Archivos de November, 2006

Thursday, November 30th, 2006

Superparto

Concretamente, de casi once meses. Que es el tiempo que llevo en Zeta currando para perfilar esta revistilla que ya pueden encontrar en cualquier kiosco: Superjuegos pasa a llamarse Superjuegos Xtreme, aumentamos definitivamente el número de páginas a 120, bajamos el precio a un euro de mierda y nos lanzamos al vacío. Hemos parido una revista que aún no es la perfección impresa que a muchos nos gustaría, pero para qué les voy a decir lo contrario: se acerca bastante. Artículos con fundamento, reviews con sustancia, reportajes meditados, ocho páginas de retro y, en general, una revista que no se la van a haber acabado antes de llegar a casa. Lo garantizo. Y vaya colaboradores, oigan: Mr. *, El Chaiko, eunice szpillman, Aureal, Nacho Vigalondo, La Petite Claudine, Wen Kroy y el plantel habitual de Superjuegos, pero azuzados, bate en ristre, hacia su lado más desenfrenado. Como debería de ser. Como es y va a ser cada mes a partir de ahora. Lean Xtreme, gente. Les hará bien.

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Thursday, November 30th, 2006

Yo de mayor quiero ser Nomeansno

Me refiero a sus miembros. Tres seres humanos canadienses que deben rondar los cuarenta y bastantes, alguno de ellos incluso pasando los cincuenta, diría yo, nos dieron a Johnny Urethra, Choni Ramone y un servidor una lección de contundencia, aplomo y envejecer con sabiduría anoche en la Sala Caracol. Urethra me convenció de que la vida no es tan supermierdera como parece en ocasiones: si eso fuera cierto, a mi no se me habría ocurrido hacer el post de hace dos días sobre Nomeansno, y a él se le habría pasado comentarme que tocaban.

No creo en las coincidencias cósmicas, más bien todo lo contrario, pero la última canción del segundo bis, con la que cerraron el conciertazo, fue la que yo les posteaba hace tres días: Now. Una obra maestra de ruido y sarcasmo para culminar una avalancha de síncopas, gritos, saltos y el sonido de bajo más demoledor y brutal del panorama. Tienen el repertorio de fotacas en mi flickr.

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Tuesday, November 28th, 2006

Mil Canciones Pluscuamperfectas (2): Nomeansno - Now

Descubrí a NoMeansNo gracias al primer objeto impreso que, en mi cabeza inocente e inexperta de quince años, identifiqué con un fanzine. Se trataba de Reptil K.O. y en realidad, siendo estrictos con las etiquetas, se trataba de una publicación que podría recibir la aún más difusa etiqueta de prozine. Posiblemente así fuera menos radical, pero para mí era mucho mejor así: a Murcia no llegaba nada que no se pudiera comprar en kiosco, pero el espíritu y la sintaxis corruptora era lo que yo necesitaba. Un cagarse en todo.

Reptil K.O., todo punk y hardcore, reseñaba discos ya se pueden imaginar ustedes con qué dialéctica y con qué iconografía. Devoré sus primeros números, me aprendí los nombres que más a menudo se repetían en sus páginas, y recordaré siempre una reseña que apareció en uno de los números que más veces releí (era bimestral la revistilla, mis ingresos ridículos, y les garantizo que un adolescente en Murcia tiene mucho tiempo para aburrirse). Hablaba de un grupo canadiense llamado Nomeansno y, cito de memoria, pero lo recuerdo perfectamente, de ellos decían que “podrían etiquetarse como hardcore progresivo si esa etiqueta no fuera una contradicción en sí misma”.

Ni teorías semióticas ni hostias. Esa frase me ha marcado como escribiente más que cualquier libro sobre cultura pop.

Pero de eso ya hablaremos en otro momento.

La cosa es que encontré ese disco en la única tienda de discos decente de la capital levantina. Hoy, como no, fenecida. La tienda. Y la capital. Era 0 + 2 = 1 y en ella, la sombra de un hombre sin cabeza frente a una puerta era flanqueada por una pegatina que ponía “Warning!!! Parental Advisory – Explicit Opinions – If you want your kids to grow up as stupid, bigoted and conservative as people who wish to censor records with stickers, DESTROY THIS RECORD BEFORE IT DESTROY YOU”. Con quince años, imaginen. Música celestial. En la etiqueta, el logo de un murciélago que en poco tiempo aprendería a relacionar con los Tentáculos Alternativos de los Dead Kennedys. Marchamo de calidad.

