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Mil Obviedades y Redundancias (2/1000): Sex Pistols

Entrada publicada el 4 de Febrero de 2008 por John Tones

(Mil Obviedades y Redundancias es una serie del Focoblog extremadamente intermitente que reivindica iconos que no lo necesitan. Anteriormente, Pixies).

1.- Aún hoy sigo escuchando a los Pistols. Kiss This, el exhaustivo recopilatorio que incluye todas las canciones de Never Mind the Bollocks salpimentado con grabaciones de muy diverso tipo es un all-time favourite para despejar la cabeza por la mañana y salir de casa con las ideas claras y la actitud correcta. Como todos los clásicos, suenan a mil veces clonados, a melodías gastadas y a ideas vacías de tanto repetirlas, pero aún resultan apasionantes en los detalles. Por ejemplo, el tacto de Steve Jones en la guitarra, a quien se puede prácticamente oir rasgar cada acorde por separado. O la voz de Johnny Rotten, aún hoy mi vocalista favorito de la historia del punk. La producción típica de los Pistols (la única que tuvieron, en fin) de Chris Thomas es, curiosamente, muy limpia y se chulea, muy bien orquestada, ante el oyente, casi como sabiéndose propia de un disco de pop que, simplemente, contara con un ejército de trece guitarristas perfectamente acompasados. Quienes acusan a los Pistols de mucha furia y poca técnica harían bien en desentrañar por qué sus temas siguen siendo magnéticos: se cargan los puentes o los multiplican, llevan a cabo solos rarísimos y muy repetitivos en momentos insospechados, los estribillos ocupan media canción o desaparecen… Los Sex Pistols, con esa mezcla sublime de profetas de la dejadez y calculados orangutanes de la anarquía, alcanzaron un equilibrio que hoy día sigue siendo fascinante: al fin y al cabo, para reventar una canción desde dentro primero hay que saber cómo introducirse en ella.

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2.- Desde que vi hablar a Johnny Rotten en algunos documentales, habiendo ya asimilado completamente su impertinente imagen como frontman y sus espectaculares inflexiones de voz durante las canciones, mal entonadas pero con una estructura vocal propia, independiente a todo, absolutamente hipnótica, me encandiló su actitud. Siempre desafiante, siempre cuestionando todo. Vehemente pero a su manera, comprensivo, Rotten tiene una de las cabezas mejor amuebladas del punk. Así era entonces y así es ahora. Hace unos meses, Acuarela editaba en nuestro idioma Rotten, una autobiografía de estructura particular, centrada sobre todo en su etapa al frente de los Sex Pistols y que, para quien hayamos oido hablar alguna vez a Rotten, hace imposible no imaginar a Lydon escupiendo juegos de palabras parcialmente incomprensibles a una grabadora, desviando las vocales y marcando los finales de las palabras con el acento heredado de sus padres irlandeses. Rotten, la biografía, es un libro que apuntala bien poco el mito de los Pistols, pero que lo reorienta en la dirección correcta, sacando a los Sex Pistols de falsas influencias situacionistas y devolviéndolos a la calle y a la gente. A las palabrotas y a la actitud impulsiva, compulsiva, consciente de su poder. Devolviendo a Rotten el fascinante y provocador poder de un grito desafinado y doloroso ante una sala llena de gente.

Mil Obviedades y Redundancias (1/1000): Pixies

Entrada publicada el 30 de Enero de 2007 por John Tones

1. Como va a pasar con tantas entregas de esta serie de posts, ya lo veo venir diáfanamente: me cuesta trabajo articular los porqués de las obviedades. Son obviedades porque los porqués están bien claritos. En este caso, por qué los Pixies son el mejor grupo del universo. Nada de lo que diga puede ser más sugerente, perfecto o directo que este tutubo, así que, simplemente, callen y escuchen.



2. Como en una especie de conjuro necronomicano, las letras y las canciones de los Pixies espabilaron a hostias una parte dormida de mi cerebro. Siempre había estado ahí, de algún modo. Los Pixies, simplemente, lo hicieron surgir, y ya nunca desapareció. Yo ya conocía la letra de Hey o Where Is My Mind. Los Pixies me recordaron que ya la sabía, desde siempre, y ya no se fue. No puedo decir eso de ningún otro grupo, libro, tebeo o programa de televisión.

