HOSTIAS COMO PANES (X): Sin Escape

nowhere.jpgEntiendo la necesidad de los fans de reivindicar Sin Escape, de verdad. Entiendo el extraño, satisfactorio placer, la contradicción eléctrica que martillea cada recoveco de la cavidad bucal cuando se saborean las palabras adecuadas delante del imbécil adecuado: “Es un clásico moderno. Tiene madera de clásico“. O la tercera combinación, aunque las tres sean los ángulos de un peliagudo triángulo conceptual en el que les recomiendo no abundar demasiado: “En otra época, podría haber sido un clásico“. Cuando el interlocutor arquea las cejas y mira con desdén, el imprudente defensor del cine vandámico remata la faena: “Si no saliera Van Damme, esta película le encantaría a la crítica“.

Pues mal. Mal en todo. Si alguna vez han defendido Sin Escape ante una jauría de cinéfilos rabiosos con estas excusas de parvulario, muy mal. Llevamos diez episodios y no han aprendido nada. A Van Damme hay que defenderlo por su unicidad, no por su capacidad para la mímesis. Si Sin Escape tiene dialéctica clásica, mejor para los clásicos: Van Damme se mueve en una onda distinta.

Que Sin Escape la tiene, esa es otra. Para empezar, su argumento se basa en Raíces Profundas, y posee un obvio sabor western muy poco reformulador, muy respetuoso con el dos más dos, cuatro del cine de toda la vida: Van Damme es un prófugo de la justicia de buen corazón que llega a una granja donde vive una viuda bella con sus dos hijos. La viuda está siendo amenazada por un terrateniente para que deje sus propiedades, pero Van Damme la ayuda, entre hostias, a reclamar lo que es suyo y a no menearse de su sitio. Y el niño encuentra una nueva figura paterna a la que admirar, y la viuda un sustituto para la no del todo ausente figura del marido muerto. Trucos de manual de guionista, que engrasan piezas añejas e imperdurables, que masajean arquetipos y que copulan suavemente con la necesidad de nuestras cabecitas de consumir historias cuyos sucesivos cinco minutos podemos ir anticipando continuamente. Raíces Profundas, de hecho, si se fijan, es más moderna que Sin Escape: en el clásico de 1953, el pater familias no ha fallecido, y por tanto la relación del pistolero con la señora de la casa es completamente platónica, turbia e inconclusa, y la admiración del chico tiene matices espinosos.

Sin Escape no se atreve a ser una película de verdad, pero tampoco a ser una película de Van Damme. Quizás sea la más bella (en un sentido, sigh, clásico) de todas las películas del astro, con esos páramos desérticos recorridos en moto por un Van Damme enjuto y encolerizado, con esa huida a dos ruedas y en plena solana. Quizás sea la más fácil de defender. Pero reconozcámoslo: una película de Van Damme, si no se defiende sola, es menos Van Damme. Nos quedamos con detalles como algún momento de ocasional delirio y confusión hormonal entre el protagonista y un estupendo Kieran Culkin. Ciertos momentos de épica rural ocasionalmente bellos. La planificación de algunas peleas, de imágenes churriguerescas y movimientos de cámara que anticipan las locuras de Tsui Hark en un futuro cercano y que dejan el sentido visual de, digamos, un Roland Emmerich a la altura del betún (claro, que a la hora de conceptualizar, Emmerich sigue siendo Emmerich). Y sobre todo, retengamos una tímida intención de renovar la estructura progresiva del cine de artes marciales, con un héroe y un villano que se van anticipando a su conflicto final con pequeños encuentros, arañazos verbales, amenazas a corto plazo y puyazos de medio pelo. Ya decimos, un western. Un clásico.

Pero menos Van Damme que nunca.

Te-Emes de Van Damme: Pelo Horrible™, Pantalones hasta el sobaco™, Incapacidad Para Colocar los Brazos en una Posición Normal™, Frase Muy Dramática Enunciada con Total Inexpresividad™, Sonrisa + Ojitos En Escena de Relleno™

Calificación:
Abundante cámara lenta + Abundante drama familiar + Abundante Van Damme desnudo = OOOOOO (seis hostias sobre diez)

Más Hostias Como Panes:
- Retroceder Nunca Rendirse Jamás
- Contacto Sangriento
- Black Eagle
- Cyborg
- Kickboxer
- Lionheart

- Libertad Para Morir
- Doble Impacto
- Soldado Universal

6 Responses to “HOSTIAS COMO PANES (X): Sin Escape”

  1. Alvy Singer http://elrinconalvysinger.blogspot.com

    Si, le falta más mala hostia y se queda en un apunte. De hecho existe Van Damme’s Inferno para los que desesperados creían que toda la hostia habia terminado en Sin Escape. Pero en Van Dame’s Inferno estaba… Pat Morita.

    No se hasta que punto es mas pajero Rosanna o Pat, pero no importa.

  2. toby http://toby-dammit-refugio.blogspot.com

    Como fan, fan del ciclo de pelis de Van Damme que comenta en ésta sección, Sin escape me ha parecido siempre la más sesgada del estilo de leches de Van Damme y la más moñas, pero poco a poco le he ido encontrado cosillas que merecen mucho la pena, aunque sin alzar mucho la voz. Para empezar, la he visto muchas veces porque la garra visual de Robert Harmon tiene poco que envidiar al mejor Walter Hill, está muy bien contada y es una perfecta película comercial que hasta cierto sector de cinéfilos (esos que abominan de cualquier otra vandammada) valora.

    A éste paso, se me va a correr cuando le toque el turno a Blanco humano.

  3. John Tones http://www.focoblog.com

    Sí, supongo que los fans más recios de hardcore opinamos todos más o menos igual de Sin Escape. Yo la he pasado bien revisándola, no obstante, porque es Van Damme todo el rato, pallí, pacá, no sale de plano el tío. Eso está bien. Y hay ciertos momentos de locura que yo diría heredados del primer Raimi más comercial, el de Darkman por ejemplo, que sorprenden en un entorno tan clásico.

    Y sí, me correré con Blanco Humano. Solo hay tres películas de Van Damme de diez hostias sobre diez, y Blanco Humano es una de ellas.

  4. Ryo http://ryosama.blogspot.com

    Dejeme que adivine: Street Fighter es otra de las de diez hostias sobre diez, ¿a que sí?

  5. Chaiko insistiendo http://elchaiko.blogspot.com

    Sin Escape debe ser la que más ponen en la tele. Algo querrá decir eso. A mí es de las que menos me gusta.

    Street Fighter no debería bajar de ocho. Yo le daría un 89.

  6. C. Rancio

    “claro, que a la hora de conceptualizar, Emmerich sigue siendo Emmerich”

    Hermoso, simplemente

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