Archivos en la categoria: 'DVD'

Friday, February 29th, 2008

Noticias frescas

A causa de un críptico anuncio que predice novedades relacionadas con Ghostbusters para la ComicCon de San Diego (todavía queda, tranquilitos) y que firma Sony, los fans están revolucionados. Ghostbusters 3, braman. La ocasional reparación y restauración del Ecto-1 parece alimentar las esperanzas. No seré yo quien desmienta un rumor tan esperanzador, sobre todo sabiendo que Dan Aykroyd está absolutamente acojonado con el recibimiento que ha recibido el anuncio del venidero videojuego basado en las películas. Sin embargo, algo me hace pensar que quizás el anuncio no sea tan espectacular: me ha dicho un pajarito, de primera mano, que Sony lanzará en otoño la serie Ghostbusters en blu-ray, coincidiendo con la aparición del juego y con extras renovados. En cualquier caso, todo amor, todo bondad, a quién vas a llamar, a Moquete.

Thursday, August 30th, 2007

Traguen, oigan

Justo ahora que Zito se pone a montar cochinadas, me reencuentro con un viejo artículo que data de principios de año y plantea unas cuantas dudas acerca de la futura compenetración entre la vieja y tremenda pornografía y las nuevas tecnologías. Ahora que el consumo de porno se ha convertido en una actividad más fragmentada, caótica, indefinida y, en cierto modo, excitante que nunca gracias al poder de Internet (y no me refiero sólo a la mula), las estrellas de las grandes producciones ven peligrar su carisma por culpa de una definición prístina de imagen que garantiza el retrato fidedigno y microscópico de todos y cada uno de sus irregularidades corporales. En el género donde La Verdad es más mentirosa que nunca, muchos se plantean si al público le seguirá excitando una penetración de a) detallismo ginecológico; b) dimensiones gulliverianas. Entramos así en un curioso torbellino de contradicciones: ¿alta definición para reflejar un género orgullosamente feista? Con la globalización del estilo de vídeo digital, ¿qué sentido tiene un Full-HD? ¿Y el porno gonzo? ¿Perderá éste gonzismo a causa del perfecto reflejo de sombras y contrastes en una pantalla de 40 pulgadas? ¿Propiciará el home-cinema una reinvención del género, volviendo a las raíces, con enormes pantallas domésticas en mente? Ni idea, oigan, pero no me negarán que están excitados después de leer todo esto.

Wednesday, August 8th, 2007

Mi próximo pedido a Amazon será apocalíptico (4/5)

Perdonen que insista en la animación en DVD, pero no sólo esto que les muestro hoy y la caja de Popeye de ayer son ítems imprescindibles para cualquier persona de bien, sino que a veces leo cosas que nuestros blogueros de hoy en día escriben sobre el cine de animación (sólo comparable en memez a las cosas que leo a veces, santiguándome, sobre la serie B, el grindhouse y la madre que nos parió a todos), y veo que tienen algunos una tontería encima que sólo se cura con una buena avalancha de animación decente.

droopy.jpg

Este set, aparecido hace escasos meses, viene a iniciar de forma no oficial la recuperación de la accidentada filmografía de uno de los mejores animadores de todos los tiempos, por encima de Seth MacFarlane me atrevería yo a decir, si me lo permiten. Droopy es el equilibrio perfecto del estilo Avery, un agujero negro que absorbe con su impasible estatismo toda la energía que desbordan el resto de los personajes que pueblan los cortos delgenio. La calma antes, durante y después de la tempestad, pero a la inversa y de medio metro.

Tuesday, August 7th, 2007

Mi próximo pedido a Amazon será apocalíptico (3/5) (Actualizado)

Hablábamos hace no demasiado de la precaria situación en la que se encontraba la animación clásica de Popeye.

Bien. Se acabaron las penas:
popeye.jpg
Por una parte, como saben, Fantagraphics está reeditando cronológicamente las tiras clásicas del comic. Por otra, este DVD que acaba de aparecer es el comienzo de la restauración y recopilación de esos 234 cortos animados que Popeye protagonizó para Max Fleischer. Sé que a ustedes los cortos de la King Features Syndicate les resultarán más familiares, porque hace unos veinte años, TVE bombardeó más de una infancia con ellos, pero créanme: los de Fleischer son arte en estado puro, y no me vengan con que Bergman acaba de morirse. Les recuerdo que aquí pueden revisar alguno de ellos, aunque si tienen ustedes un mínimo de sensatez se harán rápidamente con esta cajita, que además contiene singulares extras que alcanzan nada menos que las cinco horas de pajerismo tuerto. Ustedes, como siempre, pueden hacer lo que les dé la gana, pero si esto (cortesía de John Kricfalusi) no es lo más bonito que han presenciado en todo el día, no se sigan engañando: tienen el sentido del gusto absolutamente desviado.