3. De todas las opiniones musicales que Lindyhomer expresó alguna vez delante de un servidor, ninguna me pareció tan errónea como la que me dijo después del concierto de los Pixies en el Primavera Sound de hace unos tres años: “Si es que las han tocado igual que en los discos”. No le repliqué, porque sabía que en el extático momentum en el que me encontraba, cualquier réplica iba a sonar a fan descerebrado. Ya se pueden imaginar lo que sigo pensando sobre ese particular: cómo coño se puede reformular algo perfecto.

4. LoudQuietLoud fue un imprevisto regalo navideño de Chili y Asterisco en forma de DVD. En este documental se nos deja bien claro que los propios Pixies no sólo desconocen la respuesta a ese enigma implícito en la queja de Lindyhomer, sino que además, les acojona preguntárselo. Durante hora y media los seguimos en su primera gira de reunión en 2004, y la banda permanece en un estado de trance continuo. Primero preguntándose si reunirse es una buena idea. Luego preguntándose cómo pudieron dudarlo. Finalmente, abrumados por su propio mito. Los miembros de los Pixies son, como miembros de los Pixies, mucho más inmensos que ellos mismos, tal y cómo reconoce apesadumbrado pero consecuente, un Frank Black consciente de que nunca podrá igualar con su música en solitario la que consiguió firmar acompañado de tres personas a las que le cuesta dirigir la palabra. Tal y como comentaba con Nacho el otro día, los cuatro reaccionan ante este dilema, que para un artista podría calificarse casi de metafísico, igual que los protagonistas de una película de Tarkovsky: abrazando un estado de confusión continua, casi de hipnosis autoinducida que les hace pasear por el metraje no ya como sombras de lo que fueron, sino como fantasmas absortos en un reflejo. LoudQuietLoud me dejó trastornado, y sin embargo, más convencido de que mi fanatismo por el grupo es apropiado. Lejos de desmitificar, LoudQuietLoud habla de unas canciones (que apenas suenan), de unas personas (que apenas hablan) y de unos conflictos (los que llevaron a la primera disolución del grupo, que se comentan muy vagamente por pura pereza de los interlocutores, y que también ya son pura mitología pop) que no hay manera de ensuciar. Ni sus propios creadores pueden. Por eso, tocar las canciones tal cual sigue siendo la única opción sensata.



Mil Obviedades y Redundancias (0/1000): Intro

Entrada publicada el 15 de Enero de 2007 por John Tones

1.- Me contaba Lindyhomer el otro día que no esta mal pasarse de listo de vez en cuando, pero que la mayoría de las veces, conlleva un egoísmo galopante que podríamos metérneslo donde nos cupiera.Me contaba que hablaba Lindyhomer con el gran Infantes, unos meses atrás, acerca de un fotolog al que habían llegado por casualidad, propiedad de una veinteañera y que ostentaba en su página principal una foto de los Cramps. Lindyhomer murmuró una queja acerca de lo obvio y estéril que resultaba, a estas alturas, reivindicar a un monumento del rock como los Cramps. Don Infantes le replicó que a) daría gusto ver qué escuchaba él con veinte añitos; b) que si a la chica acaba de girársele el encéfalo después de disfrutar de una gozosa avalancha de rocanrol cerdaco por culpa de los Cramps, es muy libre de recordarle a todo el mundo lo perfecto que es el grupo de Poison Ivy y Lux Interior, por mucho que los más viejos del lugar nos sepamos ese discurso de memoria, y mejor explicado; y la aún más importante c) que sólo por el hecho de que algún quinceañero despistado llegará en algún momento a ese fotoblog y descubrirá esa tarde a un grupo que los viejos llevamos tatuado en el ADN de tanto escucharlo, ya vale la pena aguantar que esa jovenzuela imprudente se crea que está descubriendo algo sustacionso al enseñar a los puñeteros Cramps al mundo, cuando no hace ninguna falta a estas alturas. En defensa de Lindyhomer, he de decir que esta actitud es poco propia de él. En realidad es más bien propia de mí.

2.- Hace un par de semanas, descubría casualmente (porque estas cosas se dan por supuesto) que eunice no había visto dos películas que forman parte esencial de la educación de un servidor: Rocky Horror Picture Show y El Fantasma del Paraíso. Una primera reacción de incredulidad pasó rápidamente a convertirse en la envidia más verde y cochina: eunice aún tiene que disfrutar del primer visionado de las peripecias de Frankenfurter. Sentimiento que, tras respirar hondo varias veces, mi organismo, supongo que preveyendo una inminente embolia, sustituyó por una pura y cristalina sensación de gozo angelical: Miss szpillman y yo emplazamos en un futuro cercano un visionado de Rocky Horror con todas las de la ley y la correspondiente parafernalia. ¿Y saben? Sólo se trata de hacer algo de pensamiento lateral: ahora estoy encantado con esto, porque seré el cicerone de los primeros pasos de esta inocente espectadora en una película que cambió mi vida. Posible o seguramente, Rocky Horror no se la cambie a ella, pero será estupendo revisitar desde fuera y en tercera persona lo que para mí fue todo un desvirgamiento estético y moral.

