HOSTIAS COMO PANES (XI): Las Cien Razones de Blanco Humano - (2/10)

11.- La Patente Artificiosidad: Blanco Humano disfruta siendo un disparate. Y no me refiero, por supuesto, a las coreografí­as imposibles (en el sentido etimológico de la palabra, que hay algunos que usan el término con demasiada ligereza) o a los diálogos inconcebibles. Me refiero a que Blanco Humano quiere ser un teatrillo de la violencia, consciente, llamativo, orgulloso. La intro está rodada en la calle nocturna con mayor pestuzo a patio trasero de un estudio de Hollywood que se recuerda, pero Blanco Humano es perfecta así­, porque Woo lo vuelve a su favor gracias al extraordinario trabajo de su director de fotografí­a, Russell Carpenter. El arranque de la película, el clí­max en la fábrica abandonada y la hecatombe en la autopista hacia ningún sitio se enorgullecen de su escaso naturalismo, y eso en manos de un actor como Van Damme, que recita sus lí­neas como si las leyera en el teleprompter, se convierte en una aventura conceptual de la que vamos a disfrutar durante noventa y cinco gloriosos minutos.

12. Arranque con cámara subjetiva: Como decí­a Chaiko, hay que tenerlos muy cuadrados para arrancar una pelí­cula con una cámara subjetiva de un tí­o que va a morir cinco minutos después. Pero si hay una pelí­cula que los tiene cuadrados, es Blanco Humano. Woo está chalado, y este es sólo el primer ejemplo: la mirada subjetiva se mueve, en tremendos zig-zags, por una calle solitaria. Oimos el ritmo entrecortado de una respiración, y súbitamente… Douglas Binder aparece por un lado de la pantalla, y la cámara, sin cortar el plano, le sigue. John Woo no sólo se ha cagado en el punto de vista, sino que lo ha hecho antes del primer minuto y sin que importe lo más mí­nimo. Porque ha sido precioso.

13. - Fundidos de transición inexcusables:
Se trata de un tic visual de Woo que se repite en todas sus películas, y que suele usar como refuerzo dramático que ralentiza la acción y manipula el tiempo, cuestión en la que el director cantonés es, ciertamente, un demonio y un maestro: un fundido sin significado más allá de la mera estética, cuando un realizador que no estuviera chiflado emplearí­a un simple cambio de plano. En la introducción de Blanco Humano, Woo la usa, pero es sólo el principio de una larga serie de fundidos que emplea en los escasos momentos de calma de la pelí­cula, y a veces incluso enmedio de las secuencias de acción. En una pelí­cula en la que los personajes no se paran a pensar ni un sólo momento, sino que actúan, actúan y actúan, un recurso que detiene la acción y plasma en la pantalla una actividad cerebral intuitiva es una elección peliaguda, pero Woo sabe emplearlo y lo hace como un tam-tam hipnótico que marca el ritmo al que se moverán los personajes. Hostia, caida, fundido a hostia, caida, fundido a hostia, caida, y así­, ad eternam. No es necesario insistir en la irrealidad que aporta este sello a cada plano. Los personajes parecen moverse por un sueño fungoso. Y no porque sucedan cosas imposibles, sino porque se abren paso por una especie de neblina cerebral que los ralentiza y los manipula en contra de su voluntad.

14.- La punta de la flecha: La estupenda portada de la pelí­cula muestra el rostro de Van Damme impreso sobre la punta de una flecha. Esta flecha se convertirá en constante leit-motiv de la pelí­cula, como sí­mbolo de la persecución propia de animales que sufren las víctimas de Fouchon y Van Cleef. A sólo un minuto y diez segundos de metraje, fundiéndose con el tí­tulo, tenemos el primero de muchos planos trucados de la punta de la flecha girando y desintegrando con su trayectoria todo lo que tiene alrededor. A punto de atravesar la cabeza de Douglas Binder cuando llega a su destino, saca al espectador de una bofetada del estado de ensoñacion en la que podrí­a encontrarse por culpa del escaso verismo de la introducción. La flecha también es una inteligente manera de introducir de forma espontánea, poco meditada, una brutal manipulación del factor tiempo: estos planos, como los que acontecen a un minuto y veinticinco segundos del comienzo, se alternan con otros a cámara lenta o a velocidad normal, que falsean de forma abierta y orgullosa todo el continuum espaciotemporal que cualquier buena pelí­cula de acción ignora de la forma más estilosa posible.

