Wednesday, July 25th, 2007
Un poco de espesor
Poco se puede añadir al tema de El Jueves que ustedes no sepan ya, o que no esté claro que pensamos todos, enfurecidos y por lo bajini. Por no liarnos a hostias con algún representante de la autoridad, más que nada.
Una cuestión en la que no se ha abundado demasiado y que creo que debería quedar clara es la de la naturaleza del humor. Es decir: miren este tutubo que todos ustedes conocerán ya porque lo publicó Con C de Arte. En él, alegremente (con toda la alegría que permite la, ahem, gravedad de la situación), se afirma que “Esto no es muy fuerte, es muy ordinario“
Es decir, se repite el extremadamente hipócrita recibimiento que la prensa generalista (y parte de la especializada, más aquí) le dio a la noticia de que el videojuego Manhunt 2 será prohibido por su extrema violencia. El “Es que se han pasado” empezó a oirse con mucha más frecuencia de lo que me habría gustado, y así nos luce el pelo a los que vivimos de escribir, de informar y de opinar. Que por culpa de unos cuantos me encuentro boqueando, como una sardinita, enmedio de un rebaño de imbéciles: ¿se puede saber exactamente cuál es el eje comparativo de ese “se han pasado“? ¿Se han pasado “de dónde“? ¿”A dónde“? ¿”Hacia dónde“? ¿Cual es la línea de la dignidad, quién la traza? ¿El mismo dibujo con un texto más suave pero el mismo mensaje sería más digno, se habría pasado de la raya? ¿Y una postura en el fornicio más de catecismo que la mostrada, sería menos ofensiva (que es esta y no otra, como han explicado Manel y Guillermo esta mañana al juez, y es de cajón para cualquiera que haya visto diez minutos de una película porno en su vida, que el motivo de la postura escogida es que las caras de los implicados se vean con claridad)? Esa línea moral e invisible, ¿viene especificada en La Constitución De Nuestros Padres Que Menudo Chuleo Nos Hicieron Con Ella, Oiga? ¿Dice que si el protagonista masculino lleva puesta una camiseta estilo imperio y ella tapa su costillar con pudor, la cosa es menos ofensiva? ¿”Se han pasado” viene en el sistema métrico decimal? Para codificarme la cuestión, digo.
Y aún así, esto es una obviedad que espero y confío que todos ustedes tengan bien clarita. Pero hay otra cuestión, otra capa de la cebolla de indignidades que estamos pelando entre todos esta semana y que no me gustaría que quedase sin enunciar. Hablo de esa monstruosidad, esa “Es que es demasiado zafio. Es que el chiste ni siquiera es bueno. Es que esto ni es humor ni es nada“. Lo dicen en Dolce Vita, lo he oido en la radio diez mil veces y en foros de Internet, este Internet de todos, ni sé cuánto lo he leído ya. Continuamente. “Es que esta grosería ni puede ser calificada como chiste“. Dejando aparte que la portada es la aplicación gráfica de un “Dicho o historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa” (RAE), y por tanto, se me pongan como se me pongan e independientemente de su contenido, ES un chiste, es que este chiste concreto de Guillermo SI es gracioso. Y a diferencia de esa buena gente que se gana la vida como puede en Dolce Vita, yo entiendo o al menos intuyo los resortes del humor, y les puedo explicar por qué es un buen chiste: la ingenuidad de la cara de él, que dice una verdad sin ser consciente de su alcance, contrasta con el gesto de ella, que es interrumpida en un momento relativamente placentero por una consideración mundana y estúpida, convirtiendo lo que para nosotros es un “premio”, en un “sueldo” para él. Es decir, lo contrario de lo que suele aplicarse a la Familia Real, para la que el concepto “sueldo” es un eufemismo (y de peor gusto que este chiste, añado). El contraste entre las actitudes de ambos, unido al espléndido dominio gestual de Guillermo (la gracia está en la cara de ella, disparando la causticidad involuntaria del comentario de él), compone una portada desde luego poco elegante, pero que ni siquiera carece de calidad como chiste.
O dicho de otro modo: ¿a ustedes qué les parece este monumento a la zafiedad perfectamente construido, esta catedral de triples sentidos, esta orfebrería de lo cerdo?
Sé lo que pensarían los tertulianos de Dolce Vita tan bien como sé lo que pienso yo.
Es sencillamente descojonante.
Así que, oigan, a estas alturas está claro que estamos todos hartos de politiqueos caducos y de tres al cuarto. A lo que añado: los análisis de resortes humorísticos de andar por casa, la decisión unilateral de que lo zafio no hace gracia, también, si les parece, se la meten por el culo.

