La primera canción de aquel disco es la que hoy les traigo. El subidón rítmico que hay al minuto de canción cambió, de algún modo, mi vida. No había oido nunca algo así: esa maravillosa saturación de graves (Nomeansno comenzó como dúo de batería + bajo), esa guitarra chicharrera, esa voz rota saturándolo todo, la letra críptica pero directa, esos inesperados cambios de ritmo, y ese solo… aún sigue siendo uno de mis solos favoritos, y el “ah, ah” con el que concluye, para volver a la melodía del principio de la canción, sigue proporcionándome una energía que no tengo muy claro de dónde sale. Uso 0 + 2 = 1 para espabilarme por las mañanas, para salir por las noches y para recordarme de vez en cuando que, pregúntenle a quien quieran, la cuestión no está en la energía, sino cómo se usa.


Now - Nomeansno

Now if I had the courage
I’d pour into your jar
All the things that I have heard you whisper in the dark
And when that jar was heavy
Whith your honey confidence
I’d put it to my lips and drink it’s meaning and it’s sense

It has non end so let’s pretend it’s
Now
Let’s get started
Now
Let’s get started
NOW

Nothing could be plainer
Than the things that have been done
And there can be no mystery in what is yet to come
It’s now that howls at nothing
It’s now that runs and hides
It’s now that winds ist spineless coils and slitters out of sight
Your cries above the furrow
Draw my fingers like a plow
Through tattered ends that twist and bend about the Here and Now
The Here is blind and helpless
And strives against the dark
The Now’s a well of shadows where the world has come apart

It has non end so let’s pretend it’s
Now
Let’s get started
Now
Let’s get started
NOW

There is precious little
That escapes the powers that be
The eyes that judge, the words that form our meager histories
But when your flood surrounds me
When the waters burst and come
Who knows the things that I have felt, who knows what I have done
And if I had the courage
I’d pur into your jar
Allt the things I have heard you whisper in the dark
And when the jar was heavy
With your honeyed confidence
I’d put it to my lips and drink it’s meaning and it’s sense

It has no end so let’s pretend it’s
Now
Let’s get started
Now
Let’s get started
NOW

Monday, November 27th, 2006

Lo que ha sido esta semana…

… es una puta mierda. Nunca había trabajado tantas horas seguidas como algunos días de esta semana que parece que ha tenido sesenta días, pero el esfuerzo ha merecido mucho, muchísimo la pena. Lo verán este jueves. Y en lo demás, todo perfecto, gracias a los que se han preocupado. Todo vuelve a su estado primigenio, y no tengo forma más sencilla y directa de demostrarlo que con esta magnífica nueva entrega de Suyo Afectísimo, cien por cien melancolía traviscorneada.

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Sunday, November 19th, 2006

HOSTIAS COMO PANES (VIII): Doble Impacto

double.jpgEs por películas como Doble Impacto por las que cada vez que alguien mete a Schwarzenegger, Stallone y Van Damme en el mismo saco, a los fans se nos llevan los demonios. Van Damme juega, como demostramos en nuestro último Hostias Como Panes, y a pesar de las apariencias (Libertad Para Morir arrancaba como una intriga carcelaria más que, expuesta a la demoledora personalidad del actor, acababa retorciendo sus formas y sus fondos para convertirse en un producto ciertamente único), que Van Damme juega en una liga muy distinta. Ya decidido a convertirse en una estrella del género de acción, inconsciente con toda seguridad de que él mismo es más Van Damme que Van Damme, llega Doble Impacto, favorita de fans y estudiosos por inaugurar en la filmografía del astro uno de los temas rectores de su obra: el doppelgänger. Aún sin indagar a fondo en las jugosas implicaciones temáticas de la cuestión, implicaciones a las que Van Damme buscará las cosquillas en films futuros, Doble Impacto proporciona justo lo que promete: dos hermanos gemelos, separados cuando eran bebés, que se reencuentran cuando son adultos en Hong Kong y deciden vengar, a pesar de ciertas diferencias iniciales, la muerte de sus padres a manos de un mafioso local. ¿Y qué promete semejante punto de partida? Fácil: otra película de género dinamitada y potenciada desde su mismísimo núcleo. La presencia de dos Van Dammes por el precio de uno no es más que un gatillo argumental que parece fruto de uno de esos brainstormings tóxicos en los que se linkan sustantivo y adjetivo para el título de modo más o menos azaroso, y a partir de ahí, todo cuesta abajo. Esa ligereza impregna cada momento de la película y la dota de un desvergonzado optimismo capaz de alegrar el día más mustio. Por ejemplo, los villanos dicen varias veces la frase mágica que define a una película con un punto de partida de este calibre: “There’s two of them!”. De acuerdo, lo reconozco: no se indaga en el tema del doble con la precisión que sería deseable, pero es que en el caso de Van Damme, hasta eso es un posicionamiento abierto. La frivolización manifiesta, la vulgarización conscientísima de un tema tan espinoso como el del doble del héroe es la postura de Van Damme. Y a fe mía que se frivoliza a manos llenas. Lejos de entrar en cuestiones metafísicas, Double Impact hace un chiste con el título, propicia humor de vodevil (¡los hermanos peleándose por una rubia, con gags de equívocos y situaciones de puertas que se abren y se cierran!, ¡diálogos de aliento clásico como “Quizás hoy este borracho, pero mañana estaré sereno y él siempre será un marica”!) y plantea un esperado intercambio de hostias entre los gemelos, técnicamente muy decente y conceptualmente muy cercano a ese cine de Hong Kong al que la película reverencia sin temor ni subterfugios. Todo muy sencillo y, ya digo, subversivo y desafiante en su abierta oposición a cualquier complicación conceptual.

