Archivos de November, 2006

Tuesday, November 7th, 2006

Porky’s

Tengo un jaleo enloquecido, y la mayoría de ustedes saben por qué, así que agradezco que se dejen caer por aquí con un fantástico cortito animado. Se trata de una rareza que se ha visto muy poco (en el programa de 75 Aniversario de la Warner) y que circuló en su día entre coleccionistas privados y grupos de animadores con ganas de cachondeo. En él pueden ver a Porky machacándose un dedo con un martillo y exclamando “Son of a b-b-b-, son of a b-b-b-, son of a b-b-b-… gun!“, para inmediatamente girarse a la cámara, libre de cualquier tartamudeo, y preguntar si realmente creíamos que iba a decir “Hijo de perra”. Un inesperado giro metalingüístico (¡chiste!), de poco habitual valor iconoclasta, que a mí me ha alegrado la tarde.



Sunday, November 5th, 2006

No te gustó que Bernard estuviera vivo

Ha vuelto Suyo Afectísimo, el blog de no-humor de John Tones y eunice szpillman. Para quedarse.

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Sunday, November 5th, 2006

Baby, don’t hurt me no more

Esta maravilla puede que les parezca más apropiada para Mondo Pixel, pero es que es el tutubo más focobloguero que he visto en meses. Las capas de lectura se superponen con una facilidad extraordinaria: no sólo es la hilarante perversión del machiminismo la que hace grande este vídeo, es que además la letra de la canción encaja perfectamente con el espíritu de Silent Hill. Y encima, la realización del tubo es sublime y muy inteligente, simbolizando de forma inquietantemente precisa lo que viene a ser Silent Hill 2: un estribillo enloquecedor y absolutamente vacío que el protagonista no puede dejar de oir en su cabeza.



Por supuesto, si no entienden el chiste, es porque puede que estén viendo ustedes mucha televisión, pero desde luego, no la televisión correcta.

Sunday, November 5th, 2006

¡Cuidado! ¡trestristesninjas cantaron “Máscaras” en la Sala Piratas!

Otro de mis hits predilectos del trío, de sonido brumoso y mensaje diáfano. Lo grabó, como todos, eunice, y tienen el mp3, como de costumbre, aquí.



Sunday, November 5th, 2006

Go! Gorillaz! Go!

Si ya tienen el libro y el nuevo DVD, y les está volviendo el mono, aguanten con estas novedades sobre The Motion Picture.

Thursday, November 2nd, 2006

Hijo Tonto Was Right

Por un error loco, loco, loco, el post sobre Scare Their Pants Off, nuestra entrega cuarta de Mil Películas de Terror, habia desaparecido. Ahora, sólo para sus ojos. Los de todos. Ahí está de nuevo: Scare Their Pants Off.

Thursday, November 2nd, 2006

¡Cuidado! ¡trestristesninjas cantaron “Nuestro cementerio” el sábado en la Sala Piratas!

Y no les quedó nada mal. El pulso firme de eunice szpillman atestigua que Nuestro Cementerio es otra de las canciones ninjas que seán recordadas por generaciones futuras entre escalofríos de placer.


Wednesday, November 1st, 2006

¡Cuidado! ¡trestristesninjas cantaron “ONG de Gilipollas” el sábado en la Sala Piratas!

Venga canciones y venga rock bueno el pasado sábado. Y eso que no saben ni la mitad. Grabó eunice y avasallaron al respetable con una de mis favoritas: ONG de gilipollas.


Wednesday, November 1st, 2006

MIL PELICULAS DE TERROR (4/1000): Scare Their Pants Off!

No se me ocurre una manera más idónea de desearles un Feliz Día de Todos Los Santos que recomendándoles una película tan pocha, melancólica e involuntariamente macabra como Scare Their Pants Off, quizás el trozo de celuloide más desconcertante que he visto en meses. Pongo a Hefner en el equipo de música para que el ambiente se enrarezca adecuadamente (post-folk británico, mis cojones: es el grupo que más y mejor ha cantado a la deficiencia emocional pura; muy adecuada banda sonora para Scare…, si no en lo melódico, sí desde luego en lo espiritual), y les cuento.