15.- Cámaras lentas ambientales: A un minuto y dieciocho segundos, John Woo nos obsequia con un plano tan propio de su filmografía que deberÃía haberle estampado un sí­mbolo de marca registrada a una esquina del fotograma: una cámara lenta que no se centra en un protagonista, sino que muestra un decorado, un personaje secundario, normalmente una némesis del héroe, a lo lejos, moviéndose lentamente y quizás acompañaado de un leve desplazamiento lateral de cámara. No sirve para nada, o al menos para nada útil. Simplemente, reincide en el tono oní­rico de las secuencias de acción y muestra el perentorio contraplano tras la cara de pánico de la presa, una mirada llena de horror y ansiedad que perturba el ritmo natural del tiempo. Se repetirá a menudo, y en Blanco Humano siempre centrado en las maniobras de acecho, enigmáticas e imprevisibles, del nutrido ejército de villanos.

16.- Plano Perfecto # 1 (00:01:48): Quizás el más bello de toda la secuencia introductoria. Nuestro aterrorizado vagabundo huye despavorido de un par de motoristas, corriendo hacia una cámara a ras de suelo que también parece intentar escapar, retrocediendo, del atroz espectáculo. Mientras, los vehí­culos de dos ruedas que persiguen a Binder parecen encabritarse, indomables, como bestias furiosas cuya sed de sangre no pueden calmar ni sus propios dueños.

17.- Explosiones en los morros: Continuas y con múltiples variantes, pero abundan en esta secuencia introductoria y en el clí­max final en el almacén abandonado. La pirotecnia a dos palmos del sufrido especialista de turno es continua, y con una curiosa tendencia a recibirla de frente y en plano medio, y no por la espalda y filmada con un zoom que falsea distancias y asegura integridad de los profesionales del riesgo. Aquí­ vamos a ver a los especialistas sufrir y sangrar como reses mal ajusticiadas.

18.- La secuencia introductoria, en fin: Cinco minutos y medio en los que no aparece el protagonista de la pelí­cula, pero sí­ los villanos, la sinopsis argumental y el resorte que mueve el comportamiento de la chica. Provista de buena parte de los recursos visuales de Woo, fija el tono del film y grapa las pupilas del espectador a la pantalla durante el resto del film.

19.- Nueva Orleans: Como se suele decir, un marco incomparable. Pero esta vez es cierto: perfectamente fotografiada por Russell Carpenter, consigue transmitir al espectador el grasiento y asfixiante clima de la zona sur de los Estados Unidos y otorga la ambientación perfecta para las reacciones enloquecidas, extremas y viscerales que capitanean el comportamiento de héroes y villanos. Ataques de ira y furias de titanes quedan perfectamente delimitadas por una zona de la geografría americana suficientemente variada (pantanos, ciudad, autopistas, bosques) como para que la pelí­cula no se haga repetitiva pero también suficientemente constante como para dar la impresión de que es un coto privado de caza de Fouchon y los suyos. Los ramalazos folclóricos (un desubicador carro de caballos en la secuencia introductoria, los aterradores planos que muestran el interior del almacén con los enormes muñecos del Mardi Gras) cincelan la personalidad de un escenario perfecto, opresivo e incomparable.

20.- Primera aparición de Riesgo Bodreaux: Dotado de un talento único para carismatizar a sus protagonistas, Woo presenta a nuestro héroe, Riesgo, gastando la ultima calderilla que le queda en una comida de tres al cuarto en un cochamboso bar de Nueva Orleans. Una situación lamentable, una conversación lamentable y un futuro muy poco definido. Woo lo muestra con fundidos consecutivos de varios planos detalle de Riesgo, combinados con un tema de la banda sonora que acabaremos adorando. La eterna inexpresividad de Van Damme y la luminosa suciedad que rezuma cada plano convierten esta breví­sima secuencia en una oda artificial pero muy sentida al heroísmo involuntario.

25 Responses to “HOSTIAS COMO PANES (XI): Las Cien Razones de Blanco Humano - (2/10)”

  1. Adrian http://www.rozandoelabsurdo.com/

    En el punto 18 tiene usted más razón que un santo. Bueno, la tiene en todos, pero en ése MÁS.

  2. www.fotolog.com/jarkprongo

    Que cosa mas loca, madre….

  3. Andrés HH http://www.harmonyhouseblog.com/

    Esto está siendo c-o-l-o-s-a-l.