Y, sin embargo, hay extravagantes momentos de combate estilizadísimo, como una magnífica pelea en los sótanos del barco donde concluye la película, filmado con ráfagas de luz azul que iluminan y ocultan a los combatientes, proporcionando un soberbia estilización abstracta de la violencia y un inesperado lenguaje de comic (desde lo semiótico lo digo, no desde lo estético) a una película como esta, que en principio no debería ser más que puro exploit. O una excelente persecución motorizada que contiene stunts de los que no renegaría una buena película de chatarrería hongkonesa. O la caterva de villanos finales, cada uno más poderoso que el anterior y cada uno con sus trademarks de combate. O toda la racha final de decorados de tono portuario: los infernales sótanos del barco (recuerden: cada vez que Van Damme baja a un sótano, hay más posibilidades de que parezca El Jardín de las Delicias que otra cosa), la grúa donde tiene lugar el conflicto final, las zonas de carga y descarga de los barcos que, perdonen que insista pero es que es marchamo de calidad, parecen sacados de una película oriental de acción de diez años antes.

Decía antes que Van Damme juega en una liga distinta a la del resto de estrellas coetáneas de la acción. En la que una película de serie B modesta, debida al gimmick argumental de partida, se convierte en una catástrofe para la lógica y una catarata de desafíos para lo racional. La acción protagonizada por gemelos es posible. Bolo Yeung puede interpretar a uno de los secuaces del malo y aquí no ha pasado nada. Pueden deslizarse inconvenientes retazos de comedia de los que el actor sale airoso (como siempre que Van Damme hace comedia: no olviden esta cuestión porque volveremos sobre ella). Escenas de sexo especialmente melifluas. Y la mayor descarga de TMs, tics y manías interpretativas de un actor jamás vistas en pantalla. Abajo, como siempre, detallamos algunas, pero créanme, contadas una por una reventarían el disco duro del Focoblog. Para el fan esto es motivo suficiente para amar Doble Impacto. Para el profano, siempre tiene el punto de partida, que se me llena la boca de repetirlo: gemelos separados al nacer se reencuentran como adultos y hacen frente común después de combatir entre sí. Si esto no les hace salivar, es que aparte de profanos, son ustedes idiotas.



Te-Emes de Van Damme: “Aaaaargh” de furia™, Pelo Horrible™, Patada Voladora al Ralentí™, Pantalones hasta el sobaco™, Incapacidad Para Colocar los Brazos en una Posición Normal™, Ruido Como “sshhhhhaaaahhhsss” con la Boca Después de Dar un Golpe™, Frase Muy Dramática Enunciada con Total Inexpresividad™, Sonrisa + Ojitos En Escena de Relleno™, Gran Comedia™

Más Hostias Como Panes:
- Retroceder Nunca Rendirse Jamás
- Contacto Sangriento
- Black Eagle
- Cyborg
- Kickboxer
- Lionheart

- Libertad Para Morir

Calificación: Dos Van Dammes + Bolo Yeung haciéndose el mono + Primeros pasos en el proceloso mundo de la comedia = OOOOOOO (siete hostias sobre diez)

Wednesday, November 15th, 2006

Reglas esenciales

Que aquí somos firmes defensores de la idea elemental como arma arrojadiza perfecta es algo que hace tiempo que dejó de ser un secreto. Una combinación grotesca, una asociación de ideas extravagantemente rupestres, un concepto infernal, y a veces no hace falta ni poner la acción en práctica. Como en el cuento de Lovecraft, el planteamiento de una idea estrafalaria ya desencadena una subversión de todo lo conocido.

