Archivos de March, 2007

Tuesday, March 13th, 2007

iRack

Francamente: estoy perplejo. Atónito. Me topo con esto esta mañana casi por casualidad, se lo envío a eunice y ahí queda. No tenía intención de postearlo porque, francamente supuse que para cuando llegara esta noche a casa, la blogosfera en pleno lo habría convertido en el chascarrillo del día. Y no. Nadie se ha echo eco de este iRack.

Y no me malinterpreten. Es sublime.



Hace poco, Putokrio preguntaba en los comentarios si MadTV está bien. Ya lo ven: es extraordinario. Y muy MAD, además: cogen un gag y le dan una vuelta, y otra, y otra, lo hacen mutar, lo descuartizan, lo descontextualizan. Y cuando parecía imposible que un chiste pudiera dar más de sí… lo rematan, multiplicando su potencial cómico y lanzándonos el resultado a las narices. Grande, grandísimo.

Sunday, March 11th, 2007

Blanco y en botella

Recupero un post que escribió Absence hace casi un año, cuando Bizácoras conmemoró el aniversario de la muerte de Lucio Fulci y que aquí recordamos con cuatro chuminadas mal hiladas sobre Mark Millar y Nueva York Bajo el Terror de los Zombis. Absence se sacó de la manga, como conclusión a su homenaje al maestro italiano, un post poco absenciano, es decir, breve y abstracto (que eso no quiere decir nada: me encanta la verborrea descriptiva y anclada en lo físico de Absence), acerca de la tremenda casualidad de que Fulci y Kieslowski murieron el mismo día. Y de cómo la población cinéfila homenajeó al segundo y ninguneó al primero. Y de que tantos años después de su muerte, el genio del gore es recordado en multitud de blogs y el pesado polaco se ha convertido en un icono muy de los noventa, casi una caricatura de lo peor de esa década.

La conclusión de Absence es brillante: los pajeros podemos ser más ariscos y duros de convencer, pero cuando amamos, lo hacemos con pasión desbordada, abriéndonos de piernas como una puta entregada a su cliente predilecto. Apostillo: la cinefilia no tiene más remedio, en base a una dignidad mal entendida, que autoimponerse trabas en forma de reglas. Dicen: “es que la estructura del guión…“, “es que la credibilidad de los personajes…” Los apasionados de los géneros somos impredecibles, lo reconozco, como niños malcriados (porque malcriados, etimológicamente, es como estamos), pero nos movemos de acuerdo a una lógica algo más implacable, y si una película tiene monstruos + tetas, tan sencilla ecuación nos vuelca ciegamente hacia la admiración inocente. La lógica del fan es la de la de la perogrulllada, y si La Matanza de Texas está bien, La Matanza de Texas 2 estará el doble de bien. Y a veces se acierta y a veces no, pero el auténtico fan nunca reniega de una película porque los efectos no sean suficientemente buenos. En todo caso, lo hará si no son suficientemente malos, aunque aquí ya entramos en la inversión de los academicismos, que da para varias enciclopedias.

El canto de amor al fan de Absence, obvia y justamente generada desde la primera persona del singular, utiliza a Fulci como canalizador para exigir, una vez más, que dejemos de analizar el cine de género a través de los códigos cinéfilos convencionales. Estoy completamente de acuerdo, y si quieren un ejemplo de cómo hacerlo bien, les vuelvo a recomendar Hoy, en el rico menú del día: Culito de Niña Asado y Lomo de Puta a la Plancha, que en su categoría Culto al Culto está desgranando extraordinarias reflexiones sobre el cine barato, los desmanes mediterráneos y el cine de terror como perfecto idioma paralelo para explicarnos a nosotros mismos.

Wednesday, March 7th, 2007

Mil Canciones Pluscuamperfectas (4): The Penis Song

Ya sé que dije que nada de tutubos en esta sección, pero qué demonios: esto está justificado por dos motivos. Primero, no tengo el mp3 a mano; segundo, como van a comprobar ahora mismo, imagen y sonido son dos espectáculos absolutamente indisociables en este caso.

Cuando Chili Temple, Lindyhomer y yo vimos La Cosa Más Dulce no esperábamos toparnos con la comedia romántica más rotundamente soez y necia de los noventa. Salimos del cine en ese estado de euforia que acompaña al descubrir una película insolentemente única, pero a la vez perfectamente respetuosa con los códigos que la arropan. Encuentros y desencuentros de treintañeras solteras, tomando como modelo parcial las chuminadas de Sexo en Nueva York, pero con sencillos y rotundos extras: propensión casi patológica a la procacidad por parte de las protagonistas y tendencia del guión a subrayar con indeleble de punta gorda cualquier gag relacionado con el sexo basto y el Sindrome de Peter Pan mal asimilado. Una joyita perfectamente resumida, por activa y por pasiva, en nuestra Canción Pluscuamperfecta de hoy: The Penis Song.



