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Bettie Dos

Entrada publicada el 28 de Abril de 2006 por John Tones

A estas alturas, todos han visto el trailer del esperadísimo biopic de Bettie Page, The Notorious Bettie Page. Por si queda algún despistado, y para que, como mínimo, se les alegre el día, ahí va, que no me cuesta nada.



No pinta mal, ¿verdad? Claro que no: el submundo sórdido que rodeaba a la indiscutible reina de las pin-ups (perdón por el tópico, pero quien haya visto bailar a Betty y la compare con otras colegas de profesión sabe que es un adjetivo que no admite demasiada relativización) habrá sido suavizado casi con total seguridad, pero será una película bella y modesta. Gretchen Mol parece haberle pillado el tranquillo al misterioso encanto de su modelo, aunque la pobre Bettieparece no poder escapar de su propia imagen de pureza explosivamente sexy, lo que implica, en cierto modo, que los responsables de la película no han entendido parte de su atractivo. Pero será una biografía interesante.

Yo quería hablarles, de todos modos, de otra película sobre Bettie Page. Estrenada directa al DVD hace unos dos años y dirigida por Nico B., propietario del sello de DVDs de serie B Cult Epics, Bettie Page: Dark Angel está grabada bajo condiciones extremadamente pobres, y se acerca a su espectador con un criterio radicalmente opuesto al del biopic de Mary Harron. En vez de intentar hacer accesible al personaje a la mayor cantidad de público, Nico B. decidió optar por hurgar algo en la imagen que ya teníamos preconcebida los pajeros, y recrear en granulado blanco y negro los cortos de tintes sadomasoquistas de Bettie que han sido destruídos y de cuyas sesiones sólo quedan instantáneas fotográficas. La acción, pues, se ve constantemennte interrumpida por el simpático clon Paige Richards (más bella que Gretchen Mol, más parecida a su modelo pero menos dotada para la interpretación que Mol, lo que sin duda redunda en favor de las escenas picantes) recreando, tal y como los imagina Don Nico, aquellos rollos desaparecidos. El resultado es extraordinariamente raro, porque los actores (incluida la señorita Richards, que insisto, está muy buena pero no ha sido llamada por Nuestro Señor Jesucristo para ese coñazo conocido como la interpretación convencional) son atroces, tanto como los de una película porno o de un corto amateur parodia de Star Wars. De hecho, la estructura es la de una película porno con ciertas pretensiones, como italiana de los noventa, con diálogos pomposos e inexpresividad actoral máxima. Dark Angel intenta tejer cierta base dramática para lo que realmente importa: el frotaje carnal, completamente abstraído del levísimo argumento y en el que, aquí sí, las actrices se revelan como titanas más grandes que la vida. Las mejores secuencias de película imaginaria son las que tendrán ustedes más que acartonadas de tanto ver las respectivas sesiones de fotos. Es decir, Bettie como reina de la jungla y Bettie como yegua de excepción, bridas incluídas en el equipo.

El resultado, ya digo, es especial. La decisión de clonar con fidelidad máxima unas películas que no existen físicamente produce cierta sensación onírica, tristona, parecida a la que ofrece uno de los documentales de la edición especial en DVD, How to Pose Nude by Bunny Yeager, en el que la mítica y vetusta fotógrafa hace posar a Paige Richards como en algunas de las sesiones que protagonizó Bettie. Sí, podrán verle las tetas a la señorita Richards, pero inquietante sigue siendo un rato.

Les propongo un último ejercicio: cuando vean el biopic de alto presupuesto, observen la seguro que pletórica de mística barata secuencia de la iluminación católica de Bettie. Compárenla con la análoga de Dark Angel.

A veces la serie B es increíble, ¿eh?

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