Archivos de January, 2008

Friday, January 11th, 2008

Mi Próximo Pedido a Amazon Será Apocalíptico (1): The Zombie Movie Encyclopedia

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El ítem más antiguo que tengo en mi wishlist de Amazon es este apetecible libro de escandalosamente fea portada, The Zombie Movie Encyclopedia. Desde el 22 de octubre de 2004 está ahí esperando su turno, y solo quedan cuatro. Su precio escandalosamente alto (34 euros) me disaude una vez tras otra, pero en algún momento habrá que picar. Las referencias son buenas, la exhaustividad alta (194 películas reseñadas, más unas cuantos episodios de series de televisión) y la tentación, constante. Sigh.

Friday, January 11th, 2008

Mi Próximo Pedido a Amazon Será Apocalíptico (0)

No soy el consumista-tipo. Por ejemplo, mi casa, el Museo Pajero, está absolutamente desbordada de objetos de muy variada naturaleza, tamaño y condición. Sobre todo, información. Acumulo más información de la que voy a poder consumir el resto de mi vida, y soy consciente de ello, y sigo amontonando libros, tebeos, películas, música, juegos, juguetes, objetos. Objetos a veces íntimamente relacionados con lo que me apasiona. A veces, simplemente, objetos que me gustan per se.

Me estoy quedando sin espacio.

Quizás algún día cambie de casa. Mientras tanto, me las ingenio para optimizar espacio. Ahora, tiro fundas de plástico de los DVDs, archivo las carátulas y meto los discos en carpetas. Para horror de Hijo Tonto, eunice, Chili Temple y prácticamente cualquier persona que pasa por mi casa y ha visto, literalmente, montañas de fundas de DVDs vacías, es una agresión a lo más sagrado. Ayer cogí del trabajo Cara a Cara en Blu-Ray, me lo llevé a casa, y lo metí en la PS3. En el DVD puse a reproducir la misma película. Ambas en el mismo punto. Cambié de uno a otro, la misma escena. De DVD a Blu-Ray. Comprobé con horror que eran completamente distintas. No soy una puta de los gráficos, pero me veo rehaciendo otra vez la filmoteca, mierda. No, ya, las películas de Brentwood, como dice Hijo Tonto, no van a dar mucho más de sí: la nitidez del DVD es posiblemente mucho más de lo que soñaron los propios directores de los films que aparecen en esas recopilaciones. Pero mis películas favoritas… ¿Los Cazafantasmas? ¿Los Ángeles de Charlie? ¿Crank? Veo en el horizonte, quizás no este año (¿treinta euros por película?… tócate los cojones), ni el que viene, pero en algún momento, la necesidad de upgradear según qué títulos de mi videoteca.

Mis padres vienen de visita, llenan una caja de revistas y se la llevan a Murcia, donde me sobra el espacio. Yo, por aquí, compro papel a un ritmo muy superior al que ellos desalojan. En el trabajo me llueve, ya que no el dinero, sí copias promocionales de videojuegos que no quiero para nada. Juegos de cuidar ponys, de frotar delfines, de sacar de paseo a putitas caninas, y los voy acumulando.

Decido tocar el bajo y Choni Ramone me presta un enorme amplificador que ocupa un tercio de la habitación donde tengo el ordenador. Ese amplificador, si Choni no lo remedia, sólo saldrá de casa cuando lo sustituya por otro más grande. Ese es, un poco, el espíritu que guía el criterio de almacenaje de trastos en el Museo Pajero. Tirar, nunca. Sustituir, sólo por algo más aparatoso.

Y a pesar de la inminente asfixia, sigo pidiendo cosas a Amazon. Porque es el único sitio del mundo donde siguen brotando, casi a diario, objetos que son más y mejor que lo que ya tengo. Cajas de DVDs que se ven más nítidas o que dan más material que las que ya poseo. Libros más gordos, mejor ilustrados, más inéditos, más informativos. Música más bonita, más reciente, más ruidosa, más antigua. Amazon sigue siendo peregrinaje obligado cada pocos meses, aunque no tenga sitio para meter todas las cosas que pido allí.

