HOSTIAS COMO PANES (XI): Blanco Humano – Prolegómenos
Yo ya estaba curtido a estas alturas de mi existencia, con dieciséis o diecisiete años. Veía todo el cine que podía, tenía mis primeros nombres memorizados, empezaba a consumir cine clásico a velocidades vertiginosas y mi recién estrenado vídeo echaba humo a horas normales y a horas intempestivas. Me levantaba a las seis de la mañana, habiendo dormido un puñado de horas para empezar a ver la película que había grabado esa misma noche. Empezaba a digerir el plano-contraplano y la noche americana como si fueran lenguajes naturales. Mi segundo lenguaje.
Y de repente, esto.
Hoy me sigue pareciendo la somanta de palos más bella que ha dado el cine occidental. Entonces me pareció el mejor fragmento de celuloide de la historia. Salí del cine y me escondí en los servicios para colarme en el siguiente pase. Hoy, preparando el tutubo para ustedes, lo he visto más de quince veces. Es hipnótico. En la década y pico que media entre ambas sensaciones, sigo pensando que el cine se inventó para poder obsequiarnos con hostias como panes de este calibre. Esto es lo que yo entiendo por emoción, diversión y arte.
Y sin embargo, en su día nadie le prestó la menor atención. Le dije a mis amigos los mostrencos que vieran Blanco Humano. Casi me parten la cara al salir del cine. Se lo dije a mis amigos los pre-cinéfilos. No me la partieron porque eran unos mierdas. Me encontré, quizás por primera vez en mi vida, solo en la adoración hacia una película. Yo ya andaba comprando todas las revistas del ramo, y en todas leí cosas que parecían hacer referencia a Blanco Humano, pero que no podían estar refiriéndose a Blanco Humano. No sé si entonces nació mi pasión por una raza alternativa de cine, pero estoy convencido de que fue entonces cuando decidí que había otras maneras de aproximarse a las películas. Y tenía muy poco que ver con la dirección artística, la calidad de la fotografía, el planteamiento-nudo-desenlace y las intenciones del autor.
Se que me arrepentiré, pero dentro de muy poco en el Focoblog, dividido en cuatro partes para su fácil digestión, brindaremos por todo ello… con Las 100 Razones de Blanco Humano.