  4. C. Rancio

    Esto no es una reseña, no es una crítica, no es un estudio, es un poema en prosa, siseñó.

  5. Noel http://noelio.blogia.com/

    Me quedo con la 20: Riesgo Bodreaux es un mito desde su primer segundo en la pantalla.

  6. Salanova http://twitter.com/salanova

    Señor Tones,

    Me ha provocado que se me salga la lagrimita. Sin ironías ni nada, MARAVILLOSO, de verdad. Nadie podría saar a relucir todos los puntos buenos de ‘Blanco Humano’ como usted. Impresionante.

  7. John Tones http://www.focoblog.com

    Pues todavía quedan ochenta!!! Disfruten del espectáculo, que esto yo lo hago porque les amo.

  8. JUAN

    GENIALLL jejeje Blanco humano una makinaaa …

    Van Damme es el rey!!

    DESAFIO A LA MUERTE 22 JUNIO CINES ESPAÑA

  9. urethra

    van a ser 100 de verdad?

  10. John Tones http://www.focoblog.com

    No, hombre, me quedaré en el 69 para hacer la gracia.

  11. Alvy Singer http://elrinconalvysinger.blogspot.com

    Si, el de Riesgo es la mejor transición del heroe wooiano tras TEQUILA. ¡Tequila y Riesgo! Y sobretodo New Orleans, Russell Carpenter es un cámara cojonudo. Money Talks y Mentiras Arriesgadas pueden confirmar perfectamente esta afirmación.

  12. Salanova http://twitter.com/salanova

    Por amor hasta Dios. Jajaja, sería buen número quedarse en el 69…pero…Blanco HUmano tiene muchas más razones, concretamente, 31 más.

  13. Garm http://aptitudeupate.blogspot.com/

    ¿Está usted seguro de que van a ser solo 100?
    Con las veinte primeras no ha pasado del sexto minuto de película.

  14. urethra

    ya me lo veia venir, golosón!!!

  15. Vigalounge

    Tones, voy a imitarle y voy a hacer “las 100 de…”. ¿Se la imagina?

  16. John Tones http://www.focoblog.com

    No hay cojones.

  17. Vigalounge

    Qué nos apostamos. En serio.

  18. John Tones http://www.focoblog.com

    Si lo hace, escribiré un post con el tema que usted me diga.

  19. Vigalounge

    ¿Cualquier tema? ¿Por ejemplo un análisis plano a plano de “EL cielo sobre Berlín”?

  20. John Tones http://www.focoblog.com

    Cualquier tema, pero por mi bien y de los sufridos lectores del Focoblog, que sea algo que se adecue a nuestro contenidos. Y lo suyo tiene que estar antes del domingo, claro, a ver si se cree que voy a ser el único que va a tener aquí la vida jodida.

    Por cierto, usted no tenía que entregarme ALGO??

  21. Vigalounge

    De aquí a minutos le pongo contento. No se me vaya. Pues eso, de aquí al domingo anuncio mis “100″ de… de… DE… ¡¡¡Hong Kong + Hawks!!! ¡¡¡HAWKS KONG!!!

  22. Salanova http://twitter.com/salanova

    Dios mío. Increíble. Apuestas. La fiebre Tones alcanzando al gran Vigalondo. Qué emoción.

  23. John Tones http://www.focoblog.com

    No haga mucho caso a ese libro. El que lo escribió es un pesado y un listo.

    No se preocupe por el anti-spam. De vez en cuando repaso los mensajes cazados y los reintegro al mundo de los vivos.

  24. John Tones http://www.focoblog.com

    Joder. Estaba CONVENCIDO de que los había recuperado. El caso es que se han esfumado del todo, ni en mi anti-spam. Le he borrado de mi lista negra del filtro (qué ha hecho para acabar ahí?), pero no garantizo nada. Sobre todo, no garantizo que si postea algo de aquí al domingo (que yo no voy a estar), luego ese comentario vaya a poder ser recuperado. Pruebe si quiere…

  25. Carlos Palentino

    Esta tanda de razones se puede comprimir en una: el intenso gozo visual que supone esta película, y que permitiría disfrutarla aunque estuviera rodada en mandarín sin subtítulos (por cierto, el doblaje español creo que no está mal).

    Hay muchas películas de acción que creen que se puede hacer fácilmente una película sin contenido pero que mola mucho, con resultados catastróficos como el de aquella megamierda de Antonio Banderas vs. Lucy Liu. ¡Lo que hace (o hacía) John Woo no es tan fácil!

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