Entrada publicada el 28 de Junio de 2008 por John Tones

Como saben, mi pasión por Popeye no conoce límites. Compro items relacionados con el marino tuerto continuamente (no es nada difícil: solo el merchandising apócrifo es monstruoso), pero vivimos una época dorada para los productos oficiales y cuidados, después de décadas de sequía y de DVDs de lamentable calidad a tres euros en Alcampo (eh, al menos solo eran tres euros). Entre la remasterización en DVD de sus cortos producidos por los Fleischer y la reedición cronológica de Thimble Theatre a manos de Fantagraphics, los fans no nos podemos quejar. O, de hecho, sí podemos quejarnos: Popeye – An Illustrated Culture es el mejor libro posible sobre Popeye, gracias a su enciclopédico listado de todas las apariciones del personaje en todo tipo de medios. Preñado de extras (guiones de los cortos, historias de los clubs de fans, detallada descripción de los procesos creativos de sus abundantes encarnaciones) y opiniones que pueden chocar con las de los fans más integristas, esta parece ser la Biblia del popeyófilo, y su única pega es su elevado precio: 45 dólares del ala que, acudiendo quizás a las tiendas de segunda mano recomendadas por Amazon, puede que se vea reducido. Pueden ojear unos fragmentos en Google Books (con precación: ha sido ahí donde me he dado cuenta de mi urgente necesidad de acunarlo entre los brazos), y mascullen la excusa habitual cuando estén tecleando el número de su VISA: I yam what I yam… an’ that’s all I yam.
Entrada publicada el 19 de Febrero de 2008 por John Tones
Ah, Amazon, cúspide de la cultura adquirible, almacén de letras y sones al alcance de cualquiera. La magia de Internet, los beneficios de la importación privada y desproporcionada. Todo gracias a Amazon, que sólo frecuentan gafapastas y buscadores de rarezas anglófonas. ¿No?
No.
En Something Awful recuperaron hace un tiempo una retahíla de textos encontrados en Amazon.com y que provienen del gran mal de nuestro tiempo virtual: el dospuntocerismo que obliga a los conglomerados comerciales a dar voz a sus lectores. A esos asnos. Y sin orden ni concierto, se entremezclan necios sin rumbo fijo, fans de Robocop 3 y HOYGANS de toda la vida, en una especie de blog colectivo, desordenado, caótico y egomaniaco. Una visión del Apocalipsis. Del Apocalipsis Amazon.
Entrada publicada el 26 de Enero de 2008 por John Tones

(Mi próximo pedido a Amazon será apocalíptico es el nombre de la serie de posts en la que enumero qué cosas voy a pedir en un futuro más o menos breve a ese agujero del desenfreno consumista. Tienen una breve explicación de semejante mandanga aquí)
Entre las abundantes producciones de Disinformation que hay en mi Wish List de Amazon, quizás The Disinformation Book of Lists sea uno de los volúmenes que más me apetece. El inconfundible sello del editor Russ Kick se plasma en listas desinformantes como 63 Animales Gays, 32 Personas Famosas Que Hicieron Tríos y Los 25 Consejos de la CIA Para Interrogar a Un Prisionero. Puro alimento para el espíritu.

Entrada publicada el 11 de Enero de 2008 por John Tones

(Mi próximo pedido a Amazon será apocalíptico es el nombre de la serie de posts en la que enumero qué cosas voy a pedir en un futuro más o menos breve a ese agujero del desenfreno consumista. Tienen una breve explicación de semejante mandanga aquí)

