Noticiario
Ayer lunes, por algún motivo, El Focoblog vio notablemente incrementado, por algún motivo, su raquítico volumen de visitas diarias. Poco, pero lo hizo. Gracias jóvenes.
Ayer lunes, por algún motivo, El Focoblog vio notablemente incrementado, por algún motivo, su raquítico volumen de visitas diarias. Poco, pero lo hizo. Gracias jóvenes.
En USATODAY publicaron hace un par de ideas las primeras imágenes del que será el primer engendro de la historia del cine más letal que un alien o un predator: una hibridación de ambos. Hasta los fans más pejigueros y menos constructivos han quedado prendados de la belleza animal, del puro horror que exuda el bicho.

No es la primera vez que en una secuela de Alien, uno de estos alienígenas se emparenta con algo que no sea un humano. Lo llevan haciendo casi desde el principio (entre los más memorables, el perro-alien de Alien3; entre los menos, el tristón chumino final de Alien: Resurrection). Y esta vez, los responsables de AvsP: Requiem han dado en el clavo de la manera más sencilla y directamente ganadora de todas las posibles: han construído un titián galáctico, todo furia, baba y colmillos, subrayando la fisicidad de la amenaza del espacio exterior y prescindiendo, en una afortunadísima nueva elección, de efectos digitales.
El trailer de Alien Vs. Predator: Requiem parece estar poniendo nerviositos a los fans del integrismo y a los fans integristas: todo parece indicar que va a ser rematadamente buena. Tiene un logro secundario y nada desdeñable: hace pensar al fan que entra en cualquiera de las dos categorías anteriores que la primera Alien Vs. Predator, a lo mejor, en el fondo, no estuvo tan mal.
¿Saben qué les digo? Que les den por culo.
Alien Vs. Predator era francamente interesante, y sólo una cinéfila anciana busca, a estas alturas, que una película sea capaz de replicar el impacto psicológico y cultural que tuvo la primera Alien (esa gente no lo sabe, pero se habrían quejado al ver Aliens si hubieran tenido ocasión, aunque ahora lo nieguen entre espasmos). Tengo un consejo para ellos: si quieren replicar impactos y horrores de antaño, pásense a los videojuegos, donde todavía hay producciones, algunas de ellas secuelas de secuelas de secuelas, que obligan a encender las luces y asomarse al pasillo para comprobar que ese crujido no lo ha hecho nada… nadie… algo.
Pero Alien Vs. Predator olvidaba esas ilusas intenciones y daba exactamente lo que prometía: hora y media de marines vs. aliens vs. predators con las dosis de espectáculo enloquecido y hostias correspondientes, de esas que hacen temblar estructuras galácticas milenarias. De acuerdo, un predator emotivo no es lo que muchos esperaban, pero tampoco nadie esperaba un regreso de Lance Henriksen a estas alturas y ahí estaban, los primeros de la fila para quejarse una vez más. Alien Vs. Predator tenía bichos de látex, un tesoro en serias vías de extinción que se recuperó para dotar de la corporeidad necesaria a un combate de resonancias siderales. Aliens Vs. Predator estaba hecha con sumo respeto, como demostraba el innecesario rigor con el se retrataba la mitología reproductiva de los aliens o las costumbres cazadoras de los predators. Ahora mismo, Requiem es uno de mis estrenos más ansiados del próximo año, y la razón principal está clara: a diferencia de muchos mendrugos encantados con sus propias carencias, yo soy, ante todo, fan. A muerte. A hostias, si hace falta.
A través de Boing Boing (¡el Focoblog! ¡los posts de Boing Boing que nadie linka!) llego a esta titanada de indudable valor artístico: la construcción de una maqueta del depósito del Tío Gilito. El responsable es Matt Skull y aquí tienen con todo detalle la miniaturista grandeza de esta preciosidad de 42 centímetros de altura, que se ha podido llevar a cabo gracias a otra insensatez de mayúscula envergadura: los detalladísimos planos que Don Rosa y Dan Shane diseñaron para el cómic The Beagle Boys Vs. The Money Bin, publicado en el año 2001. Si están interesados en la historia completa, lo cuenta el propio Rosa aquí.

Los extraordinarios clásicos impresos de Disney son una de las grandes asignaturas pendientes de nuestro, para otras cosas, tan completista y tiquismiquis panorama historietístico. Nunca hemos podido disfrutar de los clásicos de Carl Barks o el propio Don Rosa como merecen, y hay que andar rastreando viejos Don Mikis para encontrar (que las hay, y en abundancia) joyas como The Big Bin on Killmotor Hill, primera aparición en 1951 del famoso depósito. Curioseen por esta pequeña maravilla que llega a extremos de detallismo tan asfixiante como el medidor de profundidad del depósito, el pasillo lleno de cepos, el expositor con el Primer Centavo, o la absolutamente imprescindible Worry Room, en la que el Tío Gilito daba vueltas y vueltas meditando y haciendo un surco cada vez más profundo en el suelo.
El arte se supone que es amor + generosidad+ conocimiento de causa + insensatez a partes más o menos equivalentes, ¿no? Pues ahí tienen. Arte del bueno.
Hoy, Hijo Tonto ha posteado los créditos de Monty Pyton’s Flying Circus a cámara lenta.
Descubran por qué en EliteVisión.
Que a nadie le extrañe que sean tan recientes. Estamos en los tiempos de post-pop, y aunque adoro a estas tres elementas por razones extra-musicales, me confieso incapaz de escuchar cualquiera de sus discos de una sentada.
Cuando una canción concebida para tener un par de estrofas, un puente y un estribillo se convierte en una masa amorfa de bits y beats, de arritmias y pareados, de abstracción melódica, de catedrales de la nada, entonces ya me resultan mucho más atractivas.
Hoy es día para pocas sorpresas, pero reconozcan que no todos los días entran en un blog y se zampan las tres no-canciones más importantes de la década. Pero el Focoblog no es el típico blog de cada día.
El Focoblog es el centro neurálgico del ego de John Tones. A partir de ahora, El Focoblog servirá para estar al tanto de todas las actualizaciones de sus redes sociales y proyectos varios. Desde la chorrada instantánea y pornófila de Tumblr a la laxitud cerebral en 140 caracteres de Twitter, pasando por los últimos posts en sus múltiples blogs, El Focoblog es el sitio perfecto para estar al tanto de qué se cuece en su poco ventilada azotea.
Esta nueva versión de El Focoblog ha sido diseñada por Manuel Sagra y decorada por Manuel Bartual.