Actualización: John Kricfalusi sigue posteando pequeños clips del set. El de hoy es sencillamente sensacional.

Wednesday, June 6th, 2007

Al fin, un Director’s Cut como Dios manda

commando.jpg

El 18 de septiembre. Sólo tendrá cinco minutos adicionales, pero en una película con un body count tan salvaje e insensato, cinco minutos pueden estar muy bien aprovechados. Por supuesto, imagen y sonido restaurado, comentario de Mark Lester, galería de 150 imágenes y documentales de títulos tan sugestivos como Pure Action o Let Off Some Steam. Make mine Matrix!!

Sunday, January 21st, 2007

Es super, es agente

¿Hay algo peor que haber tenido que esperar hasta ahora a que salga en DVD El Superagente 86? (Que, si se lo preguntan, no ha perdido nada, NADA de su chispa). Sí, que salga a este precio (199,96$) y en estas condiciones (hasta noviembre de este año, de venta exclusiva en TimeLife).

Monday, December 11th, 2006

Dos cazafantasmas y un mono

Aaaaah la Filmation… estaba deseando echarle el guante a esto. Es terrible, tiene una de las annimaciones más rupestres de la historia de la televisión… pero me encanta ese escudo. Y entre los extras, uno de los episodios de la serie de 1975 de imagen real. Go Ghost Busters, go!!!

Wednesday, November 1st, 2006

MIL PELICULAS DE TERROR (4/1000): Scare Their Pants Off!

No se me ocurre una manera más idónea de desearles un Feliz Día de Todos Los Santos que recomendándoles una película tan pocha, melancólica e involuntariamente macabra como Scare Their Pants Off, quizás el trozo de celuloide más desconcertante que he visto en meses. Pongo a Hefner en el equipo de música para que el ambiente se enrarezca adecuadamente (post-folk británico, mis cojones: es el grupo que más y mejor ha cantado a la deficiencia emocional pura; muy adecuada banda sonora para Scare…, si no en lo melódico, sí desde luego en lo espiritual), y les cuento.

Scare Their Pants Off es exploit puro, tan puro que se desvirtúa a sí mismo, como veremos: el sustantivo que mejor calza con sus inusitadas características es el de parapelícula, término inventado en la segunda mitad de los noventa para definir tanto a films experimentales como a los que se producen y distribuyen fuera de los márgenes de la industria mayoritaria. Perfectas ambas. Verán: Scare Their Pants Off cuenta cómo dos jóvenes utilizan elaborados montajes y parafernalias pseudoteatrales para raptar mujeres, inmovilizarlas en decorados estrafalarios y abusar de ellas, normalmente con su consentimiento, a través de churriguerescos argumentos y palabrería que colocan la actividad de los dos sujetos en un inquietante punto ciego entre la violación y la performance. La primera se acuesta, por lástima, con un trasunto rijoso del hermano tonto de Erik. La segunda acepta ser parte de un lúbrico ritual sexual de raíces mayas. La tercera es, directamente, torturada y forzada con su consentimiento (a ratos) en una sala de interrogatorio nazi. Las tres son sedadas y enviadas en un ferry fuera de la ciudad mientras los dos pillastres se plantean cómo volver a empezar una nueva ristra de lúbricos practical jokes.

Scare Their Pants Off plantea una inequívoca y voluntaria, pero a la vez inocente y parcialmente accidental disquisición sobre los límites entre realidad y fantasía, atreviéndose a señalar en su absoluta falta de prejuicios al espectador como el tercer pervertido del equipo: Scare Their Pants Off grita “¡mirón pervertido!” al cliente de las grindhouses con su retahila de torturas medio consentidas, agujeros para espiar practicados en austeros escenarios, mujeres en ropa interior debatiéndose dentro de la pegajosa neblina de algún somnífero o la colección de fetichismos de calendario barato (el nazi, la chica y el monstruo, la damisela en peligro, el folletín gótico rastrero, y varias decenas más). Vaya cosa, pueden decir ustedes. Como cualquier película de terror de bajo presupuesto. Bueno, sí, en parte. Pero Scare Their Pants Off se dinamita desde dentro sin ella misma ser demasiado consciente (no me creo que tan complejo juego de espejismos sea premeditado): su punto de partida es muy similar al de esa obra maestra acerca del origen del miedo que es The Tingler. Dos hombres, trasuntos en un o de ellos disfrazado de monstruo deforme, tienen que asustar a las mujeres para excitarse. Intrigante, ¿verdad? No se vuelve a ver en la película semejante propuesta conceptual, pero se le da vueltas a esa misma idea durante sesenta y pocos minutos enrarecidos y pastosos: vestidos de nazis o de sacerdotes mayas, los dos protagonistas asustan, asustan y asustan a las mujeres para obtener de ellas sexo o simplemente, algo de temor que les siga recordando quién es el sexo débil. Aunque, insisto, para ello tengan que ponerse un disfraz de monstruo, conexión con nuestro género favorito a la que yo no le dejo de dar vueltas.

