Archivos de May, 2006

Tuesday, May 30th, 2006

trestristesninjas dan el cante

Me paso por la página de trestristesninjas y me encuentro dos agradables sorpresas. Primero, han terminado de grabar su primera maqueta, que no podía tener un nombre más apropiado que Me sabe a pogo. Por lo visto estará disponible en breve. Y segundo, y para los fans, todo un notición: ¡debutan en directo! Y como sea igual que los mp3 primigenios, podeemos esperar un apocalipsis de ruido y velocidad infernal. Será nada menos que en el Gruta 77 de Madrid (c/ Nicolás Morales � Esq. Cuclillo, 6 � Metro Oporto), el próximo lunes día 5, teloneando a los holandeses 69 Charger, por seis euros. Yo estaré allí. Por mis cojones.

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Tuesday, May 23rd, 2006

El munco loco, loco, loco de los pies

Solo Warren Ellis podía sacar a la luz este engendro de látex que parece concebido durante una pesadilla compartida por un David Cronenberg en una siesta durante el rodaje de Videodrome y un Elmer Batters inconsciente tras una ingestión insensata de cazalla. Se trata de un pie moldeado inspirándose en el de la porn-star Kaylani Lei (supongo) que incluye, en su talón, una realista vagina para proporcionar placer sin fronteras. Un concepto de lo que viene siendo el fetichismo del pie tirando a erróneo, pero también perturbadoramente literal. Nunca me han atraído lo más mínimo este tipo de filias, principalmente porque tengo ya demasiadas de todo género en la saca. Pero no me nieguen que es un cacharro conceptualmente tentador, aunque sea por la retorcida obscenidad anatómica que lleva explícita. ¿Incluirá un himen artificial? ¿UN HIMEN EN EL TALÓN? He visto cuadros de Giger más coherentes fisiológicamente que esto, virgen santa. En cualquier caso, los comentaristas de Ellis hacen saltar la liebre con dos cuestiones inquietantes. Primero, el objeto es tan pequeño que parece un pie de niño. Yo no digo nada. Un pie infantil con una vagina en el tacón. Y segundo: en un determinado momento de pasión con el artilugio, ¿no podría parecer que un crío te está pateando los cojones?

Decía antes que el concepto era erróneo, pero no. Me lo he pensado mejor. Estos lo que son es demasiado inteligentes.

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Thursday, May 18th, 2006

Guitarracas

Como me voy de pirindilismo hasta el domingo (busquen en los comments, que ya hay quien se ha ido de la lengua), les remito a Mondo Pixel, blog del emporio tonesino que sé que no todos frecuentan. Esta vez, créanme, merece la pena: Guitar Hero es uno de los monumentos al casuallismo lúdico-tecnológico más bellos que he tenido ocasión de catar. Se trata de un rock star simulator que emplea una guitarra-mando (incluída con el juego) que se conecta a la Playstation 2 y que garantiza horas de enfervorezido rocanrolear al ritmo de clásicos de Bad Religion, Motörhead, The Donnas o Bowie (entre otros muchos). Casi nada. Cualquier ser humano que alguna vez haya sentido emoción ante el cálido crujir de la válvula de un amplificador (de válvulas) verá su vida, lo juro, desfilar ante sus ojos, pletórica de melenuda realización, cuando consiga un cien por cien en la ejecución del Bark at the Moon. ¿Que no?

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Sunday, May 14th, 2006

… ¡¡¡KIA!!!

¿Se lo pueden creer? trestristesninjas molan más que nadie. Una vez más.

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Saturday, May 13th, 2006

… uno…

Antes del megatón con el que concluye la cuenta atrás, previsto para esta noche, pueden ir aquí si quieren conocer la disparatada concepción de este caso concreto.

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Friday, May 12th, 2006

… dos…

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Friday, May 12th, 2006

Tres…

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Wednesday, May 10th, 2006

MIL PELICULAS DE TERROR (3/1000): Hideous!

Las películas de la Full Moon y yo tenemos un pacto no escrito que, desde hace unos quince años, ninguno de los dos se ha atrevido a romper: yo veo todas las que puedo y, en la medida de mis posibilidades, me compro la mayor cantidad posible de copias originales para que Charles Band pueda poner un plato de lentejas caliente cada día a su familia. Ellas, a cambio, no me vienen con monsergas. Me prometen muñecos asesinos, castillos rumanos e interpretaciones dislocadas, y me proporcionan exactamente eso. En estos tiempos en los que el cine de bajo presupuesto supone una corriente cultural aún más incomprendida que hace diez años (y no, la proliferación de blogs hablando de películas “tan malas que son buenas” no ayuda, más bien al contrario, gracias), cuando me zampaba una película de la Full Moon cada dos semanas, considero esa actitud y ese respeto por nuestro pacto todo un must. Y atiendan, un must inusualmente valioso, por su honestidad y por su efectividad.