Scare Their Pants Off es exploit puro, tan puro que se desvirtúa a sí mismo, como veremos: el sustantivo que mejor calza con sus inusitadas características es el de parapelícula, término inventado en la segunda mitad de los noventa para definir tanto a films experimentales como a los que se producen y distribuyen fuera de los márgenes de la industria mayoritaria. Perfectas ambas. Verán: Scare Their Pants Off cuenta cómo dos jóvenes utilizan elaborados montajes y parafernalias pseudoteatrales para raptar mujeres, inmovilizarlas en decorados estrafalarios y abusar de ellas, normalmente con su consentimiento, a través de churriguerescos argumentos y palabrería que colocan la actividad de los dos sujetos en un inquietante punto ciego entre la violación y la performance. La primera se acuesta, por lástima, con un trasunto rijoso del hermano tonto de Erik. La segunda acepta ser parte de un lúbrico ritual sexual de raíces mayas. La tercera es, directamente, torturada y forzada con su consentimiento (a ratos) en una sala de interrogatorio nazi. Las tres son sedadas y enviadas en un ferry fuera de la ciudad mientras los dos pillastres se plantean cómo volver a empezar una nueva ristra de lúbricos practical jokes.

Scare Their Pants Off plantea una inequívoca y voluntaria, pero a la vez inocente y parcialmente accidental disquisición sobre los límites entre realidad y fantasía, atreviéndose a señalar en su absoluta falta de prejuicios al espectador como el tercer pervertido del equipo: Scare Their Pants Off grita “¡mirón pervertido!” al cliente de las grindhouses con su retahila de torturas medio consentidas, agujeros para espiar practicados en austeros escenarios, mujeres en ropa interior debatiéndose dentro de la pegajosa neblina de algún somnífero o la colección de fetichismos de calendario barato (el nazi, la chica y el monstruo, la damisela en peligro, el folletín gótico rastrero, y varias decenas más). Vaya cosa, pueden decir ustedes. Como cualquier película de terror de bajo presupuesto. Bueno, sí, en parte. Pero Scare Their Pants Off se dinamita desde dentro sin ella misma ser demasiado consciente (no me creo que tan complejo juego de espejismos sea premeditado): su punto de partida es muy similar al de esa obra maestra acerca del origen del miedo que es The Tingler. Dos hombres, trasuntos en un o de ellos disfrazado de monstruo deforme, tienen que asustar a las mujeres para excitarse. Intrigante, ¿verdad? No se vuelve a ver en la película semejante propuesta conceptual, pero se le da vueltas a esa misma idea durante sesenta y pocos minutos enrarecidos y pastosos: vestidos de nazis o de sacerdotes mayas, los dos protagonistas asustan, asustan y asustan a las mujeres para obtener de ellas sexo o simplemente, algo de temor que les siga recordando quién es el sexo débil. Aunque, insisto, para ello tengan que ponerse un disfraz de monstruo, conexión con nuestro género favorito a la que yo no le dejo de dar vueltas.

Y es una conexión que no se restringe a la temática de géneros: la escena inicial, la del monstruo deforme, muestra a una joven en una habitación prácticamente vacía, de dimensiones inapreciables, paredes completamente negras, acompañada de una banda sonora que es pura cacofonía y una iluminación tan contrastada por culpa del bajo presupuesto que dota de cierto valor expresionista a la secuencia. Las paredes, nos intentan hacer creer, son las de una celda, una habitación herméticamente cerrada, pero en realidad son cortinas opacas. La misma suspensión de credulidad que hay en una obra de teatro, con sus decorados de cartón y sus entrares y salires por puertas inexistentes. El teatrillo lo es para todos: uno pequeño para la víctima, otro grande, y recibido con gusto, para el niño excitable y tembloroso que es el espectador de la película. En su torpeza, el director John Maddox intenta crear con presupuesto infame una situaión inquietante al abrigo de los tópicos (la oscuridad, el misterio, lo desconocido), pero lo consigue evocando sensaciones igualmente aterradoras (la violencia implícita, la miseria material y moral, la locura injustificada). Maddox desasosiega a golpe de ineptitud, pero desasosiega. ¿Es un fracaso entonces Scare Their Pants Off? No: como cualquier buena producción de presupuesto cero que permanece alojada para siempre en alguna zona de nuestro subconsciente para resurgir con gran aparato sonoro en los momentos más inesperados o engorrosos del futuro, Scare Their Pants Off es, en realidad, un triunfo inesperado.

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