FocoBLOG

HOSTIAS COMO PANES (VIII): Doble Impacto

Entrada publicada el 19 de Noviembre de 2006 por John Tones

double.jpgEs por películas como Doble Impacto por las que cada vez que alguien mete a Schwarzenegger, Stallone y Van Damme en el mismo saco, a los fans se nos llevan los demonios. Van Damme juega, como demostramos en nuestro último Hostias Como Panes, y a pesar de las apariencias (Libertad Para Morir arrancaba como una intriga carcelaria más que, expuesta a la demoledora personalidad del actor, acababa retorciendo sus formas y sus fondos para convertirse en un producto ciertamente único), que Van Damme juega en una liga muy distinta. Ya decidido a convertirse en una estrella del género de acción, inconsciente con toda seguridad de que él mismo es más Van Damme que Van Damme, llega Doble Impacto, favorita de fans y estudiosos por inaugurar en la filmografía del astro uno de los temas rectores de su obra: el doppelgänger. Aún sin indagar a fondo en las jugosas implicaciones temáticas de la cuestión, implicaciones a las que Van Damme buscará las cosquillas en films futuros, Doble Impacto proporciona justo lo que promete: dos hermanos gemelos, separados cuando eran bebés, que se reencuentran cuando son adultos en Hong Kong y deciden vengar, a pesar de ciertas diferencias iniciales, la muerte de sus padres a manos de un mafioso local. ¿Y qué promete semejante punto de partida? Fácil: otra película de género dinamitada y potenciada desde su mismísimo núcleo. La presencia de dos Van Dammes por el precio de uno no es más que un gatillo argumental que parece fruto de uno de esos brainstormings tóxicos en los que se linkan sustantivo y adjetivo para el título de modo más o menos azaroso, y a partir de ahí, todo cuesta abajo. Esa ligereza impregna cada momento de la película y la dota de un desvergonzado optimismo capaz de alegrar el día más mustio. Por ejemplo, los villanos dicen varias veces la frase mágica que define a una película con un punto de partida de este calibre: “There’s two of them!”. De acuerdo, lo reconozco: no se indaga en el tema del doble con la precisión que sería deseable, pero es que en el caso de Van Damme, hasta eso es un posicionamiento abierto. La frivolización manifiesta, la vulgarización conscientísima de un tema tan espinoso como el del doble del héroe es la postura de Van Damme. Y a fe mía que se frivoliza a manos llenas. Lejos de entrar en cuestiones metafísicas, Double Impact hace un chiste con el título, propicia humor de vodevil (¡los hermanos peleándose por una rubia, con gags de equívocos y situaciones de puertas que se abren y se cierran!, ¡diálogos de aliento clásico como “Quizás hoy este borracho, pero mañana estaré sereno y él siempre será un marica”!) y plantea un esperado intercambio de hostias entre los gemelos, técnicamente muy decente y conceptualmente muy cercano a ese cine de Hong Kong al que la película reverencia sin temor ni subterfugios. Todo muy sencillo y, ya digo, subversivo y desafiante en su abierta oposición a cualquier complicación conceptual.

Y, sin embargo, hay extravagantes momentos de combate estilizadísimo, como una magnífica pelea en los sótanos del barco donde concluye la película, filmado con ráfagas de luz azul que iluminan y ocultan a los combatientes, proporcionando un soberbia estilización abstracta de la violencia y un inesperado lenguaje de comic (desde lo semiótico lo digo, no desde lo estético) a una película como esta, que en principio no debería ser más que puro exploit. O una excelente persecución motorizada que contiene stunts de los que no renegaría una buena película de chatarrería hongkonesa. O la caterva de villanos finales, cada uno más poderoso que el anterior y cada uno con sus trademarks de combate. O toda la racha final de decorados de tono portuario: los infernales sótanos del barco (recuerden: cada vez que Van Damme baja a un sótano, hay más posibilidades de que parezca El Jardín de las Delicias que otra cosa), la grúa donde tiene lugar el conflicto final, las zonas de carga y descarga de los barcos que, perdonen que insista pero es que es marchamo de calidad, parecen sacados de una película oriental de acción de diez años antes.

Decía antes que Van Damme juega en una liga distinta a la del resto de estrellas coetáneas de la acción. En la que una película de serie B modesta, debida al gimmick argumental de partida, se convierte en una catástrofe para la lógica y una catarata de desafíos para lo racional. La acción protagonizada por gemelos es posible. Bolo Yeung puede interpretar a uno de los secuaces del malo y aquí no ha pasado nada. Pueden deslizarse inconvenientes retazos de comedia de los que el actor sale airoso (como siempre que Van Damme hace comedia: no olviden esta cuestión porque volveremos sobre ella). Escenas de sexo especialmente melifluas. Y la mayor descarga de TMs, tics y manías interpretativas de un actor jamás vistas en pantalla. Abajo, como siempre, detallamos algunas, pero créanme, contadas una por una reventarían el disco duro del Focoblog. Para el fan esto es motivo suficiente para amar Doble Impacto. Para el profano, siempre tiene el punto de partida, que se me llena la boca de repetirlo: gemelos separados al nacer se reencuentran como adultos y hacen frente común después de combatir entre sí. Si esto no les hace salivar, es que aparte de profanos, son ustedes idiotas.



Te-Emes de Van Damme: “Aaaaargh” de furia™, Pelo Horrible™, Patada Voladora al Ralentí™, Pantalones hasta el sobaco™, Incapacidad Para Colocar los Brazos en una Posición Normal™, Ruido Como “sshhhhhaaaahhhsss” con la Boca Después de Dar un Golpe™, Frase Muy Dramática Enunciada con Total Inexpresividad™, Sonrisa + Ojitos En Escena de Relleno™, Gran Comedia™

Más Hostias Como Panes:
- Retroceder Nunca Rendirse Jamás
- Contacto Sangriento
- Black Eagle
- Cyborg
- Kickboxer
- Lionheart

- Libertad Para Morir

Calificación: Dos Van Dammes + Bolo Yeung haciéndose el mono + Primeros pasos en el proceloso mundo de la comedia = OOOOOOO (siete hostias sobre diez)

Pontifica sin temor