No me creo que sólo yo esté pillándole el tranquillo a esto

Los fans se han rasgado las vestiduras, supongo que con parte de razón. Pero también, como sucede en cualquier rasgada de vestiduras que se precie, con algo de sinrazón. Supongo que lo que más les rebota de Dev2.0 es que es un proyecto apadrinado por los mísmísimos Gerad Casale y Mark Mothersbaugh (ambos miembros fundadores de los Devo originales), y eso les desconcierta. O no: les confirma que esto es sólo cuestión de pasta. Pero dejando aparte la cuestión de que pienso sinceramente que cada cual es muy libre de prostituir sus propias creaciones de la manera que considere más oportunas (que para eso son suyas, y se las folla como quiere), conviene no pasar completamente por alto las implicaciones del fenomenal experimento que supone Dev2.0.

Dev2.0. es una producción de una de las múltiples ramificaciones del emporio Disney, y de ahí el inequívoco sabor a performance para mengajos que tiene el grupo. Mothersbaugh y Casale han escogido diez canciones del repertorio del mítico grupo de los ochenta, han cambiado detalles nimios de las letras originales (para adaptarlas al hecho de que, por ejemplo, ahora la vocalista es una histriónica hembra adolescente y para suprimir alguna que otra leve procacidad), han compuesto dos soberbias nuevas canciones (Cyclops y The Winner) han vuelto a interpretar las partes instrumentales, y han cedido voz e imagen a cinco críos que no habían nacido cuando sus inesperados padrinos arrasaban en las listas de éxitos con algunas de las mejores canciones de la historia del pop. Es lógico que un experimento así se tope con el rechazo de adultazos que ven saqueado uno de los tesoros culturales más importantes de los ochenta. Yo, sin embargo, tengo debilidad por este tipo de experimentos. Me parecen de una frivalidad y un descaro no desprovistos de cierta ingenuidad, y me fascinan, posiblemente del mismo modo que a gente con principios más firmes les repele. Dejando aparte el aspecto musical, ya que las adaptaciones de Mothersbaugh y Casale son impecables y sumamente respetuosas con las originales, igual de sincopadas y frenéticas, me gustaría destacar dos aspectos para que ustedes tomen partido, y sean una vez más, gracias al Focoblog, lo más trendy y provocateur de sus reuniones sociales.

1.- Es sumamente egoista y negarle a esta generación la posibilidad de tener sus propios Devo. Si las letras siguen siendo igual de corrosivas y sugerentes (en algunos casos, más: imaginen Whip It interpretada por una teen), y la música igual de infecciosa y perfecta (hasta el punto de que no ha habido que modificarla apenas), ¿por qué no aprovecharlo para ofrecer a los insensibilizados zagales de hoy un producto algo más decente que la basura con la que les asfixiamos a diario? Demonios, si los bailes que se marcan en los vídeos son Devo puro. ¿Se han fijado en los molinillos con los brazos? ¡Pero si llevan las genuínas Energy Dome!. De acuerdo, las letras han sido levemente desprovistas de su ácido contenido original y la ultrapajera obsesión de Mothersbaugh por el sexo adolescente y la masturbación como modo de expresión, sustituidas (pero sin que cambien apenas las letras, ojo) por odas al bailoteo y la vida despreocupada. Pero eso es el signo de los tiempos: la revolucionaria jovialidad y el poso amargo de las letras originales está ahí, y sólo hay que leer entre líneas. Por ejemplo, Beautiful World concluía con un rotundo “it’s a beautiful world… for you, but not for me”. Ahora, oímos “it’s a beautiful world… for you… I guess me too”. No es lo mismo, pero sí lo es. Sigue habiendo subversión, disconformismo y, ojo, Dev2.0. sigue proponiendo la mayor de las revoluciones: la de la diversión y el sentido del humor. “Que los críos acudan a los originales”, oigo refunfuñar. Pues sí. O pues no. Yo voy a seguir escuchando a los Devo originales, no me voy a pasar a esta versión reducida y suavizada, pero insisto: querer retener a Devo como una reliquia del pasado, negárselo a los críos de hoy es una actitud de viejo amargado. Háganlo si quieren, pero luego no me digan que ya no se hace música como antes. Claro que no.

2.- Dev2.0. es Devo. Es más Devo, de hecho, que los Devo de los noventa. Las tesis de la devolution suenan perfectamente lógicas si culminan en un grupo formado por niños. Es más, desde un punto de vista social, el hecho de que Dev2.0. esté producido por Disney y plenamente inmerso en la monstruosa maquinaria podría obedecer a una gigantesca broma muy típica de Mothersbaugh,muy acorde con sus postulados (¿qué creían, que él iba a librarse de devolucionar?) y que vendría a demostrar, una vez más, que los propios fans de Devo son los últimos en cazar sus chistes.

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