, toda orgullosa ella

Bello es.

¿Se pueden creer que ni tensión ni nada?
Habiendo enseñado los calzoncillos de Spiderman en público para solaz de los bloggers presentes y habiendo mantenido una conversación con parte de los vidaextrenses a través de los comments de Mondo Pixel, sólo quedaba homenajear al tercer blog agredido por la famosa entrevista para que todos los fantasmas quedaran completamente exorcizados. Así que decidí ir a jalarle el nardo a Nacho Vigalondo, actividad que como saben todos, empecé haciendo por interés pecuniario y por trepismo, pero he acabado haciendo por vicio mayúsculo. No pregunten cómo, pero acabamos a las tantas, felizmente acompañados por los privilegiados testigos del jalamiento Nahikari Ipiña y Alberto González en una habitación de ese recinto monstruoso madrileño que es como un parque temático de la hostelería lisérgica, en una habitación completamente NEGRA y CIRCULAR. Me gustaría que asimilaran esos dos puntos, y lo aplicaran a una habitación de hotel moderadamente bien surtida de todos los adminículos propios de un establecimiento del ramo de más de tres estrellas: negra y circular. Como se que es complicado de imaginar, hice algunas fotos. Nacho decía que parecía el interior de una pastilla de jabón Magno. A mí me parecía que estábamos dentro del ano de Giger. Los cinco minutos durante los que nos vimos incapaces de abrir una oscurísima, opaca y pesada cortina de material sintético fueron como protagonizar un Cube en versión gótica y sin esquinas que me dejó desazonado un buen rato.

