El ítem más antiguo que tengo en mi wishlist de Amazon es este apetecible libro de escandalosamente fea portada, The Zombie Movie Encyclopedia. Desde el 22 de octubre de 2004 está ahí esperando su turno, y solo quedan cuatro. Su precio escandalosamente alto (34 euros) me disaude una vez tras otra, pero en algún momento habrá que picar. Las referencias son buenas, la exhaustividad alta (194 películas reseñadas, más unas cuantos episodios de series de televisión) y la tentación, constante. Sigh.
Entrada publicada el 11 de Enero de 2008 por John Tones
No soy el consumista-tipo. Por ejemplo, mi casa, el Museo Pajero, está absolutamente desbordada de objetos de muy variada naturaleza, tamaño y condición. Sobre todo, información. Acumulo más información de la que voy a poder consumir el resto de mi vida, y soy consciente de ello, y sigo amontonando libros, tebeos, películas, música, juegos, juguetes, objetos. Objetos a veces íntimamente relacionados con lo que me apasiona. A veces, simplemente, objetos que me gustan per se.
Me estoy quedando sin espacio.
Quizás algún día cambie de casa. Mientras tanto, me las ingenio para optimizar espacio. Ahora, tiro fundas de plástico de los DVDs, archivo las carátulas y meto los discos en carpetas. Para horror de Hijo Tonto, eunice, Chili Temple y prácticamente cualquier persona que pasa por mi casa y ha visto, literalmente, montañas de fundas de DVDs vacías, es una agresión a lo más sagrado. Ayer cogí del trabajo Cara a Cara en Blu-Ray, me lo llevé a casa, y lo metí en la PS3. En el DVD puse a reproducir la misma película. Ambas en el mismo punto. Cambié de uno a otro, la misma escena. De DVD a Blu-Ray. Comprobé con horror que eran completamente distintas. No soy una puta de los gráficos, pero me veo rehaciendo otra vez la filmoteca, mierda. No, ya, las películas de Brentwood, como dice Hijo Tonto, no van a dar mucho más de sí: la nitidez del DVD es posiblemente mucho más de lo que soñaron los propios directores de los films que aparecen en esas recopilaciones. Pero mis películas favoritas… ¿Los Cazafantasmas? ¿Los Ángeles de Charlie? ¿Crank? Veo en el horizonte, quizás no este año (¿treinta euros por película?… tócate los cojones), ni el que viene, pero en algún momento, la necesidad de upgradear según qué títulos de mi videoteca.
Mis padres vienen de visita, llenan una caja de revistas y se la llevan a Murcia, donde me sobra el espacio. Yo, por aquí, compro papel a un ritmo muy superior al que ellos desalojan. En el trabajo me llueve, ya que no el dinero, sí copias promocionales de videojuegos que no quiero para nada. Juegos de cuidar ponys, de frotar delfines, de sacar de paseo a putitas caninas, y los voy acumulando.
Decido tocar el bajo y Choni Ramone me presta un enorme amplificador que ocupa un tercio de la habitación donde tengo el ordenador. Ese amplificador, si Choni no lo remedia, sólo saldrá de casa cuando lo sustituya por otro más grande. Ese es, un poco, el espíritu que guía el criterio de almacenaje de trastos en el Museo Pajero. Tirar, nunca. Sustituir, sólo por algo más aparatoso.
Y a pesar de la inminente asfixia, sigo pidiendo cosas a Amazon. Porque es el único sitio del mundo donde siguen brotando, casi a diario, objetos que son más y mejor que lo que ya tengo. Cajas de DVDs que se ven más nítidas o que dan más material que las que ya poseo. Libros más gordos, mejor ilustrados, más inéditos, más informativos. Música más bonita, más reciente, más ruidosa, más antigua. Amazon sigue siendo peregrinaje obligado cada pocos meses, aunque no tenga sitio para meter todas las cosas que pido allí.
Inspirado por unos cuantos posts que publiqué hace medio año haciendo público en qué iba a consistir un pedido apocalíptico cuyo contenido, adivinen, aún no tienen sitio definido en casa, abro una nueva serie en el Focoblog. Mi Próximo Pedido a Amazon Será Apocalíptico (que ya tiene su propio sello) es, por supuesto, una forma de hablar: la lista de cosas que voy a enumerar en esta serie corresponderá, en realidad, a varios pedidos a Amazon. No soy millonario aún. Pero todo lo que les muestre en esta serie será, en algún momento, adquirido para engrosar las polvorientas estanterías del Museo Pajero. ¿Las dos únicas reglas? Enumerar artículos que Amazon envíe a Europa (es decir, papel, películas y música) y no proponerles chuminadas. Todo lo que vean en esta sección está genuínamente Deseado Por John Tones, y hay una intención seria de adquirirlo. Otra cosa es que, como tantos y tantos pedidos a Amazon, luego resulte no ser lo que uno esperaba.
Pero eh, esa también es la gracia.
Brindo por el espacio vital. Y por que termine de desaparecer. Del todo.