Inspirado por unos cuantos posts que publiqué hace medio año haciendo público en qué iba a consistir un pedido apocalíptico cuyo contenido, adivinen, aún no tienen sitio definido en casa, abro una nueva serie en el Focoblog. Mi Próximo Pedido a Amazon Será Apocalíptico (que ya tiene su propio sello, cortesía de eunice) es, por supuesto, una forma de hablar: la lista de cosas que voy a enumerar en esta serie corresponderá, en realidad, a varios pedidos a Amazon. No soy millonario aún. Pero todo lo que les muestre en esta serie será, en algún momento, adquirido para engrosar las polvorientas estanterías del Museo Pajero. ¿Las dos únicas reglas? Enumerar artículos que Amazon envíe a Europa (es decir, papel, películas y música) y no proponerles chuminadas. Todo lo que vean en esta sección está genuínamente Deseado Por John Tones, y hay una intención seria de adquirirlo. Otra cosa es que, como tantos y tantos pedidos a Amazon, luego resulte no ser lo que uno esperaba.

Pero eh, esa también es la gracia.

Brindo por el espacio vital. Y por que termine de desaparecer. Del todo.

Thursday, January 10th, 2008

Cancanismos

¿Perros pesadetes? ¿Furor sexual mal canalizado? ¿Problemas de cervicales? Geekologie nos propone un artefacto equidistante entre lo cuco y lo repugnante.

Esto con los gatos no pasa, ya les digo yo. Los perros son para perdedores.

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Wednesday, January 9th, 2008

Con el permiso de Viuda e Hijas




Hijo Tonto me devuelve de un manotazo a la escucha obsesiva de Transportes Hernández y Sanjurjo, que tenía, como pasa siempre con todas las obsesiones en periodos más o menos regulares de tiempo, algo olvidada. Y así descubro que desde el verano, una de mis canciones favoritas de su magnífico Vista Alegre, Sentadito y Callao, tiene este no menos magnífico videoclip. Disfrútenlo.

Tuesday, January 8th, 2008

Momento tórrido

Este trailer del interesante videojuego Aliens Versus Predator - Extinction tiene todo lo que puede desearse de un producto de su categoría: cero referencias al videojuego que anuncia y humor descontextualizado para irritar a los imbéciles de costumbre.


Monday, January 7th, 2008

¿Qué es el amor, al fin y al cabo?

Al principio ya saben que estuvo esta horrísona maravilla, de indudable encanto y ritmo inigualado:



Como también saben, generó una serie de sketches en Saturday Night Live protagonizados por Doug y Steve Butabi, dos asnos dotados para la vida nocturna que, a su vez, dio pie a una de las mejores películas de la factoría SNL, Movida en el Roxbury. Doug y Steve compartieron cámara con gente como Sylvester Stallone, Alec Baldwin o Tom Hanks, pero indudablemente me quedo con esta grandiosa cumbre del humor físico coprotagonizada por Jim Carrey:



En el polo opuesto del espectro, no me resisto a re-postear (ya lo hice en su día en Mondo Pixel), la versión Silent Hill 2 del asunto.


Bien. Hasta aquí nos lo sabemos todo, pero les traigo una entrega que quizás no han visto. Se trata de una recopilación de crujientes gifs animados, de inspiración butabista e influencia pixelada y cinematográfica que desintegra la imagen del trío para reformularla en forma de bocetos, vectores o polígonos. Mi favorito, por lo hipnóticamente rudimentario de su bucle de animación, es el AT-AT de El Imperio Contraataca, mash-up de fanfarrias incluido, seguido muy de cerca por la reconstrucción en código ASCII, rozando lo abstracto,y con un entregado beeper como única banda sonora.

Sunday, January 6th, 2008

Jackie Chan (4): La Serpiente a la Sombra del Águila (1978)




Los inesperados arrebatos de comedia idiótica de Half A Loaf of Kung Fu, vistos hoy, producen gozo y cosquilleo por suponer, abiertamente, un giro hacia registros que Jackie Chan llegaría a convertir en pura gloria fílmica. Pero por aquel entonces, Half A Loaf of Kung Fu sólo era una más de las siete películas que Jackie Chan rodaría en 1978, muchas de ellas a las órdenes del destalentizado productor Lo Wei, de quien ya hemos hablado largo y tendido. Ese año seguiría avanzando, pues, con títulos decididamente mediocres como Magnificent Bodyguards, Spiritual Kung Fu y Dragon Fist, esta última aún chorreando modismos y plagios del estilo de Bruce Lee. Lo Wei estaba tan convencido de que su inversión en Chan había sido un fracaso que cuando la recién creada Seasonal Films ofreció un contrato al joven actor, lo dejó ir sin miramientos.