Por ejemplo:

Cambiar los textos de algunos chistes de Dennis the Menace por frases extraídas de El Club de la Lucha.
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Wednesday, November 15th, 2006

Esto SI es un infierno

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Esta maravilla la dibujó eunice después de unos momentos de titubeo en los que medité acerca de una situación que resultara lo suficientemente grotesca como para ser digna de Suyo Afectisimo. Solo musité las palabras “un infierno de barbapapás” y ella concibió justo eso. A laa enésima potencia. Ni en mis peores pesadillas podía haber imaginado un barbapapá verde cortado en lonchas.

Monday, November 13th, 2006

Prefiero R.E.M. a, ehm…

Por todos es sabido que Prefiero Dixie Chicks a las Chicks On Speed es mi canción favorita de Ultraplayback, y también que lo es por motivos de puro ego. La pasión de los primeros Ultraplayback por Los Focomelos cristalizó de forma diáfana en esa letraza y ese wo-wo-wo-wo. Así que todos contentos. Por un lado, la canción es buena. Por otro, parece que después de todo Los Focomelos sirvieron para algo. Por eso estoy doblemente contento con este videoclip con el que nos obsequia Nacho: no solo hago el mejor cameo de mi carrera, sino que esta maravilla garantiza que la mejor canción de Ultraplayback tiene el mejor de los videoclips posibles. Porque esto, oigan, esto… les va a costar trabajo superarlo. Hasta a ellos.



Sunday, November 12th, 2006

Nuevo cumpleaños feliz

Hace casi dos años, el 17 de diciembre de 2004, yo era mucho más ingenuo que ahora. No es que eche aquello de menos, pero madre mía, la de cosas que me han pasado y lo que yo he tenido que bregar. Recuerdo que vi en el Festival de Sitges The Birthday, la primera película de Eugenio Mira, y me sorprendió el rechazo frontal y los abucheos que recibió su premio a la Mejor Dirección Artística. Recuerdo que, inocentemente, expresé mi perplejidad en este post y comencé a recibir, especialmente por email, immprevistas muestras de agresividad. Se me acusó de darle cancha a un amiguito de Nacho Vigalondo, cuando yo a Nacho lo conocía de refilón, y de hecho, una larga conversación sobre The Birthday después de un concierto de P.A.J.E.R.O. podría considerarse el punto y aparte para muchas cosas que ocurrirían después. También se que este post gustó a gente estrechamente relacionada con The Birthday y disgustó a otras, pero hoy, dos años después, sigo esencialmente de acuerdo con lo que escribí. The Birthday es, la miren como la miren, una película absolutamente única, y aunque me niego a que luego vengan a pedirme responsabilidades, la gente decente como ustedes debería apoyarla. Incluso a ciegas, diría yo.

Friday, November 10th, 2006

Dead or Alive, o la sustancia de las cosas

Voy a dejar el tema más obvio bien clarito desde el principio, para que luego no digan que me voy por las ramas o que intento venderles una moto que maldita sea la falta que me hace colocarla: Dead or Alive es una película basada en un videojuego de lucha cuyo principal reclamo son contrincantes bien dotadas y que tiene, incluso, un agradecido spin-off consistente en pasar semanas en una isla paradisiaca tostando a las criaturas al sol y enfrentándolas en partidos de voley-playa. Si entran al cine buscando algo más que hostias y tetas (y podríamos discutir si eso no son elementos más importantes que el guión o la interpretación para crear una buena película, pero este no es el lugar ni el momento) y salen decepcionados porque Dead or Alive es, en definitiva, sólo un montón de hostias y un montón de tetas, ustedes, con todos mis respetos, son imbéciles.

Que quede claro desde el principio. Ustedes están en su derecho de buscar cosas en las películas más allá de curvas y contundencia, pero a mí dejen de darme la brasa: por lo que a mí respecta, pedirle a Dead or Alive más de lo que honestamente ofrece desde mucho antes de que se escribiera la primera línea de su guión, no encontrarlo y ofenderse, es como salir del cine hecho una furia porque en Cars los coches no follan entre ellos. Es una pérdida de energía para el que se cabrea y para el que le aguanta. Así que enfoquemos nuestras fuerzas en actividades más constructivas.