3.- Hace unos días, Hijo Tonto posteó en su nuevo y flamante blog un tutubo de Andy Kaufman. No una rareza, ni un gran descubrimiento: simplemente, el mítico gag de Superratón de Andy Kaufman. Todos lo hemos visto. Trescientas mil veces. El propio Hijo Tonto se disculpaba: “No deja de ser una obviedad. Sí. Pero puedo decir con mucho orgullo que no puedo evitar morirme de la risa cada vez que veo esto“. Ese tutubo de Andy Kaufman es lo mejor que ha pasado por la blogosfera en toda la semana. Su único pecado: que todos estamos hartos de verlo. Pero, por otro lado… ¿es o no es una pasada? ¿Acaso su ubicuidad le resta potencia?

4.- Alvy Singer no tiene muy buen gusto para las blogueras, al menos en su vida pública, pero para todo lo demás, es un fiera. Le odio un poco porque, siendo mucho más joven que yo, me lleva demasiados cuerpos de ventaja en lo que se refiere a acumulación de datos en la masa gris. Les recomiendo que se pasen por su blog todo lo que puedan: es uno de los dos en nuestro bello idioma que habla de libros sin parar, con conocimiento de causa, teorías brillantes y prosa cuidada. Me ha descubierto a autores fenomenales, pero la serie de posts que más estoy gozando de todas las que ha parido es la tremenda y aún inconclusa saga sobre las aventuras, oficiales y apócrifas, del legendario Sherlock Holmes. “Sherlock Holmes a estas alturas“, les oigo pensar. No sean gilipollas. Alvy Singer tiene el suficiente desparpajo como para que, sin perder nunca de vista el hecho de que está hablando de un Clásico Intocable y de un Mito De La Hostia, parezca que está descubriendo al lector por vez primera la creación de Conan Doyle. Y no saben la gustera que da cuando algo tan complicado se enfoca adecuadamente.

5.- La blogosfera más cercana al Focoblog, que tiene sus Mesías y sus Herodes, sus héroes y sus villanos, sus putas y sus santas, y sí, hasta una Virgen María, suele pecar de algo de lo que, hasta el post de Hijo Tonto, no había conseguido percatarme. En nuestra constante búsqueda de la rareza insondable y la novedad extrema, se nos olvida que todo se sustenta en obviedades. Es decir: el otro día les pongo una espectacular chuminada autoparódica de Bruce Campbell, y ni siquiera mencioné de pasada Evil Dead. Porque todos se la saben. Les posteo el video de Dick in a Box, pero para nada me puse a explicarles obviedades sobre la importancia del Saturday Night Live. Porque ya están hartos de oirlas. O les posteo a Los Romeos, y como sé que ustedes son listos, ni me preocupo en susurrar el bello nombre de Blondie. Porque respeto a mis lectores. El problema no es que ustedes necesiten que les recuerde lo básicos que son Evil Dead, el SNL y Blondie, que menudos son ustedes. El problema es que, por no aburrirles con cosas que ya saben, ni siquiera Lo Esencial se menciona. Y eso no es justo.

6.- Vaya momento cultural de mierda estamos viviendo cuando, pensándolo bien, a mi me avergonzaría ponerles aquí un tutubo de, por ejemplo, la escena de la ducha de Psicosis. Sin embargo, yo no salgo de casa sin mi UMD de Los Cazafantasmas en el bolsillo y la discografía completa de Bowie en el emepetresero, para poder revisarlos en cualquier momento, siempre que surja la ocasión. El Focoblog presenta orgulloso una nueva serie: Mil Obviedades y Redundancias. Un espacio sin apenas comentarios por mi parte, pero preñado de todo lo imprescindible. Me avergüenza andar buscando nimiedades que les sorprendan, y cuyo único valor es la sorpresa, cuando Godzilla, los Sex Pistols, Brian De Palma, Batman o Stephen King tienen aún mil trucos en la manga, no por conocidos por todos menos impactantes, de seguir sorprendiéndoles. El Focoblog les propone un recorrido por Mil Obviedades que sí que merece la pena recordar por enésima vez.

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