Veamos, por ejemplo, en Criaturas (mucho mejor el título original, ese sensacionalista, casi de cartel de feria de monstruos Hideous!), una de las múltiples pseudoexplotaciones del éxito de las películas de muñecos asesinos de Band, pero en con un rizo del rizo de lo imposible en una maniobra metagenérica tan insensata como valiente: los muñecos de látex de articulaciones limitadísimas marca de la casa, que en las entregas de Puppetmaster o Demonic Toys eran juguetes, con lo que se entendía la rigidez de sus movimientos e inexpresividad de sus gestos, vuelven a ser, como en la fundacional Ghoulies, monstruos diminutos. Seres vivos. ¿Se acuerdan de la citada Ghoulies, en los que nunca veíamos a los monstruos de cuerpo entero para que el truco (el flagrante truco: eran rudimentarias marionetas) no se notara demasiado? Pues volvemos a esos tiempos, a esos monstruos, y ahora que cualquier sinsal se hace para su cortito de ultragore una catarata de sangre virtual en casita con el Mac (cuánto bien hizo Blade, y cuánto mal hizo también -y no estoy pensando en su tercera parte, precisamente-), la presencia de monstruos tangibles, retacos mutantes bañados en gelatina, de ojos inexpresivos y brillantes como canicas, coronados por ridícula pelusilla viscosa, vale doble puntuación.

Criaturas arranca como un disparate fulllmonista en toda regla, y no voy a desgranarles a traición sus sorpresas, pero cuenten con coleccionistas de monstruosidades de apariencia fetal y origen desconocido, con una conversación introductoria que no desentonaría en un resumen de tres páginas de Apocalipse Culture para el Reader’s Digest, con un castillo en Centroeuropa, y sí, los rumores son ciertos, con un atraco a mano armada en un descampado lleno de nieve, a cargo de una mujer altísima y en tetas enfundada en una máscara de gorila. Yo no sé si todo esto les suena bien a ustedes, a mí me parece música celestial, pero no pierdan el norte: la pequeña grandeza de Criaturas no viene de lo continuamente excéntrico de su argumento, sino de lo conscientísimo de su sentido del humor, impropio de una serie sub-B directa al vídeo. Criaturas, miren, sabe que es divertida. Raro, ¿eh? No intenta convencer a gritos de que es rara, ni juega a ir de superbizarra, sino que tiene la extraña -insólita en el cine de bajo presupuesto- confianza en que sus propias, modestas y rotundas virtudes son reales, y no es imprescindible confiar en la complicidad del espectador �por no hablar de la condescendencia, como sucede en el noventa y siete por ciento de los productos Troma-, para que el chiste funcione, el argumento progrese y los personajes nos importen un mínimo. Damas y caballeros, una película de terror de tercera categoría que cree en sí misma.

Posiblemente, esta fe proceda del estupendo reparto, algunos más curtidos que otros en estas lides (uno de los coleccionistas de monstruosidades, Napoleon Lazar, está interpretado por Mel Johnson Jr., a quien quizás recuerden como el mutante traidor de Desafío Total que tenía una familia que alimentar), pero todos ciertamente centrados en mostrar un extraño equilibrio entre el disparate y la absoluta impasividad (por postura vital, no por incapacidad interpretativa) ante los extraordinarios fenómenos que desfilan ante sus ojos. La típica secuencia en la que un monstruo de goma se frota lúbricamente contra las redondeces de una actriz de reparto que se hace la dormida y que gime cálidamente (en este caso, la escena rebosa un extraño erotismo, ya que la criatura parece un preservativo relleno de morcilla de Burgos) está filmada e interpretada con una entrega y una despreocupación como no veía en mi televisión desde hace lustros. Me funcionó. Y eso fue lo que me dejó completamente fuera de juego. El mejor ejemplo de que en Hideous!, por una vez, los actores no son escoria que estorba, está en una de las mejores líneas de diálogo de la película: en la mentada secuencia del atraco a mano armada en porretas, Napoleon le dice a la bella Sheila “¿qué hace andando de esa manera, sin nada en la parte de arriba?”, a lo que ella responde, convencida y sexymente, “¡¡¡soy libre, soy orgullosa, soy mujer!!!”. Recitado implecablemente.

Las criaturas nominales son Full Moon al ciento por ciento, y eso implica un estilo visual rudimentario, ridículo e inexpresivo que me vuelve loco. Los planos impúdicos y sostenidos en los que se adivina todo el endeble andamiaje técnico que sustenta los movimientos de los seres deformes son agresivamente despreocupados, y la decisión de dotar de cierta ambigua personalidad a los monstruos es muy acertada. Alejándolos del rol de psicópatas de látex de las otras películas de monstruos minúsculos de Band, el director nos regala secuencias como la resurrección de los hideous, tan sólo tras veinte precipitados minutos de metraje a sus espaldas, en la que salen boqueando, legañosos y quejumbrosos, de unos botes de formol. La portentosa inexpresividad de los muñecos quintuplica la asfixiante atmósfera de la secuencia. O cuando las criaturas leen libros antiguos a la luz de las velas, aprendiendo y comentando la sabiduría ancestral que ahí reposa. O las interacciones con los humanos, que incluye un duelo a punta de pistola (¡monstruos pistoleros!) y conversaciones en las que uno de los coleccionistas brama “¡Te respeto!” al más cerebral de los chiquimonstruos. Como si Charles Band, que llevaba cuatro años sin dirigir (¡autor, autor!), hubiera decidido que el papel con el que más se identifica no es con el de horrorizados testigos ni el de imprevistas víctimas, sino con el de los coleccionistas de rarezas. Los que sueñan con mundos en los que fetos de mentira conquistarán el universo después de ser revividos en castillos llenos de trampas, trampillas, sótanos húmedos y cero secretos por descubrir.