Otra cuestión muy distinta es que Dead or Alive, planteada como una película de tetas y hostias, una vez cumplida de sobra su promesa inicial, y satisfechos los deseos de quienes, efectivamente, sólo buscábamos turgencia y frenesí, ofrezca unas cuantas cosas más. Y muy interesantes.

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Me sorprendió encontrar en DOA una especie de continuación de la ingenua pero demoledora honestidad de la primera película basada en Mortal Kombat. No puedo justificar de forma demasiado racional por qué me gusta tanto esa película, pero supongo que los tiros van por aquí: el género de lucha es quizás el equivalente en los videojuegos de lo que es el género superheroico en los comics. Un modo narrativo que sólo existe en ese medio. Acelerando hasta un extremo asfixiante la regla del planteamiento, el nudo y el desenlace que tanto por culo ha dado en la literatura y el cine, los juegos de lucha ofrecen ese planteamiento, nudo y desenlace en píldoras de unos dos minutos, en espectáculos de violencia acelerada que, además, gestionan su historia únicamente a base de golpes. Planteamiento, nudo y desenlace, y un ganador. Que se enfrenta a otro planteamiento, nudo y desenlace, y otro ganador. Es una forma narrativa que sólo existe en los videojuegos y que solo un insensato intentaría traducir a otro medio, el cine, en el que el planteamiento, el nudo y el desenlace debe estirarse hasta media hora. Mortal Kombat, a diferencia de la mucho más churrigueresca pero menos lograda en este sentido Street Fighter, es una producción extremadamente valiente en ese sentido: reproduce el mecanismo narrativo de las pequeñas píldoras de los videojuegos de lucha, cada una con su pequeña historia construida con ultraviolencia, y la ubica una al lado de otra, hasta llegar a la hora y media de rigor. A Mortal Kombat se le podrán echar muchas cosas en cara (y mientras los periodistas de videojuegos sigamos despistados a la hora de analizar las peculiaridades narrativas de cada medio, serán cosas sin ningún valor), pero nadie puede negar al film de Paul Anderson una casi vanguardista intención de respetar los modos y costumbres únicos con los que se cuentan historias en los videojuegos.

Dead or Alive
se atreve a dar un paso más en esta extravagante dirección, llevando a la enésima potencia esta estructura de película de artes marciales sin aditamentos narrativos: en DOA sólo hay gente peleándose. Una y otra vez. Se nos presenta a las protagonistas con combates individuales, se las transporta en una isla y se pelean. Sin parar. Las píldoras de acción fugaz que conforman los videojuegos de lucha se convierten aquí en la dialéctica lineal de la película, poblada por personajes que, sencillamente, no pueden expresarse de otro modo que no sea a hostias. Con un tono jovial y descerebrado, los conflictos de celos, desengaños, enamoramientos y malentendidos se plantean y culminan sobre el ring, en peleas (por otra parte) impecablemente coreografiadas y ejecutadas. Entiendo, en el fondo, a quien sale refunfuñando desconcertado del cine: su estilo arrebatadoramente colorista, su necio y contagioso optimismo hace que cualquier queja acerca de DOA te haga parecer de inmediato un mandril amargado y menopáusico.

Y eso no es todo: DOA se atreve incluso a observar con atención y bastante agudeza la estructura de los videojuegos de lucha, y los replica con una meticulosidad muy ingeniosa. Los fans de los juegos original verán tridimensionalizados no solo trajes y poses de los personajes del juego (benditos sean), sino ese simpar gusto por la destrucción de decorados, ese empleo del entorno como arma implacable que escupe polvo y piedra con cada golpe, esos patadones ridículamente extáticos –obra sólo posible gracias al aplicado estudio del infravalorado arte del combo kilométrico-, esas clasificaciones de ganadores y perdedores en esquemáticos árboles de nombres que van desapareciendo uno a uno, esa estructura dde desafíos, honor entre luchadores y combates improvisados… ese mundo de comportamiento artificial que es el género de lucha por asaltos, en fin. DOA comparte también el gusto por la mirada indiscreta de cualquier videojuego, pero que aquí obtiene una peculiar justificación argumental: el villano de la película graba a los luchadores para más adelannte replicar sus movimientos. Las invisibles cámaras de los videojuegos, las que giran con impecable y robótica suavidad para dar profundidad y fluidez a los combates se convierten aquí en espías de movimientos y en cuarta trampa dialéctica consecutiva para que yo me vaya por las ramas y me aleje del punto inicial con el que arrancaba este post.

Dead or Alive
. Tetas. Hostias. Ustedes verán cuáles son sus prioridades en esta vida.