Y es una conexión que no se restringe a la temática de géneros: la escena inicial, la del monstruo deforme, muestra a una joven en una habitación prácticamente vacía, de dimensiones inapreciables, paredes completamente negras, acompañada de una banda sonora que es pura cacofonía y una iluminación tan contrastada por culpa del bajo presupuesto que dota de cierto valor expresionista a la secuencia. Las paredes, nos intentan hacer creer, son las de una celda, una habitación herméticamente cerrada, pero en realidad son cortinas opacas. La misma suspensión de credulidad que hay en una obra de teatro, con sus decorados de cartón y sus entrares y salires por puertas inexistentes. El teatrillo lo es para todos: uno pequeño para la víctima, otro grande, y recibido con gusto, para el niño excitable y tembloroso que es el espectador de la película. En su torpeza, el director John Maddox intenta crear con presupuesto infame una situaión inquietante al abrigo de los tópicos (la oscuridad, el misterio, lo desconocido), pero lo consigue evocando sensaciones igualmente aterradoras (la violencia implícita, la miseria material y moral, la locura injustificada). Maddox desasosiega a golpe de ineptitud, pero desasosiega. ¿Es un fracaso entonces Scare Their Pants Off? No: como cualquier buena producción de presupuesto cero que permanece alojada para siempre en alguna zona de nuestro subconsciente para resurgir con gran aparato sonoro en los momentos más inesperados o engorrosos del futuro, Scare Their Pants Off es, en realidad, un triunfo inesperado.

scare.jpg

Tuesday, October 3rd, 2006

Polis locos

Amo esta película y todo lo que conlleva entre líneas. La amo y compraré esta edición especial, y cuando muera, será abrazado a ella, porque es todo lo que me gustaría que fuera el cine y no es. Porque el cine es una mierda. Maniac Cop no.

Saturday, April 8th, 2006

Nos pagan sin trabajar

Confirmado. 25 de julio de este año.

25 primeros episodios. 750 minutos. (Spin-off incluido)

Ahora digan aquello de “A mí nunca me gustaron del todo”. O el mejor: “A mí es que me cansaban” (a ellos que convirtieron el agotamiento en una forma de dialéctica). Y se cogen sus gafitas y se ponen a ver el puto Polar Express.

Animaniacs eran una experiencia gozosamente agotadora. Nacidos como consecuencia del éxito de los frenéticos Tiny Toons, primera producción de Steven Spielberg para la facción de dibujos animados de Warner Bros., su planteamiento extremaba las intenciones de aquella: si Tiny Toons era un febril homenaje y actualización de los Looney Toons que todos conocemos y amamos, con cada uno de sus personajes replicando a un icono clásico, Animaniacs jugaba a homenajear (como punto de despegue para una multiplicación ética y estética brutalmente exponencial) un espíritu, más que personajes concretos. Por eso, Animaniacs eran infinitamente más abruptos, más abstractos. Se movían mucho y se paraban súbitamente, en monstruosos abismos conceptuales que, lo recuerdo muy bien, hacía que los niños no entendiéramos la mitad de lo que estaba sucediendo en la pantalla, tal era su dinamitamiento de la sintaxis narrativa. Inventaron el silencio frenético. Sus guiños estaban dirigidos a los agujeros negros de la animación americana, a los rincones sin barrer de ese celuloide pintarrajeado a dos tintas, como el oscuro Bosko, al que el aspecto de Yakko, Wakko y Dot remite sin dudas, aunque el aspecto de actor blanco pintado con betún, tan propio del vodevil de principio de siglo, fue metamorfoseado para llegar a una especie de perracos esquizoides y que nadie acusara a la serie de xenofobia icónica. Referencias sexuales explícitas mezcladas con segmentos educativos para niños de teta daban la arritmia imprescindible para una serie gloriosamente extravagante, pero nacida desde todo un señor surtidor de mainstream. Mi concepto favorito de la serie, contado en los créditos, era que los tres hermanos Warner tenían un estilo de humor tan radical para los capitostes de la productora que permanecían encerrados en uno de esos tanques de agua de los estudios de cine, uno con el logo de la WB bien visible. Es una metáfora tan contundente del propio mecanismo creativo de la serie que me fascinaba hasta cuando para mí un mecanismo creativo era darse una paja para inspirarse antes de calcar una portada de Spider-man en una hoja de libreta.

Yo no puedo decir más: cuento los días, y confío en que para julio, ya se habrán aprendido alguna que otra melodía imprescindible.



Lee los comentarios en el antiguo FocoBLOG