Seasonal Films nació en 1975 como un proyecto compartido por Ng See-Yuen, productor curtido en la mítica Shaw Brothers, y Hwang Jang-Lee, uno de los pateadores más rápidos y potentes del cine de acción de Hong Kong de los setenta y pronto, gracias a películas como la que nos ocupa, uno de los villanos emblemáticos del género. Seasonal Films juega un curioso papel dentro del turbulento panorama de la producción hongkonesa de la época: carente de los medios de producción de toda una Shaw Brothers, Seasonal planteó un sistema de producción mucho más modesto, pero que a diferencia de los subproductos que plagaban las pantallas de la época (qué les voy a contar de exploits taiwanesas y de clones de Bruce Lee) no trataba de camuflar su modestia, sino de usarla para potenciar las virtudes de sus películas. De ese modo, Seasonal renunciaba a la ampulosa gravedad de la SB introduciendo rasgos de humor y parodia en sus películas. No temía ni a la autoparodia ni a la ultraviolencia (pero ultraviolencia, seca, contundente, de guantazos reales, lejos de los excesos gore del cine de la SB), lo que nos lleva a su puesta en escena: como no podían exhibir los gigantescos decorados de los tiempos del kung fu clásico, reducían el encuadre de los planos, acercándose a los luchadores y violentando el espacio entre ambos. Los combates en las películas Seasonal son a cara de perro, montados con abundancia de planos medios y, como no podía ser de otro modo estando Hwang Jang-Lee a bordo, extremadamente rápidos y contundentes. No se escatima en experimentación formal, y abundan los planos a ras de suelo, los planos subjetivos y los luchadores agitando sus brazos hacia el espectador. La Serpiente a la Sombra del Águila, a tan solo dos años de la fundación de Seasonal, resume con la contundencia de un patadón de Hwang todo lo que haría grande a la productora.



Seasonal revolucionó el género desde dentro, es decir, haciendo una excelente y modesta película de género. Los diálogos de irresistible encanto folletinesco acerca de escuelas de distintos estilos marciales zoológicos enfrentados son el hilo conductor de una epopeya que funciona a pequeña escala, como las mejores películas de artes marciales post-Shaw Brothers: es decir, cambiando la épica por la anécdota y los enfrentamientos que deciden el futuro de un imperio por los tejemanejes que prolongan, en una minúscula aldea orienta,l la vida de una pequeña escuela de estilos marciales. Y en ese sentido, el personaje que a partir de este momento se va a convertir en el típico héroe de Jackie Chan es perfecto para simbolizar este viraje del género: extremadamente ágil y grácil, pero con una potencia en los golpes y una furia impulsiva dictando su comportamiento que no palidece al ser comparada con la del mismísimo Bruce Lee. Es decir, es un héroe paradigmático de la serie B (simbólico de la serie B, de hecho), sin miedo a renunciar a su herencia pero consciente de que está cambiando las cosas con cada hostia.

Como hemos ido viendo, La Serpiente a la Sombra del Águila toma elementos de películas anteriores de Chan (y de una ignota comedia de kung fu de Lau-kar Leung, Spiritual Boxer, de 1975), pero las lleva a un nuevo nivel gracias al impecable trabajo de su director, el hoy multipremiado e idolatrado Yuen Woo-ping. Hwang coreografió con extraordinaria sensibilidad los combates de la película, haciéndolos insultantemente fluidos y disparatadamente variados, a años luz de las secas y mediocres producciones de Lo Wei, pero les añadió, con la ayuda de Yuen Woo-ping y Jackie Chan, un valor extra: un discurso. A partir de este punto, y salvo excepciones muy específicas, las secuencias de acción de Jackie Chan comienzan a tener una política, una intención y una explicación. Por ejemplo, en el primer encuentro entre el vagabundo (genéricamente conocido como Su Hua Chi y encarnado por el propio padre de Yuen Woo-ping, Yuen Siu Tien) y el joven Chien-fu (JC), los pies y las manos de éste son dirigidos a distancia por el viejo con ayuda de una pértiga y su propio cuerpo. Con sencillez y humor, Yuen Woo-ping y Hwang Jang-lee elaboran un complejo discurso sobre el equilibrio entre fuerza y gracilidad y entre técnica e improvisación, así como un bello guiño al complejo papel de los artistas marciales, no del todo actores, no del todo luchadores.