MIL PELICULAS DE TERROR (1/1000): Carnival of Souls

MIL PELICULAS DE TERROR (1/1000): Nueva York bajo el terror de los zombies

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Saturday, May 6th, 2006

Gente, al fin y al cabo

- Alguna te tienes que saber. � Sonia ha estado eligiendo una canción, así que ella tiene ahora el libro entre las manos y pasa las páginas. � Venga, di una.
- Si encuentras una de los Focomelos, la canto- digo.
Ella asiente. � De los… ¿De los qué?
- Déjalo.
Raquel cierra el libro y lo deja sobre la barra. - ¿Tú no serás uno de esos?- pregunta.
- ¿Uno de quiénes?- digo.
- Uno de esos- dice. � De esos a los que no les gusta nada. Que se permiten ir por ahí con una ceja levantada, mirando a los demás como si les perdonasen la vida. Esos que les ponen pegas a todo, que van con una actitud que dice que nada está a su nivel, nada es tan bueno como ellos merecen. Ese rollo atormentado y misterioso para aparentar un enorme mundo interior. � Sonríe sin alegría, mostrando los colmillos. � Uno de esos listillos. Uno de esos amargados.

Esta inesperada referencia, y la francamente enorgullecedora unión de los términos “focomelos” y “uno de esos”, me proporciona una excusa tan buena como cualquier otra para hacer algo que estaba deseando desde hace tiempo, y para lo que no había encontrado ocasión: linkarles La Gente Terrible, el único blog de ficción que leo. No lo había hecho porque lo encontré de sopetón, gracias al enlace que dejó caer su autor, J. Alvargonzález, después de alguna tímida incursión en nuestros comments, y no he encontrado referencias a él en ningún otro sitio. Era mi descubrimiento, y me gustaba disfrutarlo en privado. Es un blog modesto, secreto, sin concesiones, y que proporciona continuas andanadas de excelente, trágicamente bella literatura, con una cadencia normalmente semanal. La Gente Terrible no habla de las estrellas ni de los amaneceres, sino de personas reales, o que podrían serlo. Y sus necios desencuentros. La Gente Terrible es un perfecto greatest hits de gente que se busca y no se localiza. O, al menos, no acaba de focalizarse. He visto mi propia vida reflejada demasiado a menudo en las palabras de J., y no puedo decir que me alegre por ello, pero haber tenido la ocasión de releer todos sus posts, y contemplar la terrible caída en desgracia emocional de su protagonista, es un lujo literario al que no se accede todos los días.

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Friday, May 5th, 2006

Una vaca a pedales (actualizado)

eunice me pidió ayer a las tantas, cuando yo tenía que andar camino de la cama, que le diera un cursillo acelerado de consejos para pujar en E-bay, submundo del que llevaba felizmente retirado desde hace unos cuantos meses. Quería pujar por una de esas melancólicas muñecas Blythe de gran cabeza y ojos adormecidos. Al final optó por comprarla directamente a un buen precio, pero para entonces, yo volvía a estar atrapado en ese maremagnum de precios rídículos e inestables, inmerso en esa avalancha de ítems lamentables que no sabías que necesitabas porque no sabías que existían.

En veinte minutos acababa una puja por un rifle de protones de juguete. De los Cazafantasmas. No de los Nuevos Cazafantasmas: de la película de 1984, por desgracia sin caja pero, decía el vendedor, en perfecto estado. Pujé. Gané. Diez dólares. La pérdida monetaria es ínfima, pero el mal ya está hecho: mañana acaba la puja por el videojuego para NES de Pesadilla en Elm Street, un poco más tarde la púa de bajo de Kim Deal oficial de la reciente gira de reunión de los Pixies. Y el domingo, los extrañísimos tebeos con los que Marvel adaptó Dentro del Laberinto, a un precio de salida de unos mierdosos 0,01 euros. Vuelvo a estar dentro.

Así que si no vuelven a saber de mí, ya saben donde estoy. Y no se crean lo que se dice por ahí. Les quiero a todos y cada uno de ustedes.

Última hora: El lado oscuro parece haber poseído a eunice también. Ha conseguido otra Blythe, y esta por un precio ridículo: cinco libras más gastos. Straight to hell, girl.

Actualización: Screenhead aporta la puntilla perfecta a este descenso a los abismos del Mal. Un usuario desesperado decide que E-Bay es la única forma razonable de deshacerse de un oso de peluche poseído. Es decir: “I take no responsibility for what may happen afterwards and for god’s sake don’t keep it anywhere near children. The lingering presence is still in my house to some extent and I need to get the source out”. Es decir también: tienen la apasionante historia completa (¡mejor que Amityville, oiga!) en el link de la subasta.

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