The Penis Song - Cameron Diaz, Christina Applegate y Selma Blair - BSO La Cosa Más Dulce

You’re too big to fit in here
too big to fit in here
too big to fit in here

What a lovely ride
Your penis is a thrill
Your penis is a Cadillac
A giant Coupe de Ville
Your penis packs a wallop
Your penis brings a load
And when it makes a delivery
It needs its own zip code
Nine - double zero - penis

You’re too big to fit in here
too big to fit in here
too big to fit in here

Your penis is so strong
Your penis is so smooth
Your penis has got a rhythm
Your penis makes me groove
Your penis is a dream
The biggest one I’ve seen
It’s oozy and it’s green
(spoken) Ewww
(spoken) Sorry

You’re too big to fit in here
too big to fit in here
too big to fit in here

You’re too big to fit in here
too big to fit in here
too big to fit in here

Your penis is so big
Your penis is so thick
Your penis is so pretty
You’ve got a handsome dick
Your penis is so hard
Your penis is so large
My body is a movie
And your penis is the star
“Starring your penis”

You’re too big to fit in here
too big to fit in here
too big to fit in here

You’re too big to fit in here
too big to fit in here
too big to fit in here

Bonus: De acuerdo, de acuerdo, la traducción es abiertamente inferior. Pero reconozcámoslo: a no ser que sean absolutamente angloparlantes, la versión en castellano tiene un pase. Algunos retruécanos para conservar la rima, además, son aún más churriguerescos que en el original. Y como en esta vida hay que probar de todo…


Tuesday, March 6th, 2007

Ssssshhh

Si, como nosotros, sienten ocasionalmente la necesidad de aislarse del mundanal ruido, acudan a este Generador de Sociedades Secretas. Nosotros ya tenemos nuestra muy privada Confraternity of Diseased Hypochondriac Murderers. Cada clic les dará miles de ideas para novelas. O cortos. porque ustedes son más de cortos, ¿no?

Thursday, March 1st, 2007

Tres modos de aprovechar mejor el tiempo (3/3)

Concluimos esta miniserie acerca de productivos modos de replantearse la optimización temporal con una nueva colección de remixes conceptuales-sinfónicos de la mano del sensacional WFMU’s Beware of the Blog. En este caso llevan un paso más allá la idea de ayer y lo que resumen en sesenta intensos segundos son discos bastante representativos de esta vida moderna nuestra. Lo hacen en la parte uno y en la parte dos. Propensa al galimatías sónico, esta selección no es tan fácilmente digestiva como algunas de las joyitas que proponíamos ayer, pero solo por este Nevermind en sesenta segundos, glorioso, espectacular, maravilloso y con un punto tontorrón y desacralizante, merece la pena el repaso por esta historia del pop condensada en hostias de un minuto.

Thursday, March 1st, 2007

Tres modos de aprovechar mejor el tiempo (2/3)

De acuerdo: lo del último post era un exceso. Aunque siempre he defendido los setenta minutos como la duración ideal para cualquier película, reducir a cinco segundos películas de la densidad de, no sé, Ultraforce, sería un crimen. Mi propuesta de hoy para maximizar el tiempo más juiciosamente es algo más moderada: WFMU’s Beware of the Blog propone un concurso de remixes en el que se han reducido a sesenta sensatísimos segundos algunos clásicos indiscutibles del rock. La participación es inmensa y revisarlo todo les llevará, irónicamente, unas horitas.

Alguno de mis favoritos son los prodigios de sutilidad máxima en los que no se perciben los cortes y las canciones no encuentran un regreso posible a la melodía principal despues del estribillo, lo que convierte a cada canción en una pieza única en la que no hay estribillo… o en la que toda ella es el estribillo. Por ejemplo, este sublime Toxic que diría que mejora al original si no fuera porque me resulta complicado concebir algo mejor que el Toxic primordial; o este Kiss ultrasincopado pero con toda la fuerza del original;o este increíble Ace of Spades de costuras imperceptibles; o, en fin, esta belleza apropiadamente llamada Song 1.

Luego están las que, a golpe de remiendo, transforman la melodía del original en una cosa completamente distinta. Como estamos hablando de clasicazos, nuestro oído, acostumbrado a anticiparse a la siguiente nota de los hits, se resiste a la charada. Pero la belleza que reside en este inquietante Blitzkrieg Bop a piñón y sin tomar aire, una vez que nos habituamos a la nueva cadencia, es mesmérica.

Y luego están, cómo no, las gamberradas conceptuales. Me quedo con dos piezas inquietantes, hipnóticas también a su manera, que disparan preguntas que no soy capaz de poner por escrito y para las que me temo que, en cualquier caso, tampoco tengo respuesta: este ultraBolero de Ravel y este fenomenal, desconcertante, rotundo Purple Rain.

Sin embargo, por algún motivo, y subrayando yo también el mérito que tiene simplificar canciones especialmente largas, me quedo de toda la selección con este alucinante In-A-Gadda-Da-Vida, que no paro de escuchar, en un bucle infernal. Prefiero escuchar diez, veinte, cincuenta veces seguidas esta pieza de imperturbable tensión y soberbia inteligencia que el original de diecisiete minutos. Saquen ustedes sus conclusiones, que yo, con una boba sonrisa de satisfacción tras haberme asomado al abismo y haber entendido tres o cuatro cosas, sólo puedo añadir: ceci n’est pas Iron Butterfly.