Donde este discurso se muestra más sutil y elaborado, no obstante, es en la magnífica secuencia en la que Chien-fu aprende a luchar siguiendo unos pasos que su maestro le ha dibujado en el suelo. Aunque los procesos de aprendizaje ya se habían tratado en películas de kung fu clásico (muy notablemente en Las 36 Cámaras de Shaolin de Lau-kar Leung, ese mismo año; aunque se trata de un título, si no estética, sí estructuralmente mucho más moderno que el de Yuen Woo-ping), es La Serpiente a la Sombra del Águila la que da el pistoletao de salida a la fiebre por las lecciones de kung fu heterodoxas. Incidiremos sobre el tema, especialmente sobre la relación maestro-alumno a la que tanto debe el cine de artes marciales occidental de los ochenta, cuando nos ocupemos de la segunda película de Jackie Chan para Seasonal, El Mono Borracho en el Ojo del Tigre. De momento, quedémonos en la citada secuencia con la que Chien-fu aprende el estilo de la serpiente como si aprendiera a bailar: con marcas numeradas en el suelo. De forma no del todo inconsciente, pero desde luego no del todo voluntaria, Chan planta la semilla del estilo de combate que le haría famoso: el que combina la gracilidad del baile con la intensidad de una buena paliza. Conecta, pues, con el mismo origen del cine de artes marciales, la Ópera de Pekín donde se crió Chan, y cuyos miembros debían saber cantar, actuar y combatir. En ese sentido, el gusto de Chan por el componente rítmico y acrobático de las peleas marca una importante diferencia con el resto de artistas marciales: su flexibilidad y velocidad están a años luz de cualquiera de sus contrincantes, lo que supondrá un cierto problema a partir de ahora. Chan, hasta que no comience a dirigir sus propias películas y funde su escuela de especialistas y luchadores, parecerá luchar siempre a medio gas.

Sin duda, el proceso de aprendizaje protagonizado por Chan en la película no está tan refinado como veremos en Drunken Master. En la secuencia comentada, sus pasos de baile son sólo eso, pasos, y con ellos el cuerpo de Chien-fu se habitúa a proyectarse en las direcciones donde va a impactar. El equilibrio del concepto es soberbio: narrativamente resulta un proceso absolutamente inverosímil; pero está tan bien interpretado, rodado, coreografiado y montado que el espectador se lo traga sin rechistar. Hay alguna secuencia más de entrenamiento con el anciano mendigo, pero lejos aún de las cotas de sadismo y aguda observación de la mejora del luchador novato que veremos en la siguiente película. Mientras tanto, La Serpiente a la Sombra del Águila sigue rebosando buen humor, tremendas ideas de planificación y una pelea final muy de la vieja escuela pero que ya apunta, quizás simbolizada con el diente partido (real) de Chan a mitad de pelea,un futuro glorioso para el cine de género. Un futuro decididamente ajeno a los corsés que imponía la tradición narrativa de los clásicos. Un futuro en el que todo vale.


Saturday, January 5th, 2008

Culos sucios en Elitevisión

Concretamente, en mi comentario de Volcano, tercer episodio de la primera temporada de South Park. ¡¡Duck and cover, oigan!! Y mañana, eunice desgrana un nuevo capítulo de The IT Crowd. EliteVisión es la puta élite, mecachis en los mengues.

Friday, January 4th, 2008

Post default del día

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(Visto en haha.nu)

Thursday, January 3rd, 2008

Me tragaré tu alma…

… inmediatamente después de tu visita, mortal de tres al cuarto, a esta galería de imágenes photoshopeadas de famosos con tres bocas en cada faz. Asómate al abismo negro de sus tres laringes, grita de horror al compás de su cincuentena de dientes. El averno tribucal, visto en Boing Boing, está al borde de su advenimiento.

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