HOSTIAS COMO PANES (XI): Las Cien Razones de Blanco Humano - (8/10)

71 - Plano Perfecto # 8 (1:08:05): Estropearía este mágico momento si añadiera cualquier aditivo a la somera descripción: “Viejo francófono borracho huyendo a caballo de la explosión de una choza a cámara lenta mientras ondea sobre su cabeza un arco

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72 - La bronquita:
Cuando Pick Van Cleef logra rastrear de nuevo a Riesgo, Fouchon decide tenderle una emboscada justo donde quiere nuestro héroe: en la fábrica abandonada de parafernalia de Mardi Gras. Pide a Van Cleef que lo localice con un helicóptero y lo conduzca hasta el almacén, pero este huele la inminente chamusquina y dice a su jefe que puede acabar con Riesgo, fácilmente y sin más polvorines, desde el aire. Fouchon le ordena que simplemente lo localice, enrabietado, y le pide que sea un profesional, justo lo que él está a punto de dejar de ser: llevado por el odio y por la ira, los papeles de héroe y villano están a punto de dar la vuelta. Más adelante, cuando van a entrar en la fábrica, Fouchon le preguntará a Van Cleef: “No estás enfadado conmigo, ¿verdad, Pick?”. Como niños, ¿eh?

73 - Plano perfecto # 9 (1:10:08):
Riesgo huye de sus perseguidores a caballo y por los pantanos cuando el hellicóptero de Van Cleef surge ante él como un monstruo mecánico volador, literalmente de la nada y con una fantasmal cámara lenta envolviendo la escena. Puro delirio abstracto: pantanos + helicóptero + jinete en una composición de plano ridículamente bella.
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74 - La fábrica abandonada:
La fábrica con material para el Mardi Gras es uno de los escenarios más rotundos del cine de acción moderno. Cuando Riesgo llega trotando hasta la fábrica, Woo aún se permite silenciar la banda sonora, empequeñecer al héroe y, con una bella y breve grúa, situar una vez más al espectador ante el escenario del próximo altercado. Clasicismo, lo llaman algunos. La repanocha, lo llamo yo.
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75 - Motoristas negros:
Mis némesis de Riesgo predilectas son los motoristas, a los que veremos en plenitud de facultades dentro de la fábrica, aunque durante las cazas de los homeless tienen la mamporrera misión de azuzar a las presas, debilitarlos, fundirlos y reventarlos. Embutidos en cuero negro, no tienen rostro: las enormes gafas de sol e inmensos cascos oscuros de cristales tintados vuelven a sumergir a la película en las turbias aguas del fantastique indeclarado, esa variante del cine de acción inherente al bajo presupuesto que Van Damme abraza tan a menudo. Posiblemente son los motoristas, villanos fantasmales altamente vandamnianos, el elemento de Blanco Humano que liga más profundamente al astro belga con el director hongkonés, en una película en la que nuestro actor fetiche ni enseña el culo ni se abre de patas. Algo más adelante, en un momento dado en el que Riesgo está oculto y acechando a sus perseguidores, uno de ellos se quita las gafas negras, dejando ver su rostro.La ejecución, especialmente ridícula después de que le caguen en el casco unas palomas, es casi inmediata.
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76 - Él se lo guisa:
Otro plano devastadoramente bonito, y de un exhibicionismo inaudito, arriesgado y glorioso. Riesgo irrumpe en una fábrica en la que posiblemente nadie ponía un pie en años, y huye de los disparos de los motoristas saltando por encima de unas vigas. Cuando lo hace, casi volando, se cruza con una paloma, trademark inconfundible, como sabemos, del director. Los dos libres como el viento, venga.
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77 - LA FRASE:
Eh, palomo”.

78 - Primer blanco:
La muerte del primer motorista en la fábrica, después de la breve pausa de introducción en el vetusto edificio (“pausa china”, que la llamaría el John Carpenter de la sabia Golpe en la Pequeña China) culmina con un enfrentamiento cara a cara entre Riesgo y el villano. Despistado tras acribillar a las palomas que le han cagado en el casco, baja la vista para recibir el glorioso insulto del punto anterior y la imagen de Riesgo atizándole un patadón a una lata de gasolina (desde este punto, recursiva figura de estilo en la gramática de Blanco Humano, tal y como lo ha sido en otros puntos de la filmografía de John Woo), que vuela hacia la cara del motorista y no tiene tiempo de reaccionar cuando Riesgo la revienta de un certero disparo con su escopeta. La monumental explosión lanza a vehículo y conductor fuera de la fábrica justo en el momento en el que llegan los coches de Fouchon y el resto de sus perros. Una tarjeta de visita guapa, guapa. El resultado, descompuesto en no menos de una docena de brillantes y muy expositivos planos, cada uno a su manera una bomba de relojería independiente y perfecta.

