Entrada publicada el 30 de Junio de 2008 por John Tones
Descubro esta videoversión del clásico de la Charlie Daniels Band The Devil Went Down to Georgia, de los grandísimos Primus (de quienes les he hablado en otras ocasiones, la más reciente de ellas aquí), quizás el único grupo de instrumentalistas virtuosos que me agrada. El vídeo está animado en stop-motion por Mike Johnson, co-director de La Novia Cadáver. La canción, como saben, es el paradigma de los enfrentamientos entre un músico sin nada que perder y un Satanás con todo que ganar, posiblemente estuvo inspirada en las leyendas acerca de los respectivos pactos con el diablo de los bluesmen Tommy y Robert Johnson (por no mencionar a Paganini), y se ha convertido en la base sobre la que giran todas las historias de Satán Vs. Pícaro Musical (de Pick of Destiny al clímax de Guitar Hero III, pasando por una memorable y necia versión de Alvin y las Ardillas).
Entrada publicada el 28 de Junio de 2008 por John Tones

Como saben, mi pasión por Popeye no conoce límites. Compro items relacionados con el marino tuerto continuamente (no es nada difícil: solo el merchandising apócrifo es monstruoso), pero vivimos una época dorada para los productos oficiales y cuidados, después de décadas de sequía y de DVDs de lamentable calidad a tres euros en Alcampo (eh, al menos solo eran tres euros). Entre la remasterización en DVD de sus cortos producidos por los Fleischer y la reedición cronológica de Thimble Theatre a manos de Fantagraphics, los fans no nos podemos quejar. O, de hecho, sí podemos quejarnos: Popeye – An Illustrated Culture es el mejor libro posible sobre Popeye, gracias a su enciclopédico listado de todas las apariciones del personaje en todo tipo de medios. Preñado de extras (guiones de los cortos, historias de los clubs de fans, detallada descripción de los procesos creativos de sus abundantes encarnaciones) y opiniones que pueden chocar con las de los fans más integristas, esta parece ser la Biblia del popeyófilo, y su única pega es su elevado precio: 45 dólares del ala que, acudiendo quizás a las tiendas de segunda mano recomendadas por Amazon, puede que se vea reducido. Pueden ojear unos fragmentos en Google Books (con precación: ha sido ahí donde me he dado cuenta de mi urgente necesidad de acunarlo entre los brazos), y mascullen la excusa habitual cuando estén tecleando el número de su VISA: I yam what I yam… an’ that’s all I yam.
Entrada publicada el 27 de Junio de 2008 por John Tones
Bueno, hoy es el día. Después de tantos desvelos, se estrena Los Cronocrímenes, y no en las peores condiciones: 77 salas y mayor expectación de la que se esperaba gracias al palizón de entrevistas que el infatigable Nacho lleva haciendo durante toda la semana, y gracias al Cronojuego, al que me temo que hay que ser estudiante, jubilado o parado vocacional para participar a tope, pero de cuyo éxito me alegro por lo insólito de su propuesta. Como la propia película.
No les voy a hablar más de ella. La vi antes que un elevado porcentaje de cualquiera de ustedes, con Nacho haciendo la banda sonora con la boca, y la vi en otra ocasión ante la audiencia más desagradecida de la Historia, y volví a repetir en Sitges, donde se polarizó la reacción del público, y repetí una vez más el miércoles, con Noel a un lado y Nemesis al otro, en el estreno oficial en Madrid. Inesperadamente, esta última ha sido mi favorita, y no sólo porque al fin la gente se riera con uno de mis momentos favoritos, cuando Nacho da unos golpecitos en el hombro de Karra Elejalde y le dice “Bien, Héctor, bien”, cuando es obvio que nada va a ir bien, porque ante ellos se abre un monstruoso universo de empeoramientos simultáneos. Eso es lo mejor que ofrece Los Cronocrímenes: absoluta imprevisibilidad. Como me decía Noel, da igual las veces que la hayas visto (él lleva unas cuantas ya, también): el momento de creación de la momia rosa, quizás uno de los instantes más puros y desconcertantes de nuestro cine, sigue generando la espectativa en el espectador de que a partir de ahí puede pasar cualquier cosa. Y hay pocas películas que puedan presumir de eso. Así que vayan a verla este mismo fin de semana, y siéntanse parte de la Historia.

Entrada publicada el 19 de Junio de 2008 por eunice szpillman

¡¡Y de mi parte también!!!
(¡Al loro que lleva gaficas y tó!)
Entrada publicada el 16 de Junio de 2008 por John Tones
El sexto episodio de la primera temporada de South Park, Pinkeye, ha recibido su correspondiente tratamiento elitevisivo. Sí, es el de los zombis, Cartman disfrazado de Hitler, Kenny zombi y la portada de la revista Putas de crack. Ese clásico.