Compren tiempo encapsulado
PAGINA 2
Arriba tenemos el título de la serie, TEMPUS FUGIT, y un pequeño subtítulo con el título del capítulo, Todas las posibilidades. Puede ir precedido de un pequeño texto introductorio:
TEXTO: Cuando los viajes en el tiempo se han convertido en una industria autónoma, comienzan los problemas psicológicos para los viajeros. Alucinaciones, desestabilización de la realidad, comportamiento paranoide. Todas las víctimas de viajes en el tiempo que salieron mal necesitan ayuda experta, y esa ayuda la reciben en… TEMPUS FUGIT
Todo esto no debería ocupar más de un cuarto de página, y puede estar integrado en la primera viñeta
VIÑETA 1
Ocupando hasta la mitad aproximadamente de la primera página, o algo menos. Es una calle de un futuro muy cercano. No hay coches voladores ni nada que recuerde a Blade Runner o El Quinto Elemento. El futuro se detecta en los pequeños detalles: la ropa con abundancia de tejidos sintéticos, los peinados algo encrespados y más extravagantes que los actuales, el cielo eternamente nublado y la suciedad que lo empapa todo como un filtro gris de contaminación. Vemos una calle desde la perspectiva de un peatón más, con una calzada por la que pasa algún coche que, insisto, no delatan un futuro loco, sino un pequeño futuro en el que el progreso se nota en los rincones. En la puerta de un comercio que vemos de cerca, el PADRE DE RAÚL (53 años), vestido con una especie de bata de farmacéutico, barre despreocupadamente la acera. En el comercio se ve un cartel: “TRANSPORTE TEMPORAL – La mejor forma de llegar a tiempo”. Habla hacia la tienda, a RAÚL:
PADRE DE RAÚL: Hijo, ¿puedes preparar unos cuantos núcleos para las cabinas?
Hilera de tres viñetas del mismo tamaño. Las tres observan el interior de la tienda y se centran en RAÚL. El interior de la tienda es una mezcla de alta tecnología, laboratorio doméstico y farmacia de pueblo. Se distinguen lo que luego sabremos que son las cabinas de transporte temporal, una especie de cabinas de teléfonos diseñadas por un David Cronenberg que trabajara para Apple. Tienen una gran puerta de entrada, un tablero de control y cierto aspecto orgánico. De ellas sale un constante fulgor verde que ilumina el interior de la tienda.

Eso es una página del guión de Tempus Fugit, con el que no les voy a dar la brasa más. Comprendan la excitación que supone ver publicado un tebeo guionizado por mí, aunque sea sólo una primera entrega de seis páginas. Ya pueden encontrar el número 8 de El Manglar en cualquier tienda especializada del país, así que ahora me corresponde callar, agachar la cabeza, esperar sus opiniones y comenzar a darle vueltas a la segunda entrega. Gracias, Víctor, Manolo. Y ustedes, compren más tebeos, coño. Que hay que decirlo todo.
PD: En este número de El Manglar pueden encontrar, entre otros contenidos que detalla don Bartual en su blog, la nueva entrega de mi diario de opiniones problemáticas A Machete (que desató una polémica sobre, adivinen, Watchmen, entre los comentaristas de este pequeño adelanto que publicó Pepo en Con C De Arte) y una larga entrevista de un servidor con Víctor Santos que quedó francamente, uhm… peculiar.