79 - K-krack:
Y Riesgo recarga la escopeta con una sola mano, a cámara lenta, con los ojos brillantes. La sartén por el mango, oigan, y de esa burra no le bajan.
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80 - Enter the villains en la fábrica del miedo:
Woo es un maestro de los escenarios, y si no lo creen, prueben a recordar sus grandes momentos. Siempre lo denominarán a golpe de ambientación. La escena del hospital de Hard-Boiled. La escena de la fábrica de dinero de A Better Tomorrow. La escena de la iglesia en la playa de Face/Off. La escena del piso de la chica en The Killer. Independientemente de que la concepción de esos escenarios sea suya o de los guionistas, su suave exhibicionismo en la puesta en escena, su indisputado mimo a la hora de sentar los preámbulos que fijen las dimensiones y características de cada escenario es lo que le ha convertido en una leyenda del cine de acción. Olvídense de la cámara lenta, que eso lo inventó otro esteta de la violencia de los setenta, no se aturullen con el mexican stand-off de las narices y con los planchazos de Tequila en los salones de te. John Woo se diferencia del resto de los humanos que dirigen cine de acción en su acojonante observación de los entornos y en cómo estos funcionan de trampolín metafórico o literal para los conflictos de héroes y villanos. La fábrica abandonada de Blanco Humano está ahí, orgullosa, imponente junto al resto de los decorados del cine de Woo, y aunque posiblemente su concepción fue idea de Chuck Pfarrer, ni en sus sueños más húmedos éste podría haber soñado con una catedral arquitectónica (perdón por el rebuzno conceptual) de esta categoría. Woo consigue que la fábrica respire, sufra con cada disparo que revienta sus paredes. Woo le pone hasta cara, un vestigio ridículo de un carnaval antiguo, y hace que el edificio se trague, sin metáforas ni hostias, a los villanos. Un contraluz, un suave ojo de pez, un picado que diminutiza, y la fábrica es el personaje que nos faltaba para redondear la obra maestra absoluta que es el tramo final de Blanco Humano. Una de las piezas capitales del cine moderno, vaya.

12 Responses to “HOSTIAS COMO PANES (XI): Las Cien Razones de Blanco Humano - (8/10)”

  1. Carlos T. Palentino

    Muy bien observado. La gente se queda siempre con la copla de que el cine de John Woo no es otra cosa que Chow Yun-Fat con dos pistolas o una paloma cruzándose en el camino del protagonista a cámara lenta, pero es cierto que resulta imposible pensar en sus mejores escenas de acción sin recordar los lugares donde ocurren.

    Lo de la paloma cagona habría que saber si fue una ocurrencia de John Woo o si fue un guiño irónico del guionista puesto ahí al saber quién iba a dirigir su guión.

  2. Don Lindyhomer http://www.transpop.com/blog

    Por error o por numerología esotérica, se ha salñtado la 72.

    Oiga, de la “bronquita”, quiero añadir que todos los fans de Van Damme pensamos en ese momento “Anda que no te vas a cagar en tus muertos por haber dicho eso…”.

  3. John Tones http://www.focoblog.com

    Solucionado. Simplemente, había empezado en el 70 cuando tenía que haberlo hecho en el 71. :smile:

  4. Kroy

    yo no soy fan de Van Damme, ni de Woo, ni del cine de acción, ni, en general, de nada…. pero leo esta serie y.. joder… ¡qué ganas de VER BLANCO HUMANO OTRA VEZ!

  5. Carlos Palentino

    Pues mejor siga como está, que ser friki es muy sacrificado.

  6. Kroy

    “friki”? creí que habíamos logrado erradicar esa estúpida coletilla de la Blogosfera de los Machos Alpha allá por 1999…

  7. C. Rancio

    La única justificación razonable a la digamos obra de Van Damme es haber dado pie a Hostias como panes. Lo dice otro no fan.

  8. Patricia

    Lo mío es peor: ni he visto ni pienso ver esa película, pero por un extraño embeleco hacia ese disparate de comentarios netamente chanantes disfrutamos algunos, el cielo le guarde la creatividad MrTones.

  9. Carlos Palentino

    ¿Entonces qué palabra quieres que use, “pajero”? Ser fan de John Woo también es tan de 1999… :neutral:

    La película es una absoluta obra maestra plástica, la película de tiros perfecta. Me compadezco de todo aquel fan del cine de acción que no la haya visto.

  10. Dani ::. http://mnbdani.blogspot.com

    La he visto 5-6 veces pero después de esta serie me la voy a comprar, en versión coleccionista forrada de cuero, con camiseta y un mimipony de regalo!

  11. Carlos Palentino

    Yo si sacan una versión con el montaje del director y una escopeta plateada es que pago hasta 200 dólares :smile:

  12. EDILSONERNESTO http://MOCAMBIQUE

    OLA VAN DAMME

Pontifica sin temor:

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¡Y estos smilies pajeros!:

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